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Rosario vespertino

 

Temas:

 

 

  • Tanto os he pedido que Seamos el Uno para el otro y, esto os lo pido, Mis pequeños, porque os voy preparando para la unión total que las almas tienen Conmigo en el Reino de los Cielos.
  • A los que llamo Yo, hermanos mayores, porque estáis Conmigo, porque os he enseñado, os he educado, os he llevado por caminos de crecimiento espiritual, ciertamente, por ello, os exijo más.
  • Empezaréis a vivir Dones que, obviamente, antes no teníais y que Yo concedo a almas en las cuales puedo confiar, que no los utilizarán solamente para su bien y presumir de ellos, sino para servir con ellos a vuestros hermanos.
  • Sois Mis niños necesitados de Mi Amor, de Mi Guía Amorosa y Sabia, que os quiere presentar a Nuestro Padre, Mi Creador, como niños ejemplo, dadMe ése gusto, Mis pequeños, Yo os llevaré a la perfección que Nuestro Padre os pide.
  • Que vuestros actos hacia los demás, os lleven a ése engrandecimiento que Yo quiero de cada uno de vosotros, pero que no se conozca aquí en la Tierra vuestra grandeza, porque será reconocida en el Reino de los Cielos, manteneos sencillos, humildes y servidores de los demás.

 

 

Mensaje de Dios Padre y la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Tanto os he pedido que Seamos el Uno para el otro y, esto os lo pido, Mis pequeños, porque os voy preparando para la unión total que las almas tienen Conmigo en el Reino de los Cielos.

Hijitos Míos, tienen que poner más atención a los acontecimientos de vuestra vida, de lo que sucede a vuestro alrededor. Yo estoy en todo, porque Yo lo he creado y nada sucede si no es por Mi Voluntad. Sois muy dados a hacer a un lado Mi Presencia Divina de todo lo que sucede en vuestra vida. Las mismas Escrituras os hablan de que la hoja del árbol, no cae, si no es por Mi Voluntad y un cabello de vosotros, no se hace cano, si no es por Mi Voluntad.

 

Esto os lo digo, Mis pequeños, porque Yo quiero estar en vuestra vida. Os busco, casi podría decir, os persigo en todo momento, para que regreséis a Mí. Estáis muy distraídos con las cosas del Mundo y a Mí Me hacéis a un lado.

 

¡Cuánto quisiera, Mis pequeños, que vuestra vida Me la dedicarais día a día!, que en cada minuto, en cada segundo estuvierais compartiéndoMe vuestras experiencias, vuestros deseos, vuestras necesidades, vuestros gustos, alegrías, tristezas. Tanto os he pedido que Seamos el Uno para el otro y, esto os lo pido, Mis pequeños, porque os voy preparando para la unión total que las almas tienen Conmigo en el Reino de los Cielos y, quiero subrayar el “total”, porque así como Yo Me doy en totalidad por vosotros, Yo quisiera tener ése mismo gusto de parte vuestra.

 

¿Por qué os repito tanto esto, Mis pequeños?, y os lo he venido pidiendo desde hace mucho tiempo, porque no os imagináis, Mis pequeños, el gusto que Me da un alma cuando entra totalmente a Mi Corazón.

 

Mi Hijo les habló sobre la soledad, a Él Lo dejaron Solo. Él se apartaba, ciertamente, a orar para estar Conmigo, pero el hombre, los que Le rodeaban, aún Sus mismos apóstoles, Lo dejaban Solo, no lo entendían, completamente, hasta que Mi Santo Espíritu los iluminó y les dejó entender todo lo que Él había hecho en ellos y para los demás.

 

Ninguno de vosotros camináis en el Mundo solos, aislados, necesitáis de los demás, de su compañía, cuando menos por unos momentos, pero os necesitáis los unos a los otros, pero de Mí, no os acordáis, cuando Yo, ciertamente, estoy en todo momento con vosotros, de día y de noche. Os cuido, os protejo, veo por vuestras necesidades, veo vuestros gustos, vuestras alegrías, Me congratulo en ello, pero no porque vosotros Me lo queráis compartir, Yo lo tomo Solo.

 

Cuando vosotros veis a vuestros pequeños jugar y ellos están solos, gozáis lo que están haciendo, os reís de lo que inocentemente hacen, pero gozáis más, cuando vuestro pequeño hijo comparte con vosotros su vida, sus pequeñas cositas, sus alegrías. Así estoy Yo, mendigando vuestro amor.

 

Es triste que os diga esto, Mis pequeños, porque, ciertamente, cuando Me conozcáis frente a frente en el Reino de los Cielos, os daréis cuenta, cuánto Me quedé esperando Yo, para que vosotros Me dierais algo de vuestra vida, de vuestras alegrías, de vuestros éxitos, aún de vuestros fracasos y dolores.

 

No Me importa que Me dejéis vivir vuestros errores y fracasos, Yo estoy ahí, para consentiros en ésos momentos, os comprendo, os apoyo y os ayudo a salir adelante de vuestros problemas. No Me importa que no Me digáis nada, con que Me tengáis en vuestra mente y en vuestro corazón, Me es suficiente, pero quiero estar en vuestra vida.

 

Con el Pecado Original, satanás os separó de Mí y debéis volver a Mí, pero que sea por amor, no por obligación.

 

Trabajad en esto, Mis pequeños y no os imagináis el gusto que Me daréis y las Bendiciones que recibiréis por la felicidad que Mi Corazón tendrá, como veis, sigo mendigando.

 

Confío en vosotros, Mis pequeños, en que empezaréis a trabajar en esto, porque os estoy esperando ya en el Reino de los Cielos. Uníos, cada vez más, íntimamente Conmigo, para que cuando lleguéis a vuestro hogar eterno, ya Seamos el Uno para el otro y Nos gocemos mutuamente y así no habrá ningún cambio de lo que empezaréis a hacer ya, desde ahora, con lo que tendréis eternamente; vivid para Mí, como Yo Vivo para vosotros.

Gracias, Mis pequeños.  

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: A los que llamo Yo, hermanos mayores, porque estáis Conmigo, porque os he enseñado, os he educado, os he llevado por caminos de crecimiento espiritual, ciertamente, por ello, os exijo más.

Hijitos Míos, a vosotros alrededor del Mundo, los que he escogido para hacer grupos de oración, y de oración profunda, para proteger al Mundo de los ataques de satanás, a los que llamo Yo, hermanos mayores, porque estáis Conmigo, porque os he enseñado, os he educado, os he llevado por caminos de crecimiento espiritual, ciertamente, por ello, os exijo más.

 

Vosotros estáis obligados a dar un ejemplo de vida virtuosa ante vuestros hermanos. En donde estéis, por donde caminéis, en vuestro hogar, en el trabajo, en el mismo grupo, id y por donde vayáis, Mis pequeños, así como los primeros cristianos que se les conocía por las cualidades espirituales que había derramado Mi Santo Espíritu en ellos, también vosotros debéis ser reconocidos ante vuestros hermanos, por ser virtuosos: que la Caridad siempre esté con vosotros, porque Mi Hijo os enseñaba continuamente esto. Ser caritativos, es algo importantísimo, porque es el tener el corazón en la mano. Es el darse por los demás, es el ver al necesitado, primeramente, dentro de los que están con vosotros, en vuestros grupos y con los que se acerquen con vosotros, que seáis realmente ése ejemplo de vida para con vuestros hermanos.

 

Llevo tiempo preparándoos y debéis ya vivir las Virtudes en alto grado. Os debéis olvidar de vosotros mismos y ver por vuestros hermanos, recordando, también, Mi Promesa, que lo que deis a los demás se os regresará a vosotros, pero que no sea esto por interés sino por donación de vuestro ser a los demás, empezando con lo que es vuestra familia espiritual, que son los grupos de oración.

 

Vosotros os debéis proteger, porque, ciertamente, sois y seréis más atacados por las fuerzas de satanás. Ninguno de vosotros estáis exentos de pecar, tenéis muchos errores, vicios, todavía hay maldad en vuestro corazón, porque vivís en la Tierra. Os debéis ir purificando, pero a través de un ejercicio virtuoso que hagáis todos los días, tratando de evitar que salgan de vuestro corazón, de vuestra mente, de vuestras acciones, cosas indeseables a Mis Ojos. Os debéis perfeccionar para alcanzar la santidad de vida, a eso fuisteis llamados y debéis poner el ejemplo a vuestros hermanos.

 

Que se diga que vosotros sois especiales, que os parecéis a Mi Hijo, por lo que vosotros hacéis y decís a los demás.

 

Os he unido para que viváis en Mi Corazón y Mi Corazón solamente acepta virtud, amor, pureza, santidad. Tenéis a Mi Hijo, Ejemplo Vivo de todas las Virtudes, tenéis a Mi Hija, la Siempre Virgen María, la Mujer por Excelencia, la Virtuosa, la Santa, la Perfecta, la Bella. Tenéis Sus Ejemplos, seguidlos.

 

Mi Amor se derrama continuamente sobre vosotros, aprovechadlo, llenaos de él y así alcanzaréis las Virtudes necesarias para cumplir vuestra misión en la Tierra, para hacer feliz a vuestros hermanos y para un feliz regreso al Reino de los Cielos.

 

Debéis luchar contra vosotros mismos, apartar de vosotros todo aquello que os dañe espiritualmente y todo aquello que dañe vuestra presencia ante Mí. Que al recibiros, al llegar al Reino de los Cielos, seáis lo que siempre he querido de un alma, una belleza espiritual inmensa. Os debéis negar a vosotros mismos, para que no sea vuestro “yo” el que se muestre en vuestras palabras en vuestras acciones, en vuestros pensamientos, sino que sea Mi Hijo el que brote de vosotros a través de palabras y obras y en vuestros deseos íntimos hacía con todos vuestros hermanos. Sed los que Yo quiero que seáis, cada uno de vosotros y esto es, la Presencia de Mi Hijo en vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Empezaréis a vivir Dones que, obviamente, antes no teníais y que Yo concedo a almas en las cuales puedo confiar, que no los utilizarán solamente para su bien y presumir de ellos, sino para servir con ellos a vuestros hermanos.

Hijitos Míos, Yo reprendo a los que amo y también les pongo pruebas más difíciles a los que están Conmigo. ¿Y por qué hago esto, Mis pequeños? porque quiero estar seguro de vuestro amor.

 

Cuando vosotros educáis a vuestros hijos, lo hacéis porque los amáis, porque no queréis que ellos cometan errores ante las demás personas, ante la sociedad, ante el Mundo. En cierta forma, vosotros estáis buscando la perfección de sus actos ante vuestros hermanos, porque queréis presumir, en cierta forma, de que los educasteis bien y que puedan caminar en el Mundo sin tener grandes problemas.

 

Ciertamente, siempre los tendréis, pero, es cierto, también, que una persona educada, una persona virtuosa, sufrirá menos en el Mundo que aquella que es grosera, que es mala, que no sabe tratar con educación, con amor, con respeto, a sus hermanos.

 

Os dije que Yo os reprendo porque os amo y os quiero presumir. Yo, también, como Dios, os quiero presumir ante el Mundo, que Yo os he ido reeducando, puedo decir y quiero decir, que os he quitado poco a poco, cosas malas que teníais y que no os convenía que los tuvierais. Os he llevado a vivir más de cerca las Virtudes y el amor con vuestros hermanos. Algunos de vosotros, habréis aprendido a callaros y a tomar vuestro tiempo antes de contestar algo que pueda dañar a algún hermano vuestro. Habréis aprendido a medir vuestras palabras y a contestar con amabilidad para no causar problemas con vuestros hermanos a vuestro alrededor.

 

Os he puesto también pruebas difíciles de llevar, pero en lugar de renegar de Mí, Me las habéis ofrecido y estas pruebas os han ido acrisolando en el amor y en un acercamiento más profundo Conmigo, vuestro Dios.

 

No podéis negar que ya no sois los que erais hace algunos años, habéis mejorado, estáis más cerca de la Gracia y de Mi Amor y poco a poco, iréis adquiriendo Virtudes más altas. Empezaréis a vivir Dones que, obviamente, antes no teníais y que Yo concedo a almas en las cuales puedo confiar, que no los utilizarán solamente para su bien y presumir de ellos, sino para servir con ellos a vuestros hermanos.

 

Es tan delicado todo esto, Mis pequeños, que Yo, cuando escojo a un alma para derramarMe en ella, tiene que ser muy probada para que sea un alma de un ejemplo intachable y que no tome para sí misma los tesoros espirituales que Yo le concedo.

 

Si no estáis bien preparados espiritualmente, podéis caer fácilmente en la soberbia y echar a perder todo Mi trabajo de años. Os quiero para un Bien muy grande y, vuestra presencia ante los demás, tiene que ser muy fina en las relaciones con los demás. Virtud, virtud en todo momento, Mis pequeños, sois Míos, sois hijos de Dios y debéis ser llamados así por vuestras acciones, por la forma, de tratar a vuestros hermanos y por la ayuda que les debéis dar con los dones recibidos.

 

La humildad tiene que ser una de vuestras principales características, no os debéis apropiar, en ningún momento, ni siquiera de un agradecimiento que se os dé por un bien recibido. Todo es Mío, debéis desaparecer para vosotros mismos, Soy Yo el que debo aparecer en vuestras palabras, en vuestros agradecimientos, en el amor que deis, en el servicio que deis a vuestros hermanos, Soy Yo, vuestro Dios, en vosotros, sois Mis instrumentos; el instrumento no se mueve si no es movido por el que sabe.

 

Olvidaos ya de vosotros mismos y dejadMe, a Mí, vivir plenamente en vosotros, existís para Mí, como Yo Existo para vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Sois Mis niños necesitados de Mi Amor, de Mi Guía Amorosa y Sabia, que os quiere presentar a Nuestro Padre, Mi Creador, como niños ejemplo, dadMe ése gusto, Mis pequeños, Yo os llevaré a la perfección que Nuestro Padre os pide.

Hijitos Míos, Mis pequeños, Yo, como Madre vuestra, os quiero ayudar con lo que vuestro Padre os está pidiendo. Manteneos siempre pequeñitos.

 

Recordad que, cuando erais pequeños, pedíais permiso, pedíais ayuda, vuestros padres os la daban, porque os veían necesitados de esa ayuda, precisamente por ser pequeñitos y no tener, todavía, el suficiente conocimiento para llevar a cabo vuestras acciones.

 

Procurad, Mis pequeños, que todo lo que hagáis, debe estar siempre dirigido hacia la Voluntad de Nuestro Padre Dios y las acciones que hagáis, serán presentadas a Nuestro Padre y ¿cómo, os gustaría que presentarais vuestras obras a Quien os creó y que os ama tanto?, perfectas, responderéis, si realmente amáis a Nuestro Dios y sabéis ya lo que estáis haciendo.

 

Cuando sois pequeñitos, aceptáis lo que vuestros padres os indican que hagáis y, así, vais creciendo y vais siendo educados para actuar bien, primeramente, en el hogar, para que se mantenga en paz, en armonía y, que luego, cuando salgáis al mundo, llevéis ésa paz y ésa armonía a vuestros hermanos a vuestro alrededor. Pero en lo que Me quiero centrar, Mis pequeños, es en que antes de que hagáis algo, que tengáis un proyecto por hacer, que os pongáis una meta por realizar, siempre consultéis con vuestro Dios o Conmigo, vuestra Madre y así aseguraréis que el resultado de lo que queráis hacer, va a ser mucho mejor que si no Nos consultáis a Nosotros.

 

Si vosotros mismos, en humildad, estáis siempre conscientes de que no podéis realizar cosas perfectas, eso os llevará a pedir Nuestra ayuda y así es como todo lo que hagáis, saldrá mejor que si no preguntáis y no pedís Nuestra ayuda.

 

Al contrario cuando os llenáis de soberbia, Nos hacéis a un lado de vuestra vida y queréis hacer las cosas por vosotros mismos, estad seguros de que en un gran porcentaje, erraréis y vosotros mismos os sentiréis mal por vuestros fracasos. Cuando hay humildad, hay honestidad de vuestra parte, reconociéndoos pobres en conocimiento, en capacidades, es cuando Nosotros podreMos actuar.

 

Los padres ayudan a sus hijos a hacer sus labores de la escuela, les ayudan a realizar sus tareas, el niño aprende y es felicitado por el maestro y por sus compañeros. Todos vosotros vivisteis de ésos momentos y os alegrasteis cuando se os daba un diez por vuestra tarea. No pensabais en esos momentos en sencillez, en honestidad, en pequeñez, en humildad, erais niños y estas son cualidades del niño; ahora sois adultos y, desgraciadamente, hacéis a un lado estas cualidades y cometéis muchos errores porque ya no venís a Mí, ya no aceptáis una ayuda de alguien más en vuestra vida. En vuestras necesidades, en lo que a diario hacéis, os sentís casi perfectos y, de esta forma, no acudís con alguien que sabe más que vosotros para realizar vuestras tareas en una mejor calidad y, así está la humanidad, queriendo hacer las cosas por ellos mismos.

 

Pocos, muy pocos se acercan a Mí, se acercan a la perfección de Nuestro Dios, se acercan a la Luz del Espíritu Santo y así realizan sus obras en mejor calidad y ayudan mejor a sus hermanos.

 

Sed nuevamente niños necesitados de una Guía Superior, Sabia y, sobre todo, Amorosa que os va a llevar por caminos seguros, por caminos rectos, por caminos santos. PedidNos Nuestra ayuda y, así, aseguraréis vuestro éxito en vuestra vida, en vuestra misión, en lo que hagáis para vosotros mismos y para los demás.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, sois Mis pequeños, sois Mis niños necesitados de Mi Amor, de Mi Guía Amorosa y Sabia, que os quiere presentar a Nuestro Padre, Mi Creador, como niños ejemplo, dadMe ése gusto, Mis pequeños, Yo os llevaré a la perfección que Nuestro Padre os pide.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Que vuestros actos hacia los demás, os lleven a ése engrandecimiento que Yo quiero de cada uno de vosotros, pero que no se conozca aquí en la Tierra vuestra grandeza, porque será reconocida en el Reino de los Cielos, manteneos sencillos, humildes y servidores de los demás.

Hijitos Míos, os he dicho mucho que estáis llamados a la perfección, pero la perfección os debe llevar a la humildad y no a la soberbia.

 

Vosotros estáis acostumbrados a ver en este mundo, a aquellos que tienen más conocimiento, más estudios y le sacan provecho económico a ésa situación. Yo os pido lo contrario, la perfección os debe llevar a la humildad, a la sencillez, al buen ejemplo, al darse por los hermanos.

 

Sí, perderéis vuestra identidad, será Mi Hijo el que Viva en vosotros y esto, para muchos, os costará trabajo aceptarlo, porque habéis vivido en el Mundo y el Mundo busca al exitoso, al campeón.

 

Mi Hijo, siendo Dios entre los hombres, no buscaba el Ser el Primero, el Ser el Campeón, en Ser el Mejor. ¿Qué os enseñó Mi Hijo?, el servir a los demás, y os dio ésta lección: “el que quiera ser el primero en el Reino de los Cielos, que sea el más sencillo, el último entre los hombres”, pero, cómo os cuesta esto, Mis pequeños.

 

Satanás os ha llevado a buscar el ser el mejor, ser soberbios, aparentar ante los demás, dominar y mantener a vuestros pies a vuestros hermanos. Se os califica del uno al diez, se os da puntuación por vuestras capacidades intelectivas y presumís si tenéis un alto nivel en calificación. Mucho de vuestra vida, es esto, presumir, presumir, presumir y, ¿cuándo entra la parte que os enseñó Mi Hijo?, ser el más pequeño, servir a los necesitados, desaparecer ante el Mundo, evitar salir en los periódicos, en los medios de comunicación donde se os alabe, donde vuestro nombre sea conocido por todos; la presunción ante todo.

 

Mis pequeños, que vuestros actos hacia los demás, os lleven a ése engrandecimiento que Yo quiero de cada uno de vosotros, pero que no se conozca aquí en la Tierra vuestra grandeza, porque será reconocida en el Reino de los Cielos; manteneos sencillos, humildes y servidores de los demás, para que vuestro nombre sea reconocido en el Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 
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