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Sep 01_16 Su Pasión, Su Donación no fue, ES, día a día; debéis tomarlo como algo particular. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • No fue en aquél tiempo, ES en este tiempo que Mi Hijo Se está dando por vosotros, porque todos vosotros necesitáis de Sus Bendiciones, necesitáis de Su Donación para vuestra salvación y Se sigue dando. Hasta el último hombre que nazca, Él Se seguirá dando por su salvación.
  • Son tiempos de Amor, son tiempos de Misericordia, pero también son tiempos de Justicia. Se os ha dicho que la humanidad va a tener que padecer lo mismo que Yo padecí, Mi Pasión, Mi Muerte, Mi Resurrección.
  • No desperdiciéis, Mis pequeños, ocasiones para vuestra santificación, tendréis muchas, no paséis de largo junto al hermano necesitado, no pequéis por omisión, que, esto, es muy grave, Mis pequeños.
  • No conocéis a todos vuestros hermanos de la Tierra y del Universo, pero vuestra oración, la cual escucho y la cual aprecio, ésa sí puede llegar a todos vuestros hermanos, porque vuestra oración, unida a los Méritos de Mi Hijo, purifica a infinidad de almas y les alcanza su salvación.
  • ¡Discernid, Mis pequeños, despertad, despertad del engaño a donde os ha llevado satanás por siglos! Estáis al borde de vuestra propia destrucción, los acontecimientos, de vuestra Purificación, están a la vuelta de la esquina y ya estáis llegando al momento de la Verdad.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: No fue en aquél tiempo, ES en este tiempo que Mi Hijo Se está dando por vosotros, porque todos vosotros necesitáis de Sus Bendiciones, necesitáis de Su Donación para vuestra salvación y Se sigue dando. Hasta el último hombre que nazca, Él Se seguirá dando por su salvación.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. La Pasión de Mi Hijo, es un libro abierto con miles de Enseñanzas, con un Infinito Amor, fue el culmen de Sus Enseñanzas en la Tierra, de Su Vida sobre la Tierra, de Su Amor Infinito sobre vosotros. Como Dios, Se ofreció a los hombres, como Hombre, Se ofreció al Padre.

 

Mis pequeños, poco habéis meditado la Vida de Mi Hijo, pero, sobre todo, Su Pasión Dolorosa. La habréis visto, leído, por muchos años, pero poco meditáis sobre ella, y debéis pedirLe a Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor, que os enseñe a entresacar, de Sus Enseñanzas, lo que vosotros debéis aprender, para poner en práctica, en vuestra vida, todo lo que un Dios hizo por vosotros.

 

Es inmensamente grande lo que os dejó Mi Hijo, empezando con Su Humildad, Su Sencillez, en ningún momento queriendo sobresalir, a pesar de Ser Quien Es.

 

Aceptó dócilmente, las Órdenes de Su Padre, Nuestro Dios, pero, por otro lado, sabiendo Mi Hijo que, con Su Donación salvaría infinidad de almas, Se donó con Amor.

 

Es Dios y es Hombre; como Dios, ciertamente, entendía Su Misión y deseaba darSe a los hombres, por ése inmenso Amor que os tiene, para abriros nuevamente, las Puertas del Cielo. Ciertamente, como Hombre, el Dolor no es agradable y, vosotros mismos, cuando lo habéis padecido, tratáis de rechazarlo lo antes posible.

 

Pero en Mi Hijo, fue un Dolor inmenso, porque tomó todos vuestros pecados, los pecados, desde el Primer hombre, Adán y de su mujer Eva, hasta estos momentos que estáis viviendo. Ninguno de vosotros resistiríais el conocer todos los pecados que el hombre ha cometido a lo largo del tiempo, desde el Pecado Original.

 

Satanás, se ha ensañado contra Nuestro Dios y ha hecho que el hombre se vuelque contra su Creador, contra su Redentor, contra el Amor, que es el Espíritu Santo.

 

Poco meditáis, os repito, la grandeza de la Donación de Mi Hijo por vosotros y, menos, agradecéis, de corazón, el que Se haya dado por vuestros propios pecados, por los que vosotros cometéis todos los días.

 

Él Mismo os ha dicho que, Su Donación, la podéis tomar en lo particular; Él Se dio por cada uno de vosotros. Cuando generalizáis Su Donación, vuestra mente desvanece el Mérito de Su Donación, pero debéis tomarlo, todos vosotros, como algo particular. Su Donación se dio por vuestra, particular, salvación; a partir de ahí, arrodillaos, Mis pequeños y pedidLe perdón por vuestros propios pecados, pedidLe Misericordia, pedidLe que os dé vida futura, que os ayude en vuestra salvación y en el gozo eterno. Llorad, Mis pequeños, vuestros pecados, lloradlos de corazón, porque, no tenéis idea, cómo dañáis, cada uno de vosotros, el Corazón de vuestro Dios, en Su Santísima Trinidad.

 

Él os ha dado la Vida y vosotros no habéis respondido, como debierais, a ésta Gracia tan grande. Arrepentíos de corazón, Mis pequeños, e imaginad la Pasión de Mi Hijo y haced a un lado la muchedumbre que lo rodeaba y poneos, solamente, vosotros, solamente vosotros ante Él, siguiéndoLe, paso a paso, hasta el Calvario. Su Sufrimiento, Sus caídas, Su Dolor, Lo hizo por vosotros, por cada uno de vosotros. A lo largo de vuestra existencia, Le habéis blasfemado, Le habéis golpeado con vuestros pecados, Le habéis escupido cuando habéis proferido palabras contra vuestros hermanos y, quizá, contra vuestro propio Dios. Lo habéis visto caer y no Le ayudasteis a levantarse porque teníais muchas cosas qué hacer, antes que estar junto a Él. No Le limpiasteis Su Rostro, como la Verónica ni Le ayudasteis a cargar la Cruz, como el Cirineo, estáis solos, junto a Él, y ¿qué habéis hecho, a lo largo de vuestra existencia, como para que, al menos, Le pudierais haber ayudado en algo durante Su Pasión?

 

Estáis viendo cómo los soldados Lo castigan, Lo azotan y ¿vosotros qué hacéis?, estáis indiferentes. Yo, vuestra Madre, la Madre de Mi Hijo, estoy ahí también, acompañándoLo y, acaso, ¿os habéis acercado a Mí para ayudarMe a soportar éste Dolor tan grande?, ¿para decirMe algunas palabritas de aliento? No. Estáis en lo vuestro, estáis en el Mundo, se os olvida que Mi Hijo, día a día, está padeciendo por cada uno de vosotros. Su Pasión, Su Donación no fue, es, día a día y no hay una palabra de aliento, para Él ni para Mí.

 

Vosotros seguís vuestra vida, no Le acompañáis, preferís lo del Mundo, preferís todo lo que os atrae del Mundo. Vuestras preocupaciones, gozos, diversiones, vuestros propios problemas y no Nos acompañáis, en ningún momento, a Mi Hijo ni a Mí, vuestra Madre.

 

¡Qué corazón tan duro tenéis, Mis pequeños, qué corazón tan duro!

 

Os repito, día a día, se vuelve a repetir la Pasión de Mi Hijo, Su Donación, Su Muerte, por cada uno de vosotros, y, ¿en qué forma Le agradecéis que haya abierto las Puertas del Paraíso, por cada uno de vosotros, dándoSe Él, en expiación por vuestros pecados? Meditad esto, Mis pequeños y, si lo hacéis, fácilmente podréis alcanzar vuestra santificación. Uníos a Mi Hijo y Él os elevará, espiritualmente, a niveles muy altos.

 

AgradecedLe, en todo momento que os acordéis, por tanto Bien que os ha dado y que, vosotros, ya ni siquiera Lo tomáis en cuenta. Para la gran mayoría de vosotros, todo esto sucedió en el tiempo, para Nosotros, para Mi Hijo, todo es un eterno presente.

 

Os repito, no fue en aquél tiempo, ES en este tiempo que Mi Hijo Se está dando por vosotros, porque todos vosotros necesitáis de Sus Bendiciones, necesitáis de Su Donación para vuestra salvación y Se sigue dando. Hasta el último hombre que nazca, Él Se seguirá dando por su salvación.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Son tiempos de Amor, son tiempos de Misericordia, pero también son tiempos de Justicia. Se os ha dicho que la humanidad va a tener que padecer lo mismo que Yo padecí, Mi Pasión, Mi Muerte, Mi Resurrección.

 

Hijitos Míos, se os ha pedido muchas veces, ser como Cristos y vais a tener la oportunidad, Mis pequeños, vosotros, a los cuales, se os ha ido enseñando a vivir la profundidad de Mis Enseñanzas y de Mi Amor.

 

Ciertamente, Yo, Cristo Jesús, Me voy a manifestar a través de vosotros, en este tiempo, como Me he manifestado a lo largo del tiempo, a través de almas escogidas para transmitir Mis Palabras, Mis enseñanzas, Mi Vida, Mis Milagros, Mi Amor. Vosotros tendréis ésa Gracia de poder llevarMe hacia vuestros hermanos.

 

Son tiempos de Amor, son tiempos de Misericordia, pero también son tiempos de Justicia. Se os ha dicho que la humanidad va a tener que padecer lo mismo que Yo padecí, Mi Pasión, Mi Muerte, Mi Resurrección.

 

Estáis en momentos ya difíciles y estáis en Mi Pasión de una u otra forma, estáis ya sufriendo y sufriréis, cada uno de vosotros, en donde más os preocupáis, en donde el Mundo os tiene tomados y no os deja vivir tranquilos.

 

Seréis purificados cada uno de vosotros, de vuestras malas inclinaciones, de aquellos pecados que habéis cometido y con los que Me habéis dañado, a veces será la lengua, a veces será vuestro corazón, lo que habéis dejado entrar en maldad a vuestro corazón y ha impedido que vosotros actuéis en Caridad hacia vuestros hermanos.

 

Seréis purificados de vuestra mente, al haber permitido que en ella se hayan desarrollado pensamientos pecaminosos, que hayan afectado vuestra pureza. Me han dolido, a Mí, vuestro Dios.

 

Seréis purificados en todo aquello que vosotros utilizasteis para mal, en vuestro ser, para dañarMe primeramente a Mí y luego a vuestros hermanos. Ciertamente, Me dañasteis a Mí, cuando afectasteis a vuestros hermanos de alguna forma.

 

Seréis purificados por todos aquellos momentos, en los cuales, no actuasteis con honradez, con verdad, con sinceridad hacia vuestros hermanos y hacia Mí Mismo; también, cuando no actuasteis con amor, cuando no ayudasteis a vuestros hermanos.

 

¡Cuánto habéis pecado por omisión, Mis pequeños!, y empezando hacia Mí, vuestro Dios. Preferís hacer vuestra vida y llevadla a cabo solos, sin invitarMe a Mí, a que os ayude a que vuestra vida, y los acontecimientos de vuestra vida, estén bajo Mi Voluntad y purificados con Mi Perfección Divina.

 

Cuánto pudisteis haber hecho para ayudar a vuestros hermanos necesitados a lo largo de vuestra existencia, y preferisteis pasar de largo y volteando para otro lado, para no verlos, no ver su cara sufriente, no ver la mano extendida que os pedía una monedita; o aquél amigo vuestro que necesitaba un consejo, una ayuda que le pudisteis haber dado para salir delante de sus problemas, de aquellas veces que, como profesionistas, exagerasteis vuestros precios y no pudieron tomar, de vosotros, vuestro bien profesional, con el que les pudisteis haber ayudado a salir de sus problemas o de sus dolores.

 

¡Cuánto mal habéis causado a lo largo de vuestra existencia! Ciertamente, también, habréis hecho el bien, y todo eso se pondrá en la balanza. ¿Os podríais juzgar vosotros mismos ahora?

 

Soy vuestro Dios y, al final de vuestra existencia, os presentaréis ante Mí. Estarán en la balanza vuestras buenas obras y las malas, ¿sabéis hacia dónde se inclinará la balanza?, ¿cuánto bien hicisteis contra todo el mal que causasteis?

 

Ciertamente, tenéis un tiempo que os estoy dando de Gracia, para que os pongáis en bien Conmigo, antes de que os presentéis para vuestro Juicio Personal; se os ha venido avisando alrededor del Mundo, a través de Mis videntes y profetas, para que vosotros os salvéis.

 

Os quiero a todos vosotros de regreso en el Reino de los Cielos, todos tenéis derecho a él, porque fuisteis Creados en el Amor de Mi Padre y, Yo, Me di por la salvación de todos vosotros. Fuisteis Creados en el Amor, fuisteis redimidos en Mi Amor y lleváis el Amor en vuestro interior, con la presencia de Mi Santo Espíritu.

 

Si os condenáis, es porque, realmente, vosotros, no quisisteis hacer caso a tanto Amor que se ha derramado por cada uno de vosotros, por parte Nuestra.

 

Sois necios y, por lo visto, no tenéis amor hacia Nosotros, porque, aquél que ama, quiere regresar a donde hay más Amor y no lo podréis conseguir, más que con Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad.

 

Todavía tendréis alguna oportunidad de arrepentimiento, pero, si vuestra necedad persiste, la condenación os espera y Nos causaréis mucho Dolor, en Nuestra Santísima Trinidad, despreciaréis tanto Amor que se ha derramado por vosotros, tanta Paciencia de Nuestra parte, tanto Sacrificio y Donación. Os falta humildad para reconoceros necesitados de Nosotros.

 

Sois soberbios, porque no Nos buscáis, porque no tratáis de mejoraros en lo espiritual, si vuestra alma no busca el Bien, vuestros actos no serán buenos y eso os hunde, cada vez más, y vais por caminos de perdición. Sois los hijos pródigos, quisisteis hacer vuestra propia voluntad y, ahora, os dais cuenta que errasteis el camino. Se os dio un Mundo bello, se os dio todo para que pudierais vivir como se vive en el Cielo, y preferisteis destruir todo lo que Yo os daba, para que gozarais y con ello, destruisteis vuestro futuro, por haberle hecho caso a satanás.

 

El tiempo es extremadamente corto, ya. En éste tiempo que os estoy dando, extra, para vuestro arrepentimiento, os repito, si persistís en vuestra necedad, la condenación eterna os alcanzará. Sois hijos pródigos y os espero con los Brazos abiertos, arrepentidos de corazón por vuestro mal proceder.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, Yo perdonaré vuestros pecados, enjugaré vuestras lágrimas, limpiaré vuestras vestiduras y os ayudaré a entrar al Reino de los Cielos, a donde pertenecéis.

 

Entended que vosotros no pertenecéis al Mundo, no pertenecéis a satanás, Me pertenecéis, porque Yo os di la Vida, Mi Hijo se dio por vosotros, sois producto del Amor Divino, ¿traicionaréis, en los últimos momentos de vuestra vida, a vuestro Amor y preferiréis condenaros y sufrir eternamente, con el odio de satanás?

 

La elección es vuestra, pedid Sabiduría, para que no erréis el camino.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: No desperdiciéis, Mis pequeños, ocasiones para vuestra santificación, tendréis muchas, no paséis de largo junto al hermano necesitado, no pequéis por omisión, que, esto, es muy grave, Mis pequeños.

 

Hijitos Míos, muy contrario a lo que quisiera satanás hacer con vosotros, este tiempo va a ser de mucha santidad, por la ayuda que os daréis unos a otros; así como Yo Me di por vosotros, ahora, vosotros, os daréis por vuestros hermanos y ésa donación traerá muchas bendiciones a toda la humanidad. Muchas almas se purificarán, el Amor volverá a la Tierra por la ayuda fraterna que os daréis los unos a los otros.

 

Ciertamente, Yo viviendo en vuestro corazón, en los momentos de dolor, en los momentos difíciles, Me recordaréis a Mí, vuestro Dios, en Mi Donación en la Cruz por cada uno de vosotros.

 

Tiempos de santidad, porque Me llevaréis en vuestro corazón, les daréis a vuestros hermanos Mi Amor, a través de los acontecimientos que se darán. ¿Qué mejor opción os estoy dando, para vuestra salvación y, para muchos, hasta vuestra santificación? Darse como Yo Me di por vosotros.

 

Ciertamente, para vosotros, el que os deis por vuestros hermanos en tiempos de paz, en tiempos en que no hay problemas a vuestro alrededor, generalmente, no lo hacéis, pero, los corazones buenos, responden en los momentos de tribulación. No solamente será supervivencia humana, sino supervivencia espiritual.

 

En ésos momentos, Mi Santo Espíritu os estará guiando, para que seáis audaces en vuestra donación. Veréis al hombre actuar, como debisteis haber actuado siempre, y esto es: en el Amor.

 

Desde ahora, ya estáis sintiendo un cambio en vuestro ser, ya está siendo modificado, ya se os está preparando a vivir en el Amor.

 

AgradecedMe, Mis pequeños, todo lo que hago por vosotros, por vuestra salvación y para que regreséis al Reino de los Cielos. Soy vuestro Creador, Soy vuestro Dios, Mi Amor os protege, Mi Amor os enseña, Mi Amor os guía y Mi Amor os promete un futuro eterno, lleno de grandes Bendiciones.

 

Aquellos que han escuchado Mi Voz, a lo largo de su vida, estaréis Conmigo. Aquellos que Me han negado, que Me han atacado, que Me han hecho a un lado de su vida, muchos de ellos sufrirán eternamente y, dije “muchos de ellos”, porque, todavía, algunos pueden lograr su conversión y su santificación.

 

No desperdiciéis, Mis pequeños, ocasiones para vuestra santificación, tendréis muchas, no paséis de largo junto al hermano necesitado, no pequéis por omisión, que, esto, es muy grave, Mis pequeños, Yo Me di por vosotros, Soy vuestro Dios y no hubo omisión, para ninguno de vosotros, de parte Mía, Me di en totalidad por vuestra salvación, por la de cada uno de vosotros. Espero, de vosotros, lo mismo en estos tiempos, espero que os donéis por vuestros hermanos, espero que Me deis muchas vidas, muchas almas arrepentidas, llenas de Mi Amor, gracias a vuestro buen ejemplo, a vuestra oración, a vuestra intercesión y, con ello, alcanzaréis y aseguraréis vuestra eterna vida en el Reino de los Cielos. Sois Mis hijos pródigos, tenéis derecho a regresar a vuestro Hogar Eterno.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: No conocéis a todos vuestros hermanos de la Tierra y del Universo, pero vuestra oración, la cual escucho y la cual aprecio, ésa sí puede llegar a todos vuestros hermanos, porque vuestra oración, unida a los Méritos de Mi Hijo, purifica a infinidad de almas y les alcanza su salvación.

 

Hijitos Míos, vuestra mayor riqueza, os he dicho muchas veces, es vuestra alma, empezando porque fue creada a Imagen y Semejanza Mía. Vuestra alma, es parte de Mí, vuestra alma, es Creación de Amor, brotó de Mí, de Mis Deseos de Crear a una creatura más, que Me amara, que Me agradeciera Mis cuidados, que trabajara para Mí, en la difusión de Mi Amor entre sus hermanos y para que pudiera regresar al Reino de los Cielos, después de haber cumplido, satisfactoriamente, y con amor, lo que Yo le pedí a cada uno de vosotros.

 

Mis pequeños, os disteis en donación cuando Yo os pregunté quién quería bajar a servirMe, y ésa donación Me llenó de alegría y, por eso, os cuido tanto, Mis pequeños.

 

Pero, ¿qué pasa, cuando alguno de vosotros está entre gente enferma, cuando hay una epidemia de gripe o de viruela o algo más grave?, os contagiáis y sufrís, hasta que viene el remedio, y sanáis.

 

Estáis así, todos vosotros, en la Tierra y en el Universo entero, enfermos, por todos los pecados que cometéis. Enfermos, porque no queréis vivir como se vive en el Cielo, viviendo el Verdadero Amor que os vino a Enseñar Mi Hijo a la Tierra. Enfermos, con una ceguera total, al hacer a un lado todo lo que os Hemos dado para vuestra salvación y, vosotros preferís vivir en el Mundo y para el Mundo.

 

Se os ha dicho que satanás es muy astuto, él nunca se va a presentar como realmente es, él se va a presentar, ante vosotros, en su mentira y lo veis a vuestro alrededor, con los gobernantes que tenéis. Viven en la mentira, su vida es una mentira, os hacen creer, a través de promesas, que solucionarán vuestros problemas y pasan los años de su gobierno y, os dais cuenta, que os prometieron puras mentiras.

 

Vosotros mismos, también vivís en la mentira, prometéis y no cumplís. Vivís en la mentira, al no aceptar las Verdades que os trajo Mi Hijo a la Tierra, Verdades que se viven en el Cielo y que todos debierais tomar, para que os fuerais preparando a vuestro último suspiro, que os va a llevar ante Mi Presencia. ¿Cuántos de vosotros podréis decir, en estos momentos, que estáis preparados para llegar ante Mí y poder pasar vuestro Juicio, de la mejor forma y os podáis ganar el Reino de los Cielos, después de que os tengáis que purificar un tiempo, en el Purgatorio, por vuestros pecados?

 

Mis pequeños, estos llamados angustiosos que se os dan, son, porque, en Mi Santísima Trinidad, quereMos que regreséis al Reino de los Cielos. No fuisteis creados para sufrir, fuisteis creados para gozar eternamente; ciertamente, sufrís, porque cada uno de vosotros debéis llevar la cruz de vuestros pecados y podréis llevar el peso de otras cruces, si estáis ayudando a hermanos vuestros, a través de vuestra oración y donación en la salvación de sus almas, que, esto es, muy loable, de parte vuestra, y que os dará un nivel más alto, de Amor, en el Reino de los Cielos.

 

¿Cuánto estáis haciendo, Mis pequeños, para que, con Mi Amor, podáis ir erradicando el mal que, primeramente, existe en vuestro interior y luego, erradicar la maldad que llevan todos vuestros hermanos en la Tierra y en el Universo entero?

 

Ciertamente, no conocéis a todos vuestros hermanos de la Tierra y del Universo, pero vuestra oración, la cual escucho y la cual aprecio, ésa sí puede llegar a todos vuestros hermanos, porque vuestra oración, unida a los Méritos de Mi Hijo, purifica a infinidad de almas y les alcanza su salvación.

 

Así que, Mis pequeños, vuestros dolores, vuestros sufrimientos, siempre serán escuchados por Mí, vuestro Dios.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: ¡Discernid, Mis pequeños, despertad, despertad del engaño a donde os ha llevado satanás por siglos! Estáis al borde de vuestra propia destrucción, los acontecimientos, de vuestra Purificación, están a la vuelta de la esquina y ya estáis llegando al momento de la Verdad.

 

Hijitos Míos, las almas que pertenecen al Cielo, saben moverse en la Tierra con Sabiduría. Las almas que no pertenecen al Cielo, que pertenecen a satanás, actúan bajo su propia experiencia, con inteligencia humana, cayendo en errores, a veces, fatales, no solamente humanos, sino espirituales, con su condenación eterna.

 

Hijitos Míos, Yo voy creando a las almas y les voy dando una misión específica. Os he explicado que todos tenéis el libre albedrío y escogéis el estar conmigo o el estar en contra Mía, o simplemente, vivir apáticos, viviendo vuestra propia vida y, a veces, hasta presumiendo que sois buenitos, que no hacéis el mal, pero, ciertamente, tampoco hacéis el Bien y menos, cumpliendo con Mis Mandamientos, que os llevan a la Perfección.

 

En pocas palabras, sois mediocres y, por eso, en las Sagrada Escrituras, se os habla de estar Conmigo, ser perfectamente buenos, buscando vuestra perfección en todo momento, apartándoos de todo aquello a donde os lleva satanás para que os perdáis eternamente y durante vuestra vida hagáis el mal o no produzcáis nada bueno. Y lo otro, sería que escogierais el camino del mal, como hay hermanos vuestros, que hasta se enorgullecen en servir a satanás y, ciertamente, hablan, tontamente, diciendo que están sirviendo al enemigo y que les va a dar infinidad de cosas para vivir mejor.

 

Ciertamente, son hermanos vuestros que no actúan en Sabiduría, que buscan solamente bienes del Mundo, que eso es lo que les atrae y que no se llevarán nada al final de su existencia, pero sí se llevan infinidad de errores, que los hundirán en el Fuego Eterno.

 

La vida en el Mundo no es difícil, cuando estáis Conmigo, cuando contáis Conmigo, cuando compartís Conmigo vuestra vida; entended, Mis pequeños, os lo repito nuevamente y os lo he dicho infinidad de veces, no podéis caminar en el Mundo solos, satanás os lleva a la perdición.

 

Vivir en el Mundo sin Mi Protección y Mi Guía, os va a llevar por caminos errados de tinieblas espirituales y perderéis, necesariamente, el Camino Verdadero; y si no buscáis Mi Presencia en vuestra vida, caminaréis cometiendo infinidad de errores a vuestro alrededor y con muchos de vuestros hermanos.

 

De nada os sirve que os llenéis con las riquezas del Mundo, que vistáis los mejores trajes o vestidos, que llevéis las mejores joyas que podáis comprar con vuestro dinero, bien habido o mal habido. De nada os sirve ser los primeros en el Mundo, los más famosos si eso no os va a servir en lo absoluto, cuando lleguéis ante Mi Presencia y que, seguramente, os condenaréis.

 

Infinidad de almas en el Mundo, buscan solamente las apariencias exteriores, aparentan ante vosotros, causando envidias, a veces burlas, grosería, maldad, sin darse cuenta que eso los va a ir hundiendo, porque no hay Caridad, no hay Virtud, no hay amor para con sus hermanos.

 

¿Por qué despreciáis, Mis pequeños, todas las enseñanzas de Mi Hijo? Si las llevarais en vuestro corazón, la santidad os alcanzaría fácilmente, pero preferís aparentar ante el Mundo, que tenéis de lo más fino de las cosas del Mundo, cuando vuestra alma, sin méritos, se está corrompiendo y enfrente de vosotros.

 

¡Pobre humanidad!, que se ha desviado ya de los caminos bellos que se os trazaron, por eso es tan difícil que, aquellos que son del Mundo, puedan encontrar el camino correcto.

 

Al vivir en el Mundo, todo lo demás, es despreciable, los que viven del Mundo, viven en la mentira, viven una ilusión, le dan vuelo a las pasiones, a la carnalidad, a la sensualidad. ¡Para eso se llenaron de los bienes del Mundo!, para vivir en la concupiscencia, en la destrucción, tanto de su cuerpo como de su alma, para eso sirve el seguir al Mundo, para destruirse física y espiritualmente.

 

Meditadlo, Mis pequeños, así terminan los que le hicieron caso a satanás, viviendo para el Mundo. Se van destruyendo, poco a poco, ellos mismos y, tontamente, hay muchos que siguen su ejemplo, un ejemplo dañino para los que les rodean. Se vuelven ostentosos, aparentan felicidad, pero, internamente, están secos, están muertos.

 

¿Qué puede dar un alma muerta, un alma engañada por satanás? Esa alma no puede dar nada bueno y estáis rodeados de muchas almas que están en ésa situación. ¡Discernid, Mis pequeños, despertad, despertad del engaño a donde os ha llevado satanás por siglos! Estáis al borde de vuestra propia destrucción, los acontecimientos, de vuestra Purificación, están a la vuelta de la esquina y ya estáis llegando al momento de la Verdad.

 

Si seguisteis al Mundo, tened cuidado, no os espera una eternidad feliz. Arrepentíos todos  vosotros, habéis sido engañados por satanás para que os perdierais eternamente y, porque no discernís, una gran mayoría de vosotros, se ha de perder eternamente.

 

Acercaos nuevamente a Mí, vuestro Dios, Mi Hijo se dio por vosotros, Mi Hijo os trajo la Verdad, Mi Hijo os trajo el Cielo a la Tierra y, ciertamente, que es muy diferente a lo que satanás os propone y hacia donde os lleva.

 

El alma buena produce paz, produce bienestar, vive en la Virtud, ayuda a sus hermanos a vivir, también, en ésa paz y en las Virtudes que os trajo Mi Hijo. El que vive en la mentira, produce destrucción, muerte, separación, guerras, destrucción física y espiritual, fácilmente los reconocéis, ¿por qué, entonces, los seguís?

El tiempo apremia, despertad, Mis pequeños, y regresad a Mí, vuestro Dios, os amo. He hecho tanto por vuestra salvación, pero no queréis responder, salvad vuestro futuro eterno, arrepentíos de corazón, regresad a Mí.

Gracias, Mis pequeños.  

 
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