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Rosario vespertino.

 

Temas:

 

  • Necesito que vosotros Me estéis llamando continuamente y que enseñéis a vuestros hermanos, que no saben hacerlo, que también lo hagan, para que éste clamor que necesito que se escuche en el Cielo, haga que Mi Padre Me envíe ya con vosotros.
  • Os ha dicho, Mi Señor y Mi Dios, que se os tomará en cuenta lo que hicisteis con el alma de los hijos que se os encomendaron; si ésas almitas se llenaron de amor y lo transmitieron, lo vivieron y mueren en el amor, su salvación es segura.
  • La perfección que os he estado pidiendo, desde siempre, es como quiero y deseo que crieis a Mis pequeñitos que os doy a cuidar, son Míos, y permito que vosotros los tengáis, que los crieis, que les enseñéis lo mejor, pero empezando con vuestro ejemplo y luego con vuestra palabra.
  • He puesto Mi Confianza en cada uno de vosotros, os envié al Mundo para producir un Bien y, así, como tenéis en la Parábola de los Talentos, Yo también quiero recoger de vosotros el treinta, el sesenta, el noventa, el cien por ciento de lo que invertí en vosotros.
  • Los hogares así Bendecidos, darán mucho fruto, vivirán en la alegría, nada les faltará, Yo, vuestro Dios, lo he prometido y mantengo Mi Palabra.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y  la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Necesito que vosotros Me estéis llamando continuamente y que enseñéis a vuestros hermanos, que no saben hacerlo, que también lo hagan, para que éste clamor que necesito que se escuche en el Cielo, haga que Mi Padre Me envíe ya con vosotros.

 

Hijitos Míos, escucho el clamor de las almas que Me llaman, que imploran Mi Regreso, que desean que ya esté entre vosotros.

 

Conozco vuestro corazón, conozco vuestro amor hacia Mí, conozco lo que vosotros estáis viviendo en este valle de lágrimas, en el que estáis sufriendo. Conozco que vuestro buen corazón, necesita ya un alimento limpio, fuerte, grande y un ambiente en el que vuestro amor se pueda desarrollar infinitamente, y esto va a ser cuando Yo esté entre vosotros, Mis pequeños, y por eso agradezco vuestro clamor, vuestra llamada, a que venga ya a estar entre vosotros, y así será, Mis pequeños.

 

Ciertamente, necesito que vosotros Me estéis llamando continuamente y que enseñéis a vuestros hermanos, que no saben hacerlo, que también lo hagan, para que éste clamor que necesito que se escuche en el Cielo, haga que Mi Padre Me envíe ya con vosotros.

 

Mucho mal existe en el Mundo y en el Universo entero y este mal tiene que terminar. Mi Misericordia Divina hará que el fuego de amor, de vuestro corazón, se apague con Mi Regreso y Me podáis gozar ya, Mis pequeños, y podáis construir el Mundo que necesito y que quiero que viváis.

 

Mucha maldad ha diseminado satanás, muchas almas se están perdiendo con su veneno. Os he dicho que ya estáis en el tiempo preciso, para que se dé toda la Purificación y Mi Regreso entre vosotros.

 

Ciertamente, Mi Regreso es inminente y por eso debéis, también, vosotros, apresurar el paso. Debéis prepararos, debéis estar vestidos con vuestras túnicas limpias, o sea, vuestra alma purificada.

 

No os imagináis, Mis pequeños, cuánto es Mi Deseo de estar ya entre vosotros, entre las almas que Me aman, entre las almas que aprecian todo lo que Yo hice por vosotros. ¡Cuánta alegría os daré y cuánta alegría también Me daréis! Soy vuestro Dios, Soy vuestro Salvador, estoy con vosotros; seguid insistiendo por Mi Regreso, Mis pequeños, para que el Padre, os repito, Me envíe, ya, entre vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Os ha dicho, Mi Señor y Mi Dios, que se os tomará en cuenta lo que hicisteis con el alma de los hijos que se os encomendaron; si ésas almitas se llenaron de amor y lo transmitieron, lo vivieron y mueren en el amor, su salvación es segura.

 

¡Bendita tarea la que Me encomendó Mi Hijo en la Cruz, Mis pequeños, Ser la Madre de todos vosotros!

 

La mujer tiene ése instinto maternal por naturaleza pero, en particular, la Misión que Me estaba concediendo Mi Hijo, era extender, todavía, mucho más, ése instinto maternal que Me llevaba hasta lo más profundo del ser de cada uno de vosotros, porque iba a ser el cuidado total de cada uno de vosotros. Y con ello, Me da la tarea de luchar contra satanás para protegeros contra sus ataques, porque él no quiere que entréis de nuevo al Cielo, pero especialmente con vosotras, las mujeres, él no desea que vosotras transmitáis, no solamente vida de cuerpo, sino, especialmente, vida de alma.

 

Vosotras tenéis una misión grandísima, inmensa, dais vida de cuerpo y, también, junto con vuestro esposo, dais vida de alma.

 

Cuidáis el crecimiento sano del cuerpo, le vais protegiendo pero, principalmente, con vuestro ejemplo, vais llevando a vuestros hijos a que conozcan a Mi Señor y Mi Dios y Me conozcan a Mí, vuestra Madre Santísima.

 

¡Si pudierais ver vosotros las almas de vuestros hermanos!, de aquellos que, desde pequeños, tuvieron la Bendición de que sus padres les hubieran enseñado a tener una vida espiritual, amándoNos, ya desde pequeñitos y, luego, aquellas almas a las cuales sus padres no les enseñaron a amarnos: éstas almas padecen mucho, no crecen integralmente y muchas veces, terminan con problemas muy graves, porque les falta el alimento del alma.

 

El alma necesita un alimento fuerte, que es el Amor. El Amor, primeramente, hacia Nosotros, hacia Nuestro Padre, en Su Santísima Trinidad, hacia Mí, vuestra Madre Santísima, hacia Mi esposo de la Tierra, San José, hacia los Santos Ángeles y Santos. Cuando vosotros sabéis que hay alguien que os está viendo, que os está cuidando, que os protege de todo mal, vosotros, internamente, os sentís seguros, camináis por la vida seguros de que estáis siendo protegidos, cuidados, guiados desde el Cielo; crecéis en cuerpo y alma en una forma natural y sana.

 

En cambio, aquellos que no tienen ése soporte espiritual, que no se les dieron Enseñanzas de vida espiritual, crecen con temores; las asechanzas de satanás son más fuertes, porque sabe satanás que no tienen protección y que las puede vencer fácilmente. No tienen guía espiritual porque no saben a quién acudir. Las almas que no tienen ese soporte desde pequeñitos, caminan erráticamente en el Mundo y tienen más problemas que aquellos que sí han tenido una protección espiritual, una Enseñanza desde pequeños, en el Amor de Dios.

 

Vosotras, las que sois madres, vuestra responsabilidad es muy grande. Ciertamente, compartís la responsabilidad con vuestro esposo, pero la vuestra es mayor, porque pasáis más tiempo con los hijos, y ellos aprenden más del ejemplo que da la madre que del padre, por eso la madre, y la madre debe estar llena de Virtudes.

 

Un alma femenina, virtuosa, es un tesoro, porque va a transmitir Vida, la Vida espiritual que ella misma vive y se trasmite en forma natural, porque ésa alma sabe amar, primeramente, a Nuestro Dios y Señor, después a Mí, a los Ángeles, a los Santos. Estas almas respetan y aman la Vida del Cielo y transmiten ése amor a los hijos y, así, la descendencia de ésa madre que nos ama, se va multiplicando y, además, va siendo bendecida por Nuestro Dios y por Mí, porque está dando Vida, Vida del alma a sus hijos y a su descendencia.

 

Os ha dicho, Mi Señor y Mi Dios, que se os tomará en cuenta lo que hicisteis con el alma de los hijos que se os encomendaron; si ésas almitas se llenaron de amor y lo transmitieron, lo vivieron y mueren en el amor, su salvación es segura, pero, si no les enseñasteis a vivir en el Amor, si no os preocupasteis en enseñar a amar a Nuestro Dios, a Mí, vuestra Madre, al Cielo, éstas almitas, en primera, no se desarrollarán perfectamente, como os dije. Vivirán con temores, pero, también, vivirán llenándose de pecados, porque no tienen el freno que les dan Nuestras Enseñanzas, las Enseñanzas de Nuestro Dios, en Su Santísima Trinidad y lo que Yo Misma os he dejado, también, en Mis Apariciones.

 

Cuidados tenéis muchos, pero no acudís a ellos y no transmitís la Verdad a vuestra descendencia. Si ésas almitas, que se os encomendaron, no se salvan, pagaréis por ello, porque mucho de lo que pudieron haber hecho y no lo hicieron, fue por vuestra culpa, no les enseñasteis a vivir cómo se vive en el Cielo, que es lo que os Enseñó Mi Hijo Jesucristo.

 

Ciertamente, hay muchas madres condenadas y otras sufriendo fuertemente en el Purgatorio, porque no supieron o no quisieron transmitir vida, vida espiritual. Un alma, sin éste alimento espiritual, está vacía y no produce frutos y a eso vinisteis a la Tierra, a salvar almas con el ejemplo que debéis dar.

 

Cread, Mis pequeños, almas virtuosas, para que lleguen a su santificación y, de esta forma, den mucho fruto, de padres a hijos, de hijos a nietos y demás descendencia y así serán bendecidas estas familias, que fueron criadas en el Amor y en las Virtudes.

 

Salvad almas, Mis pequeños, salvadlas, a través del ejemplo que deis; por que viváis ése amor de Mi Hijo en vosotros y lo transmitáis a vuestros hermanos.

 

Orad por ésas familias, familias estériles, en lo espiritual, que no han transmitido Vida y, peor aún, pueden haber hasta destruido a ésas almitas, que pudieron haber hecho mucho. PedidMe por ellas.

 

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, pedidMe por las almitas que no se han llenado del Amor de Nuestro Dios, pedidMe por su salvación, Mi Hijo, os lo agradecerá infinitamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: La perfección que os he estado pidiendo, desde siempre, es como quiero y deseo que crieis a Mis pequeñitos que os doy a cuidar, son Míos, y permito que vosotros los tengáis, que los crieis, que les enseñéis lo mejor, pero empezando con vuestro ejemplo y luego con vuestra palabra.

 

Os he hablado, Mis pequeños, sobre el ejemplo y sabéis que la palabra mueve, pero el ejemplo arrastra.

 

Vuestros hijos, desde que son pequeñitos, son como esponjas, observan y luego repiten. A veces los subestimáis y por creerlos tan pequeñitos, creéis que no se dan cuenta de muchas cosas, pero son más perceptivos de lo que os imagináis y, si vosotros no vivís como os he dicho, en las Virtudes y en el Amor, vuestros pequeñitos, tarde o temprano, repetirán lo que vosotros les habéis enseñado, consciente o inconscientemente.

 

Ciertamente, hay niños más perceptivos que otros, pero, tarde o temprano, vosotros mismos os daréis cuenta cuánto de vosotros ellos han tomado y, eso, nunca se los podréis quitar, porque fueron la base de su educación, es lo que vivieron primeramente en el hogar, es el ejemplo que han vivido de sus progenitores.

 

Por eso, os he dicho que, tenéis un gran compromiso Conmigo, Soy vuestro Dios y Creador y a Mí Me gusta lo que es  perfecto y lo que es santo y, si vosotros apenas estáis esperando algún hijo, que vais a ser padres por primera vez, tomad esto muy en cuenta, Mis pequeños: que todo lo que hagáis, frente a vuestros hijos, aun siendo pequeñitos, lo van a ir tomando como forma de vida, porque lo están viendo hacer a aquellos que son sus padres y que, supuestamente, los están educando en la mejor forma que pueden; pero si vais a ser padres, Mis pequeños, ya no es pretexto, Yo no quiero que vosotros deis un ejemplo mediocre de vida espiritual y, aún, de vida humana.

 

La perfección que os he estado pidiendo, desde siempre, es como quiero y deseo que crieis a Mis pequeñitos que os doy a cuidar, son Míos, y permito que vosotros los tengáis, que los crieis, que les enseñéis lo mejor, pero empezando con vuestro ejemplo y luego con vuestra palabra. Si vosotros destruís la mentalidad, la vida espiritual de un pequeñito, seréis juzgados severamente.

 

En cambio, si hacéis de vuestros hijos almas buenas, almas de ejemplo, almas que puedan llegar a la santidad y con eso dar un gran ejemplo, para que otras también logren ése objetivo, vuestro premio será grande, no solamente al final de vuestra existencia, sino durante vuestra existencia, porque, si les enseñasteis a actuar Bien, ellos responderán con otro Bien y vosotros iréis gozando, desde la Tierra, ése Bien que vosotros transmitisteis, porque el bien, produce más Bien.

 

El mal, también va a producir maldad y, ciertamente, vosotros recibiréis también ése mal durante vuestro paso por la Tierra; pero lo más malo que vosotros conseguiréis, es Mi Juicio por vuestros hijos, lo que  hicisteis con ellos, cómo les destrozasteis su vida espiritual y, sobre todo, si por vuestra causa, por vuestro mal ejemplo en palabras y obras, alguno o todos vuestros hijos, se condenan vosotros también seréis castigados severamente y, posiblemente, también con la condenación.

 

Os repito, si queréis ser padres de familia, si queréis tener hijos que cuidarMe en la Tierra, meditad bien esto, Mis pequeños, ¿cómo los vais a criar?, ¿de qué vais a llenar su mente y su corazón, para que su alma sea bella ante Mis Ojos o deplorable ante Mis Ojos? Cuando regreséis al Reino de los Cielos, seréis juzgados y vuestros hijos serán juzgados, también, de acuerdo a lo que vosotros hicisteis en ellos. Ciertamente, tienen su libre albedrío y no todos sus actos os van a afectar, pero si no les disteis bases buenas, bases santas que les ayudaran a ellos, recibiréis castigo por no haberlos educado en el Bien, aunque, también, recibiréis Gloria y grandes regalos en el Reino de los Cielos, cuando Me entreguéis hijos que produzcan mucho Bien.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: He puesto Mi Confianza en cada uno de vosotros, os envié al Mundo para producir un Bien y, así, como tenéis en la Parábola de los Talentos, Yo también quiero recoger de vosotros el treinta, el sesenta, el noventa, el cien por ciento de lo que invertí en vosotros.

 

Una Luz de Esperanza llegará pronto, Mis pequeños, cuando Mi Santo Espíritu os invada y os deis cuenta, primeramente, que estáis en Mi Corazón, que he escuchado vuestras plegarias pero, por otro lado, también conoceréis que Soy un Padre Justo, un Juez Justo, un Creador que os ama, pero que también os reprende cuando hacéis el mal.

 

Ciertamente os amo, Mis pequeños, y no os imagináis en qué forma, pero cada uno de vosotros tenéis una misión que llevar a cabo. He puesto Mi Confianza en cada uno de vosotros, os envié al Mundo para producir un Bien y, así, como tenéis en la Parábola de los Talentos, Yo también quiero recoger de vosotros el treinta, el sesenta, el noventa, el cien por ciento de lo que invertí en vosotros.

 

Yo no he escatimado en daros lo mejor, a cada uno de vosotros os di en diferente grado y, también, os voy a pedir de regreso en diferente grado. Si recibisteis un talento, quizá os pida dos o al menos, que hayáis mantenido y aunque sea multiplicado ligeramente ése talento, para el bien de vuestros hermanos y para el bien vuestro. Si recibisteis dos talentos, os pediré tres, cuatro, cinco, porque ciertamente, os di más capacidades, y puse más confianza en vosotros. Pero aquél que recibió tres talentos o más, también le voy a pedir más y espero que ésos talentos se hayan reproducido en el Bien porque, ciertamente, hay almas a las que les he dado grandes talentos y los utilizaron para el mal y hasta para aprovecharse de sus hermanos y quitarles de aquello que produjeron sus pocos talentos.

 

Os repito, Soy un Juez Justo y os pediré de acuerdo a lo que os di. DadMe lo que podáis, pero dádMelo con todo vuestro corazón, con todo vuestro amor, Mis pequeños, que Yo vea en vosotros, solamente bondad, que deis poco, pero que sea bondad, que lo que hagáis, aunque sea poco, pero que sea en el amor.

 

Ciertamente, satanás, continuamente os está atacando para que no produzcáis lo suficiente y que podáis salvar almas para el Reino de los Cielos.

 

PedidMe el don del Discernimiento, para que os deis cuenta por dónde os está atacando satanás y que no os deja obrar libremente. Acudid a Mí, para que Yo os proteja y os dé lo que necesitéis, para que podáis dar, no diez o veinte por ciento, que podáis dar noventa o cien por ciento de lo que Yo os di para trabajar.

 

Soy un Dios Justo, Soy vuestro Padre que tanto os ama, pero Soy Justo y, también, necesito que vosotros obréis de acuerdo a lo que Yo os pido.

 

Me debéis retribuir, multiplicado, lo que Yo os di, porque, también, los dones y talentos que Yo os doy, los gozáis durante vuestra vida y Yo quiero que al final de vuestra vida y también durante ella, pueda Yo gozar del bien que estéis produciendo para el Cielo.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Los hogares así Bendecidos, darán mucho fruto, vivirán en la alegría, nada les faltará, Yo, vuestro Dios, lo he prometido y mantengo Mi Palabra.

 

Hijitos Míos, hace algunos años os dije que estabais viviendo segunda generación de almas sin Dios, y ya en estos tiempos, en algunas familias, estáis viviendo terceras generaciones de almas sin Dios.

 

Esto os lo digo, Mis pequeños, porque satanás sabe, perfectamente, que la mujer es la principal transmisora de los valores espirituales.

 

La mujer debe de vivirMe fuertemente en el hogar y, quizá, a veces, más que el mismo esposo, aunque el esposo debe ser cabeza en el hogar y, también, dar un ejemplo de Virtud y santidad.

 

Satanás se las arregló, junto con sus secuaces, a sacar a la mujer del hogar, haciéndole creer que es igual que el hombre, que puede hacer las mismas cosas que el hombre y, no es así, Mis pequeños.

 

Desde la Creación Yo creé al hombre para ciertas tareas y la mujer para otras y se iban a complementar, para hacer una unidad. Tenéis diferentes metabolismos, deseos, pasiones, no sois iguales, os complementáis.

 

La mujer se deja llevar más por amor, por su corazón y eso es lo que une el hogar, el amor que produce, principalmente, la madre, en el hogar.

 

El hombre, llevará lo necesario y dará, también, ejemplo de autoridad en el  hogar, para que todo se desarrolle correctamente.

 

Os dije, en aquél tiempo, que el hombre lleva la autoridad en el hogar, pero, el hombre, tiene que estar supeditado a la Autoridad Divina, tampoco debe actuar en total libertad, debe seguir los lineamientos que os he puesto a través de los Mandamientos, de Mis Leyes.

 

El hombre, en el hogar, el padre, no puede actuar ni debe actuar de acuerdo a sus instintos solamente, debe actuar de acuerdo a lo que Yo le he mandado y que está en las Sagradas Escrituras.

 

Tanto el padre, como la madre, o los esposos, en principio, deben acatar Mis Leyes, y ellas los llevarán a la perfección. Así, el Matrimonio, desde un principio, Bendecido por el Sacramento, deberá estar sometido a Mis Órdenes, pero son Órdenes de Amor, Mis pequeños, para llevar un orden congruente a lo que deberéis crear, que es una familia, pero una familia en Mí, en vuestro Dios, en donde Yo sea lo Primero. Todo será ofrecido a Mí, todo será llevado, en vuestro hogar, a darMe Gloria y agradecimiento.

 

Un hogar así, será continuamente Bendecido por Mí, en Mi Santísima Trinidad y cuidado por Mi Hija, la Siempre Virgen María y el Señor San José, que eso fue Su Casita en Nazaret un Hogar Divino en la Tierra, en donde, Mi Hijo Jesucristo, nacería después.

 

Los hogares así Bendecidos, darán mucho fruto, vivirán en la alegría, nada les faltará, Yo, vuestro Dios, lo he prometido y mantengo Mi Palabra.

 

Cuando, primeramente, Me buscáis a Mí, para que sea el Dueño y Señor de vuestro Hogar, si Me dais a Mí ése lugar, nada os faltará, pero aquellos hogares en donde no Me tomen en cuenta ni busquen Mi Consejo, que no busquen Mi ayuda, para que les resuelva los problemas normales de día a día, no avanzarán, porque no están Conmigo, porque no están buscando Mi Presencia, Mi Sabiduría, Mi Amor.

 

Mi Esencia es el Amor y si vosotros no la vivís en vuestro hogar, vuestro hogar no avanzará, un hogar donde no se ore, donde no se busque estar en Mi Presencia, donde no se agradezcan Mis Bendiciones día a día, es un hogar que, tarde o temprano, lo destruirá satanás.

 

Cuando un hogar vive en Mi Amor, cuando en un hogar se ayudan los unos a los otros a crecer en lo espiritual, en lo intelectual, en lo físico, en lo económico, y siempre estoy Yo primero, ése hogar será exitoso.

 

Mi Hijo os dijo que Él no estaba peleado con lo económico, siempre y cuando no se le diera el primer lugar de vuestros intereses. Lo económico os puede llevar a la santidad, cuando repartís a los pobres y necesitados de lo que tenéis, para que puedan vivir dignamente, eso es Amor, Mis pequeños.

 

¿Os dais cuenta cómo va trascendiendo lo interno del hogar hacia lo externo, con vuestros hermanos? Esto es lo que se vivirá pronto, Mis pequeños, después de la Gran Tribulación, después de la Purificación que se avecina rápidamente y, agradecédMelo, Mis pequeños, porque quiero vivir ya, en cada hogar, plenamente.

 

Hay tantos, tantos hogares, en los cuales Yo no aparezco en ningún momento, que solamente se acuerdan de Mí para blasfemarMe por lo mal que les está yendo. Tantos hogares en donde Me han hecho a un lado, no respetan Mis Mandamientos, Mis Leyes, no respetan Mi Amor, porque no lo viven, no lo transmiten, ni dentro ni fuera del hogar.

 

Por eso os he dicho que el resto fiel es muy pequeño, porque no hay hogares, verdaderos hogares, que estén en Mí y ni desean o no permiten que Yo los ayude.

 

Es triste que os diga esto, Mis pequeños, cuando Yo os he creado en el Amor, cuando Yo he querido llevaros a la perfección, cuando Yo he querido que vosotros gocéis, que vuestra vida sea de alegría, porque confiáis plenamente en Mí, vuestro Dios, porque estáis Conmigo día y noche y sabéis que Yo nunca os abandonaré ni dejaré que padezcáis dolores innecesarios. Pero el hombre Me ha hecho a un lado de su vida y se ha ido con satanás.

 

Mucha maldad se vive en los hogares y, por eso, estáis viendo a vuestro alrededor todo lo que se deriva de ellos, porque no estoy Yo en ésos hogares; se están viviendo segundas y terceras generaciones de almas sin Dios y estáis viendo cómo ya no os respetáis los unos a los otros.

 

Si Mis Leyes no están en el corazón, de una gran mayoría de los hombres, por eso, os matáis los unos a los otros, os aprovecháis los unos de los otros, porque no hay ley en vuestro corazón que detenga vuestras malas inclinaciones.

 

Veis cómo actúan los gobiernos de la Tierra, porque no estoy ya en sus corazones, satanás los ha tomado y responden según lo que satanás les ha inculcado. No hay amor en ellos, no hay respeto hacia sus hermanos, hacia sus conciudadanos. Los gobernantes no buscan por el bien de su gente ni de su propia familia, sólo buscan el atesorar los bienes que no son de ellos. Y así, toda la maldad se va derivando, precisamente, de los hogares, en donde Yo, ya no vivo.

 

Los valores los han pisoteado, no buscan vivir en el respeto, en el amor, que son las Virtudes y buscáis que todo se componga, cuando no ponéis nada de vuestra parte, sino al contrario, vais avivando ésa maldad que os rodea, porque os conviene vivirla.

 

Os he repetido esto, tantas veces, Mis pequeños, y no os queréis dar cuenta que vosotros mismos sois la causa de todo este mal que os rodea, porque Yo, ya no vivo en vuestro corazón, ya no vivo en vuestros hogares, ya no queréis dar ejemplo de que, Yo, aún sigo viviendo sobre la Tierra, en corazones buenos, en corazones que quieren vivir en paz, en armonía y, sobre todo, que quieren vivir Conmigo, vuestro Dios.

 

Por eso, esta Purificación se tiene que dar, porque Yo, ya no vivo en una gran mayoría de vosotros, Mis pequeños.

 

Orad, los que sabéis orar y los que no sabéis, aprended, para que os podáis salvar, porque ya es inminente este cambio, Mis pequeños, no puedo soportar tanto dolor que Me causáis vosotros, los que no Me queréis dejar entrar en vuestro hogar  y en vuestro corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 
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