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Mayo 03_16 PedidMe que venga Mi Santo Espíritu, que os haga ver vuestro interior. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • Mi Santo Espíritu os irá transformando y empezaréis a tener experiencias bellísimas en el Amor y es cuando os daréis cuenta de lo que os estoy hablando.
  • AgradecedMe, Mis pequeños, el don de la vida, agradecedMe, Mis cuidados, todos los regalos, materiales y espirituales, con que os he consentido a lo largo de vuestra vida, pero, sobre todo, agradecedMe el que estéis Conmigo y os esté preparando para estos tiempos bellísimos que se acercan.
  • La transformación que quiero que tengáis, será una transformación profunda, pero lo lograrán aquellas almas que se dejen purificar y santificar, que se olviden de sí mismas, para que Yo las pueda cambiar en almas puras, en almas buenas, en almas santas, y ésas son las que Me van a dar reposo.
  • La rivalidad, siempre os va a llevar a la separación y a la destrucción como hermanos y además, en la rivalidad no buscáis el bien del hermano, buscáis su destrucción u opacarlo.
  • Lo que quiero hacer con vosotros, Mis pequeños, es haceros palpable la existencia real del Cielo, del Purgatorio, del Infierno; son una realidad y estaréis eternamente o en el Cielo o en el Infierno.

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Mi Santo Espíritu os irá transformando y empezaréis a tener experiencias bellísimas en el Amor y es cuando os daréis cuenta de lo que os estoy hablando.

 

Cuando sois pequeños y os empiezas a relacionar con otros niños, en la escuela o en el área en la que vivís, os vais acomodando con el carácter de algunos de ellos o de alguno de ellos y así vais haciendo vuestro grupo, para jugar, para estudiar. Vais creciendo y ésa amistad, también, va creciendo. Muchas veces os apoyáis en su opinión para llevar a cabo algo, en lo que dudáis, su opinión la consideráis valedera, porque os conocéis desde pequeños.

 

Ellos os van conociendo, ciertamente, pero conserváis algunas cosas, muy en lo particular y, ahí, es en donde entro Yo, Mis pequeños. Si vosotros tenéis amigos, que podríamos decir, íntimos, porque os conocéis desde pequeños, qué mejor Amigo, Yo, vuestro Dios, que os creé y vivo en vuestro interior.

 

Si vosotros los tenéis como amigos y les escondéis, todavía, alguna cosa de vuestra vida, a Mí, no Me podéis esconder nada, os conozco perfectamente y de una cosa deberéis estar ciertos, nunca os voy a traicionar, nunca voy a contarle a alguien sobre ésas cositas íntimas, que solamente Yo y vosotros, conoceMos, porque, llega a suceder que, aunque tengáis amigos de mucho tiempo o aún desde pequeños, en un enojo, en un pleito, que suelen suceder, os traicionan y hasta le cuentan a otras personas de ciertas intimidades que no debían conocer.

 

Soy vuestro Dios, Yo os creé y os amo así como sois, pero no os quedéis nada más con esa frase, porque, muchos de vosotros, de ahí os tomáis, para nunca querer cambiar; la soberbia os ciega y, así les decís a los que os quieren ayudar, “soy así y no voy a cambiar”. ¡No!, Mis pequeños, Yo, en las Escrituras, os dejé plasmada la frase: “Sed perfectos, como Mi Padre es Perfecto” y, aunque, ciertamente, os amo como sois, pero no en el pecado, siempre estoy buscando que vosotros mejoréis.

 

Habéis crecido en un cierto ambiente, que ha formado vuestro carácter y vuestra personalidad, pero, eso no quiere decir que, por ello seáis perfectos, la Perfección Soy Yo, y os dejé, en Mi Persona, en Mi forma de Ser, en Mi Vida sobre la Tierra, cómo os debéis comportar para ser perfectos, y eso es lo que quiero de cada uno de vosotros, que seáis como Yo, vuestro Dios, Jesucristo y no como vosotros queréis ser y que, además, les advertís, que no cambiaréis, porque así sois y los demás, tienen que padecer vuestra soberbia o vuestros gustos raros o vuestra problemática interna y, esto no debe de ser, Mis pequeños, porque, entonces, ya no es amistad, es una imposición, en la que vosotros estáis dañando a los demás, con vuestra mala forma de ser.

 

La perfección la debéis buscar todos, porque, en el Reino de los Cielos, solamente entran las almas perfectas y no estoy hablando de una perfección externa, en donde podéis ver claramente vuestros defectos, estoy hablando de una perfección espiritual, en donde todos debéis estar crecidos fuertemente en el Amor, porque, el Amor lo es todo.

 

Yo Soy el Amor, en Mi Santísima Trinidad, Somos el Amor Perfecto, Nos une el Amor, y vosotros debéis estar unidos también al Amor. Eso es lo que debéis vosotros buscar en todo momento, que esa sea vuestra meta, que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado y, si sois los apóstoles de éstos tiempos, seréis llamados los apóstoles del Amor, porque, todo esto que se está dando, os va a llevar a una unión en el Amor, para que Yo pueda regresar en Mi Segunda Venida entre vosotros. Creceréis en el Amor y cuando Me veáis entre vosotros, con Mi Ejemplo, iréis creciendo más.

 

Sabéis que no Me gusta la mediocridad, sabéis que a los mediocres, los vomito, quiero que si vais a estar Conmigo y Me vais a dar vuestro “fiat”, debéis abandonaros a Mí, para que Yo os vaya transformando, os vaya enseñando, os vaya guiando, hasta que lleguéis a la perfección que necesito de vosotros.

 

Aquellos que no buscan la perfección, son almas difíciles, son almas conflictivas, son almas que no se dejan mover y llevar hacia donde Yo quiero y que ponen muchos pretextos. Cuando se vive en el Amor, no hay pretextos y, especialmente, porque saben que Yo, vuestro Dios, vuestro Maestro del Amor, os va a llevar hacia la perfección en el Amor.

 

Mi Santo Espíritu os irá transformando y empezaréis a tener experiencias bellísimas en el Amor y es cuando os daréis cuenta de lo que os estoy hablando. Las experiencias místicas, son regalos grandes, inmensos, que Yo les doy a las almas que Me buscan, que quieren estar Conmigo, que Me quieren alcanzar. Estos regalos de Amor, os los quiero dar a todos vosotros, poned de vuestra parte, Mis pequeños, luchad contra vosotros mismos, erradicad las dudas de vuestro ser, para que Yo os pueda enseñar a cómo vivir estas experiencias de Mi Amor, no os arrepentiréis, Mis pequeños, y, cuando las tengáis, os daréis cuenta de lo que Yo os hablaba y ya no os querréis apartar de Mi Presencia.

 

La experiencia mística, es un momento de Cielo, que os va enamorando, que os va ayudando a confiar más en Mí, vuestro Dios.

 

Venid, venid a Mí, con confianza de niño y tomad de Mi Amor, dejad que Mi Amor os invada y Me conoceréis, conoceréis lo que os está esperando, con todas las bellezas, que Nuestra Santísima Trinidad, os puede dar.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: AgradecedMe, Mis pequeños, el don de la vida, agradecedMe, Mis cuidados, todos los regalos, materiales y espirituales, con que os he consentido a lo largo de vuestra vida, pero, sobre todo, agradecedMe el que estéis Conmigo y os esté preparando para estos tiempos bellísimos que se acercan.

 

Hijitos Míos, aquilatad todo lo que os he dado, empezando con el don de la vida. Millones y millones de almas, están en el Reino de los Cielos y vosotros, los que estáis en la Tierra, fuisteis escogidos para servirMe en la Tierra y en otros planetas.

 

Os di el don de la vida para servirMe y, principalmente, para producir amor, el cual, satanás despreció. Vosotros fuisteis creados y se os dio la vida para contrarrestar la maldad de satanás, con el Amor que Yo os doy y que es Mi Esencia, Mis pequeños.

 

Si empezáis a aquilatar vuestra vida, desde ése momento, vosotros, postrados, debierais estar ya. El don de la vida es una Gracia muy grande, que concedo a almas a las que voy escogiendo, en las cuales, puedo confiar, pero, ciertamente, hay muchas almas que se dejan tentar por satanás y no dan el fruto que deben dar.

 

De las almas obedientes, de las almas que quieren mantenerse Conmigo, también voy escogiendo a aquellas que pueden dar más, para servirMe en misiones especiales, como os he escogido a vosotros, los que estáis formando grupos de oración, los que estáis siendo preparados para la Gran lucha, los que vais a hacer triunfar Mi Nombre y el Amor, por sobre todas las cosas.

 

Venceréis a satanás, junto con Mi Hija, la Siempre Virgen María, los Santos Ángeles y Arcángeles y todos los Coros Angelicales. Ciertamente, sois los más pequeños en ése escalafón, pero Yo voy a estar con vosotros, os he dicho, para que Yo pueda vencer, a satanás a través de vosotros y os pueda regalar infinidad de Bendiciones que gozaréis eternamente.

 

Yo Soy un Dios muy dadivoso, Soy vuestro Creador y Me gusta consentir a las almas, especialmente, si ellas están haciendo Mi Voluntad. La docilidad, Mis pequeños, es esencial para que Yo pueda trabajar en vosotros y esta docilidad, a donde os está llevando la humildad, Yo la premio grandemente.

 

Satanás está acostumbrado a ordenar, a estar por sobre las almas, no les da oportunidad de dar su opinión, él ordena, es todo soberbia y encadena a las almas.

 

Vosotros, los que estáis Conmigo, Me conocéis, conocéis Mi Amor, conocéis la libertad en la que os dejo actuar y, a pesar de que una o varias veces Me falláis, acepto vuestro arrepentimiento y os regreso al camino del Bien.

 

Vosotros, los que habéis sido escogidos para ayudar a vuestros hermanos y librarles de la opresión de satanás, os voy cuidando, os voy guiando, os voy alimentando con un Alimento especial y Divino, pero, sobre todo, os voy llevando a la pequeñez. Yo no quiero que seáis grandes ante los hombres, Yo quiero que hagáis Mi Voluntad y eso debe ser suficiente para vosotros, servir a vuestro Dios, servir a vuestro Creador, ¿qué más alegría puede tener un alma, que servir a Aquél que le dio la vida y más?

 

Sí, Soy vuestro Dios y os amo infinitamente, eso es lo que no comprenden muchos hermanos vuestros, que siendo Quien Soy, con el Poder y la Omnipotencia que tengo, Me crean un dictador, malhumorado, destructor, porque ésa es la imagen que tenéis vosotros, de aquellos que os oprimen en la Tierra, que han oprimido a vuestros antepasados y que os siguen oprimiendo ahora. No son almas buenas, son almas dominantes, muchas veces, destructivas, que no os dejan crecer y que os esclavizan.

 

Yo, en cambio, os amo, os cuido, es más, os persigo para que Me conozcáis y Me améis. Os respeto y no os obligo a amarMe, os busco, para que Me encontréis y Me conozcáis más profundamente y, al conocerMe en Mi Amor, Me améis de corazón; os doy libertad total para tomarMe o dejarMe.

 

A cada uno de vosotros os he creado con diferentes cualidades y diferentes formas de ser, y os amo a todos por igual. Yo no Soy como vosotros, que preferís a algunos por características externas o internas, vosotros no conocéis a las almas, Yo sí. Cuando regreséis a Mí y veáis a las almas, sabréis a qué Me refiero. Un alma, es muchísimo más bella que el exterior más bello que podáis ver en una persona. Vuestro cuerpo es envoltura, con defectos y cualidades, vuestra alma, cuando está Conmigo, tiene infinidad de cualidades y eso es, por mucho, lo que hace bello vuestro exterior. El Amor se emana, Mis pequeños y ésa emanación llega hasta el alma de vuestros hermanos. El cuerpo aprecia al cuerpo, el alma, aprecia el alma y vosotros os vais uniendo por ésa emanación de Amor de vuestras almas, os va uniendo lo íntimo, que Soy Yo en vosotros, y eso es lo que os va hermanando. Eso es lo que va a ser el nuevo pueblo, os amaréis por ésa emanación de Amor, sentiréis que os conocéis de toda la vida, pero, realmente, lo que estáis conociendo y lo que os está uniendo, es Mi Amor, que os está hermanando, muchos habéis sentido ya ésa sensación. Cuando conocéis a hermanos vuestros, de otros grupos de oración, que también Me buscan, os sentís, inmediatamente, hermanados y empezáis a conversar como si os conocierais de mucho tiempo.

 

Cuando llegáis al Reino de los Cielos, no os sentís como extraños, Mi Amor os hermana y os saludáis todos, como lo que sois, hermanos en Cristo Jesús, hermanos en el Amor.

 

Esto es lo que empezaréis a tener, después de la Gran Purificación, los que seáis escogidos para iniciar un nuevo pueblo, un Nuevo Mundo, estaréis hermanados y os sentiréis como en familia. Serán momentos muy bellos, intercambiaréis conocimientos, experiencias y os sentiréis en familia.

 

En estos momentos, sois pocos los que podéis lograr esto, más bien, lo que tenéis son ataques de vuestros hermanos a vuestro alrededor, ataques de ira, de maldad, de desprecio, de grosería. No hay virtud, no hay amor entre los hombres, Yo no os creé para que vivierais así, os creé, para que vivierais como hermanos, como lo que viviréis después de esta Purificación, que será bellísima para los que queden.

 

AgradecedMe, Mis pequeños, el don de la vida, agradecedMe, Mis cuidados, todos los regalos, materiales y espirituales, con que os he consentido a lo largo de vuestra vida, pero, sobre todo, agradecedMe, el que estéis Conmigo y os esté preparando para estos tiempos bellísimos que se acercan.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: La transformación que quiero que tengáis, será una transformación profunda, pero lo lograrán aquellas almas que se dejen purificar y santificar, que se olviden de sí mismas, para que Yo las pueda cambiar en almas puras, en almas buenas, en almas santas, y ésas son las que Me van a dar reposo.

 

Hijitos, Me da tristeza decir esto, pero, actualmente, en muy pocas almas puedo reposar, como lo hacía Yo, en los corazones de vuestros Padres, Adán y Eva, antes de que cayeran en el Pecado.

 

Yo, vuestro Hermano Jesús, sigo vivo entre vosotros, para Mí no hay tiempo, Me podéis ver, en estos momentos, caminando en la Tierra, misionando, para servir a Mi Padre.

 

Vosotros podríais decir que fue una Gracia especial, para la gente de ése tiempo, el tenerMe, que honrados debieran estar y agradecidos, inmensamente, de Mi Presencia entre ellos, pero no, Mis pequeños, sufrí, como también vosotros sufrís cuando sois atacados por vuestros hermanos, cuando sois apartados de vuestros grupos, porque habláis de Mí,  porque Me amáis y porque queréis estar Conmigo.

 

Ciertamente, pocos, también, en este momento, podían darMe ese consuelo, el poderMe recargar en su corazón y, de esta forma, descansar un momento, aunque fuera para recuperar las fuerzas y seguir adelante.

 

Ciertamente, con Mi Madre, la Siempre Virgen María, podía hacer esto, Ella Me comprendía perfectamente. Podía, Yo, recostarMe en Su Corazón, descansar y olvidarMe un momento del Mundo, de los dolores que el Mundo Me causa. San Juan, también, Me daba descanso, un alma limpia, un alma sencilla, un alma que sabía amar a su Creador y Redentor.

 

Pero ahora, en estos tiempos, ¿cuántos, cuántos de vosotros podéis darMe ése reposo?, pocos, muy pocos y eso Me causa mucha tristeza, Mis pequeños, porque quisiera que fuerais más los que Me dierais ése reposo y, no tantos, como ahora, que Me producen mucho desconsuelo y horror. ¡Hay tanto pecado en el Mundo, tanta maldad, y los habéis dejado entrar a vuestro corazón!, y por eso, no puedo tener ése reposo que Yo quisiera. Son tan pocas las almas puras, las almas sencillas, las almas infantiles que Me aman, que Me ofrecen su corazón, para que Yo pueda descansar sobre él.

 

Por eso, también, viene esta Purificación, Mis pequeños, porque, es más el dolor que Me causáis, en Mi Santísima Trinidad, que el gozo que Yo quisiera ya haber recogido, gracias a Mi Donación, en que Me di por completo por vuestra salvación.

 

No sabéis apreciar los regalos del Cielo, Mis pequeños. Yo, siendo Hombre entre vosotros, sufrí como Hombre, a pesar de Ser Dios y sigo sufriendo, porque, como os dije, Yo estoy fuera del tiempo y lo que recordáis de Mí, de aquél tiempo, hace un poco más de dos mil años, lo estoy viviendo en estos momentos y ¿cuántos de vosotros Me podéis dar reposo, cuando recordáis lo que padecí en ésos días?

 

La transformación que quiero que tengáis, será una transformación profunda, pero lo lograrán aquellas almas que se dejen purificar y santificar, que se olviden de sí mismas, para que Yo las pueda cambiar en almas puras, en almas buenas, en almas santas, y ésas son las que Me van a dar reposo.

 

Vosotros mismos, con la problemática que tenéis día a día, conocéis ésos momentos, en que quisierais descansar unos minutos, olvidados del Mundo y entrar en una paz profunda, que os dé reposo, sintiéndoos amados.

 

Como humanos necesitáis eso, Mis pequeños y Yo, también, lo necesito, como Humano. Soy vuestro Dios pero, como Humano, también, conozco vuestras necesidades, preocupaciones, dolores, cansancios, persecuciones y sé que necesitáis, también, momentos de reposo y que los hallaréis, Mis pequeños, si Me buscáis a Mí y empezáis a vivir más en lo profundo de vuestro corazón, que en el exterior. BuscadMe más a menudo en vuestro interior y hallaréis reposo Conmigo, con vuestro Dios, que Se dio por vosotros, pero, ojalá podáis darMe, también, a Mí, ésos momentos de reposo. Pensad en Mí, en los momentos de más tribulación que tuve en esos tres años de Predicación, como cuando tenía más ataques de parte del sanedrín, cuando tenía ataques del pueblo; ¡tantos pasajes, en los cuales, os podéis imaginar lo que sufrí!, Yo, Siendo Dios, Siendo Bondad Absoluta, que no tenía por qué sufrir, puesto que os traje puro Amor y, aun así, la gente de ése tiempo no Me entendía y no aprovecharon todos, Mi Presencia Divina ante ellos.

 

Os pregunto, ¿qué haríais vosotros, si Me presentara en estos momentos en el Mundo? Inmediatamente diríais que Me buscaríais y que aprovecharíais Mis Palabras, porque ahorita Me conocéis y sabéis Quién Soy, pero encontraríais hermanos vuestros, que harían exactamente lo mismo que hicieron aquellos, en aquél tiempo, que terminaron matándoMe en una Cruz.

 

Así es el mal, así es el pecado, así es satanás, os manipula, para que eliminéis, de vuestra vida, a vuestro Dios y Salvador.

 

Ciertamente, vosotros habéis tenido ésos mismos ataques de satanás, que ha querido que Me hagáis a un lado de vuestra vida, pero os habéis mantenido. Me buscáis, os seguís reuniendo, para saber de Mí y escuchar de Mí, por eso os digo, que el resto fiel es pequeño y que estaréis en Mi Nuevo Pueblo, porque sabéis apreciar el Amor, porque Lo buscáis, porque Me amáis, porque Me agradecéis.

Gracias, pequeños, por lo que hacéis por vuestro Dios, os amo, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: La rivalidad, siempre os va a llevar a la separación y a la destrucción como hermanos y además, en la rivalidad no buscáis el bien del hermano, buscáis su destrucción u opacarlo.

 

Hijitos Míos, las rivalidades, son una de las causas que siempre os ha puesto satanás, con las que os ha ido separando desde generaciones anteriores.

 

Él, además, en su soberbia, os va contagiando ésa maldad, el ser soberbios y eso os lleva a la rivalidad. Igual pueden ser rivalidades tontas, infantiles, que rivalidades que os pueden conducir hasta el destruir a vuestro hermano con el asesinato.

 

La rivalidad, tiene mucho de soberbia y con eso os podéis dar perfectamente cuenta, de que satanás está atrás de ella.

 

Empezáis desde pequeñitos, empiezan las rivalidades, ya sea de fuerza, ya sea de capacidades, de juguetes, de calificaciones, ¡tantas cosas en las que podéis caer!, que, aparentemente, algunas de ellas, podríais decir, que no son malas, pero, os vuelvo a repetir, la soberbia, prácticamente, está atrás de todas ellas.

 

Todas las rivalidades os van a llevar a que vosotros busquéis a ser el mejor, y esto es soberbia. Buscáis estar sobre los demás, porque vosotros tenéis o creéis tener más que los demás.

 

No os ponéis a pensar esto, Mis pequeños, ¿acaso es tan importante?, porque la rivalidad os lleva a la destrucción del Amor que debe haber en cada uno de vosotros. La rivalidad os va a llevar al odio, a la separación entre hermanos, difícilmente, la rivalidad os va a unir y sí, generalmente, os va a separar.

 

Podréis hacer una supuesta amistad con hermanos vuestros para competencias en diferentes campos, que serán rivales de otro grupo. Ciertamente, os uniréis para combatir al otro grupo; como grupo, podréis decir que sois amigos y que os unís para vencer a vuestros hermanos del otro grupo, pero, después de que les vencisteis, empieza la rivalidad entre los vencedores, preguntándoos quién fue el mejor.

 

Como veis, la rivalidad, siempre os va a llevar a la separación y a la destrucción como hermanos y, además, en la rivalidad no buscáis el bien del hermano, buscáis su destrucción u opacarlo.

 

Debéis poner más empeño en vuestra vida y no buscar nada más ser el mejor, para quedar más arriba de vuestros hermanos y haciéndoles ver menos que vosotros.

 

Yo, vuestro Hermano Jesucristo, siendo Dios, vine a servir, pude ponerMe en ésa posición de rival, destruyendo la maldad y, presumiendo, al ser Dios, pero fui Servidor de todos y lo sigo siendo, para todas las almas actuales. Yo os sirvo, Yo busco por vuestro bien, no trato de destruiros, busco vuestro perfeccionamiento y, os he dicho, que el alumno, tiene la obligación de ser como el Maestro.

 

En el “amaos los unos a los otros”, está intrínseca la humildad, la donación, el Amor. Busco lo mejor para vosotros y aquél que se da por sus hermanos, recibe infinidad de Bendiciones, de parte Mía, en Mi Santísima Trinidad.

 

Servid a vuestros hermanos, como Yo, vuestro Hermano Jesucristo, os serví y os sigo sirviendo y, así, aseguraréis vuestra entrada al Reino de los Cielos, pero una entrada triunfal, porque aquél que busca al hermano y le ayuda, como Yo hice por vosotros, se vuelve otro Cristo, Mi Padre lo recibirá, como Me recibió a Mí, vuestro Dios, vuestro Salvador.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Lo que quiero hacer con vosotros, Mis pequeños, es haceros palpable la existencia real del Cielo, del Purgatorio, del Infierno; son una realidad y estaréis eternamente o en el Cielo o en el Infierno.

 

Hijitos Míos, pedidMe, con todo vuestro corazón, que venga Mi Santo Espíritu, que os haga ver vuestro interior, que os haga ver qué es lo que os mereceríais en este momento si estuvierais ante Mi Presencia, en el momento de vuestra muerte.

 

Lo que quiero hacer con vosotros, Mis pequeños, es haceros palpable la existencia real del Cielo, del Purgatorio, del Infierno; son una realidad y estaréis eternamente o en el Cielo o en el Infierno.

 

No habéis meditado, Mis pequeños, profundamente, lo que la palabra eternamente significa. PedidMe que Mi Santo Espíritu, os haga entender esta realidad, de los que estarán en el Reino de los Cielos, porque su vida fue de búsqueda del Amor y de la donación de sí mismos; de los que buscan Mis Enseñanzas, que os llevan a un crecimiento espiritual alto; de los que oran por las obras de Misericordia para sus hermanos; de los que buscan el Bien, para ayudar a sus hermanos que viven en el mal. Las almas buenas, tendrán su purificación y pasarán eternamente al Reino de los Cielos.

 

Pero lo que os pido, es que intercedáis, ante Mi Santo Espíritu, para que os haga vivir esta realidad, la eternidad en el Cielo, lo que significa y lo que viviréis, pero, también, la realidad que podréis vivir en el Infierno, en el lugar del castigo y, que, también,  será eterno. Eterno significa: no poder salir jamás, de un lugar donde seréis atormentados día y noche, si se puede decir así, sin descanso y, aun, entrando en la desesperación. No habrá momento de descanso y seguiréis siendo atacados por satanás y por sus demonios eternamente.

 

Poco meditáis en esta palabra y, por eso, os pido que Le pidáis a Mi Santo Espíritu que os haga vivir esta palabra, antes de que os presentéis ante Mí, vuestro Dios, para que, al entender lo que significa eterno, os arrepintáis y no sufráis, lo que Yo no quiero que sufráis eternamente, que es un dolor que no se acabará nunca y que no quiero que padezcáis. Amor es lo que quiero que viváis.

 

HacedMe caso, Mis pequeños, Soy vuestro Dios de Amor, no quiero vuestro sufrimiento, aún a pesar de vuestra maldad, arrepentíos y venid a Mí, os perdonaré y quiero que os la paséis gozando, Conmigo, eternamente.

Gracias, Mis pequeños.

 
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