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Rosario vespertino

 

 

 

Temas:

 

  • Os pido, nuevamente: dadMe almas, porque eso es lo que Yo os pedí estando en la Cruz cuando ya Me había dado plenamente por vosotros, es vuestro tiempo, os toca ahora darMe almas, Mis pequeños. Gracias, confío en vosotros y en vuestra oración.
  • ¿No se os hace esto bellísimo? ¡Soy vuestro Dios y Me hago Pequeñito, para atraeros a Mi Corazón! Venid, pues, hacia Mí, haced estos ejercicios que os pido y, poco a poco, Me conoceréis mejor, hasta que podaMos, ya, entablar una conversación a lo largo del día, estéis en donde estéis.
  • Vienen ya los Jinetes, vienen apresuradamente, os quieren atacar, Yo os protegeré, pero recordad, Mis pequeños, que lo que Yo permita en vuestra vida y en la de los vuestros, siempre será para un Bien.
  • Vuestra misión en la Tierra, es llevarMe a vuestros hermanos, es darse por ellos, para su bienestar físico, material y espiritual, Yo Soy el Proveedor de todo. De lo que deis, nunca se os acabará, porque Yo velaré por vosotros.
  • Daos, plenamente a Mi Voluntad, soltaos, con los ojos cerrados, Yo no os haré ningún daño, todo lo contrario, recibiréis grandes Bendiciones de Mí, vuestro Dios, porque, si vosotros os estáis dando plenamente a Mí, Yo Me daré plenamente a vosotros.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os pido, nuevamente: dadMe almas, porque eso es lo que Yo os pedí estando en la Cruz cuando ya Me había dado plenamente por vosotros, es vuestro tiempo, os toca ahora darMe almas, Mis pequeños. Gracias, confío en vosotros y en vuestra oración.

 

Hijitos Míos, recordáis cómo los primeros cristianos se distinguían de entre la demás gente. Vosotros ahora sois los cristianos, Mis apóstoles de estos tiempos y os debéis distinguir, también, de entre la demás gente.

 

En aquellos tiempos, se vivía la obscuridad y llegué Yo, vuestro Dios, vuestro Salvador y os traje la Luz. En estos tiempos, satanás se ha encargado de obscurecerMe, vivís en las tinieblas, nuevamente, y Me debéis, vosotros, transmitir a vuestros hermanos, dando la Luz que Yo traje y que vosotros, los que Me seguís, tenéis en vuestro corazón.

 

Ciertamente, son tiempos de obscuridad, son tiempos de ataque, son tiempos de persecución, son tiempos de envidia de satanás. Sabe que está, ya, vencido, pero está dando sus coletazos de ahogado. Quiere destrozar a las almas, quiere destruir lo que Yo creé.

 

Os he dado toda una Evangelización para la salvación de vuestras almas y, ¿qué habéis hecho con ella, Mis pequeños? La gran mayoría de los que se dicen Bautizados, realmente, ¿cómo cumplen lo que Yo os enseñé, lo que Yo os dejé en la Tierra, para que vosotros crecierais, fuerais otro Cristo, que dierais ejemplo, que dejarais Mi Luz, que Me salvarais almas? Esa es la función de un buen seguidor Mío.

 

¿Cuántas almas habéis salvado? ¿Qué ejemplo estáis dando? ¡Cuánta falta de amor hay en los corazones, Mis pequeños! aún de aquellos que se dicen Mis seguidores. Muchos actúan por conveniencia, por apariencia, pero no porque sean veraces en su interior.

 

Yo Seré vuestro Juez, cuando regreséis al Reino de los Cielos. Conozco el estado de vuestra alma, ¿cómo estaréis ante Mí, Mis pequeños?

 

Os he dicho, que Yo quiero salvar a todas las almas y, por eso, Me apoyo en los que estáis Conmigo, los que Me seguís, los que oráis, los que Me amáis y amáis también a vuestros hermanos. Los que lloráis, al ver cómo vuestros hermanos Me atacan, Me hacen a un lado, Me blasfeman, al ver a aquellos que cometen sacrilegios. Todo eso, Me duele inmensamente, Mis pequeños, vosotros, los que Me seguís, conocéis lo que Me duele todo esto y reparáis y, os lo agradezco, Mis pequeños, de todo Corazón, y recibiréis Mis Bendiciones ya desde esta vida y luego eternamente, por lo que hacéis por Mi Corazón.

 

¡Tantas almas que Me causan tanto daño y, realmente, tan pocas las hay, que Me aman y reparan por el daño que Me hace la gran mayoría!

 

Os amo, Mis pequeños, los que estáis Conmigo y sabéis que contáis Conmigo, os lo he  prometido y os lo vuelvo a repetir, que Yo os protegeré y protegeré a los vuestros, para que, ninguno de vosotros se condene; pero, también, os pido, por favor, Mis pequeños, que salvéis a la mayor cantidad de almas que podáis. Yo Me vine a dar por todos los hombres y de todos los tiempos, y los quiero a todos de regreso, pero, por otro lado, se os ha dado el libre albedrío y no todos reaccionan positivamente con él, y os dejáis guiar por satanás más fácilmente.

 

Ciertamente, la maldad os rodea, pero Mi Gracia, es mucho más grande y más fuerte que los poderes de satanás.

 

Os he dicho que satanás os quiere quitar la paz y por eso, veis a vuestro alrededor tantos desastres, tantos ataques, tanta maldad, pero no os dejéis impresionar por lo que satanás hace a vuestro alrededor; os quiere quitar la paz, pero si vosotros estáis Conmigo, no os preocupéis, mantened la calma, Yo estoy con vosotros.

 

Seguid adelante, pues, Mis pequeños, y os pido, nuevamente: dadMe almas, porque eso es lo que Yo os pedí estando en la Cruz cuando ya Me había dado plenamente por vosotros, es vuestro tiempo, os toca ahora darMe almas, Mis pequeños. Gracias, confío en vosotros y en vuestra oración.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: ¿No se os hace esto bellísimo? ¡Soy vuestro Dios y Me hago Pequeñito, para atraeros a Mi Corazón! Venid, pues, hacia Mí, haced estos ejercicios que os pido y, poco a poco, Me conoceréis mejor, hasta que podaMos, ya, entablar una conversación a lo largo del día, estéis en donde estéis.  

 

Hijitos Míos, os he dicho que todos vosotros sois hermanos, hermanos mayores, hermanos menores, pero todos sois hermanos. Os decís unos a otros padres e hijos, pero todos, realmente, sois hermanos, vuestro Padre Soy Yo, vuestra Madre, es Mi Hija, la Siempre Virgen María.

 

Mis pequeños, estáis en la Tierra para servirMe, bajasteis del Cielo a la Tierra, para llevar Mi Palabra, para llevar la vida que se vive en el Reino de los Cielos.

 

Os preguntaréis ahora, ¿cómo es esto, si no se Me enseñó en el Cielo? Y os respondo, Mis pequeños, recordándoos que todos vosotros tenéis, en vuestro corazón, a Mi Santo Espíritu y no necesitáis ir a una escuela para que aprendáis a vivir como se vive en el Cielo.

 

La mejor forma de aprender y de dar ejemplo es, primeramente, vivir en estado de Gracia y esto es, sin pecado grave, para que vosotros podáis escuchar, fácilmente, a Mi Santo Espíritu que  habita en vosotros.

 

En las Sagradas Escrituras, se os dice cómo; cómo debéis empezar a tratar de escuchar a Mi Santo Espíritu, puesto que todo, a vuestro alrededor, es ruido, es distracción. Os digo, que entréis a vuestra alcoba, cerréis la puerta y, estando adentro, sin ningún ruido, entréis en oración y, así, empezaréis a escuchar Nuestra Voz. Se os hace difícil y más, cuando no hay Fe.

 

Todos vosotros, os he dicho, que tenéis la obligación de hablar Conmigo, vuestro Dios. Soy vuestro Padre y si no habláis Conmigo, ¿cómo vais a aprender?, qué mejor Maestro que Yo, vuestro Dios en Nuestra Santísima Trinidad. Estoy Yo, con vosotros, Mi Santísima Trinidad está con vosotros, en todo momento os estaMos enseñando u os quereMos enseñar, pero vosotros debéis estar atentos.

 

Al principio, haréis lo que os digo, estad atentos dentro de vuestra alcoba, en donde no haya ruidos, distracciones, que os puedan hacer equivocar Mi Llamado y Mis Palabras. Poco a poco, empezaréis a escuchar Mi Voz, os parecerá extraño, parece como un pensamiento, pero, en ése pensamiento, hay Palabras que vosotros no soléis usar, hay frases que vosotros no conocéis o que no las usáis regularmente o nunca. Poco a poco, iréis reconociendo Mi Voz en vuestro interior. Cada vez más fuerte será ésa Voz, porque vosotros os iréis concentrando, cada vez más, de Mi Presencia en vosotros, después, podréis salir de vuestra alcoba y, a pesar de los ruidos, estaréis escuchando Mi Voz, porque sabréis, ya, cómo platico con vosotros. Podréis estar rodeados de muchas personas, platicando u oyendo ruidos externos y vosotros estaréis escuchandoMe.

 

Todo es un ejercicio, Mis pequeños, pero tenéis que poner de vuestra parte si es que, realmente, queréis hablar Conmigo, vuestro Dios, vuestro Creador, el Amor Infinito que se hace Pequeño para estar con vosotros.

 

¿No se os hace esto bellísimo? ¡Soy vuestro Dios y Me hago Pequeñito, para atraeros a Mi Corazón! Venid, pues, hacia Mí, haced estos ejercicios que os pido y, poco a poco, Me conoceréis mejor, hasta que podaMos, ya, entablar una conversación a lo largo del día, estéis en donde estéis. Soy vuestro Padre y quiero hablar con vosotros, Mis pequeños, no Me quitéis ése gusto.

 

El padre quiere saber siempre lo que hacen los hijos y gozan los padres con el actuar de los hijos, con sus éxitos y les ayudan en sus fracasos.

 

DejadMe, pues, Mis pequeños, gozar de vuestra vida y, también, dejadMe guiaros en todo momento, para que estéis siempre Conmigo, son tan pocas las almas que Me dan este gusto y, todos vosotros sois Mis hijos.

 

DadMe este gusto, Mis pequeños, y veréis que no os arrepentiréis, gozaréis inmensamente, cambiará vuestra vida.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vienen ya los Jinetes, vienen apresuradamente, os quieren atacar, Yo os protegeré, pero recordad, Mis pequeños, que lo que Yo permita en vuestra vida y en la de los vuestros, siempre será para un Bien.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, os he venido previniendo y preparando, durante mucho tiempo, para estos momentos, en que la iniquidad de satanás, será patente entre vosotros. Vienen ya los Jinetes, vienen apresuradamente, os quieren atacar, Yo os protegeré, pero recordad, Mis pequeños, que lo que Yo permita en vuestra vida y en la de los vuestros, siempre será para un Bien, aunque al principio no lo veáis así, porque en muchos casos sufriréis, pero al final, será alegría grande entre vosotros.

 

Un bosque se renueva después de un incendio, las cenizas sirven de abono y crecen árboles más robustos. Así es la Fe, también, Mis pequeños.

 

Satanás cree que Me podrá vencer, que podrá vencer a los Míos, pero lo único que logrará hacer, es acrisolarlos. No temáis, Mis pequeños, al acrisolamiento, duele, pero al final, creceréis más y gozaréis todavía mucho más Mi Presencia en vosotros y alrededor de vosotros.

 

Os he Prometido grandes bellezas, después de la tribulación que se os avecina. Se os olvida que estáis en terrenos de satanás y él, ataca a las almas que están Conmigo y, tiene un ataque mayor contra vosotros, los que estáis produciendo amor en sus terrenos de maldad. Ciertamente, a las almas a las que ya ha llevado hacia el mal, y las ha vencido, las destruye; ellas, las que han hecho pactos satánicos, que le han dado su alma tontamente, por los bienes del Mundo, creen que no les hará daño y, es todo lo contrario, no les cumplirá, como os he dicho y, además, las atormentará eternamente.

 

Vosotros, los que estáis Conmigo, seréis acrisolados, porque el regalo que os voy a dar, después de la Purificación, es inmenso y, realmente, si lo veis con ojos sencillos y honrados, no os mereceríais lo que os voy a dar, porque es inmenso y, realmente, pocos son vuestros méritos para que os pudierais ganar este premio que os tengo reservado a los que seréis fieles, a los que pasaréis la prueba y los que permaneceréis Conmigo eternamente.

 

Necesitáis ser purificados, para que entréis, ya sea, al Cielo o a las Tierras Nuevas, purificados, dignificados, bellos, en vuestra alma. Es una predilección muy grande que os doy, por ser hijos Míos y, el Rey, consiente a sus súbditos y, especialmente si le son fieles. Vosotros no sois Mis súbditos y, más que Rey, Soy vuestro Padre y eso es algo muy grande, que os he concedido a través de Mi Hijo. Por eso, por ser Mis hijos, merecéis, todavía, cosas más grandes que el que está al servicio del Rey.

 

Alegraos pues, Mis pequeños, por lo que os tengo prometido y haced todos los esfuerzos que estén de vuestra parte, para alegrar Mi Corazón y, sobre todo, para que os ganéis todo lo que os tengo prometido.

 

Os amo, Mis pequeños, y dejad que Mi Santo Espíritu cambie vuestra alma: la purifique, la santifique, que sea un alma rehabilitada en el Amor. Dejaos enamorar por Mi Amor, dejad que Mi Santo Espíritu, os dé la verdadera Vida que vosotros debéis vivir y no ésta, que estáis viviendo, que es deplorable a Mis Ojos, por tantos pecados que hay en vuestro corazón. Reparad, reparad, reparad, por todo aquello que habéis cometido contra Mi Amor y vivid santamente, para que seáis ejemplo ante vuestros hermanos.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vuestra misión en la Tierra, es llevarMe a vuestros hermanos, es darse por ellos, para su bienestar físico, material y espiritual, Yo Soy el Proveedor de todo. De lo que deis, nunca se os acabará, porque Yo velaré por vosotros.

 

Hijitos Míos, os he hablado antes de lo que es la espiritualidad infantil y la espiritualidad adulta. La espiritualidad infantil, sería como los niños pequeños, que esperan en todo momento que los adultos, sus padres, principalmente, les concedan todo lo que ellos pidan. Ciertamente, hay necesidades naturales, pero, luego, por consentidos, piden cosas de más, para sentirse muy consentidos y el niño, normalmente, busca que todos estén atentos a él.

 

Cuando vosotros vais creciendo, aprendéis muchas cosas y, cuando tenéis más años, que empezáis ya, con una vida adolescente y adulta, es cuando empezáis a dar, a responder con lo que aprendisteis desde pequeños. Empezáis a ayudar en vuestro hogar, ayudáis a vuestros padres, ayudáis, de acuerdo a vuestra edad.

 

En la espiritualidad, Mis pequeños, es lo mismo. Al principio aprendéis, y los primeros maestros serán vuestros padres y si tenéis hermanos mayores, también ayudarán a vuestro crecimiento espiritual. Por varios años recibiréis ayuda, consejos, enseñanzas y, así, iréis normando vuestra vida espiritual. Llega un momento, cuando ya empezáis a convivir en la sociedad, en que debéis poner en práctica lo que aprendisteis y, así, es como empieza la espiritualidad adulta, en el dar.

 

Vosotros, recibisteis, pero ya cuando aprendisteis, debéis dar y ésa es la parte más bella del ser humano en su espiritualidad: dar a vuestros hermanos de lo que aprendisteis. Pero hay muchos hermanos vuestros, que prefieren quedarse en la espiritualidad infantil. Según ellos, necesitan aprender más, pero, realmente, están viviendo un egoísmo tremendo, porque, realmente, usan de pretexto el seguir aprendiendo más, para no dar y, menos, darse a los demás.

 

Ésa es una parte, todavía, más difícil y os la vino a Enseñar Mi Hijo Jesucristo. Él, se dio completamente por vosotros, Su Vida Pública fue un darse continuamente por los demás, Él, como Dios, podía haber puesto a otras personas para que enseñaran, para que se dieran, pero, precisamente, al llevar en Él Mismo ésa Espiritualidad adulta, ciertamente Divina, os enseñó, con gran Humildad y Sencillez, cómo era el darse.

 

Lo importante, Mis pequeños, que debéis entender en el darse, es que, vosotros, Me mostraréis a Mí, vuestro Dios, a vuestros hermanos, y, ¿esto cómo es?, os preguntaréis, viviendo en las Virtudes, viviendo en el Amor, haciéndole la vida a vuestros hermanos, plácida, bella, llevando paz y amor a vuestros hermanos. Todo esto lo vivió Mi Hijo y son Sus Enseñanzas.

 

¿Cuándo visteis a Mi Hijo causando alboroto? ¿Cuándo visteis o supisteis en las Escrituras que dijera alguna mala palabra o causara un mal a los que Le rodeaban? Ciertamente, reprendía a los malos o a los que Lo atacaban, como los fariseos o escribas, pero, no causaba problemas, siempre mantenía la paz y la enseñaba. Transmitía Vida Espiritual, para que crecieran, por eso, Le llamaban el Maestro, porque Enseñaba las Verdades del Cielo, cumplía con lo que se vivía en el hogar y con lo que el mismo gobierno exigía. La pulcritud en Sí Mismo, era de primer orden. No causaba escándalo de ninguna forma, era un Ejemplo.

 

Eso, es llevarMe a vuestros hermanos y, ¿cuántos de vosotros lo hacéis? Meditad esto, Mis pequeños, porque vuestra misión en la Tierra, es llevarMe a vuestros hermanos, es darse por ellos, para su bienestar físico, material y espiritual, Yo Soy el Proveedor de todo. De lo que deis, nunca se os acabará, porque Yo velaré por vosotros y os daré de lo que necesitéis si lo estáis repartiendo con amor.

 

Esos son los santos, los que vosotros veneráis. Aprendieron a darse y, al darse, los que les rodeaban, Me veían a Mí en ellos, porque derramaban Virtudes, derramaban Amor, derramaban Paz, derramaban armonía a su alrededor.

 

Eso es lo que se vive en el Reino de los Cielos. Si vosotros no empezáis a vivir todo esto, ya desde la Tierra, tendréis que pasar un buen tiempo en el Purgatorio, para que aprendáis lo que no quisisteis aprender y dar cuando tuvisteis vida en la Tierra.

 

No podéis entrar al Reino de los Cielos, si no sabéis producir paz, si no dais amor, si no tenéis una espiritualidad adulta, si no sabéis convivir entre hermanos, os lo digo Yo, vuestro Padre y es lógico, espiritualmente hablando. En el Cielo, se vive Mi Paz, Mi Amor, Mi Presencia y esta Presencia, debe estar en vosotros, ya desde ahora.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Daos, plenamente a Mi Voluntad, soltaos, con los ojos cerrados, Yo no os haré ningún daño, todo lo contrario, recibiréis grandes Bendiciones de Mí, vuestro Dios, porque, si vosotros os estáis dando plenamente a Mí, Yo Me daré plenamente a vosotros.

 

Hijitos Míos, Soy vuestro Padre y vuestro Dios y Yo os doy todo lo que necesitaréis para vuestra misión; pero, a veces, pedís vosotros y no os fijáis en lo que pedís. Ciertamente, Yo quiero que pidáis muchas cosas, para que cumpláis correctamente vuestra misión y que deis mucho fruto, pero, cuando pedís sin saber lo que estáis pidiendo, no os dais cuenta que a cada petición, a cada regalo que os doy, exijo un compromiso y, ahí es donde, la gran mayoría de vosotros, no sabéis cumplir.

 

Por eso, os he aconsejado varias veces, que os dejéis mover por Mi Voluntad, que os olvidéis de vosotros mismos y que dejéis que Yo, vuestro Dios, Viva en vuestro corazón, plenamente, que Yo Guíe vuestra vida, maneje vuestra vida, para que todo os salga correctamente.

 

Tenéis el libre albedrío, pero no lo sabéis utilizar correctamente, porque siempre queréis imponerMe lo que vosotros creéis que es lo correcto para vosotros, para vuestra misión y vida aquí en la Tierra y, el error, consiste en que vosotros os dejáis llevar por vuestros gustos, en la mayoría de los casos, infantiles, o que no os van a dar ningún bien y, posiblemente, hasta os puedan llevar hacia el mal y destruir vuestra misión y quizá, hasta vuestra salvación eterna.

 

Vosotros no os imagináis ni podéis medir, las potencias de satanás en contra vuestra. Os he dicho que, si Yo lo dejara actuar en libertad total contra vosotros, os destrozaría, porque es un arcángel y su poder, ahora maligno, es muy grande. Por eso, siempre os estoy protegiendo y limito el ataque de satanás contra vosotros, porque no lo soportaríais.

 

Pero, a lo que voy y que es muy importante, es que debéis aceptar lo que Yo quiero en la vida de cada uno de vosotros.

 

Cuando vosotros Me dais vuestro “fiat”, como Me lo dio Mi Hija, La Siempre Virgen María, Yo actuaba en Ella, Mi Hijo y Ella, eran Uno solo. A donde iba Mi Hijo, Mi Hija iba en Su Corazón; conocía perfectamente qué hacía Mi Hijo, qué Enseñaba, los Milagros que realizaba, los ataques que recibía a su alrededor, y así, podéis estar Conmigo.

 

Si vosotros os dejáis mover por Mi Voluntad, que es Perfecta, que es Sabia, que es Omnipotente y que es ilimitada, de esta unión de voluntades, vuestra voluntad y la Mía, ¿quién creéis que sale ganando?, la respuesta es obvia. Vosotros, no sois dioses, y menos perfectos, si Yo os tomo, os puedo llevar a un acto de perfección muy grande, pero, solamente si os dejáis mover por Mi Voluntad, y sé que eso os cuesta mucho trabajo.

 

Daos, plenamente a Mi Voluntad, soltaos, con los ojos cerrados, Yo no os haré ningún daño, todo lo contrario, recibiréis grandes Bendiciones de Mí, vuestro Dios, porque, si vosotros os estáis dando plenamente a Mí, Yo Me daré plenamente a vosotros y, os vuelvo a hacer la pregunta: ¿quién saldrá ganando de ésta unión?

Gracias, Mis pequeños.

 
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