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Ago 09_16 Nosotros obedeceMos al sacerdote, cuando en la Misa ora por la Transubstanciación. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino.

 

 

Temas:

 

  • Os pido que los cubráis con vuestra oración, con vuestras penitencias, ayunos, porque satanás quiere destruir Mi Iglesia, se introducido en ella y muchos sacerdotes ya no son ministros Míos, se han vuelto ministros de satanás, están destruyendo a muchas almas con todo el error que están diseminando.
  • Dejaos pues, enriquecer por Nuestra Santísima Trinidad, dejad que el Tesoro más grande que existe, que Somos Nosotros, seaMos Dueños de vuestra vida.
  • Manteneos, pues, Mis pequeños, Conmigo, con vuestro Dios, que siempre os estaré poniendo pruebas en el camino, pero, como los que estáis Conmigo pensáis positivamente y, Mi Gracia os cubre, siempre creceréis con las pruebas, no así, los que no están Conmigo.
  • Ya Mi Hijo os lo decía, que los que son del Mundo, difícilmente entrarán al Reino de los Cielos, que los que son Míos, están en el Mundo, pero no son del Mundo y Yo quiero que vosotros no seáis del Mundo, que, ciertamente, paséis por el Mundo haciendo grandes beneficios para las almas, pero que no desperdiciéis vuestra vida, vuestras almas, perteneciendo al Mundo.
  • Tened Fe, Mis pequeños, que Yo estoy con vosotros. Tened Fe en que Yo os he escogido y os estoy guiando. Tened Fe en que haréis grandes cosas por Mi Reino. Tened Fe en que ganaréis el Reino de los Cielos al trabajar por Mí en la Tierra.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os pido que los cubráis con vuestra oración, con vuestras penitencias, ayunos, porque satanás quiere destruir Mi Iglesia, se introducido en ella y muchos sacerdotes ya no son ministros Míos, se han vuelto ministros de satanás, están destruyendo a muchas almas con todo el error que están diseminando.

 

(Lenguas…) Me duele tanto, Mis pequeños, ver cómo se Me ataca, pero más, cómo se Me ataca dentro de Mi misma Iglesia, a Mí, vuestro Dios, que vine a la Tierra a mostrarle a toda la humanidad, a todos sus habitantes, Quien es vuestro Dios y, sobre todo, a mostraros lo que es Mi Amor y cómo se vive en el Reino de los Cielos.

 

Ciertamente, el hombre, desde un Principio, por el Pecado, ha sido atrapado por el mismo satanás. Se os ha cuidado desde el Principio, a pesar de que vuestros Primeros Padres cayeron, Mi Padre los cuidó, mandó profetas para avisarles cuál era Su Voluntad e irlos protegiendo de los ataques de satanás.

 

Satanás, desde que fue arrojado del Cielo, él juró destruir toda la Obra de la Creación y especialmente a vosotros, porque sí podéis volver al Cielo y también podéis tener la Gloria que él perdió.

 

El hombre siempre ha sido atacado por satanás, pero Nuestra Gracia, en Nuestra Santísima Trinidad, siempre os está protegiendo, pero vosotros debéis poner vuestra voluntad para manteneros de parte de la Gracia de vuestro Dios y Creador.

 

Vosotros tenéis libertad, tenéis vuestro libre albedrío y vosotros aceptáis estar con el Cielo o estar con el Infierno, ése es vuestro libre albedrío. Vuestra vida siempre tendrá aciertos y errores y, así, vais madurando en la Gracia u os vais perdiendo en el pecado.

 

Cuando Yo escogí a Mis apóstoles, éstos tenían defectos y cualidades, ciertamente, después, en Pentecostés, se les acrecentaron sus cualidades, además de que tuvieron toda una preparación de parte Mía, en donde, ciertamente, los fui llevando de la mano para que entendieran cuál iba a ser la obra de la Redención.

 

Las almas sacerdotales y religiosas ya están pensadas, y son enviadas a la Tierra como almas muy especiales para mantener Mi Iglesia sana y santa, pero, satanás, en su promesa de ataque, les ha venido destruyendo la Fe y el amor hacia ella.

 

Muchos de los escogidos como sacerdotes y como religiosas, han preferido el Mundo, se han apartado de la espiritualidad que Yo les dejé y no se dan cuenta que el ser sacerdote, que ser alma sacerdotal, es una Gracia inmensa, porque pueden traerMe a la Tierra en la Consagración y Me pueden dar de Alimento a todos vosotros, eso no lo puede hacer ni el más rico de todos los hombres. Yo Soy el Rey del Universo, en Nuestra Santísima Trinidad, todo Nos pertenece, y Nosotros obedeceMos al sacerdote, cuando en la Misa ora por la Transubstanciación y, os repito, ni el hombre más poderoso de la Tierra, puede lograr el Milagro de la Transubstanciación que puede lograr un sacerdote.

 

Satanás lo sabe y por eso ha atacado tan fuertemente a la Iglesia desde que ésta fue fundada.

 

El sacerdote es ministro de la Iglesia, porque Iglesia sois todos vosotros los que seguís Mis Enseñanzas y os mantenéis unidos en un solo Corazón y en un solo Amor, el que Yo os he dejado como Cristo, vuestro Redentor.

 

Satanás, se ha infiltrado para ir destruyendo todos los regalos que os he dejado en la Iglesia, en la Santa Misa, principalmente, y en todos los Sacramentos que os dan un don o una Gracia inmensa, para que vosotros sigáis creciendo y podáis alcanzar la perfección y, luego, podáis entrar fácilmente al Reino de los Cielos. Sin Nuestra Gracia, sin Nuestra Protección con Nuestra Santísima Trinidad, vosotros no sois nada y los mismos ministros de la Iglesia fácilmente pueden caer, porque necesitan de Nuestra Gracia, pero ellos deben acudir a Nosotros y una gran mayoría de ellos, en estos tiempos, ya no acuden a Nosotros, se han dejado engañar por satanás y ahora son hombres de Mundo, ya no son hombres de Dios, como debieran ser.

 

Pedid por ellos, Mis pequeños, porque ellos tienen el Sacramento de su Sacerdocio y os pueden hacer crecer con los demás Sacramentos, pero, si alguno de ellos está desviado, también os puede llevar hacia el error, por eso, os pido que los cubráis con vuestra oración, con vuestras penitencias, ayunos, porque satanás quiere destruir Mi Iglesia, se ha introducido en ella y muchos sacerdotes ya no son ministros Míos, se han vuelto ministros de satanás, están destruyendo a muchas almas con todo el error que están diseminando.

 

Cuidaos, pues, Mis pequeños, de todo el veneno que satanás está inoculando en los sacerdotes malos y a todos niveles de la Iglesia y, con este veneno, está destruyendo a muchas almas fieles a ella.

 

Os he ido insistiendo en que Me pidáis el don del Discernimiento, para que no os dejéis engañar por satanás y por sus ministros, que antes eran ministros Míos, Me duele tanto el tener que deciros esto. Oren, oren por ellos, recupérenMe almas sacerdotales y religiosas, dense por ellos, para bien de vosotros mismos y protejan a las pequeñas almas sacerdotales y religiosas que van creciendo apenas, pero ya están en el camino para servir a Mi Iglesia.

 

Orad, Mis pequeños, orad y reparad por todo el mal que se ha introducido en el Recinto Santo.

Gracias, Mis pequeños.  

 

 

Segundo Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Dejaos pues, enriquecer por Nuestra Santísima Trinidad, dejad que el Tesoro más grande que existe, que Somos Nosotros, seaMos Dueños de vuestra vida.

 

Es una desgracia, Mis pequeños, que la gran mayoría de vosotros, prefiera aprender a través del dolor. Yo, vuestro Dios, os vine a traer, como os he dicho, las Enseñanzas del Cielo y solamente teníais que seguirlas para evitar un dolor futuro.

 

Como padres, hacéis todo lo posible con los hijos, para evitarles dolores y penas, porque ya habéis caminado un tiempo de vida, ya habéis sufrido y queréis evitarles a vuestros hijos, lo más posible, los dolores y penas que podrán tener. Pero, ni aun así, aprende el hombre.

 

Estáis destinados, aparentemente, a vivir en el dolor, porque el dolor entró al Mundo por el Pecado Original, Yo Mismo, vuestro Redentor, vine a enseñaros cómo mejorar espiritualmente, cómo crecer hacia la perfección, para evitaros dolores, penas y una muerte eterna.

 

Pero el hombre es terco, es sordo a la Voz de Su Creador y hacia Mí, vuestro Redentor y no queréis entender. ¡Cómo quisiera que no sufrierais!, que fuerais buenos, que fuerais santos,  pero preferís seguir a satanás en alguna etapa de vuestra vida, y sufrís, porque no creéis en Mí, vuestro Dios, no creéis en vuestros hermanos mayores, en vuestros padres de la Tierra, que os quieren evitar dolores. Perdéis muchos años en reconocer el Bien que se os estaba dando, pero que no quisisteis aceptar.

 

Muchos caéis y os enlodáis totalmente y, ciertamente, que os busco y os ayudo, para que os levantéis y, algunos, ven ésa Lucecita de Salvación, que Soy Yo, se arrepienten y se levantan. Durante vuestra vida, caéis muchas veces y siempre estaMos, en Nuestra Santísima Trinidad, cuidándoos y ayudándoos a que os levantéis. Ciertamente, aprendéis la lección que os dio ésa caída y, también, aprendéis la lección de cómo os debéis levantar y no volver a caer.

 

Como os dije, vuestra vida es un continuo caer y levantarse. Alabados son aquellos que se levantan, porque dirigen su corazón, hacia Nosotros, hacia vuestro Dios, se arrepienten, aceptan su error y tratan de no volver a caer.

 

Meditad, Mis pequeños, cuántas veces habéis caído a lo largo de vuestra existencia, ciertamente, muchos no volveréis a caer en el mismo error, pero, satanás, os pone situaciones similares, os engaña nuevamente y caéis; conoce vuestras debilidades y, de esta forma os va desviando continuamente del camino que Yo os he trazado y que debierais tomar para vuestra perfección.

 

Os cuido en todo momento y hasta el último segundo de vuestra vida, en donde, satanás, todavía, os seguirá tratando de convencer de vivir con él, de vivir en el error, de vivir dándoMe la espalda a Mí, vuestro Dios.

 

Mis pequeños, debéis estar siempre en guardia, para protegeros contra los ataques de satanás, Yo Mismo fui atacado por satanás, pero Me centraba en la oración, entraba en Mi Corazón y no le hacía caso, y eso mismo debéis hacer vosotros al momento del ataque, entrad en vuestro corazón y buscadMe, Yo lo vencí, él no puede contra Mí. Pedid Mi Ayuda, pedid Mi Protección, pedid Mi Consejo y él se tendrá que marchar, porque no le estáis abriendo vuestro corazón, es más, le estáis impidiendo que él entre en vuestra vida, que él afecte vuestra vida de alguna forma.

 

Si vosotros estáis Conmigo, su poder mengua, os puede atacar y, ciertamente, lo hará, pero ya vosotros, prácticamente, ni caso le haréis, porque, si estáis Conmigo, estaréis viendo por Mí, por lo que Yo necesito que vosotros hagáis para servirMe. Me estaréis sirviendo, estaréis embebidos en Mi Vida y, de esta forma, satanás no tendrá cabida, ya, en vuestra vida, porque Yo Me volveré el Dueño de vuestra vida, si así Me lo permitís.

 

Dejad, Mis pequeños, que Yo os invada, que Yo tome posesión de vosotros; ciertamente, os pido permiso y espero Me lo deis, Mis pequeños, para que Yo os pueda proteger, guiar, haceros crecer en la plenitud de la Gracia, en el Amor y en la donación total a Nuestra Santísima Trinidad. Eso es lo más grande que puede tener un alma en la Tierra, ser invadida por la Santísima Trinidad, porque en ése momento alcanzáis la perfección, porque la Perfección ha entrado a vosotros en Nuestra Santísima Trinidad.

 

Dejaos pues, enriquecer por Nuestra Santísima Trinidad, dejad que el Tesoro más grande que existe, que Somos Nosotros, seaMos Dueños de vuestra vida.

 

Ciertamente, vuestra vida cambiará; vuestros pensamientos serán los Nuestros, vuestras palabras serán las Nuestras, vuestra presencia será la Nuestra, grandes cosas haréis por el Reino de los Cielos y, Nosotros, os regalareMos infinidad de Bendiciones, de dones, de capacidades que aún no conocéis, pero que, le regalaMos a las almas que Nos dejan vivir en ellas.

 

Haced la prueba, Mis pequeños, dejadNos vivir en vosotros y una Paz inmensa os invadirá, ése es el primer regalo más grande que tendréis y que no querréis perder, porque no hay nada parecido sobre la Tierra a este regalo tan grande que os compartimos, que es la Paz del Cielo y podréis vivirla en la Tierra y, de ahí en adelante, regalos inmensos tendréis, pero, sobre todo, también la Humildad. Viviréis, internamente, unidos al Cielo, así vivía Mi Madre Santísima, la Siempre Virgen María, cuando estuvo también aquí en la Tierra Conmigo, Ella y Yo, no Nos separábaMos en ningún momento. Ésa es una Gracia inmensa que también vosotros podéis tener.

 

Dejaos pues, invadir por el Amor, el Verdadero Amor, que es Nuestra Santísima Trinidad.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Manteneos, pues, Mis pequeños, Conmigo, con vuestro Dios, que siempre os estaré poniendo pruebas en el camino, pero, como los que estáis Conmigo pensáis positivamente y, Mi Gracia os cubre, siempre creceréis con las pruebas, no así, los que no están Conmigo.

 

Estáis viviendo momentos difíciles, Mis pequeños. Hace algunos años os había dicho que se os iba ir quitando todo aquello en lo cual confiáis, que es, vuestra economía. Lo estáis sufriendo, ya, en varios países de vuestro Mundo, algunos en un grado muy fuerte. Ciertamente, para algunos ha sido benéfico, porque os habéis unido en la oración, os habéis vuelto más humanos, os estáis ayudando mutuamente con lo poco que tenéis para sobrevivir, pero, ciertamente, hay otros que Me blasfeman, porque no tienen, una espiritualidad más crecida, no Me tienen en su corazón y se rebelan ante las pruebas.

 

Hay cosas que os vengo anunciando desde hace muchos, muchos años y, como lo veíais a lo lejos, no les hicisteis caso ni os preparasteis. El tiempo ya os alcanzó.

 

Si vosotros hubierais orado, satanás, no hubiera podido llevar a cabo toda la maldad que se ha diseminado sobre la Tierra, en algunos países más, en otros, menos, pero es satanás el que ahora está moviendo los hilos de vuestra historia.

 

Yo, vuestro Padre y vuestros Dios, lo he permitido, para que atormente a los malos y los buenos se llenen de Virtud, porque, ciertamente, los que están Conmigo, aceptan la prueba, aceptan el dolor, aceptan el ataque de satanás y Me lo ofrecen en unión a los Méritos de Mi Hijo para la salvación de las almas. De esta forma, las almas que así actúan, reciben un mal, pero lo transforman en un Bien, que fue lo que os enseñó Mi Hijo.

 

Las almas que están Conmigo, que viven en Gracia, que Me buscan, que Me aman, saben cambiar un mal en un Bien. Viven más positivamente, aceptan lo que llega a su vida como venido de Mi Voluntad que, ciertamente, así es y si algo muy difícil se les presenta, acuden a Mí, para que les ayude a resolver ésa prueba y, sobre todo, que Me agradezcan después el crecimiento espiritual que van a obtener, al salir victoriosos de la prueba.

 

¿Os dais cuenta, Mis pequeños, cómo son dos formas de ver la vida espiritual? Si estáis Conmigo, todo lo veréis positivamente para vuestro crecimiento espiritual y Me daréis las gracias porque os permití tener ésa prueba y, además, os ayudé a salir adelante. Las almas que viven en el mal o que viven alejadas de Mis Preceptos de Mi Amor, éstas son almas problemáticas, son almas que no van a responder positivamente, que se van a quejar desde el principio, Me van a amenazar con alejarse de Mí, cuando, realmente, ya lo están. Éstas almas, terminan mal.

 

La vida en la Gracia, es una oportunidad que Yo les concedo a las almas para perfeccionarse, pero no todas las almas quieren buscar éste tipo de vida espiritual. Se dejan llevar, fácilmente, por el mal y no les importa perder el estado de Gracia, o sea, la pureza del alma, que esta pureza os prepara para crecer grandemente en las Virtudes y así van desperdiciando toda su vida, no se ayudan a sí mismas ni ayudan a los demás.

 

Manteneos, pues, Mis pequeños, Conmigo, con vuestro Dios, que siempre os estaré poniendo pruebas en el camino, pero, como los que estáis Conmigo pensáis positivamente y, Mi Gracia os cubre, siempre creceréis con las pruebas, no así, los que no están Conmigo, con las pruebas, generalmente, se hundirán más, porque, lejos de agradecerMe ésa oportunidad que les doy para crecer, Me blasfeman, Me niegan, Me atacan, Me amenazan y desaprovechan ésa oportunidad que les doy para su santificación.

 

Manteneos Conmigo, Mis pequeños y, de esta forma, fácilmente entraréis al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Ya Mi Hijo os lo decía, que los que son del Mundo, difícilmente entrarán al Reino de los Cielos, que los que son Míos, están en el Mundo, pero no son del Mundo y Yo quiero que vosotros no seáis del Mundo, que, ciertamente, paséis por el Mundo haciendo grandes beneficios para las almas, pero que no desperdiciéis vuestra vida, vuestras almas, perteneciendo al Mundo.

 

Hijitos Míos, sabéis que para que no se repita el error en vuestras vidas, debéis estudiar cuál fue la causa de vuestra caída. Esto lo podéis ir constatando a lo largo de vuestra existencia. A veces, vais repitiendo el mismo error y sufrís por ésa repetición.

 

En lo espiritual, sucede lo mismo, Mis pequeños, si vosotros meditáis cuál fue la causa que provocó el pecado, el Primer Pecado de Luzbella, fue soberbia, pero aunado, también, a apartarse de Mi Autoridad y, así, hizo caer, también, al hombre, hizo que se apartaran de Mi Autoridad, haciéndolos creer superiores.

 

Vosotros sabéis esto y, ahora, podéis meditar, también, cómo, a lo largo de vuestra existencia, cuando os apartáis de Mis Leyes, cuando creéis que podéis tomar vuestra vida en vuestras manos, todo se vuelve un desorden.

 

Alguna vez te mostré cómo está el hombre, te di la visión del bebé que está gateando y apenas puede levantarse y, así estáis vosotros, estáis gateando apenas y con mucho esfuerzo os queréis poner de pie, no sois autosuficientes, en pocas palabras. Pero la soberbia, los consejos de satanás, os hacen creer que ya os podéis apartar de Mi Guía, de Mis Consejos, de Mi Luz, que abre vuestros caminos y os hace entender lo que no conocéis todavía. Y esto lo aprovecha satanás.

 

Vosotros, que apenas estáis conociendo la Luz, ésa Luz que Mi Hijo os trajo a la Tierra, cuando apenas conocéis un poco, ya os creéis sabios, ya no seguís buscando ésa Luz y, en ése momento, caéis en la obscuridad, sin que os deis cuenta, porque la soberbia os lleva a eso. La obscuridad de entendimiento, la obscuridad de Sabiduría, la obscuridad de la maldad, que os lleva a anteponeros a lo que Yo os mando.

 

Satanás os lleva a que os apartéis de Mí, que eso fue lo que hizo con vuestros Primeros Padres, los llenó de soberbia e hizo que ya no confiaran en Mí, por los engaños a donde los llevó. En estos momentos, vuestro Mundo, está en obscuridad, vosotros mismos estáis viviendo vuestra propia obscuridad, solamente aquellos que se han dejado guiar, que han buscado Mi Luz, están Conmigo y están caminando por lugares seguros, en donde no caerán ni tropezarán, porque se han vuelto humildes, porque han reconocido su pequeñez, porque saben que apenas están gateando, saben que no tienen la capacidad suficiente, como para caminar solos en este Mundo.

 

Ya Mi Hijo os lo decía, que os hicierais pequeños, porque los pequeños tienen Mi Beneplácito, los pequeños confían en sus padres, confían en sus mayores, saben reconocer el amor en el corazón de sus mayores y de aquellos que les rodean. Los niños pequeños son más intuitivos que los adultos, por eso, a algunos les tienden los brazos, cuando son pequeñitos y a otros no, reconocen donde está Mi Amor en las almas y se apartan de aquellos que están llenos de obscuridad.

 

Sed como niños, y aseguraréis una vida espiritual bella, en paz, agradable y con un gran crecimiento que os atraerá a Mi Corazón.

 

Cuando crecéis y os ensoberbecéis por vuestras capacidades, por vuestros estudios, por vuestras posiciones políticas o sociales, os olvidáis de Mí, ya os creéis autosuficientes y caéis, porque todo eso, ante Mis Ojos, no vale nada. Lo que vale en vosotros, es todo aquello que va a hacer que vuestra alma crezca, se fortifique, sea bella, que se llene de Mí y, la gran mayoría de vosotros, buscáis más las cosas del Mundo, buscáis ser “alguien” en el Mundo, pero volvéis a caer en la soberbia y, aquellos que valen, realmente, ante Mis Ojos, están escondidos para el Mundo, trabajan para Mí, trabajan para vosotros, van creciendo inmensamente ante vosotros. Pero los que no estáis Conmigo, no los reconocéis, es más, tratáis de eliminarlos de vuestra vida o de no hacerles caso, los creéis inservibles, porque no hablan de dinero, hablan de valores, no hablan de cosas “interesantes” del Mundo, solamente hablan de Mí, viven para Mí, buscan el Bien para todos, buscan la salvación de las almas.

 

Ya Mi Hijo os lo decía, que los que son del Mundo, difícilmente entrarán al Reino de los Cielos, que los que son Míos, están en el Mundo, pero no son del Mundo y Yo quiero que vosotros no seáis del Mundo, que, ciertamente, paséis por el Mundo haciendo grandes beneficios para las almas, pero que no desperdiciéis vuestra vida, vuestras almas, perteneciendo al Mundo, porque el Mundo, o sea, satanás, os envolverá en sus mentiras y destruirá vuestra espiritualidad.

 

Vivid para Mí, Mis pequeños, apartaos del Mundo, pero no os digo que seáis como ermitaños, apartados totalmente de vuestros hermanos, sino apartados de lo que satanás llama “bienes del Mundo”, apartaos del Mundo, de su concupiscencia, de su maldad, de sus pecados, pero llevad a las almas hacia el Bien, hacia el Amor, hacia la fraternidad, como Mi Hijo os enseñó.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Tened Fe, Mis pequeños, que Yo estoy con vosotros. Tened Fe en que Yo os he escogido y os estoy guiando. Tened Fe en que haréis grandes cosas por Mi Reino. Tened Fe en que ganaréis el Reino de los Cielos al trabajar por Mí en la Tierra.

 

Hijitos Míos, muchas veces, las cosas no salen como vosotros quisierais y estoy hablando de cuando estáis pidiéndoMe un Bien para vuestros hermanos. Ya os he hablado de que la Fe es la que obra los Milagros y vosotros creéis tener Fe, porque, cuando estáis vosotros orando por alguien o pidiendo un bien por alguien, el resultado que vosotros queréis obtener, es muy grande, o sea, un milagro, como los que Yo hacía cuando estuve sobre la Tierra, el Milagro, lo hago Yo, pero a través de las almas de Fe, que confían en que Yo voy a trabajar a través de ellos.

 

Como os dije, esto es muy humano, que dudéis en un principio, pero debéis insistir, Mis pequeños, debéis seguir adelante, porque si os he escogido para algo especial, es porque tenéis Mi apoyo y Me quiero manifestar a través de vosotros. Insistid y, así, poco a poco, os iréis dando cuenta de cómo trabajo a través de vosotros y vuestros hermanos empezarán a obtener Mis Bendiciones a través de vosotros.

 

El tener Fe, es desaparecer a vosotros mismos, es estar conscientes en que Yo, vuestro Dios, es el que va a actuar y no vosotros. Es el hacerse a un lado para que, Yo, tome el primer lugar en vuestra vida, en vuestras acciones, en vuestras palabras, en vuestros pensamientos.

 

Os he dicho que se os hace muy difícil desaparecer a vosotros mismos, es anonadarse ante vuestro Dios, pero queréis seguir siendo primera persona y, esto no puede ser, Mis pequeños, cuando estáis siendo instrumentos de Todo un Dios. Sois nada y Yo he tomado vuestra nada para trabajar a través de vosotros.

 

Tenéis que ser conscientes de esto, Mis pequeños, de vuestra nada, vosotros, como dicen las Escrituras, no podéis hacer blanco, ni siquiera uno sólo de vuestros cabellos, no podéis hacer, prácticamente, nada si Yo no estoy atrás de vosotros ayudándoos en todo lo que hacéis.

 

Yo os doy la vida, Yo os procuro todo en vuestra vida, ¿creéis que por vuestro trabajo podéis lograr ganar lo que ganáis, para poder cumplir con vuestras obligaciones de estado? Os puedo poner a prueba y os puedo quitar todo.

 

Cuando tenéis las pruebas que permito en vuestra vida, son para que os deis cuenta de vuestra nada y, cuando reaccionáis a esta Verdad y os arrodilláis, pedís perdón por vuestra soberbia, os anonadáis y pedís Mi ayuda, ésta llega a vosotros.

 

Estad conscientes de que sois instrumentos Míos en la Tierra, para ayudarMe a destruir la maldad de satanás. Vuestra nada, Yo la puedo transformar ante los ojos de vuestros hermanos, entonces Yo Me Manifiesto a través de vosotros cuando ya entendisteis vuestra pequeñez.

 

Así que, cuando vayáis a hacer algo, pedidMe siempre permiso, pedid Mi Ayuda, anonadaos y, si no sale lo que vosotros en un principio queréis, al ayudar a vuestros hermanos, insistid y eso Me agradará más, Mis pequeños, porque, ciertamente, quedaréis mal ante vuestros hermanos, aun, a pesar de haber querido hacer un bien y esa humillación que os llevará a reconocer vuestra nada, os empezará a ser grandes ante Mis Ojos, porque entraréis en Humildad profunda y reconoceréis que, aunque queríais hacer un bien, Yo, vuestro Dios, es el que iba a actuar y no vosotros y, en cierta forma, no Me disteis Mi lugar.

 

Poco a poco iréis entendiendo vuestra posición en la Tierra, vuestra nada en la Tierra y ya que estéis en profunda Humildad, es cuando os haré grandes, pero ya la Humildad a la que llegasteis, podrá pasar la prueba contra la soberbia que pudierais haber obtenido si no os hubiera llevado Yo a crecer en Humildad. Cuando ya llegasteis a ésa Humildad santa, la soberbia se apartará.

 

Tened Fe, Mis pequeños, que Yo estoy con vosotros. Tened Fe en que Yo os he escogido y os estoy guiando. Tened Fe en que haréis grandes cosas por Mi Reino. Tened Fe en que ganaréis el Reino de los Cielos al trabajar por Mí en la Tierra.

 

Mi Amor quede con vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 
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