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Mayo 05_16 Mi Santo Espíritu os llevará a conocer todo lo que está velado en estos momentos. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • Os pido, a vosotros, a los que he ido preparando por años, a que os preparéis para el Pentecostés particular que tendréis cada uno de vosotros.
  • Estando Conmigo, Mis pequeños, se goza, a pesar de que se sufre, también, pero, cuando actuáis caritativamente con vuestros hermanos, que les lleváis Mi Amor, que hacéis milagros para servirles, son regalos, todavía más grandes, tanto para los otros, como para vosotros.
  • No desperdiciéis vuestro tiempo de vida, en preocuparos en lo que sucederá, sino que vuestra preocupación, tiene que estar centrada en cuántas almas todavía podéis salvar, día a día, antes de que se vengan los acontecimientos fuertes.
  • Cuando, oréis, os unáis, como almas escogidas que sois, con vuestros hermanos videntes, profetas, almas de oración profunda; almas que se han dado totalmente a Mí.
  • Yo escucho vuestras oraciones, conozco vuestro corazón, conozco la intención de vuestro corazón y de acuerdo a ésa intensidad de oración y, sobre todo, del amor que pongáis en vuestra oración, es como ella va a trabajar sobre los demás.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os pido, a vosotros, a los que he ido preparando por años, a que os preparéis para el Pentecostés particular que tendréis cada uno de vosotros.

 

Hijitos Míos, Mi Iglesia, la Iglesia que Yo fundé, empezó Santa, como Santo Soy Yo. Mis apóstoles, que, ciertamente, eran gente de pueblo, sin instrucción, sin grandes capacidades, fueron transformados por Mi Santo Espíritu.

 

Todo lo fui preparando durante ésos tres años de Evangelización y de preparación para Mis apóstoles, todo tenía que ser perfecto, como Perfecto Soy Yo. Mis apóstoles tenían que vivirla; Yo, como Dios, sabía perfectamente lo que quería hacer, pero Yo regresaría al Padre y ellos quedarían aquí en la Tierra; ellos llevarían Mi Palabra, llevarían Mi Mensaje, que aprendieron durante ésos tres años, vivirían Mi Amor, ellos llevaban Mi Presencia, por Obra de Mi Santo Espíritu.

 

Por eso ahora os pido, a vosotros, a los que he ido preparando por años, a que os preparéis para el Pentecostés particular que tendréis cada uno de vosotros. Me habéis seguido, os he ido preparando, he probado vuestro amor hacia Mí, Me habéis defendido en momentos difíciles y habéis sido echados a un lado de la sociedad, como lo han hecho también Conmigo.

 

Sois Mis apóstoles de estos tiempos y, así, como con los primeros, que los mandé a Evangelizar, así, también, vosotros evangelizaréis en estos tiempos al resto fiel. Uniréis a todos aquellos hermanos vuestros, que serán preservados y protegidos de la Purificación y haréis el Pueblo de Dios, uniendo a esta primera humanidad, vamos a llamarla así, después de la Purificación. Almas, que, por su obediencia, por su amor, por su tenacidad, por su fortaleza y demás Virtudes, se ganaron el ser escogidos para los Nuevos Cielos y las Nuevas Tierras. Os uniréis en un solo Amor, en un solo pensar, en un solo Dios. Ciertamente, perteneceréis a diferentes pueblos, naciones, pero todos perteneceréis a un solo Dios. Me buscaréis y Me buscarán y Mi Santo Espíritu os unirá, serán momentos bellos, creceréis juntos, repasaréis todo lo que Yo os di y viviréis de acuerdo a lo Enseñado por Mí, por vuestro Dios, Jesucristo.

 

Dejaos, pues, mover por Mi Santo Espíritu, para que seáis transformados. Todos os uniréis en Mi Corazón y, así, Mi Santo Espíritu os llevará a conocer todo lo que está velado en estos momentos, porque no estáis preparados, ni física ni espiritualmente, para conocer lo que perdieron vuestros Primeros Padres por el Pecado Original.

 

Os aseguro, Mis pequeños, que gozaréis inmensamente lo que os daré y, especialmente, por vuestro amor y vuestra fidelidad hacia Mí.

 

El tiempo se acerca presurosamente, gozad, desde este momento, os he dicho, Mi Promesa para vosotros, los escogidos, pero, orad fuertemente, por los que serán recogidos de la Tierra y juzgados, pero, para que no se pierdan eternamente. Orad por ellos, son vuestros hermanos, ciertamente, cometieron más errores que vosotros y, por eso, no serán semilla buena, pero no quiero que se pierdan, porque son Mis hijos, son Mis hermanos, son vuestros hermanos.

 

Que vuestra vida sea de más profunda oración y que la viváis más en lo profundo de vuestro ser. Os querría decir, que os quedarais en vuestro corazón, alabándoMe, amándoMe, aprendiendo de Mí, escuchándoMe. Sé que tenéis que salir al Mundo a llevar a cabo vuestras obligaciones; cuando lo tengáis qué hacer, invitadMe a ir con vosotros, tomaré vuestra invitación con gran gusto, porque Me estáis tomando en cuenta en vuestra vida. Yo Mismo os ayudaré a que lo que hagáis, os saldrá todavía mejor de como os pudiera salir, hasta os podría decir que os conviene que Yo vaya con vosotros, acompañándoos en todo lo que hagáis, y, así, Yo os cuidaré y os ayudaré a que todo lo que hagáis, no importa lo que hagáis, os saldrá mejor que si lo hicierais vosotros solos.

 

No Me abandonéis, tomadMe en cuenta continuamente en todo lo que hagáis, Mis pequeños. Empezad a practicar ésa unión íntima Conmigo, Soy vuestro Dios, ciertamente, no necesito de nadie para ser feliz, pero os creé en Mi Amor y cuando vosotros Me dais vuestro tiempo y Me dais vuestro amor, lo gozo inmensamente. Sois como un regalito extra de lo que Soy, vuestras acciones son regalitos que Yo Me doy a Mí Mismo por haberos creado y porque respondéis a Quien Soy, Yo vuestro Creador y vuestro Dios.

 

Id adelante, no detengáis ya vuestro paso y apresurad vuestra preparación para recibirMe, os amo, Mis pequeños, en todo momento estaré con vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Estando Conmigo, Mis pequeños, se goza, a pesar de que se sufre, también, pero, cuando actuáis caritativamente con vuestros hermanos, que les lleváis Mi Amor, que hacéis milagros para servirles, son regalos, todavía más grandes, tanto para los otros, como para vosotros.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, ¡cuánta alegría Me dais cuando os veo caritativos los unos con los otros!, ¡cuando compartís de lo que tenéis con vuestros hermanos que no tienen!, ¡cuando os quitáis el bocado y se lo dais al hermano necesitado!, ¡cuando os dais por completo por ayudar a vuestros hermanos y no escatimáis tiempo ni dádiva para ayudar al necesitado! Eso es lo que Yo os Enseñé, Mis pequeños, Caridad, Amor en todo momento. Mi donación de esos tres años de Evangelización fueron de trabajo arduo, pero tenía que darMe por vosotros.

 

Vosotros todavía no alcanzáis a ver, perfectamente, lo que sucedía en lo espiritual, cuando Yo estaba Evangelizando a vuestros hermanos y ahora, ésa Evangelización ha llegado a vosotros, en estos tiempos.

 

Mi Donación era total, a veces, descansaba muy poco y, prácticamente, no Me alimentaba por serviros. Los enfermos, tanto de cuerpo como de alma, llegaban constantemente a verMe y, Mi donación, era total. A veces Me levantaban temprano y no había descansado lo suficiente, pero así era Mi Donación porque, Mi Padre, así Me lo pidió.

 

Ciertamente, tenía momentos de descanso, que utilizaba para orar, para estar con Mi Padre, para que Me diera Fuerzas, Consejos, que derramara Su Amor.

 

En el cansancio también hay alegría: una sonrisa, un abrazo, un beso de agradecimiento por su curación de cuerpo o alma o ambas.

 

Estando Conmigo, Mis pequeños, se goza, a pesar de que se sufre, también, pero, cuando actuáis caritativamente con vuestros hermanos, que les lleváis Mi Amor, que hacéis milagros para servirles, son regalos, todavía más grandes, tanto para los otros, como para vosotros.

 

Que vuestra misión sea la de servir a vuestros hermanos, viéndoMe a Mí en ellos. No desperdiciéis las oportunidades de servirMe, ayudando a vuestros hermanos. ¡Hay tanta necesidad y tan pocos los trabajadores que quieran llevar Mi Palabra y Mi Presencia a vuestros hermanos! El Amor cambia corazones.

 

A lo largo de vuestra Evangelización conoceréis de todo, pero todas las almas responden al Amor, sobre todo, las que quedarán después de la Purificación, estarán ávidas de conocerMe, de seguirMe, de amarMe.

 

Seguid, seguid adelante, Mis pequeños, escuchando Mi Santo Espíritu en vuestro interior y, a pesar de que todo se obscurezca todavía más, que los ataques de satanás se incrementen, porque no querrá que vosotros salvéis almas para el Reino de los Cielos, a pesar de que aún, hermanos vuestros os ataquen y no quieran escucharos, orad por ellos e insistid en su salvación.

 

Os amo, Mis pequeños, porque Me lleváis en vuestro corazón, porque la preparación que os he dado, ha dejado un nicho en vuestro corazón y en ése nicho, estoy Yo. Ya no podéis vivir sin Mí, entrad en vuestro interior, como Yo lo hacía, por noches enteras, para platicar con Mi Padre, hacedlo también Conmigo, con Mi Santísima Trinidad.

 

Que Mi Amor quede con vosotros y Mi Paz en vuestro corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: No desperdiciéis vuestro tiempo de vida, en preocuparos en lo que sucederá, sino que vuestra preocupación, tiene que estar centrada en cuántas almas todavía podéis salvar, día a día, antes de que se vengan los acontecimientos fuertes.

 

Hijitos Míos, no os preocupéis tanto por el mal que vendrá a vuestras vidas, como así lo queréis ver, sino más bien, preocupaos por el bien que todavía tenéis qué hacer. Recordad que seréis juzgados por el bien y por el mal que hayáis hecho y, también, por el bien que pudisteis haber hecho y no lo hicisteis y de eso se está aprovechando satanás en estos tiempos. Os está distrayendo mucho, sabiendo que algo se viene, que Yo voy a enviar, os distrae, para que vosotros cambiéis vuestra mirada hacia otro lado, no hacia lo Mío, sino a lo que él quiere que vosotros imaginéis que sucederá, él no sabe lo que sucederá, intuye algo, igual que vosotros; él no conoce el futuro, pero puede inventar cosas para que vosotros os distraigáis y dejéis la oración, porque entráis en pánico, en temor, imaginándoos cosas que no vienen de Mí.

 

Ya os he dicho que no os podéis imaginar cómo va a ser esta Purificación, que Yo Soy vuestro Dios y que puedo hacer cosas que, aún, ni siquiera vosotros conocéis, que hayan sucedido en el pasado como un punto de referencia. Yo puedo hacer grandes cosas nuevas, muy diferentes a lo que haya pasado en tiempo anterior. Por eso, os repito, no desperdiciéis vuestro tiempo de vida, en preocuparos en lo que sucederá, sino que vuestra preocupación, tiene que estar centrada en cuántas almas todavía podéis salvar, día a día, antes de que se vengan los acontecimientos fuertes.

 

Uníos continuamente a la Comunión de los Santos, para que vuestra oración sea fuerte, como os he Enseñado, y la salvación de tantas almas, se dé.

 

Quizá, en estos momentos, hasta podríais preguntaros que si realmente, vuestras pequeñas oraciones están salvando a muchísimas almas. Ciertamente no lo sabréis ahora, en esta vida, sino hasta que lleguéis al Reino de los Cielos. Allá, os alegraréis, con gozo Divino, estando Conmigo y, os digo, con “gozo Divino”, porque lo que estáis haciendo es salvar almas para Mi Reino, para que goce Yo, en Mi Divinidad, lo que vosotros estáis haciendo. Me estáis dando un gran gozo, y os repito que, en estos momentos, no os dais cuenta de ello, pero, que, estando ya en el Reino de los Cielos, lo gozaréis inmensamente, porque lo gozaréis en vuestra alma y vuestra alma, libre ya de vuestro cuerpo, tiene un gozo indecible, un gozo que ahora vosotros no podéis, ni siquiera medir porque, vuestra alma, está, todavía, encadenada a vuestro cuerpo.

 

Ayudad a cuantos podáis, que vuestra oración sea Universal, poneos a orar Conmigo. En el Huerto de los Olivos Yo oraba por vosotros, por todas las almas, por todos los tiempos, por los que Me aman y por los que no Me aman y, aun así, os sigo amando, porque he recibido mucha traición y desprecio de parte de tantas almas por las que, también, Me di. Eso Me causa mucho dolor, porque es el darse por alguien, a quien se le ama, y el que recibe, no sabe apreciar ése regalo, que, hasta Mi Vida Me costó.

 

Poco pensáis en Mí, Mis pequeños, poco hacéis por Mí y por vuestros hermanos, creéis  hacer mucho, pero desperdiciáis tanto tiempo. Retomad, el tiempo que no Me habéis ofrecido ni Me habéis invitado a compartirlo con vosotros, para que no se desperdicie y que, al ser unido a Mi Tiempo, le dé salvación a infinidad de almas.

 

Mi Amor lo doy en exceso, quisiera que lo apreciarais y que Me lo pidierais, casi arrebatándoMelo, pero Soy el Dios olvidado, que venís a Mí, sólo cuando Me necesitáis, para que os saque de vuestros problemas, además son pocas las almas que Me comparten, también, su amor.

 

PedidMe esto, Mis pequeños, pedidMe la unión Conmigo, en las buenas y en las malas, en las alegrías y en las tristezas, porque vosotros estabais así, en Mi Pensamiento y en Mi Corazón mientras caminaba sobre la Tierra y que Me di por vosotros. No Me hagáis a un lado, porque Yo, no os hice a un lado durante Mi Vida, y de Mi Donación, por vuestra salvación.

 

Os amo, Mis pequeños, haced todo lo posible para que Me llevéis en vuestro corazón, no Me olvidéis, no Me dejéis a un lado de vuestra vida, porque Yo Soy vuestra Vida.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Cuando, oréis, os unáis, como almas escogidas que sois, con vuestros hermanos videntes, profetas, almas de oración profunda; almas que se han dado totalmente a Mí.

 

Hijitos Míos, hace tiempo os pedí que os unierais en la Comunión de los Santos cada vez que orarais, cada vez que fuerais a Misa, cada vez que hicierais, aunque fuera, una pequeña oración, pero, ésta, en unión con la Comunión de los Santos, o sea, con todos vuestros hermanos del Cielo, del Purgatorio, de la Tierra y del Universo entero; vuestra oración sería más fuerte. Os he dicho, también, que en la unión reside vuestra Fuerza, vuestra Fuerza espiritual, junto Conmigo, con vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad, Mi Hija, la Virgen María, el Señor San José; pero ahora, la unión que quiero, es que, cuando, oréis, os unáis, como almas escogidas que sois, con vuestros hermanos videntes, profetas, almas de oración profunda; almas que se han dado totalmente a Mí, que Evangelizan y muchos de ellos, que, ni siquiera sabéis que están haciendo pero que llevan Mi Palabra, Mi Presencia, Mi Amor, a lugares a donde vosotros, ni siquiera imagináis que existan pero que están trabajando para Mi Reino.

 

Oración, la oración, os une, os fortifica, os da seguridad, os da mucha fuerza Mis pequeños; unidos, así, como os estoy pidiendo, es como venceréis a satanás más fácilmente.

 

Él, ciertamente, también une sus fuerzas satánicas para atacar; contra Mí no puede, pero quiere atacaros a vosotros y apartaros, para que no os unáis. No dejéis que en ningún momento, por alguna causa o por muchas causas diferentes, os pueda separar satanás.

 

Él os atacará, primeramente, en vuestro orgullo, para que vosotros os sintáis agredidos en lo profundo de vuestro ser. Sois soberbios y os sentís atacados y maltratados cuando tocan vuestro ser y vuestras capacidades y esto lo sabe perfectamente satanás, porque es un punto débil, en el que vosotros, Mis hijos, caéis fácilmente. Os gusta sobresalir, estar por encima de todos, y cuando os tocan en ése punto, en donde os disminuyen, que os hacen bajar del pedestal en donde que os habíais colocado, caéis en el pecado por la soberbia y, en ése momento, perdéis.

 

Por eso, tantas veces, en la Predicación de Mi Hijo, os pidió humildad. Si vosotros vivís en humildad, vivís ayudándoos los unos a los otros a crecer espiritualmente. Si os ataca satanás, y sois humildes, no os podrá vencer poniéndoos trampas para acrecentar vuestra soberbia, para elevar vuestro orgullo y vuestra personalidad, en lo que os imagináis que podéis ser.

 

Yo quiero almas pequeñas, almas sencillas, almas humildes, almas donadas, almas, que si reciben un ataque, afectando su orgullo, no se conmuevan, no les afecte, porque vivís en la pequeñez, vivís en la humildad, y esto quiere decir que primero Soy Yo en vuestra vida, antes que vosotros.

 

Cuando Me dais el primer lugar en vuestra vida, ya vosotros no os estáis sintiendo grandes ni poderosos, os estáis sintiendo como sois, Mis pequeños siervos, Mis hijos, Mis ayudantes, que, ciertamente, es una posición grande, porque Me estáis sirviendo a Mí, vuestro Dios, pero ya estáis en segundo lugar, el lugar que os corresponde, que, para Mí, es primer lugar, porque sois Mis hijos, porque estáis haciendo bien vuestra tarea, porque Me estáis llevando a vuestros hermanos, porque estáis gozando con llevar a cabo vuestra misión.

 

Si os ponéis siempre en ésa posición, de hijos Míos, de Mis servidores, de Mis ayudantes, difícilmente satanás os podrá hacer caer en un ataque de soberbia. Manteneos humildes y así viviréis tranquilos, como niños, como lo que debéis ser: Mis pequeñitos ayudantes en la salvación de las almas, los corredentores que sois, que para ello que fuisteis llamados. Os amo, Mis pequeñitos, manteneos sencillos, muy sencillos.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Yo escucho vuestras oraciones, conozco vuestro corazón, conozco la intención de vuestro corazón y de acuerdo a ésa intensidad de oración y, sobre todo, del amor que pongáis en vuestra oración, es como ella va a trabajar sobre los demás.

 

Hijitos Míos, aprovechad el poder de la oración, para orar por vuestros hermanos, a quienes no podéis tener frente a vosotros. Ése es uno de los valores grandes de la oración, que puede llegar a miles de kilómetros y estar vosotros, ante vuestros hermanos, como si estuvierais ahí presentes uno en frente del otro. Os permito conocer lo que está sucediendo alrededor del Mundo, para que vuestro corazón se mueva en compasión por todos aquellos hermanos vuestros que necesitan de vuestra oración.

 

Os he dicho que, vosotros mismos, habréis tenido la Gracia de que la oración de algún hermano vuestro, de alguna parte del Mundo y, quizá, muy lejano de vosotros, haya orado, en general, por las necesidades mundiales y esta Gracia cayó en vosotros y, de repente, vuestro problema se arregló. Ésa Gracia, la obtuvisteis de algún hermano vuestro que, a lo mejor, está a miles de kilómetros, como os dije.

 

Con esto os quiero decir, que quiero que entréis en ésa confianza plena, que sepáis que sois escuchados y que podéis hacer grandes cosas por vuestros hermanos. Yo escucho vuestras oraciones, conozco vuestro corazón, conozco la intención de vuestro corazón y de acuerdo a ésa intensidad de oración y, sobre todo, del amor que pongáis en vuestra oración, es como ella va a trabajar sobre los demás.

 

La oración, es parte importantísima de vuestra vida religiosa, de vuestra espiritualidad. Con vuestra oración, primeramente, os protegéis vosotros; al orar, estáis orando Conmigo en vuestro interior, os estáis acercando a Mí, para que os dé Luz de cómo orar y a quién llevar vuestras oraciones. Podéis orar así, en profundidad, por algún problema espiritual, por algún problema económico, por problemas de los países, por las ánimas del Purgatorio, por las almas del mismo Cielo, para que se acerquen cada vez más a Mí. Por la oración y por los deseos que vosotros tengáis sobre vuestros seres queridos, podéis orar para que crezcan espiritualmente aquellos que están vacíos en su corazón, por el fin de las guerras, porque se detenga tanta maldad que hay en el Mundo.

 

Todo lo que escuchéis, que leáis, que veáis, en los medios de comunicación, cuando vuestro corazón sienta que hermanos vuestros necesitan de vuestra oración, deteneos y entrad en vuestro corazón y ponedMe, sobre Mi Corazón, vuestra petición, para que vuestros hermanos reciban Mis Bendiciones, estén donde estén.

 

Debiera deciros que todas las almas que están misionando sobre la Tierra, debieran ser almas de oración. Ciertamente, vivís en el Mundo y dependéis, en cierta forma, del Mundo, de sus valores, para cubrir vuestras necesidades de vuestro cuerpo y las necesidades diarias del Mundo, pero vuestra misión más importante, es espiritual y ahí es donde entra la oración. La oración os une, os unís Conmigo, con vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad.

 

Debéis de tomarle el gusto a la oración y de ahí conoceréis el valor tan grande que tiene y, así, no la dejaréis. No os imagináis cuántas almas, alrededor del Mundo, necesitan de la oración de algún hermano para que les ayuden, que intercedan por ellas, para las necesidades, grandes o pequeñas que tienen. En la oración, vosotros Me estáis tomando en cuenta, Me estáis pidiendo a Mí, vuestro Dios o a Mi Hija, la Siempre Virgen María, que les arregle sus problemas a vuestros hermanos. Ya, en sí, es oración cuando vosotros sentís la necesidad de ayudar a un hermano vuestro.

 

La oración es un llamado a Mi Corazón, todas vuestras oraciones son escuchadas por Mí, de esto, no lo dudéis, Mis pequeños.

 

Seguid pues, Mis pequeños, en una oración profunda y orando, fuertemente, por vuestros hermanos necesitados. PonédMelos en Mi Corazón, para que Yo les resuelva sus necesidades, y lo haré porque vuestro corazón se ha movido en amor por ellos y, así Me lo estáis pidiendo, para que ellos, puedan resolver sus problemas con vuestra oración.

Gracias, Mis pequeños.

 
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