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Ago 20_15 La oración en Mi Amor y con Mi Presencia, por Mi Promesa, hará vuestro refugio. Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

Temas:

  • El dar es diferente al ofrecer, ciertamente, cuando dais, os recordáis de la persona a quien le estáis compartiendo vuestros actos, pero el ofrecimiento en sí, lleva una profundidad de amor, es una dádiva muchísimo mayor.
  • Muy pocas son las Misas que se dicen a diario y que todavía tienen ése Poder Divino de salvación y de Transubstanciación.
  • Ciertamente, tendréis lugares de resguardo, pero ésos lugares van a ser donde estéis vosotros en oración.
  • Mi Misericordia siempre estará con vosotros, pero os he dicho que estáis ya viviendo Tiempos de Justicia, Mi Amor os quiere Conmigo, Mi Justicia, solamente os dará el premio o el castigo que os merezcáis.
  • Agradeced infinitamente a Nuestro Dios, porque Su Gracia, continuamente, está sobre vosotros; agradeced que ha tenido Misericordia por vosotros, aun cuando estáis en pecado grave, ha tomado vuestro corazón, lo ha tocado, respondéis y os arrepentís.
  • PedidMe que el tiempo se acorte, que los acontecimientos se den, porque vuestra alma está deseosa ya de encontrarse con su Dios y de vivir en Su Amor.

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María. a J. V.

 

 

Ofrecimiento. Habla Nuestro Señor Jesucristo

Sobre: El dar es diferente al ofrecer, ciertamente, cuando dais, os recordáis de la persona a quien le estáis compartiendo vuestros actos, pero el ofrecimiento en sí, lleva una profundidad de amor, es una dádiva muchísimo mayor.

(Lenguas…) Hijitos Míos, nunca dejéis de alabar Mi Santo Nombre, nunca dejéis de adorar Mi Sacratísimo Cuerpo, Mi Sacratísima Sangre que, por ellos, os he ganado y os he dado la salvación.

 

Nunca dejéis de adorar Mi Sacratísimo Nombre que, ante él, se arrodillan todas las almas creadas, todos los espíritus, los ángeles. Yo Soy vuestro Dios.

 

Hijitos Míos, cómo se olvida el ser humano, las almas creadas, de su Dios. Os he dado Nueva Vida con Mi Donación. Bajé a la Tierra para levantar al género humano, caído en el pecado, abatido por satanás, dominado por el mal. Me he dado por vosotros.

 

Durante Mi tiempo sobre la Tierra, vivíais constantemente en Mi Mente y en Mi Corazón, las almas pasadas, presentes y futuras, recibían constantemente Mis Bendiciones, Mi Donación, Mis Oraciones ante el Padre, Mi intercesión por vuestra salvación y Yo, recibía solamente el desprecio del hombre, los ataques de ellos mismos. No comprendían Mi Misión, ciertamente, sabían que el Mesías vendría a salvarlos pero, esperaban una salvación mundana y Yo estaba rescatando vuestras almas.

 

¡Qué ciego es el hombre! ¡Cuánta necedad! ¡Cuánta obscuridad en su alma! Solamente queréis ver lo que os conviene y, si se os pide un poco más, lo rechazáis. No os queréis dar por Quien os salvó, no Me queréis acompañar en Mis momentos difíciles, no pensáis en Mí, como Yo pienso, en todo momento, en vosotros.

 

¡Cuánta desigualdad en el Amor, Yo, dándoMe por completo a vosotros y, si acaso, recibo de vosotros las migajas de vuestro amor!

 

Queréis todo y no dais prácticamente nada. Me echáis en Cara vuestras dificultades, errores, dolores, como si Yo fuera el Autor de ellos y, aun así os ayudo, pero no recibo agradecimiento ni respuesta, de parte vuestra, cuando llegáis a adquirir Mis favores, Mi Perdón.

 

Mi Vida entera es para vosotros, de Mí podéis tomar lo que necesitéis para crecer a una vida de santidad, pero ¿cuántos de vosotros buscáis vuestra santidad de vida? Rehuís el compromiso, no buscáis la perfección, son tan pocas las almas que realmente se han unido a Mí, que Me buscan y se alimentan de Mí, vuestro Dios, vuestro Redentor, vuestro Salvador y, luego, os atemorizáis cuando os profetizo la eliminación de millones de almas y empezáis a preguntaros, “¿estaré yo, entre las que se salvarán?”. Os pedí que hicierais, continuamente, un recuento de vuestra vida y que vosotros mismos os daríais cuenta, ayudados por Mi Santo Espíritu, a conocer la respuesta a vuestra pregunta, y no lo hicisteis.

 

Si hubiera humildad de corazón y, realmente, os pusiérais ante Mí, pidiéndoMe Mi ayuda para hacer un examen de conciencia profundo, pero no lo hacéis, y lo despreciáis, perdéis la oportunidad de alcanzar la perfección de vuestra vida, al no llevar a cabo actos sublimes, porque a eso os lleva el recuento diario de vuestra vida.

 

La gran mayoría de vosotros, habéis desperdiciado infinidad de Gracias, de Bendiciones, de Consejos, de parte Nuestra. Os di una Evangelización, para que alcanzarais la perfección de vuestra vida y ¿cuántos, cuántos de vosotros, realmente aceptasteis y tomasteis para vuestra vida estos consejos?

 

¿Cuántos de vosotros, después de lo que os he dicho hasta ahora, creéis que podríais ser de los escogidos? Ciertamente, si sois honestos con vosotros mismos, diríais que ninguno y, así es Mis pequeños, es Mi Misericordia Divina la que escogerá y transformará todo vuestro ser, para que seáis semilla buena, semilla santa, semilla llena de amor para empezar, al menos, un Nuevo Mundo, una Nueva Vida, en el Amor.

 

¡Cuánta maldad hay en vuestros corazones!, y ¿cuántos de vosotros luchasteis para apartar de vuestra mente y de vuestro corazón toda esa basura, que os hacía nauseabundos ante Mi Presencia?

 

Tendréis un tiempo en que se os permitirá veros internamente, como Yo os veo espiritualmente; preparaos, para ver realmente vuestro corazón y espero lloréis vuestros errores, vuestros pecados y el daño que le infligisteis a Mi Corazón.

 

Soy vuestro Dios y os amo infinitamente, quisiera hacer vuestra vida plena, que ya no contarais con vosotros mismos, sino que contarais plenamente con Mi Gracia, que ella os llenara y así, camináramos juntos.

 

Teméis a los acontecimientos próximos, pero más debierais temer a vuestros actos pecaminosos, impuros, que os separan de Mí.

 

Ciertamente, la muerte llegará para todo ser Creado, pero, ¿cómo estaréis en ése momento?, a eso sí le debéis temer.

 

Yo, vuestro Dios, os aconsejo, os guío, os lleno de Mis favores, de Mis Bendiciones y Gracias, para que, cuando os encuentre en ése momento de la muerte, os tome alegremente, y os dé vuestra vida eterna. No os imagináis el gusto que Me da encontrar almas que estuvieron preparadas para ésos momentos, porque confiaron en Mí, vuestro Dios, se prepararon para el Encuentro y les regalo Mi Reino Eterno. Desgraciadamente, son más las almas que en ése momento no saben qué hacer, están ante Mi Presencia, no saben en dónde esconderse, llorar o reír, asustarse. Es un encuentro muy doloroso, porque no es el alma que Me ve y se alegra, que corre hacia Mí, Me abraza, éstas otras almas, ciertamente, quisieran correr, pero fuera de Mi Presencia, porque por sus pecados, su maldad, en ése momento, saben que no están preparadas para ser recibidas en Mi Reino y que se están ganando una condenación eterna.

 

¿Vosotros os imagináis que Yo Me alegro de condenar al pecador? ¡No!, Mis pequeños, es un dolor muy grande, en Mi Corazón, ver un alma espantada ante Mi Presencia, en lugar de estar alegre y deseosa de compartir, Conmigo, su vida sobre la Tierra. ¡Qué dolor, Mis pequeños! ¡Qué dolor! Ver a estas almas que no saben qué hacer, porque no Me buscaron, porque no Me conocen, porque no saben cómo agradarMe.

 

Os explico todo esto, Mis pequeños, en detalle, por tantas y tantas almas, que os he dicho se perderán en los acontecimientos próximos, que el Mundo entero padecerá. Orad por estas almas, para que, al menos, puedan arrepentirse y, quizá, puedan ganarse Mi Reino eterno, pero más que nada, orad por estas almas, para que se puedan salvar y Yo no sufra con su condenación.

 

Soy un Dios de Amor, Soy un Dios muy sensible, ante el Bien y ante el mal, ante lo que Me procuráis, vosotras almas, que vivís para servirMe. Cuando hacéis el bien, en Mi Gran Sensibilidad, gozo infinitamente, pero, cuando hacéis el mal, en Mi gran Sensibilidad, Me hacéis sufrir intensamente.

 

Cuán pocas son las almas que, realmente, conocen Mi Corazón, que conocen el Dolor que el pecado Me causa o la alegría que vuestros actos, en amor, Me dais y más cuando Me los ofrecéis.

 

El dar es diferente al ofrecer, ciertamente, cuando dais, os recordáis de la persona a quien le estáis compartiendo vuestros actos, pero el ofrecimiento en sí, lleva una profundidad de amor, es una dádiva muchísimo mayor.

 

Mis pequeños, preparaos y preparad almas para su salvación, os quiero a todos, Me di por todos, Mi Muerte y Mi Resurrección, es para todas las almas, vosotros escogéis estar en Mí o estar en contra Mía. Os amo, Mis pequeños, os agradezco vuestro amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Muy pocas son las Misas que se dicen a diario y que todavía tienen ése Poder Divino de salvación y de Transubstanciación.

Hijitos Míos, ciertamente, la maldad ha entrado en Mi Recinto Santo, en Mi Iglesia, pero no generalicéis, Mis pequeños, no generalicéis, porque todavía hay entre vosotros, sacerdotes santos, sacerdotes mártires que, ciertamente, están sufriendo un martirio en vida, porque no los dejan actuar en la Verdad y en el Amor de su ministerio; pocos son los que han metido la cizaña y se han vuelto instrumentos de satanás, pero esos pocos escandalizan y crean mucha duda.

 

Orad, orad intensamente por los buenos ministros, por Mis Cristos sufrientes, porque son perseguidos aquellos que se quieren mantener en el Bien. Son rechazados por la misma jerarquía de la Iglesia, porque quieren permanecer cumpliendo con lo que Yo les enseñé.

 

Satanás ha desviado las Verdades que Yo os enseñé, le ha quitado valor a la Santa Misa, por los cambios que le han hecho a ésta. Los mismos demonios están en el Recinto Santo,  aun, cuando se oficia una Misa, porque los sacerdotes, los ministros que deben vivir la Santa Misa y hacerla vivir entre los fieles, ya toman el camino corto, el camino fácil y no preparan el Rito, para que el mal no esté en el Recinto Santo.

 

La Santa Misa es un escudo de protección para la Tierra y de salvación para infinidad de almas del Purgatorio y de la Tierra, pero se pierden muchas Gracias y Bendiciones, porque no se vive una verdadera y Santa Misa, cada vez que es realizada por un ministro que ya no es Mío. Muy pocas, muy pocas son las Misas que se dicen a diario y que todavía tienen ése Poder Divino de salvación y de Transubstanciación.

 

Me duele deciros todo esto, pero es una realidad que estáis viviendo y, por eso, satanás os está atacando tan fuerte y libremente, porque no hay santidad suficiente en la Tierra para defenderos.

 

Manteneos en la oración, manteneos en la reparación, en el sacrificio, en la penitencia, en todo lo que podáis, Mis pequeños, para la salvación de las almas y para que protejáis vuestra propia alma.

 

Los poderes del mal se han desatado y son tan pocas las almas que se dan cuenta de ello y, que, realmente, les importe ésta realidad que estáis viviendo.

 

Acercaos a Mí, para que vuestra oración, unida a la Mía, Mis pequeños, alcance el Poder de protección y salvación que vosotros necesitáis, porque, vosotros, sin Mí, no podréis lograr la fuerza necesaria para vencer a satanás.

 

Dejaos mover por Mí, daos plenamente a Mí y Yo haré el resto.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Ciertamente, tendréis lugares de resguardo, pero ésos lugares van a ser donde estéis vosotros en oración.

Hijitos Míos, ciertamente, tendréis lugares de resguardo, pero ésos lugares van a ser donde estéis vosotros en oración. Os he dicho que satanás no puede contra el amor, contra Mi Amor en vosotros.

 

Así como con vuestros Primeros Padres, por su pureza y santidad, antes del Pecado Original, su propio ser era el Paraíso Terrenal, Yo bajaba a estar en su corazón y Me deleitaba con su amor y su pureza, así estaré en el corazón de cada uno de vosotros y más, más fuerte será cuando os unáis en grupo, se potencializará Mi Amor y vosotros crearéis una barrera de protección fortísima, en donde no entrará satanás ni ninguna maldad, de esta forma unidos vosotros a Mí, y Yo en medio de vosotros, porque ésa es Mi Promesa, haréis con vuestra unión, ésos lugares de protección contra la fuerzas de satanás.

 

Estos lugares no serán atacados por satanás, porque no podrá y si los atacara, su poder limitado, no os afectará, en donde estéis. Aunque caminéis de un lado a otro, crearéis ésos refugios de oración y protección para los que estén con vosotros, sea uno, sean mil, diez mil o más. La oración, en Mi Amor y con Mi Presencia, por Mi Promesa, hará vuestro refugio.

Os Bendigo, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Mi Misericordia siempre estará con vosotros, pero os he dicho que estáis ya viviendo Tiempos de Justicia, Mi Amor os quiere Conmigo, Mi Justicia, solamente os dará el premio o el castigo que os merezcáis.

Hijitos Míos, durante muchos años os he pedido la inocencia espiritual, ser pequeños, ahora es el tiempo en que todo eso lo deberéis poner en práctica, porque las almas pequeñas, las almas sencillas, son a las que puedo cuidar mejor, ayudar más, porque confían plenamente en Mí.

 

Un niño pequeño, cuando siente temor, corre hacia los brazos del papá o de la mamá y al mismo momento, sale de sus labios ésa palabra de ayuda: “papá”, “mamá”. ¿Cuántas almas, ante los desastres, van a tener en sus labios Mi Nombre? ¿Cuántos correrán hacia Mí, pidiendo ayuda? ¿Cuántos confiarán en Mí para su protección, y no solamente de su cuerpo, sino para proteger su alma eternamente?

 

En Mi Misericordia Divina, permito el desastre, porque así le doy tiempo al alma a que Me invoque y lo tome Yo como pretexto para su salvación.

 

No os imagináis cuánto os amo y todo lo que hago por recuperar un alma. Os he dicho que Yo no Me gozo en la condenación de las almas, Me gozo infinitamente en el arrepentimiento del pecador. Mi Hijo, bajó a la Tierra, principalmente por los enfermos, no por los que se creían sanos, éstos son soberbios, creen que se merecen todo y no se acercan a Mí; el enfermo puede tener su salvación si se le da la medicina correcta, que en éste caso es Mi Gracia, Mis Enseñanzas, Mi Amor y Mi Perdón. Todos tenéis derecho a ello, porque todos sois pecadores, pero hay almas soberbias que no lo creen así y creen estar viviendo en el Bien, aun practicando el mal. Así los ciega satanás, haciéndoles creer que viven haciendo un bien, pero afectando a infinidad de almas y llevándolas hacia el mal.

 

Mi Misericordia siempre estará con vosotros, pero os he dicho que estáis ya viviendo Tiempos de Justicia, Mi Amor os quiere Conmigo, Mi Justicia, solamente os dará el premio o el castigo que os merezcáis.

 

Pedid por vuestros hermanos que viven en la soberbia, para que se puedan salvar y pedid por aquellos que viven en pecado y podrán arrepentirse si hay suficiente oración por parte de vosotros. Lo estáis haciendo para Mí, vuestro Dios y para vuestra salvación eterna.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Agradeced infinitamente a Nuestro Dios, porque Su Gracia, continuamente, está sobre vosotros; agradeced que ha tenido Misericordia por vosotros, aun cuando estáis en pecado grave, ha tomado vuestro corazón, lo ha tocado, respondéis y os arrepentís.

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. ¿Acaso vosotros creéis que una Madre puede quedarse impávida ante los acontecimientos y no protegeros? Yo estoy con vosotros, permanezco con vosotros y estaré en los momentos más difíciles de la prueba que tengáis cada uno de vosotros. Una madre no se aparta del hijo que sufre, si no está presente, estará en su pensamiento. Yo estoy con vosotros, os protejo y también veo por todos aquellos, que vosotros Me ponéis en Mi Corazón. Estos son tiempos de amor y también son tiempos de milagros.

 

Sabéis que el deseo y la confianza que pongáis en vuestra oración, obra milagros, confiad en el Amor de Nuestro Dios, en Su Santísima Trinidad. No os imagináis cómo os ama vuestro Dios, cómo os protege, especialmente a vosotros, los que estáis en Nuestros Corazones, la batalla es fuerte, pero el Amor es inmenso, nunca la maldad va a ser mucho más que el Amor de Nosotros.

 

Ciertamente, satanás os ataca por envidia, para que vosotros no gocéis de los bienes que él perdió, pero, en Nuestro Amor, Nosotros quereMos que gocéis, porque habéis luchado, porque habéis confiado, porque os habéis mantenido defendiendo el Amor en un mundo de maldad.

 

Quizá,  muy pocas veces, habéis recapacitado esto, Mis pequeños y por eso son tan pocas las almas que se pueden salvar, porque estáis rodeados de maldad y vosotros, a pesar de que habéis caído muchas veces en ella, os habéis levantado, porque reconocéis que no es vuestro lugar el vivir en la maldad, no os sentís a gusto, como muchas almas lo están. Gozan el mal, viven en el mal, aprovechan el mal para quitarles los bienes a sus hermanos y despojarlos, aún de su vida. Estas almas se han satanizado, no buscan el bien, buscan solamente hacer el mal. ¿No os habéis preguntado por qué vosotros no estáis en ésas condiciones? Es la Gracia Divina la que os ha cuidado todo el tiempo, pero, vosotros, también pusisteis de vuestra parte, os disteis cuenta que el Amor de vuestro Dios os está protegiendo sentís, en vuestro interior, que el Amor que viene solamente de Nuestro Dios, es el que os da Verdadera Vida, Verdadera alegría, Verdadero deseo de vivir.

 

Tantas y tantas almas que están muertas, están muertas en vida, su alma, no está viva, porque no está en Gracia y se sienten bien al estar así. Estas almas, ya no sirven para el Reino de los Cielos, ya escogieron a dónde quieren ir y a quién quieren servir, es un dolor grande, pero es una realidad también.

 

Agradeced infinitamente a Nuestro Dios, porque Su Gracia, continuamente, está sobre vosotros; agradeced que ha tenido Misericordia por vosotros, aun cuando estáis en pecado grave, ha tomado vuestro corazón, lo ha tocado, respondéis y os arrepentís.

 

Manteneos, pues, luchando en estos momentos, que van a ser todavía más fuertes, de mayor ataque de satanás, Yo estaré con vosotros, Soy vuestra Madre y no Me aparto de Mis hijos y menos de aquellos que Me invocan y Me llevan en su corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: PedidMe que el tiempo se acorte, que los acontecimientos se den, porque vuestra alma está deseosa ya de encontrarse con su Dios y de vivir en Su Amor.

Hijitos Míos, una santa alegría os debe de invadir, pedídMela y gozadla. Recordad el tiempo en que se sabía que el Mesías tenía que llegar, se Le esperaba, muchos signos indicaban Su llegada a la Tierra, eran momentos de expectación, de esperanza y, ciertamente, llegó, pero no se Le aprovechó, completamente, porque muchos Lo rechazaron.

 

Ahora, os pido que os mantengáis en ésa alegría santa, en estos tiempos previos a la Segunda Venida de Mi Hijo.

 

Todo esto que padeceréis, preparará el camino para la Segunda Venida de Mi Hijo, pero Él tiene que llegar en un Mundo renovado, en un Mundo en donde haya amor en los corazones, en donde haya arrepentimiento, en un Mundo en donde las almas que queden, Lo estén esperando ansiosamente.

 

¿Acaso esto os puede traer tristeza o temor? ¿Acaso convivir nuevamente con Mi Hijo, con vuestro Dios en la Tierra, os puede crear temor? Si realmente hay amor en vuestro corazón, si realmente vivís por Mí, para Mí y de Mí, vuestra alegría debe ser grande.

 

Cuando erais pequeños y cometíais un error en el hogar, fuera grande o pequeño, pero que merecía un castigo, mientras no recibíais el castigo, sufríais, porque sabíais que el castigo llegaría, pero pasando ése castigo, todo se relajaría nuevamente y se os daba nuevamente un tiempo en el cual convivíais, como siempre en vuestro hogar, alegres, felices, jugando y quizá peleando, pero amistosamente.

 

Este es vuestro momento en que sabéis que habéis dañado Mi Corazón muchas veces, ciertamente, os he perdonado cuando habéis acudido a Mis ministros y se os ha dado la Gracia de perdonaros vuestros pecados, pero sabéis que necesitáis una reprimenda para estar ante Mí, vuestro Dios. La tendréis, pero con Amor. Sabéis que ése castigo que se os da, es un castigo amoroso, un castigo que os lleva a perfeccionaros, un castigo que os va a devolver la querencia del Hogar, vais a volver a convivir entre hermanos, llenos de amor.

 

Por eso os pido que os mantengáis en alegría, preparándoos para ése castigo amoroso que os va a dar una inmensa alegría después, porque regresaréis a vuestro Hogar renovado. Las almas escogidas, para iniciar un Nuevo Mundo, verán realmente un Nuevo Mundo renovado, sin maldad, viviendo como hermanos, gozando de Mis Bendiciones, un Mundo donde os sentiréis a gusto, compartiéndoos de los bienes con que os he dotado a cada uno de vosotros. Será una vida muy diferente a la que habéis vivido, porque el mal os atacaba, continuamente, de una forma u otra y más en estos tiempos, en donde el mal se ha enseñoreado de toda la Tierra y del Universo entero.

 

Viviréis una paz verdadera, una paz profunda, que solamente puede venir de Mí, porque ése va a ser Mi regalo para las almas escogidas: Mi Amor, Mi Paz y vuestra alma llena de regalos amorosos.

 

Conoceréis las Virtudes en alto grado, viviréis con Mis dones y los compartiréis con vuestros hermanos. No habrá envidias, seréis alimentados con manjares exquisitos, todo será sencillo, todo será bondad. La Naturaleza ya no os atacará, las fieras serán sencillas y amistosas con vosotros, el Amor invadirá al Universo entero.

 

Gran gozo debe invadir, también, vuestra alma, pasaréis de un estado actual, de maldad, de pecado, de temor, a un estado de verdadera vida, Vida Divina, Vida de Cielo.

 

Esto no os puede crear temor, sino al contrario, una esperanza grande y un deseo inmenso de que se den ya los acontecimientos que os llevarán a este regalo tan grande que os daré.

 

PedidMe que el tiempo se acorte, que los acontecimientos se den, porque vuestra alma está deseosa ya de encontrarse con su Dios y de vivir en Su Amor. Os escucharé, Me alegraré y os regalaré que el tiempo se acorte, para que las almas escogidas, las almas que se han ganado, con su esfuerzo, Mi Bien, lo gocen ya.

 

Soy vuestro Dios y os amo infinitamente y deseo ya que Mi Amor descienda sobre vosotros y gocemos, unidos, Mi Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 
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