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Mzo 23_16 Dentro de vosotros está Mi felicidad, pero no la queréis tomar. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • Yo, Dios Hombre, reparé el daño que vuestros Primeros Padres causaron, orad por ellos y agradecedMe a Mí, vuestro Dios, que os abrí nuevamente las Puertas del Cielo con Mi Donación.
  • No busquéis la grandeza entre los hombres, buscad vuestra grandeza para el Reino de los Cielos, obedeciendo lo que Yo os pida y gozando el que Yo os mueva.
  • Sed pues, Mis pequeños, de esas almas que tienen un corazón que sabe amarMe y en el cual puedo descansar y olvidarMe de tanta maldad que, tanto vosotros, como vuestros hermanos, cometéis y dañáis Mi Amor y Mi Corazón.
  • Os pido que oréis y Me ofrezcáis a Nuestro Padre, por la conversión de aquellos hermanos vuestros que están causando tanto mal en el Mundo, que están llevando a muchas almas a la muerte física y otros, a la muerte espiritual.
  • Muchas Bendiciones de Mi parte se pierden porque nadie las pide, se quedan en el Cielo, por eso os pido a vosotros, los que estáis Conmigo, que pidáis lo que otros no piden. Dejad que Mi Santo Espíritu os instruya y que os enseñe cómo pedirMe, para que derrame todas Mis Bendiciones, materiales y espirituales sobre vosotros.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Yo, Dios Hombre, reparé el daño que vuestros Primeros Padres causaron, orad por ellos y agradecedMe a Mí, vuestro Dios, que os abrí nuevamente las Puertas del Cielo con Mi Donación.

 

Hijitos Míos os he dicho que la salvación es para todos, que Yo Me di por toda la humanidad y de todos los tiempos. Obedeciendo al Padre, bajé a la Tierra para serviros. Yo, Todo un Dios, Hecho Hombre, humillándoMe, abajándoMe, haciéndoMe Pequeño, para poder darMe en salvación para todos vosotros, purificándoos de vuestros pecados y abriéndoos nuevamente las Puertas del Cielo, que estaban cerradas por el Pecado Original.

 

Ciertamente, Mi Padre, vuestro Padre, anunció, desde el Principio, cuando se cometió el Pecado Original, que vendría un momento en que se daría esta Gracia a los hombres, pero vosotros no os dais cuenta de la magnitud de Mi Sacrificio por vosotros.

 

El Pecado Original fue algo tremendo, fue un pecado muy grave, porque Adán y Eva, vuestro Primeros Padres, le dieron la espalda a su Creador, a su Dios, a su Todo. Pecado gravísimo, parecido al de Luzbella, en donde él traicionó a Su Amor.

 

Entended, Mis pequeños, que el Amor lo es todo, es la Esencia Divina y vosotros también fuisteis creados para gozar de Su Esencia Divina.

 

Nuestro Padre, vuestro Creador, vuestro Dios, os regaló, al crearos, Su Esencia Divina. Es la Vida que mueve al Universo entero, a todo lo Creado, visible e invisible.

 

Adán y Eva, vuestros Primeros Padres, fueron Creados y dotados de infinidad de capacidades, que vosotros, ni siquiera os podéis imaginar ahora, pero que iréis recuperando poco a poco, después de esta purificación que ya está sobre vosotros.

 

Aquellos que niegan al Amor, que Es también vuestra Esencia, traicionáis a vuestro Dios, Mi Padre, que es vuestro Padre, también, y traicionar a vuestro Dios y Creador, es un pecado muy grave y la gravedad de este pecado no podía ser purificada más que por Alguien que pudiera hacerlo, pero a un nivel muy alto y ése fui Yo, Jesucristo, vuestro Dios y Salvador. Ni un ángel podría haber hecho Mi Tarea como Redentor, el Pecado de vuestros Primeros Padres iba directamente sobre Nuestra Esencia Divina, que es el Amor. Ciertamente, los ángeles poseen el Amor, pero ellos son depositarios, no son creadores.

 

Ahora podéis ir entendiendo por qué Mi Padre, Me pidió esta Tarea tan grande y tan importante, porque  sólo Yo, poseedor y también Creador de esta Esencia Divina, que os da Vida en el Amor, podía reparar el daño causado por vuestros Primeros Padres y lo hice con Mi Amor, para que vosotros recuperarais el Amor Divino.

 

Entended que esto es muy grande, muy bello y cómo quisiera que vosotros lo meditarais para que agradecierais, de corazón, lo que hice por vosotros.

 

Yo, Dios Hombre, reparé el daño que vuestros Primeros Padres causaron, orad por ellos y agradecedMe a Mí, vuestro Dios, que os abrí nuevamente las Puertas del Cielo con Mi Donación.

 

Os repito, nadie podría llevar a cabo esta tarea de la Redención y Yo la acepté por Amor a cada uno de vosotros. LlevadMe en vuestro corazón, entended esta realidad y agradecedLe también a vuestro Padre y Creador, que Me diera esta Misión para que vosotros pudierais gozar el Cielo, que estaba cerrado por el Pecado de vuestros Primeros Padres.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: No busquéis la grandeza entre los hombres, buscad vuestra grandeza para el Reino de los Cielos, obedeciendo lo que Yo os pida y gozando el que Yo os mueva.

 

Hijitos Míos, miles y millones de ojos os observan desde el Cielo, son las almas que ya están en el Cielo y, también, las almas que están en el Purgatorio. Todas ellas son hermanas vuestras, son almas que también misionaron en la Tierra, que están, algunas, purificándose y otras gozando de Mis Bienes en el Reino de los Cielos.

 

Esto os lo digo, Mis pequeños, para que no os sintáis solos, es una realidad que os están observando desde el Cielo y desde el Purgatorio, para ayudaros.

 

Ciertamente, todas estas almas son intercesores vuestros, que conocen, perfectamente, lo que estáis padeciendo, lo que estáis viviendo y ellas, os pueden ayudar, también, especialmente, aquellas almas que fueron vuestros padres o hermanos, parientes cercanos, amistades fuertes, que tuvisteis en la Tierra. Estas almas os ayudan a salir adelante en vuestra misión, conocen lo que vosotros debéis hacer, quizá muchas de estas almas, que ya están purificándose o ya están en el Reino de los Cielos, no sabían qué hacer y muchos errores cometieron. Yo las fui guiando, las fui llevando por el camino del bien y sobre todo, para completar su misión, para la cual fueron llamadas a la vida.

 

La misión que tenéis, cada uno de vosotros, es totalmente personal, ningún alma puede hacer lo mismo, todos vosotros tenéis una vida irrepetible, que ninguna otra alma ha tenido ni tendrá. Os he dicho que sois como piezas de rompecabezas y así mismo, ninguna pieza es igual.

 

Dejaos mover, Mis pequeños, dejaos mover por Mi Voluntad para que, siendo instrumentos fieles, sencillos, humildes, pero sabios, Me dejéis moveros. No pongáis nada de vuestra parte, más que vuestro gusto en que Yo os mueva para servirMe. El alma se debe sentir honrada en que Yo, vuestro Dios, os mueva y os lleve por caminos de perfección y no solamente para santificaros a cada uno de vosotros, sino para que podáis vosotros santificar a otras almas, en donde, ciertamente, Yo, vuestro Dios, estaré tomando la Palabra y os estaré moviendo a que, alguno de vosotros, hagáis hasta milagros.

 

Ciertamente a vuestros hermanos os gusta ser admirados por los demás, pero ésa es otra de las Virtudes que Me debéis pedir: la humildad. En la humildad reconoceréis que Yo os estoy moviendo y Me agradeceréis esto. Vosotros mismos sentiréis cuando Yo os tome para producir un milagro pero el milagro, no puede salir de vuestra pequeñez, saldrá de Mí. También agradecedMe esa Gracia tan grande.

 

Sois muy pequeños para entender grandes cosas y mientras más pequeños seáis, más humildes, más donados a Mi Voluntad, más grandes seréis ante Mis Ojos.

 

No busquéis la grandeza entre los hombres, buscad vuestra grandeza para el Reino de los Cielos, obedeciendo lo que Yo os pida y gozando el que Yo os mueva.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Sed pues, Mis pequeños, de esas almas que tienen un corazón que sabe amarMe y en el cual puedo descansar y olvidarMe de tanta maldad que, tanto vosotros, como vuestros hermanos, cometéis y dañáis Mi Amor y Mi Corazón.

 

Hijitos Míos, la iluminación de las conciencias, no es otra cosa más que un profundo conocimiento de vuestros errores y de cómo dañasteis Mi Corazón de Padre.

 

Conoceréis cómo Me afectasteis con vuestros desprecios, con vuestros pecados, con vuestras acciones y omisiones.

 

Esto lo debéis tomar, Mis pequeños, como una Gracia de Mi Parte, como un regalo de Mi Misericordia. No le deberéis temer a ese momento, puesto que conoceréis lo que tenéis en vuestro interior, simplemente os conoceréis más profundamente. Recordaréis vuestras faltas pasadas que ya las conocíais, pero vendrán nuevamente a vuestra mente. Ciertamente, desde que sois pequeños y luego ya, un poco mayores, sabéis que cometéis pecados y que debéis confesarlos, para que vuestra alma regrese al estado de Gracia.

 

Es una Gracia muy especial la Gracia Sacramental, es la que hace que vuestra alma pueda, nuevamente, regresar a ése estado que os permite entrar al Reino de los Cielos.

 

Todos tenéis derecho a ello, puesto que Yo os la gané con Mi Donación, con Mi Sangre Preciosa, con Mis Dolores, con Mis Lágrimas. Todos Me pertenecéis por la Sangre que derramé por vosotros.

 

Todos estos Misterios se os develarán en profundidad. Conoceréis el estado de Mi Corazón cuando Yo estaba siendo atormentado, siendo blasfemado, siendo maltratado, por los judíos. Muy poco pensáis en ello y eso Me duele mucho, Mis pequeños, porque, cuando tenéis a un ser al que amáis mucho en la Tierra y a veces, hasta a un animal, que tenéis por mascota en vuestros hogares, sufrís por sus dolores, por su estado de enfermedad, por su vejez, por algún accidente que hayan tenido, Yo, ciertamente, Soy más que todos ellos, porque Yo os creé.

 

Yo Me merezco puro amor, Me merezco el que penséis más profundamente en Mí, que Me acompañéis en todo momento, que Me hagáis pasar buenos ratos, que sea vuestro compañero de todo lo que hagáis. Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, Soy vuestro Redentor, Soy vuestra Guía amorosa, Soy vuestra Santísima Trinidad.

 

Mis pequeños, mucho os doy y poco recibo de vosotros, ¿no se os hace esto injusto? Todo lo más valioso que tenéis, os lo di Yo, y vosotros, ¿qué Me dais?, las migajas de vuestro amor, si es que os acordáis de Mí.

 

Tratad pues de consentirMe, como Yo os consiento; de amarMe, como Yo os amo; de atenderMe, como si fuera vuestro mejor Amigo, vuestro Hermano, al que más queréis.

 

Cuando encuentro un corazón, en donde puedo descansar, realmente lo gozo, Mis pequeños, encuentro Mi Amor en el corazón de un creaturita.

 

Vuestros Primeros Padres, antes del Pecado Original, vivían Mi Amor y Yo Me congratulaba en ello, así ahora, en estos tiempos, también Me congratulo con aquellas almas que en varios momentos del día se acuerdan de Mí, Me comparten su vida, Me toman en cuenta para algún consejo.

 

Sed pues, Mis pequeños, de esas almas que tienen un corazón que sabe amarMe y en el cual puedo descansar y olvidarMe de tanta maldad que, tanto vosotros, como vuestros hermanos, cometéis y dañáis Mi Amor y Mi Corazón.

 

Cambiad, Mis pequeños, cambiad vuestra forma de ser, Mi Hijo Jesucristo os enseñó cómo hacerlo, Él es vuestro Maestro. Seguid adelante, ya falta poco, los que estáis Conmigo, entendéis esto. Orad, orad todo lo que podáis, para que podáis salvar a infinidad de almas que tanto lo necesitan.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os pido que oréis y Me ofrezcáis a Nuestro Padre, por la conversión de aquellos hermanos vuestros que están causando tanto mal en el Mundo, que están llevando a muchas almas a la muerte física y otros, a la muerte espiritual.

 

Hijitos Míos, os pido que oréis y Me ofrezcáis a Nuestro Padre, por la conversión de aquellos hermanos vuestros que están causando tanto mal en el Mundo, que están llevando a muchas almas a la muerte física y otros, a la muerte espiritual. Ciertamente, la peor, es la muerte espiritual, porque con ella perderéis vuestro derecho de entrar al Reino de los Cielos.

 

Satanás ha obrado en muchas almas, las ha engañado, las ha envuelto en mentiras y ellos, convenientemente, han aceptado toda esta guía satánica y están trabajando junto con él, para destruir a infinidad de almas con su engaño.

 

Satanás, entended, os quiere destruir, quiere destruir Mi Obra de Amor, pero, sobre todo, él sabe que vosotros lleváis Mi Vida Divina, Mi Esencia, como os expliqué anteriormente. Todos vosotros sois, potencialmente, destructores del mal, sois enemigos de satanás por el amor que Yo he puesto en vuestros corazones, por eso, ataca más a las almas que saben amar, porque con ese amor regresan muchas almas a su salvación y a una vida eterna en el Reino de los Cielos.

 

Todo esto lo ataca fuertemente satanás, porque él perdió el Cielo, sabe lo que es ese gozo Divino y por causa de ello, por su envidia y por su maldad, ataca a las almas buenas en diferentes formas y, sobre todo, a aquellas que llevan misiones especiales de salvación de muchas, muchas almas. Satanás es envidioso, no quiere que gocéis lo que él ya perdió y que no va a recuperar nunca.

 

Con esto os debéis dar cuenta del gran regalo que Yo puse en vuestro corazón, que es el amor, en esto se resume toda vuestra vida y toda vuestra misión, el Amor.

 

Mi Amor lo debéis compartir, Mi Amor os salvará, Mi Amor salva a almas que están muertas a la Gracia, Mi Amor os hace ver las cosas diferentes, todo, todo tiende hacia el Amor.

 

Bendecid en todo momento a vuestros hermanos, bendecid Mi Santo Nombre, bendecid Mi Creación que estáis gozando, bendecid y agradeced vuestra vida y todo lo que os he dado en ella.

 

Podéis ver, podéis sentir, podéis hablar, podéis tocar, podéis gozar el sabor de los alimentos, el olor de las flores, tantas y tantas cosas que podéis gozar con los sentidos que Yo os di y, ¿cuántas veces Me habéis agradecido esto? Cuando se pierden los sentidos que Yo os di, como la vista, es cuando os dais cuenta que dejáis de gozar de tantas bellezas que Yo creé para vosotros.

 

Aprended, pues, Mis pequeños, a agradecerMe, el que agradece, recibe más, porque hace que Mi Corazón se alegre. Quiero consentiros, os quiero dar más, quiero que gocéis Mi Cielo ya desde la Tierra. No podéis medir ahora tanto Amor que tengo por cada uno de vosotros, pero con lo que os digo, os podéis a empezar a dar cuenta la magnitud de Mi Amor hacia vosotros.

 

Os amo tanto, Mis pequeños, que os quiero ya Conmigo en el Reino de los Cielos, pero antes de que os mande llamar, dejad el Amor que Yo he puesto en vuestro corazón a vuestros hermanos que os rodean, dejadles a ellos esta herencia; Mi Amor vencerá a satanás.

 

Engrandeced Mi Amor en vosotros, dejadMe que Yo lo engrandezca para vuestro bien y para el de vuestros hermanos, vuestra vida eterna depende de esto.

 

Dejad que Mi Santo Espíritu os explique, invocadLe, invocadLe en todo momento y Él os dará lecciones de Amor. Conoce Mi Amor, porque también Él es Dios, en Nuestra Santísima Trinidad, dejadLe que os mueva hacia la perfección, que la perfección, es el saber amar como Yo os amo.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Muchas Bendiciones de Mi parte se pierden porque nadie las pide, se quedan en el Cielo, por eso os pido a vosotros, los que estáis Conmigo, que pidáis lo que otros no piden. Dejad que Mi Santo Espíritu os instruya y que os enseñe cómo pedirMe, para que derrame todas Mis Bendiciones, materiales y espirituales sobre vosotros.

 

Hijitos Míos, os pido que mantengáis la calma, cuando los acontecimientos, no solamente se desaten, sino que se encadenen. Ciertamente, será una prueba difícil para algunos y para otros, la prueba será un momento agradable que, dentro de lo difícil y doloroso, al saber que viene de Mí, la aceptarán y la agradecerán.

 

Entended, Mis pequeños, que cuando os hablo de pruebas, siempre Mi Amor va adelante.

 

Entended, que lo primero que quiero de todo esto que padeceréis, es vuestra conversión y vuestra salvación, no lo hago por otra cosa, Mis pequeños.

 

Muchas Bendiciones de Mi parte se pierden porque nadie las pide, se quedan en el Cielo, por eso os pido a vosotros, los que estáis Conmigo, que pidáis lo que otros no piden. Dejad que Mi Santo Espíritu os instruya y que os enseñe cómo pedirMe, para que derrame todas Mis Bendiciones, materiales y espirituales sobre vosotros.

 

Podríais estar gozando inmensamente, pero satanás os convence muy fácilmente u os amenaza para que no pidáis lo que tanto necesitáis de parte Mía.

 

¡Os quisiera dar tanto!, pero tenéis cerradas las puertas de vuestro corazón. ¡Qué tristeza Me dais, Mis pequeños!, sois como un pobre, que necesita dinero para tener un lugar donde dormir, alimentos para comer, ropa limpia para vestir; llega un rico y le da todo, se lo pone todo al alcance de su mano, le quiere regalar de sus riquezas y el pobre no quiere, prefiere estarse en lo suyo, quejándose, quedándose en el lodo en el que vive y no querer mejorarse, así estáis vosotros.

 

Yo puedo hacer todo, os puedo proteger de las influencias de satanás que os impiden crecer espiritualmente, pero vosotros no venís a Mí a pedirMe ésa ayuda y sufrís por vuestra tontería, por vuestra necedad.

 

Dentro de vosotros está Mi felicidad, pero no la queréis tomar. Yo Me entrego completamente a vosotros y vosotros, ¿acaso os entregáis también a Mí, completamente?, no, desgraciadamente, no. Cuando un alma viene a Mí y se entrega a Mí, por esa donación que ella tiene hacia Mí, Yo la cuido, le voy eliminando todo lo malo que tiene y la hago crecer en perfección.

 

No desperdiciéis, pues, Mis pequeños, todas Mis Bendiciones, todo Mi Amor, la Sabiduría que os puedo dar, para que podáis ir entendiendo los misterios Divinos que os rodean. Sobre todo, Mis pequeños, agradecedMe de corazón, todo lo que Yo os puedo dar, pero que vosotros no queréis tomar. Está al alcance de vuestra mano vuestra perfección pero no la queréis buscar.

 

Dejad a un lado las insidias de satanás, dejad el Mundo, manteniéndoos en humildad y sencillez. GozadMe en todo momento, Yo estoy en todo, he creado todo para vosotros, soy el Alfa y el Omega, Soy la Vida misma, ¿por qué seguís a aquél que os da muerte, solamente, cuando Yo Soy la Vida, Soy el Amor, Soy la Perfección?

 

Os amo inmensamente y os quiero entregar Mi Cielo que os pertenece, pero desconfiáis de Mí. ¡Cuánta Sabiduría os falta! ¡Cuánta Fe necesitáis! ¡Cuánta soberbia en vosotros! ¡Os creéis más que Yo, por eso no pedís y por eso no obtenéis lo que necesitáis! Sed honestos con vosotros mismos y daos cuenta de vuestra realidad humana.

 

Si buscáis lo del hombre, perdidos estáis, si buscáis lo Divino, tendréis todo, todo lo que es Mío.

 

Sabiduría, pedidMe Sabiduría, para que os podáis mover libremente en la Tierra y por ella misma podáis regresar al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 
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