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Sep 20_16 Mi Amor, cuando llega a vosotros, en lugar de multiplicarlo, lo detenéis y no crece. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino.

 

Temas:

 

  • Habéis escuchado de Mí, vuestro Dios, pero no Me habéis tratado, no Me conocéis, no Me amáis y, esto os lo digo para que estéis preparados para los momentos difíciles, en donde sabréis que Yo, vuestro Dios, siempre os he amado.
  • Los padres ya no acompañan a los hijos, los sacan pronto de sus hogares y les dejáis que escojan lo que ellos quieran seguir, según sus inclinaciones y, esto es un error, Mis pequeños, especialmente cuando no les disteis a vuestros hijos una buena guía espiritual.
  • Dependéis totalmente de Mí, y eso debéis tenerlo muy claro y Mis Enseñanzas siempre fueron hacia ése fin: vosotros, dependéis totalmente de Mí, vuestro Dios.
  • Muy poco tiempo os queda ya, para que podáis poner vuestra alma en buen estado, para que podáis regresar a Mí, daos una oportunidad, Mis pequeños, os repito, os estáis jugando vuestra vida eterna.
  • Pase lo que pase, Mis pequeños, sabed que Yo estaré con vosotros y os protegeré de todo mal; vosotros Me escogisteis a Mí y Yo os he escogido a vosotros como Mi pueblo, satanás, ya no os podrá hacer daño; invertisteis muchos años, muchos dolores, mucho amor en Mí y Yo os protegeré en este final, que será, a la vez, vuestro principio.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Habéis escuchado de Mí, vuestro Dios, pero no Me habéis tratado, no Me conocéis, no Me amáis y, esto os lo digo para que estéis preparados para los momentos difíciles, en donde sabréis que Yo, vuestro Dios, siempre os he amado.

 

Hijitos Míos, vosotros sabéis cuáles son las necesidades de Mi Corazón. Mis pequeños, el Amor que Yo derramé sobre vosotros, está ejemplificado en las Sagradas Escrituras, cuando Mi Hijo os dice que Mi Amor tiene que llegar a la Tierra como lluvia y tiene, luego, que subir hacia Mí de regreso, pero salido de vuestros corazones. Mi Amor transforma todo, Mi Amor es Vida, Mi Amor es lo que hace crecer todo lo que Yo he creado.

 

Vosotros, todavía tenéis un velo que cubre vuestro entendimiento, que cubre vuestros ojos, vuestros oídos, vuestros sentidos en general. Vosotros no estáis recibiendo, precisamente, lo que Yo quisiera, porque, por ése velo que tenéis, no sabéis pedir, no sabéis estar Conmigo, no sabéis amar, no sabéis agradecer. Por eso, Mis pequeños, os debéis acercar más a Mí.

 

La única forma de que vosotros conozcáis a una persona, cuando queréis tener algún tipo de relación con ella, es estando más tiempo con esta persona. Conoceréis sus gustos, conoceréis sus momentos difíciles de enojo, conoceréis sus cualidades y defectos, pero tenéis que pasar bastante tiempo con esta persona, que queréis amar y tenerla más cerca de vuestro corazón y, sólo así, con el tiempo y con el trato, es como conocéis a vuestros hermanos.

 

Conmigo, es lo mismo, Mis pequeños, muchos de vosotros no os acercáis a Mí, porque no Me conocéis, no Me habéis tratado, no Me buscáis, por eso, os pido que os acerquéis más. Ciertamente, los momentos que estáis viviendo, son momentos de cambio, pero esto lo digo para algunos de vosotros, que no estáis preparados para el cambio que se avecina. Habéis escuchado de Mí, vuestro Dios, pero no Me habéis tratado, no Me conocéis, no Me amáis y, esto os lo digo para que estéis preparados para los momentos difíciles, en donde sabréis que Yo, vuestro Dios, siempre os he amado. Yo, desde antes de vuestra concepción, os amé, os envié a la Tierra, para que llevarais Mi Amor a vuestros hermanos y que, por haberles dado Mi Amor, ellos pudieran regresar al Reino de los Cielos, pero mucho de Mi Amor, de Mis Palabras, de Mis Delicadezas, se han perdido, no han surtido el efecto que Yo quería que surtieran, para salvar almas.

 

Satanás se ha encargado de destruir en vosotros el Amor. Contra Mi Amor, no puede, pero cuando llega a vosotros, en lugar de multiplicarlo, lo detenéis y no crece. Por eso, estos momentos de cambio, van a ser trágicos para muchos. Muchos de vuestros hermanos no supieron apreciar Mis Delicadezas, no supieron apreciar Mi Amor, prefirieron vivir sin ningún compromiso y haciendo su voluntad, y ahora, viene el cambio, viene el momento en que voy a pedir cuentas a las almas: “¿Qué hicisteis con Mi Amor?, ¿lo transmitisteis a vuestros hermanos?, ¿lo hicisteis crecer en vuestro corazón?, ¿salvasteis almas en Nombre Mío?”

 

Preparaos pues, Mis pequeños, para estos momentos de cambio, que ya son inminentes, preparaos, ciertamente, cosas bellas veréis. Os daré oportunidad de arrepentimiento, os amo a todos. Hay almas escogidas y lo son porque quisieron estar Conmigo, porque Me buscaron, porque hicieron crecer Mi Amor en su corazón y lo dieron a sus hermanos, éstas son las almas que más amo. Todos tuvisteis la misma oportunidad de crecer, porque os fui tocando a cada uno de vosotros; algunos, respondisteis positivamente, otros negativamente y hasta atacasteis Mi Amor y, para otros, el Llamado fue una indiferencia de vuestra parte. Cada quien recibirá lo que consintió en su corazón.

 

Soy Justo y voy a dar, a cada quien, según lo que lleváis en vuestro corazón.

 

Manteneos, pues, vosotros, los que estáis Conmigo, fieles a lo que estaréis viviendo en breve; veréis dificultad, pero satanás no os tocará, ya os lo prometí. Seguid adelante, Mis pequeños, el cambio será vuestra penitencia para preparaos para los Nuevos Tiempos, para que purifiquéis vuestra alma y entréis con alegría al Reino que os he prometido.

 

Gracias, Mis pequeños, porque os habéis mantenido fieles a Mí,  pero, sobre todo, Me habéis abierto vuestro corazón y no Me habéis fallado.

 

Os Bendigo, Mis pequeños y Bendigo a todos los vuestros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Los padres ya no acompañan a los hijos, los sacan pronto de sus hogares y les dejáis que escojan lo que ellos quieran seguir, según sus inclinaciones y, esto es un error, Mis pequeños, especialmente cuando no les disteis a vuestros hijos una buena guía espiritual.

 

Hijitos Míos, habéis tergiversado los valores, os habéis vuelto más del Mundo que del Cielo, se os ha venido anunciando, desde hace mucho tiempo, que ibais por caminos errados y así permanecisteis.

 

Satanás os conoce y os ha llevado por caminos de maldad y, vosotros los aceptasteis. La mentira está a vuestro alrededor, la maldad, camina por vuestras calles, vivís en la falsedad de vuestras vidas y aceptáis la falsedad en la vida de vuestros hermanos; consentís la maldad, la corrupción, el delito, le sacáis provecho y no lo queréis abandonar, porque creéis que esto hace más fácil vuestra vida. Pero no os dais cuenta de una realidad, que os vais a tener que enfrentar ante Mí, vuestro Dios, al final de vuestra existencia y, todo aquello que a vosotros os ayudaba a pasarla mejor, ante Mis Ojos es algo horrendo, algo deplorable a la espiritualidad que Yo esperaba de cada uno de vosotros.

 

Os he tratado de llevar a la santidad, en la cual, debisteis haber vivido, pero, vosotros, os hacíais a un lado y no Me dabais gusto. ¡Cómo Me hubiera gustado ver vuestras almas viviendo para Mí!, viviendo en santidad, en justicia, en amor entre hermanos y fue todo lo contrario. Como os he dicho, en mayor o menor grado, dejasteis entrar la maldad en vuestro corazón.

 

Todos vosotros seréis juzgados y, vosotros mismos, ahora, os podéis dar cuenta en qué grado de maldad estáis y, además, qué conseguiríais en vuestro futuro eterno con lo que traéis en vuestra alma.

 

Mi Santo Espíritu, que vive en vuestro interior, os hace entender, en vuestra conciencia, el estado de vuestra alma, por los pecados que habéis permitido entrar en vosotros y los habéis aprovechado para, supuestamente, vivir mejor entre vuestros hermanos. Os he dicho varias veces, que vuestro destino final, no es la Tierra, sino el Cielo.

 

Los que habéis vivido para el Mundo y os aprovechasteis del Mundo, no hicisteis crecer vuestra espiritualidad, desperdiciasteis vuestras cualidades, que son los Dones que Yo os concedí, para que los hicierais crecer y los compartierais con vuestros hermanos.

 

Vuestra Purificación es inminente, vuestro Juicio ante Mis Ojos, también lo será, ¿cómo estaréis, Mis pequeños?

 

Por otro lado, también, os he dado la oportunidad de un cambio de vida, de una mejora en vuestra espiritualidad y, la gran mayoría de vosotros, no la habéis aprovechado.

 

Eliminaré una gran parte de las almas de la Tierra, porque he decidido empezar un Nuevo Mundo con los pocos que quedarán, pero que Me aman, que respetan Mi Palabra y Mis Deseos. ¡Cuánto Dolor Me causáis, la gran mayoría de vosotros! Porque os di el don de la vida para que Me tuvierais siempre en vuestro corazón e hicierais todo, lo que normalmente hacéis, pero acompañados y unidos y, de esta forma, aseguraríais la perfección de vuestros actos.

 

Ciertamente, la espiritualidad en la Tierra ha decaído. Los padres ya no acompañan a los hijos, los sacan pronto de sus hogares y les dejáis que escojan lo que ellos quieran seguir, según sus inclinaciones y, esto es un error, Mis pequeños, especialmente cuando no les disteis a vuestros hijos una buena guía espiritual.

 

Vosotros, como adultos, ahora os dais cuenta de esto. Para que podáis escoger entre dos, tres, cuatro cosas o más, debéis conocer, perfectamente bien, cada una de las opciones que podéis tomar, pero si no tenéis conocimiento y experiencia en cada una de las opciones, recurriréis a la suerte, aventaréis la moneda y, lo que caiga, aceptaréis en vuestra vida y, esto no puede ser así, Mis pequeños. Dejasteis que vuestros hijos escogieran sin tener capacidades para hacerlo, los aventasteis pronto de vuestros hogares y ahora estáis viendo las consecuencias, satanás, os volvió a engañar con eso.

 

¡Cuántos y cuántos engaños habéis tenido a lo largo de vuestra existencia y a través de los siglos, por culpa de satanás! No os ponéis a discernir si lo que estáis viviendo es bueno o es malo.

 

¡Cuánto error ha habido en vuestra vida!, y todo, porque no tuvisteis vosotros, ésa confianza que se le tiene al Padre para que vivierais en familia, unidos, Padre e hijo, hijo y Padre. Me mantuvisteis como a un Ser alejado de vuestra vida y, por no conocerMe, no Me tuvisteis confianza para que pudierais recibir Mi Guía Divina. Por eso, hay tanto error en el Mundo, tanta maldad, porque permitisteis al enemigo que entrara a vuestra vida, en vuestros hogares, en vuestra sociedad y él os ha llevado al fracaso espiritual en el que ahora vivís.

 

Orad, pues, Mis pequeños, para que, al menos, estéis preparados para vuestro Juicio, para vuestro cambio de vida, para morir para Mí. Todavía podéis salvar vuestro futuro eterno, arrepentíos de vuestra vida pasada, arrepentíos, porque escogisteis un camino errado, que os llevó a estar en contra Mía. Arrepentíos, porque no fuisteis agradecidos con la vida que Yo permití que tuvierais y, menos, que vosotros transmitierais una vida de amor a vuestros hermanos. No fuisteis buen ejemplo, como tampoco lo fueron vuestros padres, en una gran mayoría de vosotros.

 

Alegraos, pues, Mis pequeños, porque viene una Purificación que eliminará la maldad que anda suelta, por vuestro Mundo y por el Universo entero.

 

Son momentos de cambio, pero no os pongáis tristes, son momentos de cambio benéficos, debéis estar alegres como cuando os cambiáis de casa.

 

Yo estaré con vosotros en todos los acontecimientos, confiad en Mí, Mis pequeños, os amo, de todo corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Dependéis totalmente de Mí, y eso debéis tenerlo muy claro y Mis Enseñanzas siempre fueron hacia ése fin: vosotros, dependéis totalmente de Mí, vuestro Dios.

 

Hijitos Míos, estos son tiempos, también, en los cuales deberéis seguir las Enseñanzas de Mi Hijo, especialmente, con el de ser como niños. El niño es obediente, a veces, rebelde, pero regresan siempre a sus padres cuando son pequeñitos, porque saben que dependen totalmente de ellos, por más enojados que estén.

 

Estos son tiempos en que veréis la desolación a vuestro alrededor y no quisiera decir esto así, que suena muy frío, pero es cuando, os daréis cuenta, que al vivir ésa desolación, no os queda de otra, más que el de volver a Mí, y no debiera ser así, como si no tuvierais otra opción, sino que, regresarais a Mí, porque Me amáis, porque dependéis totalmente de Mí, y eso debéis tenerlo muy claro y Mis Enseñanzas siempre fueron hacia ése fin: vosotros, dependéis totalmente de Mí, vuestro Dios.

 

Daos cuanta, Mis pequeños, como os he dicho tantas veces, “estáis en un medio hostil”, satanás es el príncipe de este Mundo y él quiere destruir en vosotros todo lo que venga de Mí y, especialmente, quiere evitar que volváis a Mí y tengáis el premio que él ya no puede tener.

 

Cuando regreséis a Mí, os permitiré ver vuestra vida pasada, cómo os fui cuidando en todo momento, cuántos ataques tuvisteis, a vuestro alrededor, tanto físicos como espirituales. Pudisteis haber caído, infinidad de veces, en problemas graves, en accidentes letales, a donde satanás os quería llevar, para terminar con vuestra vida y que no dierais fruto, fruto bueno, fruto saludable para vosotros y para vuestros hermanos.

 

Os he ido cuidando a lo largo de vuestra existencia y, vosotros, seguíais distraídos. No os habéis dado cuenta, la gran mayoría de vosotros, cómo Yo os regresaba al buen camino, quizá, a veces, a través de un accidente, una enfermedad, en donde teníais que estar recostados, aislados, para que Me encontrarais nuevamente.

 

Muchas, muchas formas y momentos tomé de vuestra vida, para que reflexionarais vuestro pasado, un pasado que dejaba mucho qué desear, espiritualmente hablando.

 

¿A cuántos de vosotros, rescaté de las garras de satanás, llevándoos por caminos, en los cuales Me pudisteis encontrar y cambiasteis de vida? Si vosotros, honestamente, pudierais reflexionar por vuestra vida pasada, aquellos momentos en que os desviasteis, pero que, por alguna razón, que no queréis reconocer, o que, prácticamente, no reconocéis que fui Yo el que os regresó, pudisteis encontarMe nuevamente y volvisteis al camino correcto.

 

Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios y os creé para que tuvierais un final feliz al final de vuestra misión.

 

Ojalá lo hagáis, Mis pequeños, que os toméis ése tiempo, para que reconozcáis Mi Amor a lo largo de vuestra existencia; os daré un tiempo para reflexionar y ojalá, Mis pequeños, tengáis ése agradecimiento en vuestro corazón, para que tengáis Mi Vida en vosotros y sobre todo, el deseo de Mi Corazón, para que regreséis a vuestro Hogar Celestial.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Muy poco tiempo os queda ya, para que podáis poner vuestra alma en buen estado, para que podáis regresar a Mí, daos una oportunidad, Mis pequeños, os repito, os estáis jugando vuestra vida eterna.

 

Hijitos Míos, se os ha explicado que la guerra que estáis viviendo, es una guerra real, pero espiritual. Vosotros esperabais, una guerra nuclear, destructiva, que os iba a dejar, quizá, sin hogar y, ciertamente, ya ha sucedido, pero en lo espiritual. Satanás os ha quitado, a la gran mayoría de vosotros, la posibilidad de regresar a vuestro Hogar Eterno, porque os ha llevado al pecado, os ha llevado a la separación de Mi Gracia, de Mi Amor; os aisló de Mi Presencia en vuestro corazón.

 

Esta guerra espiritual que estáis viviendo, es más grave que una guerra nuclear; en las Escrituras se os dice que tuvierais miedo, no tanto, al que os quitara la vida del cuerpo, sino más bien, aquél que os quitara la vida del alma. Y eso, es lo que estáis padeciendo la gran mayoría de vosotros, satanás os ha quitado la vida del alma. Sabéis, perfectamente, que vuestro cuerpo quedará aquí y polvo se volverá. ¿Cómo os presentaréis ante Mí, al final de vuestra existencia? Es vuestra alma la que se va a presentar ante Mí. ¿Qué méritos ganasteis a lo largo de vuestra existencia? ¿Qué Me vais a presentar a Mí, vuestro Dios, de vuestro trabajo, de vuestra misión, por la cual bajasteis a la Tierra a servirMe? ¿Llegaréis con las manos vacías o con las manos llenas? Los Dones, capacidades, Virtudes, los talentos que Yo os di, para que multiplicarais en vuestra existencia. Si os di uno, ¿cuántos Me presentaréis?, si os di dos o tres, ¿los multiplicasteis? ¿Cómo os podréis presentar ante Mí, con alegría, enseñándoMe todo lo que hicisteis de bueno o queriendo esconderos ante Mi presencia, no queriéndoMe ver a los Ojos, porque no hicisteis, prácticamente, nada para Mí, para la misión que os encomendé.

 

Mucho, mucho mal, quizá, haya en vuestra vida pasada que no reparasteis, pero, que, todavía, os doy la oportunidad del arrepentimiento, volviendo a los Sacramentos y llorando de corazón vuestros pecados pasados. ¿No os dais cuenta que Soy todo Amor y quiero vuestro regreso a vuestro Hogar Eterno?, pero, ni aun así, queréis comprender Mis Palabras y se os hacen vacías y vosotros, no queréis regresar a Mí.

 

¡Os estáis jugando la eternidad, Mis pequeños, vosotros, los que no habéis querido seguirMe!, no habéis querido tomar los Mandamientos que os dejé, Mis Promesas, Mis Leyes, Mis Enseñanzas, como medio de vida, de santificación, para que vuestro regreso fuera fácil, agradable ante Mis Ojos y, sobre todo, para vuestro Juicio Final.

 

¡Cuánto habéis desperdiciado de vuestra vida, Mis pequeños! y, sobre todo, poco hicisteis para que muchos de vuestros hermanos se pudieran salvar y, sobre todo, que se mantuviera Mi Amor, Mi Vida, Mis Leyes, Mis Enseñanzas sobre la Tierra.

 

Esta guerra, os repito, es espiritual y vosotros, nada más estáis viendo vuestro exterior, estáis viendo y temiendo la desaparición de vuestros bienes materiales, cuando, ya, vosotros, realmente estáis muertos ante Mis Ojos, porque vuestra alma está sucia, está llena de pecado, de maldad.

 

Muy poco tiempo os queda ya, para que podáis poner vuestra alma en buen estado, para que podáis regresar a Mí, daos una oportunidad, Mis pequeños, os repito, os estáis jugando vuestra vida eterna.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Pase lo que pase, Mis pequeños, sabed que Yo estaré con vosotros y os protegeré de todo mal; vosotros Me escogisteis a Mí y Yo os he escogido a vosotros como Mi pueblo, satanás, ya no os podrá hacer daño; invertisteis muchos años, muchos dolores, mucho amor en Mí y Yo os protegeré en este final, que será, a la vez, vuestro principio.

 

Hijitos Míos, vosotros sabéis, ya por experiencia, que a los que más amo, les pongo más pruebas, los acrisolo, y con ello, Me doy cuenta hasta dónde Me amáis.

 

En las Santas Escrituras, también se os dice que, al que poco se le dio y en lo poco fue fiel, mucho se le dará después. Lo mismo en lo mucho, si mucho se le dio y con mucho respondió, más se le dará después. Pero, aquellos que fallaron, que poco o mucho se les haya dado y no respondieron, eso se les quitará y el castigo tendrán.

 

Mis pequeños, son Palabras duras, pero justas. Cuando Yo tomo un alma  y la pruebo, lo hago para asegurarMe que Me quiere en las buenas y en las malas porque, ciertamente, es fácil amar cuando tenéis todo, cuando no os falta nada, cuando no os preocupáis, cuando estáis felices. Pero, en las dificultades, seguir aceptándoMe y seguir viviendo alegres, es difícil y por eso, os acrisolo, para asegurarMe de que Me queréis en las buenas y en las malas, para que os pueda premiar grandemente en el Reino de los Cielos.

 

Por mucho tiempo os he avisado que el tiempo tenía que terminar y pocos, muy pocos responden.

 

Tenéis el ejemplo con Noé, el mismo Noé avisó a su alrededor, a los habitantes de donde él vivía, que se vendría un Diluvio. Años pasaron y ellos se mantenían construyendo el Arca. Las burlas y ataques, eran de todos los días, pero Noé y su familia, persistieron y el Diluvio llegó. Todos los demás, murieron. A Noé, lo acrisolé, junto con su familia, respondió a las pruebas fuertes, porque ahí eran muchas las burlas y ataques de las personas a su alrededor, pero salió victorioso.

 

Sodoma y Gomorra, lo mismo, ¿cuántos quedaron de ahí? Lot y su familia, pero la esposa dudó y también murió. Y así, he ido acrisolando a las almas que más quiero, algunas responden y otras no.

 

En este tiempo, también, se os ha avisado con las Apariciones de Mi Hija por todo el Mundo, para que repararais vuestra mala vida, para que regresarais a Mí, vuestro Dios y no quisisteis entender. Os he buscado y os hacéis a un lado, os he querido cubrir bajo Mis Alas, como la gallina hace con los polluelos y vosotros os escapáis y hacéis vuestra voluntad. Vuestra voluntad pecaminosa y sin querer obedecer Mis Leyes ni querer vivir en Mi Amor.

 

Soy un Dios Justo y le daré a cada quien lo que aceptasteis, buscasteis y amasteis, que era todo lo que venía de Mí.

 

Despreciasteis Mi Amor, Mis Cuidados, el Conocimiento Divino que os vino a traer Mi Hijo a la Tierra, ¡habéis desperdiciado tanto!, y cuando los acontecimientos se vengan, ¡cuántos van a blasfemar Mi Santo Nombre, por lo que les sucederá!, cuando cada uno de vosotros habéis forjado vuestro propio destino. No quisisteis que Yo os guiara y dejasteis que el enemigo lo hiciera, os desvió y, ahora, padeceréis las consecuencias.

 

Los errores se pagan, Mis pequeños, y os di mucho tiempo para que os alejarais de ésos errores de satanás y no lo quisisteis hacer. La buena semilla, que se ha mantenido Conmigo, formará un nuevo pueblo, el pueblo de Dios.

 

Manteneos, pues, Mis pequeños y mejorad vuestro amor hacia Mí. Ayudaos los unos a los otros, los momentos que se acercan son bellísimos, aceptad las penas que tendréis, como purificación a vuestros pecados, para que podáis entrar gozos al premio que os daré, para que iniciéis el nuevo pueblo de Dios sobre la Tierra.

 

Gozad ya, Mis pequeños, ésos momentos, y no os preocupéis en lo que sucederá. Nueva Casa tendréis, será eliminado todo el mal y el Bien, estará con vosotros. Yo, vuestro Dios, con el hombre, Mi Cielo en la Tierra, éste es vuestro regalo, que tanto os había prometido y que estáis ya, casi, a las puertas de obtenerlo.

 

Pase lo que pase, Mis pequeños, sabed que Yo estaré con vosotros y os protegeré de todo mal; vosotros Me escogisteis a Mí y Yo os he escogido a vosotros como Mi pueblo, satanás, ya no os podrá hacer daño; invertisteis muchos años, muchos dolores, mucho amor en Mí y Yo os protegeré en este final, que será, a la vez, vuestro principio.

 

Manteneos en oración, agradeciéndoMe y amándoMe de corazón, porque fuisteis escogidos y, además, fuisteis acrisolados y vuestro premio tendréis.

Gracias, Mis pequeños.

 
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