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Abr 08_16 Estos son los momentos de la Fe; Estoy en vuestra vida, por vuestra Fe. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • Gozad pues, Mis pequeños, Mi Presencia, real y verdadera en este Santo Rosario, estoy Yo aquí, con vosotros, como siempre lo he estado, pero quise aprovechar estos momentos para enfatizar ésa alegría que siento por vuestra reunión.
  • El sanedrín está vivo, Me sigue atacando y sigue atacando a aquellos que Me siguen; os prevengo, Mis pequeños, contra estos ataques de satanás y de los que están con él, quiere destruir Mi Obra, quiere destruir vuestra espiritualidad.
  • PedidMe, continuamente, la Luz del Espíritu Santo. Os he dicho que estos son, también, momentos de Mi Santo Espíritu, para guiar al resto fiel y para lograr la conversión y salvación de tantas almas que están alejadas de Mí.
  • Retomad todos ésos momentos bellos que Me pudisteis haber dado y que no Me disteis, porque pensasteis que no Me estabais dando algo grande para alegrarMe; el simple hecho de tomarMe en cuenta y, aunque Me deis algo pequeñito, con eso Me daréis gran alegría.
  • Recordad que, mientras más deis, aquí en la Tierra, más recibiréis en el Reino de los Cielos, una sola oportunidad tendréis para estar aquí, en la Tierra, con vuestros hermanos, aprovechadla.
  • Si os he enseñado a Amar, no debe haber otra forma de responder, de parte vuestra, a todo ataque de odio, de maldad, aún de muerte, responderéis con amor, con perdón, con alegría, con respeto y deseando su salvación.

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

Ofrecimiento. Habla Dios Padre.

Sobre: Gozad pues, Mis pequeños, Mi Presencia, real y verdadera en este Santo Rosario, estoy Yo aquí, con vosotros, como siempre lo he estado, pero quise aprovechar estos momentos para enfatizar ésa alegría que siento por vuestra reunión.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, cuando os reunís para orar Conmigo, Yo ya estoy Presente desde antes de vuestra invitación, estoy con vosotros como en estos momentos; os veo bromear, estoy con vosotros; os veo reír, a veces, contar vuestros problemas del día o de la semana y estoy con vosotros.

 

Mis pequeños, eso es lo que deseo de Mis hijos, que os deis cuenta, plena cuenta, de que Yo estoy con vosotros en todo momento. Yo no Soy vuestro Dios que se va a presentar solamente cuando sea invitado, de ante mano estoy Presente, pero sí Me gusta que Me toméis en cuenta y que Me invitéis, para hacer más solemne la reunión. Pero, como os digo, Yo ya estoy, desde momentos antes, compartiendo con vosotros. Estoy en el grupo, Soy Familia, sois Mi Familia; Yo, vuestro Padre, vosotros Mis hijos y así quiero que estemos de ahora en adelante y, os lo he pedido de tiempo atrás, que Nosotros hagaMos Familia, porque esto es precisamente, lo que se dará después de la Purificación, la Familia de la Tierra, unida a la Familia del Cielo.

 

Cuando vosotros estáis Conmigo, os comportáis como hermanos que sois. Cuando vosotros platicáis con hermanos vuestros, que están siguiéndoMe, que están buscando una espiritualidad alta, vosotros os sentís a gusto, porque Yo estoy en vosotros, no solamente en medio de vosotros, en vosotros estoy y, así, voy uniendo todo vuestro ser; vuestros pensamientos, vuestro corazón y, sobre todo, vuestra finalidad, vuestra meta, que Soy Yo. Vosotros Me buscáis, para que Yo esté en vuestra vida, para que Yo comparta con vosotros en todo momento.

 

Ciertamente, todavía tenéis distracciones, veis lo del Mundo. Ciertamente, ya no estáis completamente con el Mundo, ya estáis más tiempo Conmigo y eso Me gusta, Mis pequeños, porque estáis tratando de estar más tiempo Conmigo, vuestro Dios.

 

Todavía camináis, aún sin verMe, camináis en Fe y eso Me gusta, Mis pequeños, porque la Fe es muy importante para antes de que se venga la Purificación. Vosotros, Me amáis en Fe, compartís en Fe, hacéis vuestras cosas Conmigo en Fe y tiene eso mucho mérito. Cuando Yo os levante el velo y Me podáis ver, ya no viviréis en Fe, porque Yo ya estaré Presente con vosotros, ahí Me gozaréis, viviréis el momento y lo gozaréis inmensamente.

 

Va a ser bellísimo cuando ya Me podáis ver y podáis compartir Conmigo todo, toda vuestra vida, todos vuestros momentos: alegrías, tristezas, triunfos, todo; pero la Fe ya no estará presente.

 

Estos son los momentos de la Fe y por eso os los agradezco más, Mis pequeños, estoy en vuestra vida, por vuestra Fe.

 

Me habéis escogido de entre todo lo que existe y de entre todo lo que os interesa. Me escogisteis a Mí, como la Primer Persona, como lo más importante en vuestra vida y eso Me agrada inmensamente, porque el hombre tiene muchos desvíos, materiales y espirituales y cuando a pesar, de todos ésos desvíos y tentaciones, Me escogéis a Mí, antes que a algo o a alguien, eso Me complace mucho, Mis pequeños. Gozo, gozo ésos momentos de Fe y que, ciertamente, estáis esperando a que se os quite el velo de vuestros ojos y Me podáis ver y gozarMe.

 

Seguid así, Mis pequeños, aumentando vuestra Fe y vuestra confianza en Mí, vuestro Dios. Ciertamente, ya se acerca el momento en que se os quitará el velo de los ojos y Me podréis ver; pero Me gustan más aún esos momentos, en que camináis entre vuestros hermanos defendiéndoMe, mostrándoMe a ellos, con palabras de Fe y de amor. Vosotros, que no Me habéis visto, defendéis Mi Presencia en vuestro ser por Fe, que es muy distinto a cuando ya llegue el momento en que todos Me verán y ya no Me podréis defender en Fe, porque ya todos Me conocerán. Me gozaréis, ciertamente, de otra forma, porque tenerMe frente a vosotros, es lo más bello que un alma puede tener.

 

Este va a ser Mi regalo después de la Purificación, tenerMe frente a vosotros.

 

Gozad pues, Mis pequeños, Mi Presencia, real y verdadera en este Santo Rosario, estoy Yo aquí, con vosotros, como siempre lo he estado, pero quise aprovechar estos momentos para enfatizar ésa alegría que siento por vuestra reunión y, sobre todo, deciros que estoy gozando vuestro crecimiento espiritual. Os voy reuniendo, os voy apartando del Mundo y os voy llevando hacia ése triunfo al que os he llamado y que vosotros habéis atendido.

 

Gracias, Mis pequeños, estoy con vosotros, seguid adelante, unidos todos en Familia y en Mi Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: El sanedrín está vivo, Me sigue atacando y sigue atacando a aquellos que Me siguen; os prevengo, Mis pequeños, contra estos ataques de satanás y de los que están con él, quiere destruir Mi Obra, quiere destruir vuestra espiritualidad.

 

Hijitos Míos, los sacerdotes del sanedrín, continuamente Me atacaban, Yo les estaba enseñando a vivir las Escrituras, pero, ellos, sólo veían la cuestión material, no buscaban crecer espiritualmente. El ataque era continuo, Me seguían, pero no para aprender, como muchos discípulos lo hacían, ellos, Me seguían para ver si decía alguna cosa errónea, que fuera en contra de las Sagradas Escrituras o que hiciera algo en días en que estaba prohibido trabajar, como eran los sábados.

 

¡El sanedrín, ésta gente del sanedrín!, causando solamente problemas, no viviendo en la espiritualidad en la cual debían vivir, atacando Mi Palabra y, en estos tiempos, Mis pequeños, es casi lo mismo. El sanedrín, equivale a todos ésos traidores que se han introducido a Mi Iglesia, Me atacan, ya no como en aquél tiempo, pero siguen atacando Mi Evangelización, lo enseñado, lo que todos vosotros, los que Me seguís, debéis vivir, pero ellos van en Mi contra, haciendo de las leyes de la Iglesia y de los Mandamientos lo que quieren y no lo que Yo, en cierta forma, obligo.

 

Sí, Mis pequeños, en cierta forma, sí os obligo, pero os obligo en el Amor. Vosotros, la gran mayoría de vosotros, sois muy débiles en lo espiritual, aún con vuestro carácter. Cuando se os presentan cosas diferentes, inmediatamente, contraatacáis y muchas veces habláis y contraatacáis de más, porque no conocéis las Escrituras y no conocéis ciertos pasajes que viví, pero que se os hacen diferentes, raros, porque no los conocéis, y atacáis.

 

Ciertamente, satanás, que se ha introducido en todos lados y especialmente en Mi Iglesia, ataca, ataca continuamente a aquellos que están haciendo el Bien, que viven en Mi Amor y respetan Mis Leyes.

 

El sanedrín está vivo, Me sigue atacando y sigue atacando a aquellos que Me siguen; os prevengo, Mis pequeños, contra estos ataques de satanás y de los que están con él ―quiere destruir Mi Obra, quiere destruir vuestra espiritualidad, os quiere destruir completamente.

 

Manteneos siempre unidos, Mi Santo Espíritu está sobre vosotros, y a cada quien irá dando Su Sabiduría, para que os la compartáis y, de esta forma, os unáis. No quiero líderes, no quiero que alguien sea mayor que el otro, os quiero a todos pequeños, pero grandes en Mi Amor y en Mi Sabiduría. Pequeños, sencillos, humildes y necesitados de Mí, vuestro Dios.

 

Siempre estaré con vosotros, velando por vosotros y siempre dándoos más. Soy Omnipotente, Soy Eterno y Mi Sabiduría es así, inmensa y eterna, no se acaba, así que, siempre estaréis conociendo más de Mí y eso os mantendrá con un carácter ávido de conocer más de Mí y felices que, al conocer lo que Yo os indique en vuestro corazón, lo compartáis con vuestros hermanos.

 

AgradecedMe, Mis pequeños, toda la Sabiduría que os doy, protegedla en vuestro corazón y compartidla con vuestros hermanos, los que realmente aprecian Mi Vida en vosotros y Mi Vida alrededor de vosotros.

 

Como os he dicho, Mi Iglesia, sois vosotros y en vosotros he dejado Mi Conocimiento, es un regalo muy grande que os doy, que debéis cuidar y que, tarde o temprano compartiréis con vuestros hermanos, con los que quedarán después de la Purificación.

 

Gozad, gozad, pues, lo que os doy y, sobre todo, gozad más, sabiendo que Yo os voy guiando y que estoy con vosotros, a vuestro alrededor y dentro de vosotros, en vuestra mente y en vuestro corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: PedidMe, continuamente, la Luz del Espíritu Santo. Os he dicho que estos son, también, momentos de Mi Santo Espíritu, para guiar al resto fiel y para lograr la conversión y salvación de tantas almas que están alejadas de Mí.

 

Hijitos Míos, pedidMe, continuamente, la Luz del Espíritu Santo. Os he dicho que estos son, también, momentos de Mi Santo Espíritu, para guiar al resto fiel y para lograr la conversión y salvación de tantas almas que están alejadas de Mí.

 

Mi Santo Espíritu os ha de guiar en estos momentos de la historia, además, Él os compartirá de Sus Dones, que, ciertamente, los vais a necesitar. También, de Él, esperad grandes regalos que Él da, precisamente, a aquellas almas, en las cuales confía, porque han vivido una vida de amor, una vida de respeto a Mis Leyes. Son almas, en las cuales Nosotros confiaMos y, por eso, Mi Santo Espíritu os regalará infinidad de Bendiciones y regalos espirituales, para que podáis guiar, al principio, a tantas y tantas almas que no sabrán qué hacer en los momentos difíciles que ya se han de venir.

 

Mi Santo Espíritu es Sencillo, os dará lo que necesitéis, no en forma espectacular sino íntima, Él os conoce perfectamente y gozaréis Su Presencia en vosotros. PedidLe, a Mi Santo Espíritu, que os venga a dar ésa vida que tanto necesitáis, ésa profundidad de vida espiritual, porque la necesitaréis para éstos tiempos de tribulación.

 

Aún, a pesar del Bien que Yo voy a permitir para vuestro cambio, satanás se encargará de hacer de éstos momentos Celestiales, momentos de tribulación, de duda, para que no vengáis a Mí, no os dejéis engañar por él. Lo que Yo os voy a regalar, son los Tesoros del Universo, los Tesoros del Cielo, Mis Tesoros de Amor, satanás no puede acceder a todo esto, Me pertenecen y Yo los comparto con las almas a las que más amo, así que, desconfiad de todo lo que os pueda prometer satanás, él os puede prometer infinidad de cosas, que las conoce, ciertamente, pero no os la puede regalar, porque él Me traicionó, se alejó de Mí y os quiere alejar, también, a vosotros, de Mí.

 

Lo Mío, todo aquello que viene de Mí, es valiosísimo, es bellísimo, os hace crecer espiritualmente a niveles altísimos, a tal grado, que vosotros os podéis defender fácilmente de las fuerzas de satanás.

 

Manteneos fieles a Mí y Mi Santo Espíritu os dará todo aquello que necesitaréis para crecer a niveles espirituales muy altos y así podáis ayudar a infinidad de vuestros hermanos a alcanzarMe.

 

Ciertamente, en estos tiempos de cambio, conoceréis la espiritualidad tan baja de muchos de vuestros hermanos; las apariencias os pueden engañar, Mis pequeños, podréis creer que algunos hermanos vuestros que conocéis, viven en forma altísima, pero no es así, Mis pequeños, sólo Yo conozco la espiritualidad profunda de cada quien, a vosotros no os toca juzgar.

 

Los regalos que os daré, también irán en proporción en cuanto a lo que habéis hecho por buscarMe, por llenaros de Mí, y transmitirMe a vuestros hermanos.

 

Os bendigo, Mis pequeños, en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo, en el de Mi Santo Espíritu, para que viváis unidos a Mi Santísima Trinidad en estos tiempos de cambio, de gran tribulación, pero de mucho amor. Sois parte de Mi Amor y, además, poseedores de Mi Amor, gozadlo y compartidlo.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Retomad todos ésos momentos bellos que Me pudisteis haber dado y que no Me disteis, porque pensasteis que no Me estabais dando algo grande para alegrarMe; el simple hecho de tomarMe en cuenta y, aunque Me deis algo pequeñito, con eso Me daréis gran alegría.

 

Hijitos Míos, cuando Yo os pido que no os separéis de Mí, que vivaMos juntos y que, además, Me ofrezcáis todo lo que hacéis y, aún, todo aquello que pensáis y decís, es hacer Familia, Mis pequeños. En una familia, los integrantes de ella se comparten lo que viven, ciertamente, cuando sois pequeños, y vais creciendo, empezáis a guardaros cosas, muchas de ellas, quizá, porque sean pecaminosas, otras, porque quizá, os den pena hablar de ellas porque empezáis la adolescencia y, por ejemplo, ya os gustó una compañerita o un compañerito de la escuela; cosas sencillas de la adolescencia que guardáis por pena, que, ciertamente, las conozco Yo y que quiero que tengáis ésa confianza de compartirMe.

 

Mis pequeños, ciertamente, Me gusta mucho que Me compartáis lo que hacéis, que Me lo deis para la salvación de las almas pero, recordad que lo más importante de todo lo que hacéis y que Me compartís, es la intencionalidad.

 

Mis pequeños, podréis hacer grandes cosas, pero si no hay una intencionalidad buena, que simplemente no Me queráis compartir de aquello, se desperdicia aquel momento, que pudiera haber sido meritorio, para vuestra salvación y para la de muchas almas y se queda en el olvido lo que hicisteis,  porque no Me lo compartisteis.

 

En cambio, podéis hacer cosas pequeñitas y Me las compartís con todo vuestro corazón y eso Me halaga más. Es como si Me dierais muchas, muchas flores, muchas rosas, un sinfín de combinaciones de bellas flores y lo hacéis, solamente, para aparentar ante vuestros hermanos o para presumir que Me podéis dar más que los demás, pero no estáis haciendo esto con una intención bella hacia Mí. En cambio, si hay otra persona que Me dé una flor pequeñita, pero de todo corazón, ésa florecita tendrá más mérito que las docenas de flores que comprasteis para Mí, pero que fue, más bien, para aparentar ante vuestros hermanos, que para darMe una alegría a Mí, vuestro Dios.

 

Ciertamente, a lo largo del día, a lo largo de las semanas y meses, desperdiciáis muchos, muchos de ésos momentos que Me pudisteis haber dado, pero como los creísteis pequeños no Me los disteis; y sí pudo haber habido una intencionalidad bella, de corazón a Corazón, pero por creer que vuestro regalo era muy pequeño, no Me lo disteis, perdisteis mucho.

 

Recordad que los niños pequeños no saben del valor de las cosas. Cuando son muy pequeñitos, simplemente, lo que dan, lo dan con su corazón y con una sonrisa tan bella, que quedáis extasiados con ella, Mis pequeños, y eso es lo que Yo quiero de todos vosotros, que lo que Me deis, sea con una sonrisa bella y, además, que vuestra intención sea de agradarMe, y salga de lo profundo de vuestro corazón, eso valdrá mucho más que un regalo costosísimo que no Me lo deis con vuestro corazón.

 

Retomad todos ésos momentos bellos que Me pudisteis haber dado y que no Me disteis, porque pensasteis que no Me estabais dando algo grande para alegrarMe; el simple hecho de tomarMe en cuenta y, aunque Me deis algo pequeñito, con eso Me daréis gran alegría.

 

Los padres se alegran de las pequeñas cosas que sus hijitos les dan a lo largo del día.

 

Yo quiero estar así, como vuestros padres cuando erais pequeños, esperando vuestros detallitos a todo lo largo del día, os espero, Mis pequeños, os bendigo y gracias por vuestro amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Recordad que, mientras más deis, aquí en la Tierra, más recibiréis en el Reino de los Cielos, una sola oportunidad tendréis para estar aquí, en la Tierra, con vuestros hermanos, aprovechadla.

 

Hijitos Míos, Mis Bendiciones son regalos grandísimos para el desarrollo del alma. Estos regalos que Yo os doy, porque vosotros os los ganáis, con ellos vais creciendo espiritualmente. ¡Cómo quisiera teneros ya en el Reino de los Cielos y que gozarais, como cuando vuestros Primeros Padres caminaban en el Paraíso Terrenal y Me llevaban en su corazón!

 

Vosotros estáis llamados a vuestra perfección, a una perfección inmensa, que no os imagináis, pero os está esperando. Con todo lo que os he dicho en meses y años anteriores, os podéis dar una idea, aunque sea pequeña, de todo lo bello que os está esperando, si os mantenéis cerca de Mí y cumplís con lo que os pido.

 

Ciertamente, lo más importante en un hermano vuestro es el estado de su alma, pero no os habíais puesto a pensar, que cada alma, de todos vuestros hermanos a vuestro alrededor, está siendo atacada por las fuerzas de satanás, por un lado y está creciendo con vuestras oraciones y con vuestras enseñanzas, por otro lado. Cada alma existente, está siendo siempre consentida, por Mí, por un lado, y atacada, fuertemente, por satanás, por otro lado. Ésos son todos los días de vuestra vida, días y noches.

 

Os he dicho que contáis Conmigo continuamente, en todo momento, a todas horas, sin importar la magnitud de vuestras necesidades o las de vuestros hermanos, por quienes estáis intercediendo.

 

Tomad esto, Mis pequeños, como una obligación de amor hacia vuestros hermanos. La vida espiritual es el regalo más grande que las almas pueden empezar a tener aquí en la Tierra y que vosotros obtenéis al estar Conmigo. Un alma, puede llegar al Reino de los Cielos, con un brillo excepcional, que adquirió en la Tierra, por muchas bendiciones Mías; otras llegarán brillando menos, porque, no dieron mucho ni pidieron gran cosa para alcanzar ésa perfección espiritual, la cual, todos vosotros debéis alcanzar.

 

Todo aquello que vosotros deis aquí en la Tierra y que hagáis por vuestros hermanos, quedará marcado por toda la eternidad. Vivir en el Cielo es muy diferente a vivir en la Tierra. Allá, todas las almas os conocéis y os conocéis en profundidad, ya no podréis esconder nada, todos sabrán todo lo bueno que hicisteis, todos los méritos que ganasteis por hacer el bien. Pasaréis junto a vuestros hermanos y mutuamente os alegraréis con lo que hizo cada uno de vosotros.

 

Ciertamente, no habrá críticas ni malos ratos, sino pura Virtud y Amor. Pero recordad que, mientras más deis, aquí en la Tierra, más recibiréis en el Reino de los Cielos, una sola oportunidad tendréis para estar aquí, en la Tierra, con vuestros hermanos, aprovechadla, Mis pequeños.

 

Quisiera que vosotros Me pidierais que Mi Santo Espíritu os enseñara y os aconsejara, sobre ésos momentos que se darán, queráis o no, en cuanto a vuestro Juicio y a vuestro Regalo, en el Reino de los Cielos. Vuestro Juicio será de acuerdo a lo que hayáis hecho, lo que hayáis dado primeramente a Mí, en Mi Santísima Trinidad y luego a vuestros hermanos, y será una marca indeleble y eterna.

 

Si meditarais sobre esto, os repito, y sabiendo que solamente tendréis una sola oportunidad, que es vuestra vida terrena, activaríais vuestros momentos de bien hacia vuestros hermanos, Me los agradeceríais y Me los compartiríais para agradarMe a Mí, vuestro Dios.

 

Ahora que os lo digo, alegraos de este misterio de amor que os dará un gozo inmenso en el Reino de los Cielos, pero que tenéis que poner mucho de vuestra parte, para alcanzar muchos méritos que gozaréis luego ante vuestros hermanos, en el Reino de los  Cielos.

 

OfrecedMe vuestra vida, ofrecedMe todo lo que hagáis, de ahora en adelante, para que vayáis gozando, ya, ésos momentos, en que pasaréis de la Tierra al Cielo y vuestros hermanos allá os recibirán alegremente y compartiréis felizmente todo lo que hicisteis para la salvación de las almas y, sobre todo, para agradarMe a Mí, vuestro Dios.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Si os he enseñado a Amar, no debe haber otra forma de responder, de parte vuestra, a todo ataque de odio, de maldad, aún de muerte, responderéis con amor, con perdón, con alegría, con respeto y deseando su salvación.

 

Hijitos Míos, la sencillez, siempre os va a abrir las puertas, tanto del Cielo, como las de la Tierra.

 

Si vosotros actuáis ante vuestros hermanos en forma sencilla, amorosa y, sobre todo, respetuosa, vuestros hermanos, en su gran mayoría, pagarán con la misma moneda. Si vosotros los amáis y los respetáis ellos, también, empezarán a hacerlo.

 

Todos vosotros, aunque tengáis ya muchos años de vida sobre la Tierra, siempre aprenderéis cosas nuevas. Sois como niños pequeños, a los cuales se les tiene que seguir enseñando para que os sepáis comportar, primeramente, aquí, con vuestros hermanos en la Tierra y luego os podáis comportar como Yo quiero que os comportéis, como verdadera familia, como verdaderos hermanos en el Cielo, como os enseñó Mi Hijo. Cuando Él estuvo sobre la Tierra, a pesar de que Lo trataban, algunos, con insolencia, grosería, maldad, blasfemia, la respuesta, hacia ellos, siempre fue en Amor.

 

Vosotros debéis responder siempre con virtud, no con maldad. Mi Amor es Inmenso, es Omnipotente, atraviesa toda barrera que se le ponga enfrente, aún aquellas barreras que dañan, que os puedan dañar; así es como vosotros os defenderéis de la maldad con que os ataquen―y os atacarán cada vez más fuerte.

 

Si os he enseñado a Amar, no debe haber otra forma de responder, de parte vuestra, a todo ataque de odio, de maldad, aún de muerte; responderéis con amor, con perdón, con alegría, con respeto y deseando su salvación.

 

¿Cuáles fueron las Palabras de Mi Hijo, casi al final de Su Existencia y en la Cruz? “perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen”. Pudo haber pedido la muerte para todos ellos ya que, siendo Dios, lo hubiera logrado, pero Él vino a salvar, vino a dar Vida a aquellos que estaban muertos en el pecado y en la maldad.

 

Aquellos tiempos no son diferentes de los actuales que estáis viviendo, la maldad persiste y, quizá, hasta se haya aumentado. Todos vosotros habéis vivido momentos de dolor, de ataque, de insolencia, de maldad, de brusquedad de parte de vuestros hermanos, ¿cómo habéis respondido a todo eso?

 

Yo permito eso, Mis pequeños, para que vosotros vayáis creciendo en virtudes y en amor, porque entraréis al Reino de los Cielos purificados de todo pecado y viviendo en virtud y en Amor. Todo lo que Yo permita en vuestra vida, es prueba, para que vosotros crezcáis como Mi Hijo os enseñó. También vosotros estáis salvando almas, no desperdiciéis ésa oportunidad. No os imagináis el regalo tan grande que concedo a las almas que salvan y hacen crecer en Mi Amor, a las almas de vuestros hermanos.

 

Manteneos, pues, atentos a que no cometáis más errores con el trato que deis a vuestros hermanos y las respuestas que salgan de vosotros a los ataques que ellos os confieran. Amadles, amadles a los que desean un bien hacia vosotros, y perdonadles y amadles a aquellos que os ataquen, de esta forma os llamarán hijos de Dios, que para eso estáis en la Tierra, para ser llamados hijos de Dios.

Gracias, Mis pequeños.

 
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