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Oct 03_14 Éstos tiempos, son de destrucción, en donde satanás quiere destruir toda Mi Obra. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino.

Temas:

  • ¡Cuántos errores se han cometido por no haberos detenido un momento y haberMe pedido Mi ayuda, Mi Sabia ayuda para que no errarais en lo que actuasteis, dijisteis o pensasteis!
  • No habéis respondido favorablemente a lo que Yo, os aconsejaba en Mis Apariciones alrededor del Mundo, Nuestro Padre y Nuestro Dios, Me permitió todas éstas Apariciones para mover el corazón del hombre y pocos, muy pocos respondieron.
  • ¡Cuánta vergüenza siento de ver cómo vosotros, a pesar de todo el esfuerzo que haceMos desde el Cielo para ayudaros a cambiar, cerráis vuestro corazón y seguís viviendo en el mal!
  • Alegraos, que el malo, junto con aquellos que le hicieron caso, desaparecerán de la faz de la Tierra. Alegraos del Bien, que ya está prácticamente sobre vosotros.
  • Confiad en Mí, Mis pequeños, Soy Todo Amor y cuando se habla de Amor Verdadero, de Amor Absoluto, no puede haber maldad y eso es lo que Soy, el Amor Absoluto, que quiere lo mejor para vosotros.

 

Mensaje de Dios Padre y la Santísima Virgen María a J. V.

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre
Sobre: ¡Cuántos errores se han cometido por no haberos detenido un momento y haberMe pedido Mi ayuda, Mi Sabia ayuda para que no errarais en lo que actuasteis, dijisteis o pensasteis!
Hijitos Míos, los acontecimientos de la purificación, día a día se van a ir agravando cada vez más. Os he dicho que Me duele todo esto porque, un Padre que ama a Sus hijos, no Le gusta verlos sufrir pero, también, el Padre que ama, prefiere que sufran junto a Él y que ése sufrimiento sea para bien y sea una Enseñanza perpetua para que tengan un futuro más seguro, y no verlos sufrir fuera de Su Hogar donde, quizá, hasta puedan morir.

Yo quiero vuestra vida y quiero que entendáis perfectamente bien esto, satanás es el que os hace sufrir, pero él quiere vuestra destrucción. Yo permito el sufrimiento para que aprendáis y no volváis a caer en vuestros errores, que es muy diferente a cómo os trata satanás y, éstos tiempos, son precisamente de destrucción, en donde satanás quiere destruir toda Mi Obra, todo lo que Yo Creé, especialmente al hombre.

Si vosotros seguís alejados de Mí, si no ponéis de vuestra parte, si no os convertís de corazón y peleáis con Fe, por lo que os pertenece, que es el Reino de los Cielos, fácilmente sucumbiréis a los ataques de satanás.

Escuchasteis bien, debéis luchar por lo que es vuestro, por lo que os pertenece, que es vuestro lugar de regreso, el Reino de los Cielos, pero la lucha tiene que ser para venceros a vosotros mismos, eliminar de vosotros todo aquello que os está alejando de Mí, de Mis Leyes y de todo aquello que Yo os he pedido para que avancéis en Fe, en Amor.

Esa es la lucha más fuerte, contra uno mismo, contra vuestros deseos malsanos, pecaminosos, contra vuestra vida mal llevada que os aleja de Mí. El pecado del hombre os va destruyendo poco a poco, va acabando con los valores de vuestra alma y cuando pasa el tiempo y veis el estado de vuestra alma, os dais cuenta que éste es muy lamentable.

Vosotros mismos, en la gran mayoría de los casos, destruís vuestra propia alma, porque no la alimentáis, no la ayudáis a crecer con todo lo que Yo os he dejado y, especialmente, con lo que Mi Hijo, Personalmente, os enseñó.

Queréis la salvación y los premios que ésta conlleva sin querer hacer gran cosa, sin sufrir, sin cansaros, sin pelear por el bien que os corresponde a cada uno de vosotros. Sí, Mis pequeños, vuestro lugar está en el Reino de los Cielos y estoy esperando que cada uno de vosotros regrese a tomar ése lugar, pero ¿cuántos de vosotros os perdéis eternamente?, porque vosotros mismos escogéis, en vuestro libre albedrío, vivir una vida de pecado malsana, que no os está dejando nada bueno, ni a vosotros ni a vuestros hijos ni a aquellos que os rodean y os conocen.

Ciertamente, todo lo que hacéis todo lo que decís, va a tener una repercusión en vosotros y, quizá hasta en muchos hermanos vuestros. Debéis medir vuestros actos, vuestras palabras, vuestras intenciones. ¡Cuántos errores se han cometido por no haberos detenido un momento y haberMe pedido Mi ayuda, Mi Sabia ayuda para que no errarais en lo que actuasteis, dijisteis o pensasteis! Vuestros errores os han afectado a vosotros, a vuestra familia y, como os dije, aún a hermanos vuestros que están cercanos a vosotros.

Si en vuestra vida no habéis incluido las Virtudes, fácilmente caeréis en el error, más vale mantenerse callado y decir quizá un, “no sé”, que hablar, creyendo que con eso mostraremos sapiencia humana y, resulta todo lo contrario, producís muchos problemas por los errores que cometéis.

Aprended a no hablar, si no tenéis buenos argumentos y palabras de ayuda, de consuelo, de amor hacia lo demás. Vuestras mismas palabras y actos van a ser vuestros jueces cuando os presentéis ante Mí, cuidad vuestra boca y lo que pueda salir de ella.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio. Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: No habéis respondido favorablemente a lo que Yo, os aconsejaba en Mis Apariciones alrededor del Mundo, Nuestro Padre y Nuestro Dios, Me permitió todas éstas Apariciones para mover el corazón del hombre y pocos, muy pocos respondieron.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os cuido continuamente. Sois ésos niños perdidos que no saben qué camino tomar. Vivíais bajo el Amparo de Nuestro Dios y os separasteis de Él, la humanidad, la gran mayoría de ella, se ha separado del buen camino, os dejasteis engañar por satanás. Nuestro Padre, Nuestro Dios, tiene un Plan un Plan excelente para cada alma. Cada alma lleva una misión para dar mucho fruto, para la Gloria de Nuestro Dios y para el bien de todos los hombres.

El hombre, tontamente, se dejó convencer por las mentiras de satanás. Os prometió infinidad de cosas que os deslumbraban. Hicisteis a un lado la Fe, las Promesas de Nuestro Dios, las Promesas de Mi Hijo, los Deseos Santos de Mi Esposo, el Espíritu de Dios. Hicisteis a un lado a Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad.

Aceptasteis en vuestra vida lo que le ofreció a vuestros Primeros Padres, que podríais ser como dioses, que es haciendo vuestra propia voluntad y no respetando las Leyes de Nuestro Dios.

Os apartasteis de la Luz y os dejasteis envolver por las tinieblas. ¡Cuánto error cometisteis! Y ahora lo estáis padeciendo, pero lo peor de todo, es que no os queréis dar cuenta de que vosotros sois los autores del mal que os rodea y como si no fuera poco esto, vociferáis contra Nuestro Dios, como si Él tuviera la culpa de lo que os está sucediendo.

No, Mis pequeños, en buena parte sois vosotros los autores del mal que tenéis en vuestro corazón y, por consecuencia, del mal que os rodea, porque el hombre actúa de acuerdo a lo que tiene en su corazón y, en vuestro corazón, tenéis podredumbre, estiércol, maldad.

Sí, Mis pequeños, os hablo fuerte, porque los pecados de ésta generación son ya muy graves contra Nuestro Dios, Quien es todo Bondad y quiere lo mejor para vosotros. Le echáis la culpa a Nuestro Dios, que es Todo Amor, de la maldad que vosotros mismos habéis avivado con vuestro mal proceder.

No habéis respondido favorablemente a lo que Yo, os aconsejaba en Mis Apariciones alrededor del Mundo; Nuestro Padre y Nuestro Dios, Me permitió todas éstas Apariciones para mover el corazón del hombre y pocos, muy pocos respondieron. Porque muchos, ciertamente, iban a ésos lugares de Aparición, pero no para hacer un cambio definitivo de vida, sino solamente por curiosidad y sin querer tomar un compromiso para dejar la maldad que lleváis en vuestro interior y anidar el bien que Yo os aconsejaba que tomarais, que ése Bien es Nuestro Dios en vuestra vida, en vuestro interior, en vuestro alrededor.

Os dejasteis engañar por satanás y, aún, a pesar de reconocer esto, no queréis hacer un cambio en vuestra vida, ¿cómo pues queréis recibir las Bendiciones de Nuestro Dios, en Su Santísima Trinidad, para vuestro bien, tanto físico, espiritual, económico, si vosotros realmente no queréis tomar el compromiso de buscar vuestra perfección?

Claramente Mi Hijo os dijo “buscad primero el Reino de Dios y lo demás se os dará por añadidura”. ¡Qué pobre ha sido vuestra actuación en el Mundo!, buscando solamente añadidura, peleando por ella, destruyendo a vuestros hermanos, en múltiples formas, con tal de quedaros con sus bienes y, aún a pesar de esto, aún a pesar de vuestra maldad, queréis seguir recibiendo Bendiciones de Nuestro Dios. ¿Hasta dónde llega vuestra maldad, vuestra ceguera, vuestra tontería?

Nuestro Padre, Nuestro Dios, es Justo, es Sabio ¿y vosotros creéis que no va a tomar en cuenta vuestra maldad, que la va a hacer a un lado y que os tiene qué consentir y de algo que no os merecéis? ¡No!, Mis pequeños, a Él no lo podéis engañar nunca.

Estáis recibiendo el producto de vuestra maldad. Lo que está padeciendo la humanidad entera, y lo que le falta todavía por recibir, será para su purificación, para que os deis cuenta que si le dais la espalda a Nuestro Dios, quedáis a merced de satanás.

Si sois un poco sabios, entenderéis que, para detener todo lo que os está sucediendo a vuestro alrededor, solo se dará con un cambio definitivo de vida y un regreso a respetar a Nuestro Dios y a Sus Leyes, pero si seguís empecinados, tercos y tontos en mantener el estado de vida que lleváis, vida espiritual, que deja mucho qué desear, seguiréis sufriendo ahora y quizá, eternamente.

De vuestra actuación, de corazón, dependerá el que sigáis sufriendo aquí o se detengan los acontecimientos.

Nuestro Dios espera vuestra respuesta y recordad, estáis con Él o estáis contra Él. El resultado de vuestra respuesta se manifestará en los acontecimientos que tendréis en lo futuro, todos vosotros, en toda la humanidad.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio. Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: ¡Cuánta vergüenza siento de ver cómo vosotros, a pesar de todo el esfuerzo que haceMos desde el Cielo para ayudaros a cambiar, cerráis vuestro corazón y seguís viviendo en el mal!
Mis pequeños, en la Sagradas Escrituras tenéis la Sabiduría Divina. El hombre sigue actuando en el error, pero también en las Escrituras, los Consejos para vencer todo el mal que os aqueja, empezando con vuestro propio mal, el que dejáis entrar en vuestro ser y que produce mal en vosotros y mal en todos aquellos que os rodean.

Si no ponéis vosotros, de vuestra parte, si no tratáis vosotros de venceros a vosotros mismos, reconociendo con humildad, con Sabiduría y con valentía vuestros errores, entonces seguiréis siendo mediocres o almas malas, que Nuestro Dios no acepta.

Mis pequeños, Yo, como Madre vuestra, Me duele el ver vuestro actuar en la Tierra. En una familia, mucho de la educación de los hijos, depende de la madres, porque ella es la que está más tiempo con los hijos y, cuando el padre recibe algún rechazo, alguna mala palabra, algo que le ofenda de parte de los hijos, se va a entristecer con la esposa, porque no los ha sabido llevar sabiamente por los caminos del bien. Ciertamente, el padre tiene una parte muy importante, también, dentro de la educación de los hijos y, unidos los padres, deben llevar a los hijos hacia la perfección, tanto de su educación moral, espiritual, como de relación en familia y en la sociedad.

Por eso, Mis pequeños, Me duele mucho, en éstos momentos de la historia, el ver cómo vosotros, que sois Mis hijos, que así permitió Mi Hijo en la Cruz que se diera, cómo estáis actuando, Me duele y Me avergüenza presentaros ante Nuestro Dios.

Soy vuestra Madre y quisiera hacer de cada uno de vosotros una creatura bella, santa, buena, de la cual, Nuestro Padre estuviera orgulloso de veros a cada uno de vosotros y, sobre todo, que estuvierais dando mucho fruto, más no es así. Pocos, muy pocos de vosotros sois creaturitas en las cuales, Yo Misma Me puedo deleitar y os puedo presentar a Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad.

¡Cuánta vergüenza siento de ver cómo vosotros, a pesar de todo el esfuerzo que haceMos desde el Cielo para ayudaros a cambiar, cerráis vuestro corazón y seguís viviendo en el mal!

Tantas, tantas almas que van por el camino del mal y se van a condenar. ¡Un alma es tan valiosa para Nuestro Dios! Y no os queréis dar cuenta que le atraéis mucho dolor a Nuestro Dios cuando os condenáis.

Desgraciadamente os dais cuenta de esto, cuando ya no hay nada qué hacer por vuestra salvación. Causáis mucho dolor al Cielo con vuestra despreocupación, por no buscar la perfección del amor en vuestro ser. Queréis vivir solamente el día, el momento, no os dais cuenta de la trascendencia de vuestros actos. Si obráis en el bien, muchas almas se favorecen, pero si obráis en el mal, también afectáis a muchas almas y hasta se pueden condenar, igual que vosotros.

No alcanzáis a comprender todo el mal que causan vuestros actos, no alcanzáis a ver ni a daros cuenta cómo afectáis a muchas almas, a vuestro alrededor, con vuestro mal ejemplo, creéis que no os miran. Aquellos que vieron vuestro actuar, afectados quedan y ellos, a la vez, siguen reproduciendo el mal que vosotros engendrasteis.

Qué fácil se os hace producir un mal a vuestro alrededor, en vez de dar ejemplo de un bien que pueda ayudar a tantos hermanos vuestros. A lo largo de vuestra existencia, mucho mal habéis causado y Nuestro Dios permite que conozcáis, tarde o temprano, el mal que cometisteis y, muchas veces, ni os disteis cuenta que os estaban observando otros ojos, quizá hasta ojos inocentes y que afectó vuestro ejemplo el rumbo de su vida futura.

Estos son males que no alcanzáis a daros cuenta, ni confesáis, porque no os disteis cuenta de cómo afectasteis a éstas almas, pero tendréis qué pagar por vuestro error.

PedidLe perdón, a Nuestro Dios de corazón, pero desde lo más profundo de vuestro corazón y con un arrepentimiento que os duela, por todo el mal que habéis cometido a lo largo de vuestra existencia, que, indirectamente afectasteis a otras almas y que dejasteis marcadas eternamente.

Llorad de corazón éstos errores tan graves que causasteis en almas que no debieron haber recibido vuestro mal ejemplo.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Alegraos, que el malo, junto con aquellos que le hicieron caso, desaparecerán de la faz de la Tierra. Alegraos del Bien, que ya está prácticamente sobre vosotros.
Hijitos Míos, Yo os di unos Mandamientos, Leyes Divinas, para que normarais vuestra vida y vivierais en la perfección de Mi Amor. Fuisteis creados para ser perfectos, para ser santos, para que Yo Me congratulara con vuestra vida, con vuestra actuación, con vuestros pensamientos, palabras y obras. Fuisteis creados con Mi Sabiduría Divina, para que vivierais en el bien, para que lo transmitierais, para que Yo os regalara con Mi Omnipotencia.

Vuestros Primeros Padres, pudieron gozar de ésta omnipotencia sobre todo lo Creado. Ciertamente, no tenían Mi Omnipotencia en pleno, pero tenían la dominancia sobre todo lo Creado. Gozaron por un tiempo de lo que Yo Creé, pero luego vino la caída, por el error de un momento. Una mala decisión, como todos vosotros tenéis y queda marcada vuestra vida y la de vuestra descendencia, por vuestras malas decisiones, por vuestros errores, por la maldad que dejáis entrar en vuestro corazón.

Satanás se ha encargado de destruir vuestros valores, de destruir vuestro interior y llevaros a una soberbia tal, al grado de que vosotros ya no Me respetáis ni respetáis Mis Leyes.

Cuántos hermanos vuestros, los que tienen el poder en el Mundo, los que dominan los pueblos, se han ensoberbecido a tal grado, de que se sienten reyes, dioses. Son intocables, se han llenado de riquezas bañadas con sangre, con dolor, con injusticia. Siguen causando maldad, desmanes. A tal grado han creado un imperio del mal, bajo los consejos de satanás, que entre ellos mismos se protegen, se ayudan y se vuelven intocables, porque no hay autoridad superior a ellos, a quienes tienen qué rendirle cuentas.

Han hecho lo que han querido con su gente, con gente de su mismo pueblo y así ha sido a lo largo de la historia, porque el hombre fácilmente cae en la soberbia tan pronto se le da poder para gobernar y, en lugar de hacer el bien, dándose por su gente, gente que en ellos confían para que los lleven a un bien, éstos traicionan, matan, roban y todo ¿para qué?, para que cuando se presenten ante Mí, no sabrán dónde meterse. Las mismas Escrituras os dicen que quisieran que las montañas los cubrieran, para que no vean la Ira de Mis Ojos y que el Fuego que salga de ellos, los quemen, los hagan ceniza y que no se sepa más de ellos.

Ahora se sienten reyes poderosos, intocables, pero cuando estén ante Mí, como Justo Juez, temblarán. ¡Pobres de ellos! ¡Pobres de los gobernantes de la Tierra que actuaron con ésa maldad!, maldad satánica. Se dejaron guiar por satanás, muy tontos fueron, aliarse con el enemigo, con eso demuestran primeramente la falta de Sabiduría. Si fueran inteligentes, sabios, no habrían hecho pacto con aquél que es infinitamente inferior a Mí y que solamente desea vuestro mal. Pero, nuevamente, aquí se manifiesta cómo satanás, con sus mentiras, convence fácilmente al hombre.

Si cuidarais mejor vuestra alma, os acercaríais más a las Sagradas Escrituras, para que de ellas sacarais Mi Sabiduría y la pusierais en práctica en vuestra vida. ¡Cuánto tendrán qué sufrir eternamente todos éstos hermanos vuestros, a los que les permití tener poder para gobernar, pero en lugar de aliarse Conmigo y tomar Sabiduría Santa para gobernar, como sabiamente lo hizo Salomón, todo lo contrario, prefirieron unirse con aquél que carece totalmente de Sabiduría, de Sabiduría Santa.

Mis pequeños, os he dicho que vuestra liberación pronto llegará, alegraos de esto, ved cómo lo que se viene no es malo, será para vuestro bien, para los que estáis Conmigo, para los que Me amáis, para los que deseáis el bien para vuestros hermanos y para un Mundo Nuevo, donde Sea Yo, vuestro Rey, vuestro Dios, vuestro Todo. Alegraos, que el malo, junto con aquellos que le hicieron caso, desaparecerán de la faz de la Tierra. Alegraos del Bien, que ya está prácticamente sobre vosotros.
Gracias, Mis pequeños.

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Confiad en Mí, Mis pequeños, Soy Todo Amor y cuando se habla de Amor Verdadero, de Amor Absoluto, no puede haber maldad y eso es lo que Soy, el Amor Absoluto, que quiere lo mejor para vosotros.
Hijitos Míos, alegraos porque todo volverá al orden, vosotros os habéis acostumbrado a un desorden, causado por satanás, pero todo volverá al orden establecido y eso os debe traer mucha alegría, sobre todo, a los que estáis Conmigo y entendéis la problemática que os he explicado a través de los años. Problemática espiritual, que se traduce en problemática social, de la vida de relación entre todos vosotros, en donde ya no vivís como verdaderos hermanos, sino prácticamente, como enemigos.

Ciertamente, estoy pidiéndoos una total donación de vuestro ser, de vuestra voluntad, Yo se la pedí a Mi Hijo para vuestra salvación. Vosotros, los que estáis Conmigo, los que entendéis todo esto, porque os lo he explicado, sabéis que es un honor servirMe y, si Yo os pido vuestra total donación, debéis hacerlo, porque de ello sacaré un bien tremendo para vosotros y para toda la humanidad.

Mi Hijo se donó por vuestro bien y ahora os toca a vosotros donaros, por el bien de las almas pasadas, presentes y futuras, porque Yo uniré vuestros méritos a los de Mi Hijo, para que éste cambio, tan necesario, se dé para el bien de las almas fieles.

Grandes cosas veréis, os alegraréis con el actuar de Mi Justicia pero, también, con el actuar de Mi Misericordia, que, aunque os he dicho que estáis ya viviendo Mi Justicia, Mi Amor siempre será para las almas buenas, para las que buscan su perfección y, con ello, el darMe alegría, la alegría que muchas almas no Me dan, porque no viven Conmigo ni para Mí.

Soportad pues, Mis pequeños, la prueba que se viene porque, de ella, resultará un bien inmenso, un Bien Divino que tanto necesitáis.

A lo largo de la historia, ha vivido la humanidad momentos de Mi Gracia Divina, en diferentes ocasiones y en diferentes épocas y, esto, es para que vayáis entendiendo lo que Yo puedo hacer con vosotros, con vuestras almas, cómo puedo Yo liberar a los pueblos de la maldad de satanás y cómo puedo elevaros a niveles santos, a los que no estáis acostumbrados y que ni siquiera imagináis.

Yo comparto Mis capacidades, Mis Dones con todos aquellos hijos Míos, que son fieles a Mis Mandatos pero, sobre todo, a aquellos que son sencillos, humildes y que tienen una Fe total y absoluta a lo que Yo os pido y, eso es lo que quiero que tengáis en éstos momentos de la historia, al menos vosotros, los que estáis ya marcados, los escogidos de Mi Corazón, que os dejéis mover, como se dejó mover Mi Hijo, aceptando lo que Yo os pida. Ciertamente, no os voy a pedir lo que Le pedí a Mi Hijo, porque ningún hombre soportaría todo lo que a Él Le hicieron, Yo no le pido a un alma más allá de lo que pueda soportar y soportar con alegría, porque todo lo que viene de Mí, os da una alegría santa, aún a pesar de que estéis en el sufrimiento.

Confiad en Mí, Mis pequeños, Soy Todo Amor y cuando se habla de Amor Verdadero, de Amor Absoluto, no puede haber maldad y eso es lo que Soy, el Amor Absoluto, que quiere lo mejor para vosotros, pero debéis entender que Mi Amor Absoluto no se puede manifestar plenamente en un alma que está dañada, que está afectada por el pecado, que está sucia.

Esta purificación es una limpieza espiritual para que podáis gozar en pleno lo que os estoy prometiendo, ¿acaso esto os suena malo o doloroso? No, Mis pequeños, os estoy ofreciendo lo que nadie os puede ofrecer. Yo no os engaño, como satanás os ha venido engañando y que además, le abristeis vuestro corazón y le disteis vuestra vida al que deseaba solamente vuestro mal, Yo os voy a llenar al máximo, gozaréis infinitamente todo lo que Yo os daré, pero necesito que vuestra alma esté purificada, para que podáis gozar plenamente y absolutamente Mis regalos.

Confiad en Mí, vuestro Dios, vuestro Creador, vuestro Padre y juntos gozaremos de éstos grandes regalos que tengo para las almas fieles, las almas que quieren ser santas como Yo Soy Santo.
Gracias, Mis pequeños.

 
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