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Ene 31_17 Implorad, continuamente, a lo largo del día, Su Venida, la Venida del Espíritu Santo. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino.

 

 

Temas:

 

 

  • En el momento en que vosotros entréis en soberbia, en ese momento salgo Yo, y ya no Me transmitiréis, ya no Me viviréis, porque, en la soberbia, se habla de uno mismo y no se habla de Aquél que os empezó a mover para llevaros a un estado más alto espiritual.
  • Manteneos, pues, en estado de Gracia y en oración, para poder sobrellevar las pruebas que se os vienen, porque, satanás, no se va a quedar con los brazos cruzados en sus últimos coletazos para poder acabar con muchas almas. Protegedlas y protegeos, vosotros mismos contra ese último ataque que dará satanás.
  • Debéis profundizar en estas Palabras que ahora os digo, porque si, realmente, queréis estar Conmigo, deberá ser un parteaguas el ahora, dejar atrás todo aquello que Me ofende, todo aquello que os separa de Mí.
  • Aquél que Me busca, pero que Me busca con todo su corazón y con el deseo de perfección, Yo le ayudo a encontrarMe y a crecer fuertemente en Mi Misterio de Amor. Otros, serán mediocres, Me buscan a medias; un día, con mucho ahínco, con muchos deseos de saber de Mí, al otro día, se olvidan de Mí.
  • Cuando Yo le pedía a la gente de ese tiempo, como os lo pido ahora, el ser como niños, era, también, para que os dejarais educar como niños y crecer como sabios.

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: En el momento en que vosotros entréis en soberbia, en ese momento salgo Yo, y ya no Me transmitiréis, ya no Me viviréis, porque, en la soberbia, se habla de uno mismo y no se habla de Aquél que os empezó a mover para llevaros a un estado más alto espiritual.

 

Hijitos Míos, estando para vosotros, aquí en la Tierra y digo así, “para vosotros” porque os vine a servir, obedeciendo a Mi Padre; Me desgasté por serviros, Me di en totalidad, Me di por vuestra salvación y por la de todos los hombres.

 

Mis pequeños, estos son tiempos en que debéis poner más de vuestra parte. Estáis viendo problemas por todo el mundo. Revueltas, guerras dentro de los países, contra otros países, guerras aún dentro del hogar. Estáis viendo cómo todo se sale de orden y esto os está indicando, también, los últimos momentos previos a la Gran Purificación.

 

Satanás os quiere destruir, os lo he venido diciendo desde hace mucho tiempo, quiere destruir Mi Obra de la Creación, pero, sobre todo, quiere destruir Mi Amor, Mi Presencia en vosotros, en vuestra mente, en vuestro corazón, en vuestra vida y lo va logrando, especialmente, con los pequeños. Os pone tantas tentaciones, tantos desvíos y, también, pone ésos desvíos en aquellos que pueden cambiar las leyes y modificarlas a su entero antojo y, obviamente, contra Mí, contra las Enseñanzas que os vine a dar y contra el Amor, el Amor Divino, porque Nuestro Amor, es siempre fructífero.

 

Os he dicho que Nuestro Amor es dinámico y no se le puede detener y satanás lo quiere detener, evitando procreación, evitando transmisión de vida espiritual, evitando todo aquello que os pueda hacer llegar a Mí y que os llenéis de Mí, para vuestra salvación eterna; pero, antes de ello, antes de que dejéis este Mundo, quiere evitar que dejéis Mi Presencia en vosotros, a través de vuestro ejemplo, de vuestros actos.

 

Vuestra obligación, Mis pequeños, es dejarMe en los corazones de vuestros hermanos y la única forma de dejarMe en sus corazones, es viviéndoMe. Debéis cambiar de vida, debéis estar totalmente sueltos a Mi Voluntad; debéis estar dispuestos a que la gente se olvide de vosotros, a que no se hable de vosotros, sino que se hable de Mí, en vosotros. Eso es lo más grande que podéis hacer por Mí, Mis pequeños, desaparecer para vosotros mismos, como San Juan el Bautista, para que aparezca Yo ante los hombres, y de esta forma, os pueda salvar.

 

Sería mucha soberbia de vuestra parte, estar buscando que vuestros hermanos os miren por vuestros méritos, que os sintáis superiores a ellos, porque Yo estoy en vuestro corazón, porque os estoy tomando y os estoy guiando. En el momento en que vosotros entréis en soberbia, en ese momento salgo Yo, y ya no Me transmitiréis, ya no Me viviréis, porque, en la soberbia, se habla de uno mismo y no se habla de Aquél que os empezó a mover para llevaros a un estado más alto espiritual. El hombre que se ve a sí mismo, que se apropia de los bienes espirituales, que Yo os doy, ya no sirve para la salvación de otros.

 

Tened mucho cuidado, Mis pequeños, de que la gente os vea a vosotros, que hablen de vosotros, que os busquen a vosotros. Vosotros Me debéis transmitir a Mí, debéis transmitir Mis Enseñanzas, Mi Amor y todo lo que Yo os dejé, para que las otras almas puedan vivir y se puedan salvar.

 

Os debéis olvidar de vosotros mismos, para que, cuando os vean a vosotros, hablen de Mí, y, vosotros deberéis procurar que así sea. Yo Soy en vosotros y vosotros, sois por Mí. Tened esto presente, Mis pequeños, vosotros, os he dicho, sin Mí, no sois nadie, Me necesitáis a Mí para servirMe y servir a vuestros hermanos.

 

No lo olvidéis, Mis pequeños, vuestra misión es transmitirMe, es vivirMe, es amarMe.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Manteneos, pues, en estado de Gracia y en oración, para poder sobrellevar las pruebas que se os vienen, porque, satanás, no se va a quedar con los brazos cruzados en sus últimos coletazos para poder acabar con muchas almas. Protegedlas y protegeos, vosotros mismos contra ese último ataque que dará satanás.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, voy preparando al Universo entero para este gran cambio que debéis tener. Satanás ya no puede seguir, haciendo lo que ha venido haciendo: destruyendo vidas, destruyendo almas, destruyendo Mi Obra, destruyendo el Amor.

 

Vosotros debéis uniros en la oración. Os he venido hablando de esto, Mis pequeños. Por varios meses atrás, os he pedido la oración, salida de vuestro corazón. Ciertamente, Yo voy guiando los acontecimientos entre vosotros. Os he venido pidiendo la oración, para que no llegarais a momentos de desesperación.

 

Sabéis, perfectamente, y lo tenéis en las Sagradas Escrituras, que cuando os unís en oración, esa fuerza de oración termina con la maldad. La oración es más poderosa que las armas, con las cuales estáis acostumbrados a guerrear. La oración os produce paz interior, os produce vida espiritual, os lleva a la santidad; en cambio, las armas, a donde satanás os quiere llevar, destruye el amor, destruye la fraternidad, destruye la vida espiritual, destruye la paz, a la que todos vosotros estáis llamados a vivir y hacer vivir.

 

He permitido momentos difíciles en el Mundo entero y vosotros habéis reaccionado positivamente, os unisteis en oración y esa oración, ciertamente, que va a traer un efecto grandísimo y bellísimo sobre vosotros, pero si os soltáis de la oración, nuevamente, satanás tomará la batuta y os llevara hacia el mal.

 

Vosotros, Mis pequeños, debéis prepararos para el cambio que se ha de venir. Os he anunciado cambios bellos, pero mientras tanto, estos cambios se darán en el dolor y ese dolor, también os llevará a la santidad. Todo lo que Yo permita en vuestra vida, será para que vosotros mejoréis, será para que vosotros viváis de acuerdo a lo que Yo os he ido pidiendo siempre, que es la vida en la Virtud y en el Amor. Vosotros erráis el camino fácilmente, vosotros no gustáis de vivir en el Bien, queréis el Bien, pero no hacéis prácticamente nada para vivir en él y, sobre todo, para cuidarlo en vuestro corazón.

 

Preparaos, pues, para el cambio que se ha de venir, implorad, continuamente, a lo largo del día, con vuestras palabras, pero que salgan de vuestro corazón, Su Venida, la Venida del Espíritu Santo a vosotros; va a ser como un bálsamo que cure vuestras heridas, que os cuide en los ataques de satanás, que os lleve a la santidad, que os aleje del error y del pecado.

 

Donde cualquiera de Nuestras Tres Divinas Personas estén, siempre os llevarán a la Verdad, a la santidad, al Amor; implorad, pues, que siempre estéis con Nosotros, pero también, poned de vuestra parte.

 

El cambio, se ha de venir, pero, porque vosotros lo pidáis, porque os debéis dar cuenta de que no podéis seguir viviendo en la forma en que estáis viviendo, viviendo en el error, viviendo en la maldad, con la que os ha venido atacando satanás a través de los gobiernos de la Tierra, que se han vuelto instrumentos de satanás y vosotros os habéis dejado manipular y destrozar. Estáis para producir amor, estáis para hacer un cambio fuerte en la Tierra, para desechar de la Tierra, y de todo lo creado, al príncipe de este Mundo a aquel que os quiere destruir, porque sois Mis hijos, porque Yo os crie y creé en el Amor, y que estáis llamados a vivir eternamente Conmigo.

 

Entended esto ya, Mis pequeños, para que, ahorita que ya empezasteis a hacer el cambio a través de la oración y os estáis dando cuenta cómo, a través de la oración, podéis lograr grandes cambios, no dejéis esta arma poderosísima, que es la oración y que os la da el Santo Rosario.

 

Manteneos, pues, en estado de Gracia y en oración, para poder sobrellevar las pruebas que se os vienen, porque, satanás, no se va a quedar con los brazos cruzados en sus últimos coletazos, para poder acabar con muchas almas. Protegedlas y protegeos, vosotros mismos, contra ese último ataque que dará satanás.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Debéis profundizar en estas Palabras que ahora os digo, porque si, realmente, queréis estar Conmigo, deberá ser un parteaguas el ahora, dejar atrás todo aquello que Me ofende, todo aquello que os separa de Mí.

 

Hijitos Míos, Yo vine a la Tierra a serviros, a llevaros hacia la Verdad. Quiero que meditéis en esta frase: “llevaros hacia la Verdad”.

 

Ciertamente, la humanidad, tuvo un periodo muy fuerte de obscuridad, hasta que vine Yo y traje la Luz al Mundo, pero el Mundo seguía en la obscuridad, a tal grado que se dejaron engañar fácilmente, Me mataron y Me clavaron en la Cruz, pero dejé Luz, dejé la Verdad, dejé a Mis discípulos para que ellos siguieran transmitiendo la Verdad. Los escogí de entre los que habían en ése momento, para llenarlos de Luz y que llevaran esa Luz a todo el Mundo.

 

Para vosotros, se os hace difícil seguir viviendo en la obscuridad y con esto os quiero decir, el error, la mentira, la maldad a donde os había estado llevando satanás por siglos. Llego Yo, os traigo la Luz y solamente aquellas almas que se abren perfectamente a Mi Amor, a la aceptación de un cambio verdadero en su vida, pueden alcanzar a ver la Luz que Yo os traje y, así, al irse soltando a Mi Voluntad, empiezan a ver más ésa Luz, hasta que llega un momento, en que esa Luz os purifica, os limpia, os da nueva vida pero, vosotros, debéis poner de vuestra parte. Si realmente Me amáis, si realmente queréis seguirMe, si realmente queréis dejar la obscuridad atrás, y seguir un camino de Luz, debéis luchar contra esa obscuridad, que todavía todos vosotros tenéis en vuestro interior, unos en mayor grado, otros en menor grado, pero hay obscuridad todavía dentro de vosotros. O sea, hay error, hay mentira, hay maldad, hay aceptación, todavía, de cosas negativas que venís viviendo de tiempo atrás y, por conveniencia o por costumbre, estáis aceptando, todavía, ese error en vuestra vida, que no os deja ver, plenamente, esa Luz a la que estáis llamados a vivir, ya desde ahora y eternamente.

 

Vosotros, con la ayuda de Mi Santo Espíritu, a Quien debéis pedirLe esa ayuda, debéis meditar esto pero, profundamente, a la Luz de la Verdad, a la Luz de Mis Enseñanzas, a la Luz de un verdadero deseo de cambio para servirMe y agradarMe a Mí, vuestro Dios. Debéis pedirMe ese cambio, de caminar ya, directamente, hacia la Luz y no voltear hacia atrás o sea, no volver a tomar nada, de lo que antes era obscuridad. O sea, no volver al error, no volver a la mentira, no volver a la maldad. Estáis llamados, y os he escogido para ello, a encontrar la Verdad, gozarla transmitirla y luchar por ella, para el bien de vuestros hermanos y para Gloria Mía.

 

Debéis profundizar en estas Palabras que ahora os digo, porque si, realmente, queréis estar Conmigo, deberá ser un parteaguas el ahora, dejar atrás todo aquello que Me ofende, todo aquello que os separa de Mí, ciertamente, no al grado de antes, pero, todavía, hay algo que os separa de Mí. Por esa maldad y ese pecado que todavía permitís que viva en vuestro corazón y en vuestra mente. Os estoy dando Mi Santo Espíritu para que Él os purifique, para que Él vaya eliminando todo aquello que no os conviene.

 

A eso Me refería cuando os decía que debéis tener una transfiguración, o sea, un cambio, que es el dejar el hombre viejo, el hombre con error, el hombre astuto para las cosas del Mundo, el hombre convenenciero, y volverse el hombre de Luz, el hombre de Vida, el hombre de Amor, el Cristo que quiero que seáis en estos tiempos, como os lo he venido pidiendo, desde hace mucho tiempo.

 

A Mí, no Me vieron diciendo mentiras, maldiciones, groserías, dando malos ejemplos; si vais a venir en pos de Mí, deberéis ser ejemplo, ejemplo de vida en el Amor, de respeto hacia vuestros hermanos, de perfección y no de mediocridad. Ya no os debéis dar esos momentos ni aunque sea de chistes permitidos, grosería, dobles sentidos, maldad.

 

Sois otros Cristos y estoy hablando de perfección y no de mediocridad. Es una lucha fuerte, intensa, que, ciertamente, vosotros no lo vais a lograr con vuestras fuerzas, sino a través de Mi Santo Espíritu y Me lo debéis pedir y, al pedírMelo, con eso estáis sellando un pacto Conmigo, con vuestro Dios, de que queréis ser perfectos de que queréis trabajar  para Mí, porque a eso vinisteis a la Tierra, a servirMe y debéis ser ejemplo de vida, aún con vuestros defectos humanos, como los apóstoles, que tuvieron momentos de debilidad humana, pero a la Luz del Espíritu Santo, después del Pentecostés, se volvieron ésos apóstoles de Cristo, Míos, buscando sólo Mi Bien, buscando el transmitirMe y vivirMe ante vuestros hermanos para cambiarlos, para ayudarles a crecer, para llevarlos a la perfección y a su salvación eterna.

 

Sed pues, lo que Yo quiero que vosotros seáis, Cristos, almas perfectas, almas que están buscando darMe Gloria en el Mundo, dando ejemplo de una vida de amor y virtud. Que seáis esos Cristos que veían por sus hermanos, que los curaban, que los llenaban de vida con las palabras que escuchaban, con los milagros que veían, con el amor que Yo daba. A eso estáis llamados, y si queréis seguirMe, pedidMe Mi Santo Espíritu, para que os ayude a que vosotros luchéis contra ese hombre viejo, ese hombre de mentira, de maldad, de error, que lleváis adentro. Deberéis luchar, verdaderamente, contra eso que traéis y no Me gusta que lo llevéis. Sed perfectos, como Mi Padre, vuestro Padre, Es Perfecto.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Aquél que Me busca, pero que Me busca con todo su corazón y con el deseo de perfección, Yo le ayudo a encontrarMe y a crecer fuertemente en Mi Misterio de Amor. Otros, serán mediocres, Me buscan a medias; un día, con mucho ahínco, con muchos deseos de saber de Mí, al otro día, se olvidan de Mí.

 

Hijitos Míos, meditad esta Verdad: Imaginad que Yo, Cristo Jesús, vuestro Dios, no hubiera venido a la Tierra a salvaros ni a dejaros la Sabiduría Divina que se vive en el Cielo. Seguiríais en la obscuridad, seguiríais en el error, os seguiríais destruyendo unos a otros, salvajemente, como en aquellos tiempos.

 

Satanás, os seguiría atacando fuertemente, destrozándoos y quizá peor que en aquellos momentos en los que Yo llegué, porque, desgraciadamente, el hombre, dejándose llevar por la maldad de satanás, hace a un lado la bondad, porque todos lleváis bondad en vuestro corazón, pero la hacéis a un lado y buscáis la maldad.

 

Imaginaos viviendo en esos tiempos de sandalia y túnica, viviendo sin las comodidades que ahora tenéis, en cierta forma, al momento en que Yo Me di por vosotros y Morí por vosotros. La Luz de Mi Santo Espíritu, entró nuevamente al Mundo y empezasteis a mejorar espiritualmente y se os abrieron las capacidades con Mi Sabiduría y de inteligencia para ir mejorando en vuestra vida diaria.

 

Sí, Mis pequeños, la tecnología y todos sus avances, vinieron gracias a Mi Donación, a Mi Muerte, a Mi Resurrección y a la venida de Mi Santo Espíritu a todos vosotros.

 

Os he pedido ir meditando esto, Mis pequeños, para que os deis cuenta cuánto ganasteis con Mi Venida a la Tierra, no solamente a nivel espiritual, que es lo principal, sino, también, a nivel humano. Os he dicho que el hombre no está evolucionando, sino recuperando las capacidades que tenían vuestros Primeros Padres. Ellos fueron creados perfectos, con unas capacidades que ahora no entenderíais, pero que viviréis los que empecéis el Nuevo Mundo que se os avecina.

 

El hombre va recuperando dones, capacidades extraordinarias, inteligencia, pero, también, vida espiritual, que os va acercando cada vez más a Mí, vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad y, con ello, vais comprendiendo lo que es estar en vida de Dios y crecer en la Sabiduría Divina que no tiene fin. Aquellos que ya han entrado en ese camino de la búsqueda de la Verdad y de Mi Amor, les voy dando capacidades extras, para ir gozando lo que se vive en el Cielo, para ir gozando Mi Presencia en vosotros, para ir gozando Mi Sabiduría, para ir gozando lo creado, la Naturaleza, que todavía os falta conocer mucho de ella y de todo lo creado.

 

Aquél que Me busca, pero que Me busca con todo su corazón y con el deseo de perfección, Yo le ayudo a encontrarMe y a crecer fuertemente en Mi Misterio de Amor. Otros, serán mediocres, Me buscan a medias, un día, con mucho ahínco, con muchos deseos de saber de Mí, al otro día, se olvidan de Mí, son almas que no son constantes en el deseo de amarMe ni de servirMe, ciertamente, hay amor, hay búsqueda, hay deseo de estar Conmigo, pero no son almas que quieran dar su máximo. Las amo, pero no Me servirán para iniciar un Nuevo Mundo.

 

Las almas que iniciarán el Nuevo Mundo por venir, son esas almas que ya os describí, almas deseosas de estar Conmigo, de agradarMe, de buscarMe en todo momento y de compartir todo lo Mío a vuestros hermanos.

 

La decisión es vuestra, ¿queréis realmente, estar Conmigo o seréis de las almas mediocres, que, a veces, estáis, realmente, Conmigo y en otros momentos, no, y ni siquiera os importa no estar Conmigo?

 

Dejad, pues, que Mi Santo Espíritu os transforme, os enamore de Mí, para que vosotros, con los regalos que se os darán, realmente, os enamoraréis de Mí y de Mi Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Cuando Yo le pedía a la gente de ese tiempo, como os lo pido ahora, el ser como niños, era, también, para que os dejarais educar como niños y crecer como sabios.

 

Hijitos Míos, Mis pequeños, cuando Yo le pedía a la gente de ese tiempo, como os lo pido ahora, el ser como niños, era, también, para que os dejarais educar como niños y crecer como sabios.

 

Yo, vuestro Dios, educándoos, ¿qué más puede pedir un alma? Y por eso os dejé toda una Evangelización en las Sagradas Escrituras. Aquellas almas que, acostumbradas, están, de leer a diario un poco de la Sabiduría Divina, que está en las Sagrada Escrituras, van creciendo, no solamente en Sabiduría, sino en inteligencia, en amor, van conociéndoMe a Mí, vuestro Dios.

 

Ser como niños, pero, como verdaderos niños, entregados, totalmente, a Mi Voluntad, Yo produzco almas extraordinarias. Sí, Mis pequeños, almas extraordinarias, porque es Mi Promesa, que aquellos que Me buscan y comparten Conmigo Mi Vida, dejándose guiar por Mí, vuestro Dios, y aquellos que aceptan Mi Santa Voluntad en su vida, necesariamente, tienen que tener, también, lo Mío. Y si Yo Soy el Omnipotente, si Yo Soy vuestro Dios, necesariamente, vosotros seréis diferentes a vuestros hermanos, seréis más capaces, más inteligentes, más sabios y con dones muy grandes, porque así lo escogisteis.

 

Dejaos, pues, Mis pequeños, a que Yo os mueva a ser como niños, a que os mueva a  crecer en Sabiduría Divina, pero, sobre todo, a buscar Mi Amor, para que, primeramente, lo gocéis y enseguida, para que lo gocen vuestros hermanos.

Gracias, Mis pequeños.

 
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