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Feb 02_17 Con la oración, lograréis todo, Mis pequeños, Mi Santo Espíritu actuará. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

 

  • Manteneos, pues, en la oración, manteneos implorando Mi Llegada entre vosotros. Nuevamente, regresaré, pero, porque vosotros Me lo pediréis. Debéis preparar el ambiente, para que éste sea propicio, para que Yo, el Rey de Reyes, regrese a estar entre vosotros.
  • De vosotros depende el cambio, si os he pedido que seáis perfectos, como Yo Soy Perfecto, entonces, deberéis dejar que Mi Santo Espíritu os transforme. Vuestra transformación tiene que venir a través de Mi Santo Espíritu, no la podréis lograr por vosotros mismos.
  • El alma, puede vivir llena de Mi Amor, aun a pesar de que todo lo que esté a su alrededor sea adverso a él. Y esto, ¿cómo se logra, Mis pequeños? os preguntaréis, estando en Mí, dejando que Yo, vuestro Dios, haga Mi Voluntad en vosotros.
  • El amor que se debe difundir sobre toda la Tierra, debe salir primero de cada uno de vosotros. Empezad, pues, Mis pequeños, a cambiar al Mundo, para que Mi Hijo pueda regresar entre vosotros, y esto se dará cuando ya, todos vosotros, viváis en el Verdadero Amor, que Mi Hijo Mismo os Enseñó.
  • Yo iré preparando los corazones, a través de Mi Santo Espíritu, para que vosotros, con vuestro ejemplo, con vuestras palabras, con vuestras enseñanzas, podáis ir cambiando almas y, a otras, las iréis enseñando, como Mi Hijo lo hacía.

 

 

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo

Sobre: Manteneos, pues, en la oración, manteneos implorando Mi Llegada entre vosotros. Nuevamente, regresaré, pero, porque vosotros Me lo pediréis. Debéis preparar el ambiente, para que éste sea propicio, para que Yo, el Rey de Reyes, regrese a estar entre vosotros.

 

Hijitos Míos, vosotros debéis ser Luz. Cuando Yo vine a la Tierra, el hombre caminaba entre sombras, no Me conocían, ciertamente, conocían a los profetas, se los enseñaban en el Templo. Ciertamente, los mismos fariseos y escribas, manipulaban la Palabra, pero algo conocían sobre Mi Padre. Vivían en la obscuridad y los mismos sacerdotes no permitían que tuvieran la Luz perfecta.

 

En estos tiempos, la humanidad, nuevamente, está en tinieblas, pero, ahora, es porque la misma humanidad, así lo ha escogido, porque han rechazado Mi Palabra, han rechazado la Luz de la Verdad que os vine a traer. Han rechazado al Profeta, por excelencia, que Soy Yo, vuestro Dios, que Yo, personalmente, os vine a traer la Sabiduría, vine a vivir lo que los profetas, en la antigüedad, habían anunciado y os vine a enseñar, personalmente, cómo se debe vivir en el Amor, en las Virtudes.

 

Este tiempo es peor que en el tiempo en el que llegué y que caminé entre los hombres, porque, antes, no Me conocían y algunos Me recibieron, pero en este tiempo, a pesar de conocer Mi Palabra, a pesar de conocerMe, hasta podría decir, perfectamente, para qué vine, qué os ofrecí, qué os enseñé, a pesar de eso, Me rechazáis, habéis cerrado vuestro corazón a todo lo que viene de Mí. Atacáis a la Iglesia que Yo fundé, atacáis los Mandamientos que os dio Mi Padre para que cumplierais, pero que no aceptáis, porque no queréis vivir como Yo os pido.

 

En una Palabra, Me estáis negando, estáis negando a vuestro Dios y eso es grave, Mis pequeños, porque, Nosotros, os diMos la Vida, os heMos dado todo lo que conocéis y tenéis. Mi Amor, lo estáis pisoteando. En algunos, todavía queda vida Sacramental, pero en una gran mayoría, ya no.

 

Camináis de la mano de satanás y no de Mi Mano. Os dejáis manipular por él, que es el mal y no Me queréis escuchar a Mí. No entendéis que él os está atrayendo la maldad y el sufrimiento, el error, la mentira, la falsedad. Todo eso, lo tomáis como un modo de vida y caéis.

 

Os pido, Mis pequeños, que regreséis a Mí, que, en este día, Mi Santo Espíritu os toque, porque vosotros se Lo pidáis. Sabéis que Yo no presiono, pero os tenéis que dar cuenta de toda la maldad que habéis dejado entrar en vosotros mismos y que está a vuestro alrededor y no le habéis impedido que actúe sobre vosotros.

 

Necesitáis, Mis pequeños, regresar a Mí. Debéis buscar la vida de la Gracia, debéis regresar a la Luz.

 

En aquél tiempo, despreciaron la Luz, porque viví entre ellos y Me crucificaron, ahora, simplemente, no Me tomáis en cuenta, no tomáis en cuenta todo el Tesoro que os he dado.

 

Manteneos, pues, en la oración, manteneos implorando Mi Llegada entre vosotros. Nuevamente, regresaré, pero, porque vosotros Me lo pediréis. Debéis preparar el ambiente, para que éste sea propicio, para que Yo, el Rey de Reyes, regrese a estar entre vosotros.

 

O acaso, vosotros, ¿invitáis a vuestro mejor amigo a vuestro hogar, cuando parece una pocilga? ¿Verdad que no, Mis pequeños? Si Me vais a invitar a regresar a la Tierra, limpiadla primero, llenadla de amor, cambiad primeramente vosotros, antes de señalar a vuestros hermanos.

 

Con la oración, lograréis todo, Mis pequeños, Mi Santo Espíritu actuará. Cuando vosotros sigáis orando de corazón, Mi Amor detendrá todo, recuperará todo lo perdido para vuestro bien y os elevará a la santidad que no habéis podido lograr, porque Me habéis sacado de vuestra vida.

 

Dejaos, pues, mover por Mi Santo Espíritu, para que podáis regresar a Mí y gozar de todos los regalos que Yo os traje y que os pertenecen.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: De vosotros depende el cambio, si os he pedido que seáis perfectos, como Yo Soy Perfecto, entonces, deberéis dejar que Mi Santo Espíritu os transforme. Vuestra transformación tiene que venir a través de Mi Santo Espíritu, no la podréis lograr por vosotros mismos.

 

Hijitos Míos, Mis pequeños, en las Escrituras, se os enseña que el máximo Conocimiento, que es la Sabiduría, se le da a los pequeños y no a los sabios y entendidos. Pero, ¿por qué a los pequeños?, porque ellos aceptan lo que se les da, sin poner interrogantes.

 

El niño acepta de corazón, porque confía, porque cuando se le da algo al niño, se siente amado y esa confianza hace que acepte la enseñanza y lo hace de corazón. Cuando se da algo, obligado, o se utiliza el dolor o el castigo para la enseñanza, el niño lo rechaza y trata de olvidarlo, porque ese conocimiento, cuando lo vuelve a retomar, lo recordará con dolor y por el castigo que recibió cuando le fue enseñado eso.

 

El niño que es amado y él se siente amado, va a recibir con agrado lo que se le enseñe y se va a quedar muy grabado en el corazón. Cuando vosotros enseñáis con alegría, con amor, con el ejemplo, ese niño crecerá alegre, contento, seguro, porque todo vino en el amor, todo ese conocimiento se le dio en el amor y, así vivirá siempre, en el amor.

 

Mi Hijo os Enseñó todo en el Amor, entonces, ¿por qué Le rechazáis? Cuando vosotros leéis sobre Su Vida diaria, Su Vida en el Mundo, debierais gozar cada palabra, cada frase, porque todo os lo dio en Amor, para que vosotros aprendierais, también, a amar perfectamente; para que vosotros gozarais el momento en que Él gozaba, también, al Enseñar a los hombres de ese tiempo y de todos los tiempos, porque lo que enseñaba, iba envuelto de Amor.

 

Las Palabras en las Sagradas Escrituras, os deben llevar a una gran alegría, a llenaros de amor y a vivir plenamente agradecidos de todo lo que se os da.

 

Entended que sois muy pequeñitos y, a pesar de que sois insignificantes, no solamente vosotros, en lo individual, sino vuestro Mundo, en comparación al Universo entero, seguís siendo nada y, aun así, Mi Hijo bajó a estar entre vosotros. Yo, vuestro Padre, en el Antiguo Testamento, enviaba profetas, para, también, dejaros Sabiduría, para que la siguieran en aquél tiempo y también, en este tiempo.

 

Amaos los unos a los otros, es una Orden Divina, es un pedimento Divino, es una obligación entre todos vosotros. Si queréis paz a vuestro alrededor, paz en vuestros hogares, paz en la sociedad, paz en los gobiernos; paz en vosotros mismos; si queréis vivir esa Paz, dejad que Mi Santo Espíritu entre en vosotros y, os repito, pedidLe que saque, de vosotros, todo aquello que os está quitando la Paz. De vosotros depende el cambio, si os he pedido que seáis perfectos, como Yo Soy Perfecto, entonces, deberéis dejar que Mi Santo Espíritu os transforme. Vuestra transformación tiene que venir a través de Mi Santo Espíritu, no la podréis lograr por vosotros mismos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: El alma, puede vivir llena de Mi Amor, aun a pesar de que todo lo que esté a su alrededor sea adverso a él. Y esto, ¿cómo se logra, Mis pequeños? os preguntaréis, estando en Mí, dejando que Yo, vuestro Dios, haga Mi Voluntad en vosotros.

 

Hijitos Míos, vosotros os quejáis de los acontecimientos en vuestra vida y de los que suceden a vuestro alrededor. Ciertamente, fuisteis creados para vivir en Mi Amor, pero, vosotros mismos, os apartáis de Mí. El alma, puede vivir llena de Mi Amor, aun a pesar de que todo lo que esté a su alrededor sea adverso a él. Y esto, ¿cómo se logra, Mis pequeños? os preguntaréis: estando en Mí, dejando que Yo, vuestro Dios, haga Mi Voluntad en vosotros. ¿Acaso no os sentíais, vosotros, protegidos y hasta contentos, cuando vuestros padres os ayudaban a hacer cosas difíciles para vosotros, cuando erais pequeños, ya fueran de la escuela, ya fueran pequeños trabajos dentro del hogar o algo que vosotros necesitabais? Cuando ellos salían a ayudaros, vosotros, os sentíais consentidos, protegidos, amados y por ello, vivíais en el amor.

 

Vais creciendo y vais escogiendo otros caminos, muy diferentes a aquellos que os van a llevar a Mi Amor, que es el Verdadero Amor, y empezáis a hacer cosas que no son buenas, que son desagradables a Mis Ojos y, en ese momento, vosotros os sentís abandonados, os sentís señalados, en cierta forma, sentís Mi Repudio en vuestro interior, hacia el pecado cometido, y eso lo permito, para que os deis cuenta que Yo estoy con vosotros y Conozco hasta lo más íntimo que hagáis, porque Vivo en vosotros, Soy vuestra vida interior.

 

Vosotros podéis escoger el vivir en la alegría, como os dije, a pesar de las adversidades a vuestro alrededor, si hacéis el bien, y aún, a pesar de que sucedan cosas adversas, si Me las ofrecéis, estaréis haciendo el bien y estaréis contentos, también. Todo depende de vuestra actitud de vida, si vuestra actitud es positiva y va de acuerdo a las Enseñanzas que os dejé, vosotros mismos estaréis haciendo vuestro propio ambiente de paz, de amor, de armonía. Pero, si lo que estáis haciendo, no os va a traer paz, primeramente, a vosotros mismos, entonces no viviréis felices, porque no estaréis viviendo Mi Amor.

 

Entended que vosotros vivís, también, de Mi Amor. Cuando vosotros os apartáis de Mí y queréis hacer vuestra propia vida con vuestras propias fuerzas, con lo que vosotros habéis escogido del Mundo, para vivir y que no siempre es lo correcto, entonces tendréis dificultades, una gran mayoría de las cosas que hacéis, os saldrán mal y es por vuestra culpa. No Me echéis la culpa a Mí, Yo quiero que vosotros viváis en el Bien, pero, vosotros, vais delineando vuestro futuro con vuestros actos y con vuestra cercanía a Mí, vuestro Dios. Si Me rechazáis de vuestra vida, estáis rechazando al Amor, estáis rechazando al que os puede dar alegría, paz, armonía en vuestra vida. ¿Cómo queréis tener alegría y amor, cuando Me estáis rechazando a Mí, que Soy la Fuente de ello y de muchísimas cosas más?

 

Entended esto, Mis pequeños, para que satanás no os confunda y os lleve a rechazarMe y a maldecirMe, porque, desgraciadamente, muchos de vosotros habéis llegado a hacerlo, cuando, Yo, Soy Inocente de vuestros actos y de vuestros deseos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: El amor que se debe difundir sobre toda la Tierra, debe salir primero de cada uno de vosotros. Empezad, pues, Mis pequeños, a cambiar al Mundo, para que Mi Hijo pueda regresar entre vosotros, y esto se dará cuando ya, todos vosotros, viváis en el Verdadero Amor, que Mi Hijo Mismo os Enseñó.

 

Entended esto, Mis pequeños, vosotros, los que habéis sido fieles a Mí, a Mis Enseñanzas, y las habéis transmitido, habéis sido Luz en el Mundo. Transmitisteis lo que dejasteis entrar a vuestro corazón, que fue Mi Luz, Mi Sabiduría, el trato amable y bello que Yo os dejé de Ejemplo.

 

Vosotros, los que sois Luz, pertenecéis a la Luz y al final de vuestra misión, en la Tierra, regresaréis al Reino de la Luz; vosotros pertenecéis a Él, vosotros pertenecéis a la Luz. Vosotros dejasteis que la Luz de Mi Vida, entrara en vosotros y así renacierais a vuestra Verdadera Vida.

 

Os he dicho que Yo os doy libertad de actuación y así vive el hombre, desde el principio, desde pequeños. En total libertad, os voy dejando actuar, pero, siempre, cuidándoos de que no os salgáis de donde pertenecéis. Llega el momento, en que debéis dar más de vosotros y, de esta forma, seréis preparados para llevar a cabo la misión que os he de encomendar a cada quien.

 

El hombre tiene la libertad de tomar la decisión de servirMe o de rechazarMe, pero, Yo, también, tengo esas dos opciones, de abrir las Puertas del Reino de los Cielos a los que quisieron seguirMe o cerrarlas a los que no quisieron seguirMe. Recordad esto, Mis pequeños. Os he dado libertad, pero esa libertad, tiene compromisos y, también, tiene un premio o un castigo.

 

Ciertamente, que Yo quiero que todos estéis Conmigo, que viváis transmitiendo vida de amor.

 

Cuando vosotros transmitís cosas bellas, cuando vivís en Mí y lo compartís con vuestros hermanos, vuestros hermanos están recibiendo esas cosas bellas, agradables para su vida, os dan las gracias, os dan alegrías, os llenan a vosotros, también, de cosas agradables, porque vosotros estáis dando cosas agradables. A lo que voy, Mis pequeños, es que, viviendo en Mí, vosotros, al dar cosas bellas, vais a gozar, pero, también, seréis retribuidos con el agradecimiento y regalos de vuestros hermanos a los cuales ayudasteis de una u otra forma. ¿Acaso no os gusta vivir mejor así?, que, al contrario, estar peleando, estar sufriendo, estar afectando la vida de los demás, que os va a traer muchos problemas y conflictos en vuestra vida, en donde la paz, la alegría y el amor, no existirán cuando vosotros escogéis ese camino errado, camino de grosería, de dolor, de maldad.

 

Si vivís en el bien y lo compartís, recibiréis, también, un bien, pero si vosotros tratáis a vuestros hermanos con un mal, no esperéis recibir un bien. Si os tratan mal, si no desean vuestra presencia entre con ellos, entre los que vosotros convivís, no recibiréis cosas buenas, porque vosotros no las habéis dado. Esa es la naturaleza humana, que siempre va a haber algún alma o varias, que estén enfermas de maldad y, aún a pesar del bien que reciban, responderán con un mal. Yo, ahora, os hablo de la mayoría de aquellos hermanos vuestros que responden con el bien a un bien recibido.

 

Dad, pues, buenas cosas a vuestros hermanos y recibiréis un bien, por eso os he dicho que vosotros mismos sois los que cambiaréis al Mundo. Sabéis que Yo no os puedo obligar a vivir en el bien, tiene que salir desde lo más profundo de vuestro corazón. Si queréis un bien a vuestro alrededor, en vuestra vida, en vuestro trabajo, en donde estéis, dad, primeramente, ese paso que vuestros hermanos necesitan ver en vosotros, producid el bien y recibiereis otro.

 

El amor que se debe difundir sobre toda la Tierra, debe salir primero de cada uno de vosotros. Empezad, pues, Mis pequeños, a cambiar al Mundo, para que Mi Hijo pueda regresar entre vosotros, y esto se dará cuando ya, todos vosotros, viváis en el Verdadero Amor, que Mi Hijo Mismo os Enseñó.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Yo iré preparando los corazones, a través de Mi Santo Espíritu, para que vosotros, con vuestro ejemplo, con vuestras palabras, con vuestras enseñanzas, podáis ir cambiando almas y, a otras, las iréis enseñando, como Mi Hijo lo hacía.

 

Hijitos Míos, a los primeros cristianos, se les reconocía por la alegría, por el amor, por el respeto que se tenían unos a otros y que lo tenían hacia las demás personas, también, porque estaban llenas de Mi Amor, porque habían tomado Mis Palabras al pie de la letra. Las comunidades, que se formaban, eran comunidades de amor, convivían como verdaderos hermanos, pero hermanos en Mí, en Cristo Jesús y no se aprovechaban los unos de los otros, eran guiados por Mi Santo Espíritu.

 

Ahora son tiempos de confusión, de maldad, porque no habéis querido que se dé la Luz en el Mundo, porque vosotros mismos la habéis desechado de vuestro corazón. No queréis vivir en lo correcto porque le sacáis provecho a la maldad que está diseminada por todos lados. Satanás, se ha encargado de ir destruyendo los valores en los cuales debéis vivir. Ciertamente, los conocéis, pero no los tomáis como medio de vida, no queréis luchar contra la maldad que se ha impuesto entre vosotros. Algunos añoráis el bien en el cual vivíais o quisierais vivir, pero no hacéis gran cosa en imponer, con amor, lo bello que tenéis en vuestro corazón.

 

Esto os lo digo, Mis pequeños, porque conozco vuestro corazón, lo que estáis viviendo ahora, es un renacer a la Luz, es un renacer a las buenas costumbres, es un renacer a la vida en paz de los hombres. Queréis vivir en donde se viva la justicia, donde se viva el respeto entre unos y otros, en donde se viva el amor que debéis vivir, para vivir contentos.

 

Satanás os está atacando fuertemente, no quiere que produzcáis amor, no quiere que tengáis Paz interior, porque un alma que tiene Paz interior, es muy poderosa, porque, al tener Paz, seguiréis buscando lo que os da esa paz y la Paz, solamente puede venir de Mí, o sea, que si tenéis Paz, produciréis cosas grandes que afectarán el reino de satanás aquí en la Tierra.

 

Vuestra misión, Mis pequeños, os lo he dicho, es la de producir Paz y Amor entre los hombres, para eso se os dio el don de la vida.

 

Yo iré preparando los corazones, a través de Mi Santo Espíritu, para que vosotros, con vuestro ejemplo, con vuestras palabras, con vuestras enseñanzas, podáis ir cambiando almas y, a otras, las iréis enseñando, como Mi Hijo lo hacía.

 

Os Bendigo, pues, Mis pequeños, para que Mi Paz, Mi Amor, la Luz del Santo Espíritu estén en vosotros y, de esta forma, os guieis en la Verdad, a pesar de que vivís, ahora, en un Mundo de error y de maldad.

Gracias, Mis pequeños.

 
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