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Ene 03_17 Los momentos son, ya, muy graves y se viene la Gran Lucha. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

Temas:

 

 

  • Vais acomodando vuestras creencias a lo que os conviene, ya no venís a Mí, porque os quito el tiempo, Me decís, porque no tenéis tiempo de pasar un rato Conmigo, aunque sea pequeño, Yo no os pido mucho. Aquí, Me veis, otra vez, mendigando vuestro amor.
  • Vivid, pues, Mis pequeños, de acuerdo a lo que se os ha pedido: ser otros Cristos para cambiar a este Mundo, venciendo a satanás, desde vuestro interior. Santificad vuestro interior, Mis pequeños, santificadlo, viviendo de acuerdo a lo que Mi Hijo os enseñó y protegeos con el arma que Yo os he dado, que es el rezo del Santo Rosario.
  • Meditad esto, Mis pequeños, y tomad, ya, en serio, para lo que fuisteis creados.
  • Vivid, pues, más profundamente, vivid en intimidad Conmigo, vivid en la oración, vivid en la pureza, vivid buscando vuestra perfección de vida, que esto es, vivir envueltos de Mi Amor, transmitirlo, gozar, todo lo que está a vuestro alrededor, que es Mi Amor manifestado en la Creación, porque estáis llamados a vivir eternamente Conmigo, con Mi Amor.
  • Vivir Conmigo, Mis pequeños, es vivir cuidándoos de vosotros mismos, de no fallarMe. La humildad, es necesarísima, es imprescindible, un pequeño signo de soberbia puede destruir Mi Obra en vosotros. Os repito que debéis tomar vuestra misión, ya seriamente, para que Yo os pueda transformar, por la acción de Mi Santo Espíritu.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Vais acomodando vuestras creencias a lo que os conviene, ya no venís a Mí, porque os quito el tiempo, Me decís, porque no tenéis tiempo de pasar un rato Conmigo, aunque sea pequeño, Yo no os pido mucho. Aquí, Me veis, otra vez, mendigando vuestro amor.

 

Hijitos Míos, un año terminó, un año comienza. Vosotros, dividís el tiempo, pero el tiempo es uno, Mis pequeños, no terminó lo que estabais esperando, se sigue acrecentando. ¿Habéis visto cómo se ha perdido el amor hacía Mí? Me di por vosotros, vine a la Tierra por vosotros y estáis viendo cómo el Mundo Me ha olvidado.

 

Pocos son los que Me siguen, pocos son los que Me mantienen en su corazón y esto lo va causando satanás en los corazones de los hombres. Vais viendo cómo se pierde la Fe, el Amor, la constancia en el buscar lo bueno e ir eliminando lo malo. Ya no se buscan los valores y se van aceptando los vicios, maldades, desviaciones. Satanás es muy astuto, satanás va desviando los principios que deben regir vuestra vida, vuestra espiritualidad.

 

Vais viendo cómo ya no se habla de Mí, se busca lo superficial, no se busca lo profundo, es más, aquellos que viven en la espiritualidad, la que Yo os he pedido que busquéis, son atacados, a veces, hasta blasfemados o eliminados de la Tierra.

 

Lo estáis viendo alrededor del Mundo, estáis viendo cómo asesinan a vuestros hermanos porque creen en Mí, porque son cristianos verdaderos, porque Me buscan, porque se mantienen en sus valores. Y vosotros, ¿qué hacéis?, ¿Me buscáis?, ¿realmente, estáis buscando crecer espiritualmente?, ¿estáis poniéndoMe, (Lenguas…), vuestro corazón a Mis Pies, para que Yo os tome en vuestra humildad, os eleve en sencillez y os lleve hacia la santidad? No, Mis pequeños, una gran mayoría en el Mundo, ya no viven en esa humildad y sencillez, en esa necesidad de crecimiento espiritual.

 

Vais acomodando vuestras creencias a lo que os conviene, ya no venís a Mí, porque os quito el tiempo, Me decís, porque no tenéis tiempo de pasar un rato Conmigo, aunque sea pequeño, Yo no os pido mucho. Aquí, Me veis, otra vez, mendigando vuestro amor.

 

¡Cuánta ingratitud en el corazón del hombre! Y no entendías cuál es vuestra posición en el Mundo, no queréis tener esa entrega, para vivir de acuerdo a lo que Yo os pido. Vinisteis a servirMe, a ser santos, a vivir Mi Amor.

 

Todos, todos vosotros, los que tenéis vida, estáis para eso en el Mundo, pero, realmente, ¿cuántos son los que toman en serio su vida? Vuestra vida, Yo os la concedí, Mi Padre os la dio, Yo os di el Ejemplo, para que, vosotros, siguierais lo que empecé. Yo no morí, Resucité, Me vieron morir, pero os dejé Mi Vida y esa Vida Mía, la quiero ver en vosotros, en cada uno de vosotros.

 

Satanás, ciertamente, Me quería ver muerto, Me quería eliminar, pero no, vosotros, sois Mis seguidores y, realmente, ¿cuántos de vosotros os habéis comprometido a ello? Vosotros lleváis una misión más sencilla. Sí, ciertamente, os pido que sigáis lo que Yo empecé, pero no vais a llevar esas situaciones tan fuertes y hasta perversas, por parte de los fariseos, quienes, en este tiempo, siguen atacando Mi Obra. Os pido cosas sencillas, os pido que en vuestra familia, en vuestro alrededor, vayáis dejando amor, vayáis dejando Vida, vayáis cambiando corazones.

 

Si, ciertamente, os enamoráis de Mi Amor y, ―vosotros queréis, porque sabéis que respeto vuestro libre albedrío―, seréis tomados porque vosotros lo queréis, a una misión más elevada.

 

Pero, empezad por lo sencillo, Mis pequeños, no os pido demasiado. DadMe, aunque sea, unos minutos al día, en profundidad de oración. DadMe buenos ejemplos, de parte vuestra, para que, vuestros hermanos lo vean y Me vean a Mí, en vosotros. DadMe tiempos de alegría, en que dejéis alegría y paz en vuestros hermanos y que Me vean, también, a Mí, en vosotros en alegría, porque Yo estoy en el Bien, Yo Soy Amor.

 

DejadMe, pues, día a día, aunque sea, por breves momentos o minutos, en vuestros hermanos, pero dejadMe en su corazón y, así, vayáis vosotros, cambiando a este Mundo que tanto Me necesita.

 

Vosotros lo estáis viendo día a día, cómo, satanás, Me va quitando almas. Luchad contra ello, Mis pequeños, Me tenéis a Mí, en vosotros, satanás no puede contra Mí y, si Yo estoy en vosotros, él no podrá contra vosotros.

 

Os lo pido, Mis pequeños, esto es tarea de todos vosotros, que sois Mis seguidores, que sois otros Cristos en estos momentos en el Mundo.

 

Ciertamente, es un compromiso, pero es un compromiso que os va a llevar a un regalo inmenso, inconmensurable, que es Mi Reino, al final de vuestra misión en la Tierra. Dad todo lo que podáis, Mis pequeños, que Yo os lo pagaré, inmensamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Vivid, pues, Mis pequeños, de acuerdo a lo que se os ha pedido: ser otros Cristos para cambiar a este Mundo, venciendo a satanás, desde vuestro interior. Santificad vuestro interior, Mis pequeños, santificadlo, viviendo de acuerdo a lo que Mi Hijo os enseñó y protegeos con el arma que Yo os he dado, que es el rezo del Santo Rosario.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, estoy con vosotros, son tiempos difíciles, son tiempos de cambio, son Mis tiempos, porque, así, el Padre lo ha determinado.

 

Satanás, cada vez, va acrecentando su fuerza contra vosotros, porque vosotros no estáis luchando contra su maldad.

 

Vengo a vosotros, Mis pequeños, como una Madre protegiendo a Sus pequeños, como una Madre que se da y se sacrifica por sus hijos.

 

Vosotros no entendéis lo que realmente está sucediendo y que es muy grave, Mis pequeños.

 

No meditáis, lo suficiente, la situación tan grave que vosotros estáis viviendo.

 

Son tiempos en los cuales, se os dio a vosotros, el don de la vida, para que os dierais por vuestros hermanos, para que vosotros dierais Vida con vuestra oración, a aquellos que están muertos espiritualmente. Estáis viendo, en toda la Tierra, cómo la maldad va creciendo, va destruyendo y, prácticamente, vosotros veis que no hay forma de aliviar esa situación, a donde os está llevando satanás.

 

Pero todo esto, tiene su raíz en vuestro corazón, Mis pequeños, la maldad nace en el interior de cada uno de vosotros, la maldad está a vuestro alrededor, pero, si vosotros, no la dejáis entrar a vuestro ser, vuestros actos son buenos, vuestro ejemplo es santificante, para aquellos que os ven; pero, si vosotros, dejáis que esa maldad mueva vuestros actos, afecte vuestra mente y cambie vuestro corazón, hacia el mal, entonces, os volvéis esclavos de satanás.

 

Vengo como Madre vuestra a levantaros, a mostraros que sí hay una forma de vencerlo.

 

Habéis sufrido mucho y venís sufriendo los ataques de satanás desde el Principio, desde la Caída de vuestro Primeros Padres, y desde ese momento, el hombre, quedará afectado por el pecado. No ha querido luchar, realmente, contra la maldad que puede entrar en el corazón del hombre y, resalto esto: “que puede entrar”, porque si vosotros lo impedís, no entra.

 

Ya Mi Hijo os lo predicó y os dijo que no es lo malo lo que entra en el hombre, sino lo que sale de él. La maldad os rodea, pero vosotros podéis detener esa maldad, si vuestro corazón es bueno, si vuestro corazón es fuerte, si vuestro corazón es santo. Y, la gran mayoría de los hombres, no han buscado esa santidad de vida, que es la que puede ir disminuyendo o destruyendo esa maldad que os rodea.

 

Vengo ante vosotros, Mis pequeños, en todo el Mundo, a defenderos contra los ataques de satanás, pero, también, a defenderos contra vosotros mismos. Sí, Mis pequeños, suena raro que os diga esto, pero es que vosotros mismos os estáis destruyendo, porque no estáis anidando el Amor, de vuestro Dios, en vuestro corazón. Ya vuestro corazón, no pertenece a vuestro Dios, en muchos de vosotros, vuestro corazón pertenece a satanás y por eso estáis viendo cómo la maldad va creciendo y nadie la detiene, porque casi no hay almas buenas, casi no hay almas santas que detengan toda esta maldad.

 

Venid, pues, a Mí, Mis pequeños, manteneos con el arma poderosa que os he dado, que es el Santo Rosario, es sencilla su oración, es sencillo su rezo, pero poderosísima para acabar con las fuerzas de satanás, rezadla con el corazón, para que de él salga todo lo malo que habéis dejado entrar. Detened, dentro de vuestro ser, lo malo que está a vuestro alrededor, que entra a vosotros, pero no dejéis que salga de vosotros, porque, además, seréis juzgados por vuestros actos, no seréis juzgados por lo que entra a vosotros, sino lo que sale de vosotros, en actos en pensamientos, en vida, Mis pequeños.

 

En vosotros está el mejorar vuestra situación mundial, vuestra situación particular. No exijáis a Nuestro Dios, lo que es vuestra obligación, Mis pequeños; vosotros estáis para servir a Nuestro Dios y Señor. Vuestra vida, es un don inmenso, grandísimo, que se os otorgó para vuestra santificación.

 

Vivid, pues, Mis pequeños, de acuerdo a lo que se os ha pedido: ser otros Cristos para cambiar a este Mundo, venciendo a satanás, desde vuestro interior. Santificad vuestro interior, Mis pequeños, santificadlo, viviendo de acuerdo a lo que Mi Hijo os enseñó y protegeos con el arma que Yo os he dado, que es el rezo del Santo Rosario.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Meditad esto, Mis pequeños, y tomad, ya, en serio, para lo que fuisteis creados.

 

Hijitos Míos, a través de estos años que habéis estado Conmigo, ¿os habéis dado cuenta cómo he ido motivándoos a crecer espiritualmente, a ir dejando vuestra vida pasada y hacer de vosotros, nuevos hijos Míos? Dejar atrás “el hombre viejo” como os han dicho y empezar a vivir un hombre nuevo, pero ese hombre nuevo, es Mi Presencia en vosotros.

 

Os he ido reeducando en vuestra Fe, os he ido llevando a través de ejemplos, de Palabras y, a veces, con regaños amorosos, para que vosotros cambiéis, pero ¿qué tanto habéis puesto de vuestra parte? Yo ya puse Mi parte y, ¿vosotros?, ¿qué habéis hecho? No habéis tomado Mis Palabras en serio, Soy vuestro Dios, Yo no juego con las almas, Mis pequeños, vuestra misión es seria, vuestra misión es grande, vuestra vida en la Tierra, el don de la vida que os he dado, es una misión grande y muy seria.

 

¿Cómo os habéis comportado con esto que os he pedido, Mis pequeños?, ciertamente, no habéis dado el cien por ciento, sigo teniendo paciencia con vosotros, pero, realmente, no habéis tomado tan en serio todo lo que os he dado.

 

Tengo que ponerMe así, Mis pequeños, porque estáis luchando contra un enemigo tremendo.

 

Imaginad a un soldado que vaya al campo de batalla sin estar perfectamente protegido, ciertamente, sucumbirá pronto. Vosotros estáis luchando contra un enemigo descomunal, es un ángel caído, pero con un poder tremendo sobre vosotros, por eso os tengo que hablar así, ya, Mis pequeños, porque los momentos son, ya, muy graves y se viene la Gran Lucha, no os quiero perder, pero veo que, vosotros, no estáis dando lo que debierais dar.

 

Acercaos a Mí, dejadMe que Yo os mueva, que Yo os guíe, sabéis que Yo no os presiono, pero os quiero proteger. Yo no quiero que el enemigo os destruya y, sobre todo, después de haber hecho tanto por vosotros, que os he tomado de entre todos vuestros hermanos y os he guiado con una misión específica.

 

Meditad esto, Mis pequeños, y tomad, ya, en serio, para lo que fuisteis creados.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vivid, pues, más profundamente, vivid en intimidad Conmigo, vivid en la oración, vivid en la pureza, vivid buscando vuestra perfección de vida, que esto es, vivir envueltos de Mi Amor, transmitirlo, gozar, todo lo que está a vuestro alrededor, que es Mi Amor manifestado en la Creación, porque estáis llamados a vivir eternamente Conmigo, con Mi Amor.

 

Hijitos Míos, Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, Soy el Perfecto y Me gusta la Perfección. Vosotros estáis llamados a la Perfección, Mi Reino es Perfecto y Yo os creé para que vosotros vivierais esa Perfección.

 

Todo aquello que se sale de la Perfección, no viene de Mí, satanás se encarga de eso, Mis pequeños, de desviaros, de llevaros por caminos en donde vosotros no alcanzáis la perfección. Él se congratula en ello, os hace sufrir y Me hace sufrir, porque Yo veo que vosotros no lucháis mucho por esa Perfección.

 

Ciertamente, pongo todos los medios a vuestro alcance, para que vosotros viváis y transmitáis la Perfección que Mi Hijo os Enseñó y que tenéis en las Sagradas Escrituras.

 

Yo no os pido imposibles, os pido lo que vosotros podéis alcanzar, pero, ciertamente, tenéis que luchar para ello y luchar contra de vosotros mismos y, también, para ello, os he dado todo lo necesario para que vosotros podáis crecer y alcanzar esa Perfección. Tenéis los Sacramentos de Vida; tenéis el Ejemplo y las Enseñanzas de las Sagradas Escrituras; tenéis la vida de los santos que os han precedido; pero, sobre todo, tenéis Mi Amor y teniendo Mi Amor, viviéndolo y transmitiéndolo, ya eso os asegura vuestra entrada al Reino de los Cielos, porque nadie puede dar Mi Amor, si es que no Me lleva en su corazón; y un alma que Me lleva en su corazón, vivirá Conmigo eternamente, en donde Yo Vivo, que es el Reino de los Cielos.

 

Vosotros podéis dar amor, pero, Verdadero Amor a los que están a vuestro alrededor. Sabéis las normas de vida y, sobre todo, la regla de oro, de tratar a los demás como os gustaría que os trataran, porque todos buscáis que se os trate con amor, con respeto, cuidándoos de corazón. Hasta el más malo de los hombres, reacciona al amor.

 

El Amor puede producir grandes milagros, y el Amor os protege contra los ataques de satanás. Cuando vuestro corazón anida Mi Amor, difícilmente satanás os vence, porque él no puede entrar a corazones en donde Yo ya Vivo en ellos.

 

Todo lo he creado en el Amor y, vosotros, sois parte de Mi Creación, sois la parte activa de Mi Creación, ciertamente, lo que veis a vuestro alrededor, con que he adornado vuestro hogar, fue hecho por Mi Amor hacia vosotros.

 

Ciertamente, cuando vosotros veis Mi Obra, llámese un atardecer, un amanecer, el trino de los pajarillos, el mar en calma, tantas y tantas cosas bellas que podéis ver a vuestro alrededor, todas ellas os llevan a alabar Mi Santo Nombre, y todo ello produce un cambio bello en vuestro corazón, porque, Mi Amor, quedó plasmado en cada una de Mis Obras que vosotros tenéis a vuestro alrededor y gozáis.

 

Y vosotros, sois la parte activa de Mi Amor, vosotros lo tomáis, lo hacéis Vida, y lo transmitís, os he dicho que el Amor es dinámico, que, cuando os llenáis de Mi Amor, no lo podéis detener y esto lo sabe satanás.

 

Satanás trata de impedir que las almas Me conozcan, Me alaben, Me agradezcan, Me vivan y por eso os ataca tanto porque él tuvo Mi Amor y no lo tendrá nunca más. Él os lleva a vuestra destrucción espiritual, para que vosotros, también, perdáis lo que él perdió, por su pecado grave contra Mí, por su negación, por su traición.

 

Os insisto tanto en esto, Mis pequeños, porque un alma sin Amor, muere; pero si vosotros tenéis Mi Amor en vuestro corazón, lo gozáis, lo vivís y lo transmitís, sois almas vivas ante Mis Ojos. Vosotros sois Luz ante los hombres, vosotros vais disipando las tinieblas que os rodean, cuando vivís y transmitís Mi Amor a los que están a vuestro alrededor, sin distinción. Todos vosotros sois hermanos, todos vosotros nacisteis de Mi Deseo de Amor para daros Vida, tenéis Vida, porque os amo, y la gran mayoría de vosotros, veis el exterior y, pocos, habéis aprendido a ver el interior, donde radica Mi Amor.

 

Vivid, pues, más profundamente, vivid en intimidad Conmigo, vivid en la oración, vivid en la pureza, vivid buscando vuestra perfección de vida, que esto es, vivir envueltos de Mi Amor, transmitirlo, gozar, todo lo que está a vuestro alrededor, que es Mi Amor manifestado en la Creación, porque estáis llamados a vivir eternamente Conmigo, con Mi Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vivir Conmigo, Mis pequeños, es vivir cuidándoos de vosotros mismos, de no fallarMe. La humildad, es necesarísima, es imprescindible, un pequeño signo de soberbia puede destruir Mi Obra en vosotros. Os repito que debéis tomar vuestra misión, ya seriamente, para que Yo os pueda transformar, por la acción de Mi Santo Espíritu.

 

(J. V. dice: “Ven Señor Espíritu Santo y derrama Tus Bendiciones, Tus dones, Tus Carismas, derrama Tu Amor sobre todos nosotros”.)

 

Hijitos Míos, os mando nuevamente Mi Santo Espíritu sobre vosotros para que os ilumine, para que os lleve por caminos de bien, para que retoméis el verdadero camino, que es vuestra misión, por la cual, os di la vida.

 

Mis pequeños, grande es Mi Amor hacia vosotros y Me abajo a nivel de la creatura para convivir con vosotros y os envío, nuevamente, Mi Santo Espíritu, para que os transforme, si vosotros así lo deseáis y queréis servirMe.

 

Ved, Mis pequeños, cómo os amo, cómo busco vuestro bien, pero, sobre todo, busco vuestro trabajo, vuestra donación, por la salvación de las almas y por la transformación de este Mundo, de lo que ahora vivís, que no es la Vida, como Yo la creé.

 

Abrid vuestro corazón, abrid vuestros deseos de, verdaderamente, servirMe ya, Mis pequeños. Ciertamente, más tarde, Me agradeceréis todo esto que hago por vosotros, para vuestro bien y del Mundo entero.

 

Vosotros sois parte de las almas que están íntimamente ligadas a Mí, para el cambio que se os avecina, pero tenéis que dar todo vuestro ser.

 

Ciertamente, respeto vuestra vida familiar, vuestra vida humana, que debéis cumplirla, pero debéis llevar una vida íntima Conmigo, vida profunda, vida de oración, en donde, a cada uno de vosotros, os voy llevando de acuerdo a la misión que debéis cumplir.

 

A todos vosotros os une Mi Amor, pero vuestra misión es diferente y, así, como a vosotros os he dicho que pertenecéis al redil, el pequeño redil que vive en el Mundo, pero que no pertenece al Mundo. Son tan pocas las almas que han respondido a Mi Llamado y, tal y como os lo dice Mi Hijo en las Sagradas Escrituras, así está sucediendo. Muchos han sido los llamados y pocos los escogidos y eso Me duele mucho, Mis pequeños, porque os amo a todos, pero no recibo el amor de todos.

 

Orad por vuestros hermanos, orad unos por los otros y orad por vosotros mismos para que Mi Santo Espíritu os transforme y os haga ver la misión particular, que lleváis cada uno de vosotros.

 

Os podéis sentir apesadumbrados, quizá, hasta presionados, pero sabéis que Mi Amor, no es así; cuando vosotros os encadenáis a Mi Amor, en ese momento, sentís una libertad total. Es el pecado, es la maldad, el que restringe y limita vuestras capacidades espirituales.

 

Cuando vivís Conmigo, según Mi Voluntad, en ese momento os liberáis. Estos son conceptos que ahora no entendéis, pero pedidMe que Mi Santo Espíritu os los haga entendibles, para que empecéis a vivir la grandeza de Mi Amor.

 

Tengo regalos inmensos que daros, para cumplir vuestra misión pero, sólo os los daré, cuando esté seguro que vosotros cumpliréis, cuando vea que, realmente, estáis tomando, en serio, la misión que os he encomendado, porque deberéis vivir en total humildad y donación a Mi Corazón. La mínima expresión de soberbia que entre en vosotros, puede echar a perder vuestra misión y, por eso, necesito ver que vosotros pongáis todo de vuestra parte, para que, la humildad, que Yo también os daré, pueda vencer la soberbia, por mínima que sea y que quiera entrar en vosotros, al sentiros con Potencias que nunca habéis experimentado.

 

Vivir Conmigo, Mis pequeños, es vivir cuidándoos de vosotros mismos, de no fallarMe. La humildad, es necesarísima, es imprescindible, un pequeño signo de soberbia puede destruir Mi Obra en vosotros. Os repito que debéis tomar vuestra misión, ya seriamente, para que Yo os pueda transformar, por la acción de Mi Santo Espíritu.

 

DadMe todo vuestro ser, que Yo os daré una nueva vida. Seréis nuevos, nuevos hombres ante Mis Ojos y vuestras capacidades, inmensas, porque Mi Amor, habitará perfectamente en vosotros y, con Mi Amor, podréis hacer todo. No Me falléis, Mis pequeños, no traicionéis Mi Amor, no traicionéis Mi Obra en vosotros, no despreciéis lo que tanto he hecho en vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 
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