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Rosario vespertino

 

 

 

Temas:

 

 

  • Os repito, la santidad se logra venciéndoos a vosotros mismos, dejando que Mi Gracia actúe en vosotros, a favor de vosotros y a favor de vuestros hermanos, porque no daréis mal ejemplo no diréis cosas indebidas, no haréis algo que los demás tomen y puedan caer en falta grave.
  • Estar Conmigo exige un gran esfuerzo de parte vuestra, especialmente, ahora. Lo estáis viendo a vuestro alrededor, cómo se ha vuelto más permisivo el hombre en hacer cosas, a las cuales, Yo ya las había declarado como pecaminosas.
  • Pedid el Espíritu de Discernimiento, si no lo tenéis todavía, para que podáis discernir si aquellas personas que se acercan a vosotros debéis mantenerlas en vuestra vida o las debéis evitar, para que no destruyan la delicadeza, la pureza, la santidad de vuestra alma. Pero orad por ellas, para que se puedan salvar.
  • Sed prudentes, sed sabios, no todos os aceptarán cuando prediquéis. TraedMe almas pero, en este tiempo, será más a través de vuestra oración, que por vuestra evangelización. Yo estoy con vosotros, no desperdiciéis vuestro tiempo, traedMe almas. Soy vuestro Dios y os necesito a todos vosotros de regreso.
  • No os imagináis, Mis pequeños, el poder que tenéis sobre Mí; sí, el poder que tenéis sobre Mí, vuestro Dios, a través de vuestra oración, a través de vuestra donación, a través de vuestros sacrificios, penitencias, ayunos, todo eso, mueve Mi Corazón y obliga a Mi Corazón a la salvación de aquellas almas por las que vosotros pedís.

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os repito, la santidad se logra venciéndoos a vosotros mismos, dejando que Mi Gracia actúe en vosotros, a favor de vosotros y a favor de vuestros hermanos, porque no daréis mal ejemplo no diréis cosas indebidas, no haréis algo que los demás tomen y puedan caer en falta grave.

 

Os he dicho, Mis pequeños, que todos vosotros estáis llamados a ser santos. Todas las almas creadas deben regresar a Mí, santificadas, y puede decirse que es una obligación de todos vosotros.

 

Os he dicho que la santidad se logra llevando a cabo Mi Voluntad en vuestra vida. Es un trabajo de todos los días y más que nada, es un trabajo, en el cual, vosotros, debéis detener vuestro propio “yo” ante los acontecimientos pecaminosos que os ponga satanás en vuestra vida.

 

Satanás os va a poner tentaciones. La tentación, en sí, puede no ser mala, lo que hace mala a la tentación, es la aceptación de vosotros; que Me hagáis a un lado de vuestra vida, que Me saquéis de vuestro corazón, de vuestra mente y dejéis que eso, que os está proponiendo satanás, lo hagáis propio y, con eso, dañáis Mi Corazón Sacratísimo.

 

En las Sagradas Escrituras, se os dice que no es malo lo que entra en el hombre, sino lo que sale de él y es a lo que Me refiero, Mis pequeños. Pueden entrar muchas cosas a vosotros, pero, ahí, es donde entra vuestra capacidad de detener la maldad. Vosotros podéis dejarla salir y, entonces, no solamente os afectaréis vosotros, sino que afectaréis a los que os escuchen u os vean; o podéis detener lo que satanás os haya propuesto y, de esta forma, es cuando os empezáis a fortalecer y vais alcanzando la santidad poco a poco.

 

Todos vosotros debéis detener la maldad de satanás y, de esta forma, lo iréis venciendo, y esto ¿por qué?, Mis pequeños, os preguntaréis; porque Mi Gracia está ya trabajando en vosotros, porque Mi Gracia está actuando, porque vosotros Me habéis escogido a Mí y no a satanás, porque Mi Gracia ya os está transformando y os está llevando a la santidad, a la que Yo quiero que vosotros lleguéis.

 

Por eso, os repito, la santidad se logra venciéndoos a vosotros mismos, dejando que Mi Gracia actúe en vosotros, a favor de vosotros y a favor de vuestros hermanos, porque no daréis mal ejemplo no diréis cosas indebidas, no haréis algo que los demás tomen y puedan caer en falta grave.

 

Venceos, Mis pequeños, tenéis Mi Gracia, podéis vencer a satanás fácilmente. Sed almas sacramentales, almas que se estén alimentando constantemente de Mí y Yo haré Mi parte en vosotros. Poned de vuestra parte, Mis pequeños, y gozad desde ahora Mi Promesa de que vosotros llegaréis a la santidad, pero, porque os estáis venciendo a vosotros mismos y no estáis permitiendo que los ataques de satanás, pasen a través de vosotros y vosotros los transmitáis a vuestros hermanos. Sois Míos, sed Míos en todo momento.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Estar Conmigo exige un gran esfuerzo de parte vuestra, especialmente, ahora. Lo estáis viendo a vuestro alrededor, cómo se ha vuelto más permisivo el hombre en hacer cosas, a las cuales, Yo ya las había declarado como pecaminosas.

 

Hijitos Míos, Yo no os creé para que vivierais aislados, os creé para que vosotros os compartierais, los unos a los otros, de los dones, de las capacidades, carismas, sabiduría, inteligencia, conocimiento en general y, así, ayudándoos los unos a los otros, os dierais cuenta de que os necesitáis y de esta forma, no por conveniencia, sino por amor, os cuidaríais los unos a los otros.

 

Cada quien tiene las capacidades de hacer algo mejor que el hermano que está junto a vosotros y, por eso, os compartís y a la vez recibís y, especialmente, en estos tiempos, en que la situación será difícil a vuestro alrededor, porque no todos pensarán como Yo os he ido educando. Muchos os atacarán por la forma de pensar, porque estos hermanos vuestros se habrán dejado llevar por los consejos de satanás, más liberales, pecaminosos, opuestos a todo lo que Yo os he enseñado.

 

Estar Conmigo exige un gran esfuerzo de parte vuestra, especialmente, ahora. Lo estáis viendo a vuestro alrededor, cómo se ha vuelto más permisivo el hombre en hacer cosas, a las cuales, Yo ya las había declarado como pecaminosas.

 

Ahora, las están etiquetando como algo pasadero, algo con lo cual vosotros podéis y hasta debéis vivir. Ya el pecado, no es pecado, ya es permisible hacer ciertas cosas, que no solamente os van a afectar espiritualmente, sino que os llevan a una decadencia espiritual general.

 

Cuando los altos dirigentes en la Iglesia, que Yo fundé, se permiten estos liberalismos, empieza la gente a confundirse y caen, porque es más fácil hacer el mal que luchar por mantenerse en el bien. Satanás es muy astuto, os conoce perfectamente, sabe cuáles son vuestras caídas naturales al pecado y os presenta el pecado en forma en que vosotros no os asustéis y lo permitáis en vuestra vida, a pesar de que sabéis que está prohibido, que hay Leyes Divinas que no permiten que se hagan esos actos que os llevan a una situación de pecado en el fondo.

 

Por eso os he dicho que el resto fiel es muy pequeño, porque son pocos, son pocos los que, realmente, se están tratando de mantener en la pureza y buscando su santidad, a pesar de que el ambiente es contrario, es adverso a lo que quieren mantener en su alma.

 

Manteneos pues, Mis pequeños, en la lucha, en la lucha espiritual, evitando que el pecado penetre en vosotros. No dejéis que entre en vosotros y destruya vuestra mente y vuestro corazón. Dejadlo fuera, luchad porque no entre en vosotros, Yo estaré a vuestro lado y os ayudaré para que satanás no pueda envolver a vuestra alma en el pecado y os lleve a la perdición eterna.

 

Ora, orad por vuestros hermanos que han dejado que la tentación entre en su alma y en su vida y están causando, también, mucho mal entre sus hermanos.

 

Sed pues, vosotros, ejemplo fiel de que estáis cumpliendo con Mis Mandatos, con Mis Leyes, y estáis viviendo o estáis tratando de vivir en Mi Amor. Mi Amor purificará todo, dejad, pues, que, primeramente, os purifique a vosotros y, Él Mismo, os dará la Fuerza para luchar contra los ataques de satanás. Os he dicho que satanás no puede contra Mi Amor, dejad, pues, que Mi Amor penetre en todo vuestro ser y, de esta forma, tendréis un escudo poderosísimo contra los ataques de satanás.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Pedid el Espíritu de Discernimiento, si no lo tenéis todavía, para que podáis discernir si aquellas personas que se acercan a vosotros debéis mantenerlas en vuestra vida o las debéis evitar, para que no destruyan la delicadeza, la pureza, la santidad de vuestra alma. Pero orad por ellas, para que se puedan salvar.

 

Hijitos Míos, imaginad que vosotros tenéis un gran tesoro, una figura de porcelana, hecha con una gran exquisitez, bellísima, frágil y que la cuidáis, como lo que es, un gran tesoro. Ciertamente, que querréis enseñarla a vuestras amistades, pero quizá la tengáis bajo un capelo o la tengáis protegida por cristales, para que no la toquen, que solamente se vea a través de ellos, para evitar que se pueda romper alguna pequeña parte delicada de esa obra tan exquisita.

 

Mis pequeños, vosotros tenéis algo, todavía, más precioso que esa estatuilla de porcelana, y es vuestra alma. Vuestra alma es delicadísima, preciosa, llena de detalles bellos que Yo he puesto en ella. Vuestra alma no la podéis enseñar a todos, no os podéis abrir de par en par y platicarle a cualquiera esos detalles íntimos de vuestra alma, porque, quizá, algunos de ellos os puedan traicionar en un futuro, sabiendo lo que tenéis en vuestro corazón. Me refiero a esos detalles que por pudor espiritual no decís a cualquiera o también, aquellos momentos en que flaqueasteis, que pecasteis y, que, sabiendo esos detalles, aquellas personas a las cuales les abristeis vuestro corazón, os puedan atacar después y dar a conocer esas intimidades que solamente Yo, vuestro Dios y el alma, deben conocer.

 

Mis pequeños, vuestra alma es valiosísima, vuestra alma, como os dije, está llena de dones, de cualidades, de carismas. Está adornada con piedras preciosas, con colores bellísimos, algo que no conocéis todavía, y que se dará a conocer cuando lleguéis al Reino de los Cielos, porque así conoceréis a las almas allá arriba, al verlas adornadas con todas las bellas cosas que hicieron durante su misión aquí en la Tierra.

 

Cuando vosotros sois atacados por satanás, si vosotros permitís el ataque, vuestro alma va perdiendo su brillo, va perdiendo su belleza, se va carcomiendo por la maldad que permitisteis entrar en vuestra alma y ese fulgor que Yo le di, lo va perdiendo cuando vais perdiendo la inocencia, y vais permitiendo que la maldad se vaya apoderando de todo vuestro ser. Satanás conoce el valor de un alma y, por eso, trata, de muchas formas, a lo largo de vuestra existencia, que vosotros perdáis vuestra alma, para que no entre al Reino de los Cielos.

 

Muchas tentaciones tenéis a lo largo de vuestra vida, es un camino difícil el que tenéis que recorrer para terminar vuestra misión que le encomiendo a cada alma. Pero todo ese trabajo, todo ese caminar, os va llevando a crecer en valores muy altos o por lo contrario, a destruir vuestra alma y, de esta forma, os condenéis eternamente.

 

Así como vosotros no dejáis que toquen esa escultura de porcelana, por su delicadeza, así debierais vosotros, evitar a todos aquellos que se acerquen a vosotros y que os puedan dañar en vuestra alma. Si hay alguien que os va a llevar hacia el pecado, os va a alejar de Mis Leyes, os va a alejar del Amor que debéis producir, deberéis evitar a esas almas a que estén con vosotros, porque, ellas, en lugar de ayudaros a crecer ante Mis Ojos, en el Bien, será todo lo contrario, os estarán llevando hacia el mal.

 

Pedid el Espíritu de Discernimiento, si no lo tenéis todavía, para que podáis discernir si aquellas personas que se acercan a vosotros debéis mantenerlas en vuestra vida o las debéis evitar, para que no destruyan la delicadeza, la pureza, la santidad de vuestra alma. Pero orad por ellas, para que se puedan salvar.

 

Estad conscientes, Mis pequeños, de que vosotros sois débiles y convenencieros, porque se pueden acercar almas a vosotros, que no son buenas para vuestro crecimiento espiritual, pero las aceptáis. Puede ser por su belleza externa, puede ser por el dinero o los bienes que tengan o por múltiples situaciones que vosotros tomáis como aceptables y, por conveniencia, os repito, las consecuentáis y en lugar de llevaros hacia un bien, os van a llevar hacia un mal, estáis prefiriendo los bienes de este mundo, estáis prefiriendo valores que os van a llevar a la condenación y no estáis protegiendo a vuestra alma, con lo que estas almas os están dañando.

 

Os repito, cuidad, cuidad vuestra alma, es preciosísima ante Mis Ojos, Yo la creé y lo que Yo creo, es perfecto. No dejéis que nadie toque vuestra alma, que la eche a perder, que os destruya, que os pueda llevar a la condenación.

 

Así como esa estatuilla es una obra perfecta, es una obra de arte, vuestras almas, también lo son. No dejéis que satanás la destruya, a través de los que se acerquen a vosotros o de lo que vosotros, en lo personal, permitáis que entre y dañe vuestra alma.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Sed prudentes, sed sabios, no todos os aceptarán cuando prediquéis. TraedMe almas pero, en este tiempo, será más a través de vuestra oración, que por vuestra evangelización. Yo estoy con vosotros, no desperdiciéis vuestro tiempo, traedMe almas. Soy vuestro Dios y os necesito a todos vosotros de regreso.

 

Hace tiempo, Mis pequeños, os dije que al final de los tiempos, os iba a permitir conocer cómo, satanás, os había estado atacando por siglos. Estáis viendo toda la corrupción, la maldad a la que el hombre puede llegar y, siempre, guiado el hombre, por satanás.

 

Estáis viendo cómo la maldad está a vuestro alrededor. Las mismas autoridades, corruptas están, no hay a dónde ir, para que seáis protegidos. Si tenéis medios económicos, podéis comprar la ley, si no los tenéis, la injusticia caerá sobre vosotros.

 

Aquí, en la Tierra, ya todo es maldad, corrupción, muerte, impunidad. Lo estáis viviendo, lo estáis comprobando día a día y así ha sido por los siglos. Los gobiernos, siempre se han aprovechado del pueblo y lo tenéis en las Sagradas Escrituras, viene el tiempo del cambio, pero os he dicho que el cambio se dará cuando os unáis en oración, os arrodilléis y Me imploréis ese cambio.

 

Desgraciadamente, hay almas que se van acomodando aún a estos momentos difíciles y siguen haciendo el mal, buscan la forma en acomodarse a los acontecimientos negativos que os aplastan, que os destrozan, que no os dejan vivir en libertad, en seguridad, en justicia, en amor. Ahora resulta que los que estáis tratando de vivir en el bien, sois los perseguidos. En los mismos trabajos se os enseña y se os permite vivir en la corrupción, si no, sois eliminados, porque no estáis aceptando el sistema, no estáis aceptando el cómo se trabaja y, por eso, sois eliminados, porque la Virtud brilla, la Virtud les molesta y por eso sois eliminados, porque es tanta la maldad y la corrupción, que si tratáis de manteneros bajo Mis Leyes y Mi Amor, sois mal vistos, porque estáis llenos de Mí y ellos no.

 

Por eso, el cambio se ha de dar, para eliminar la cizaña, para eliminar todo aquello que no sirve para iniciar un Nuevo Mundo. Las almas que se han de quedar, son almas Virtuosas, almas que brillan, almas que transmiten vida, almas que están llenas de Mi Amor y en las cuales podéis confiar.

 

Ahora salís de vuestros hogares y no sabéis si regresaréis o cómo regresaréis. Como hace tiempo os dije: “la maldad caminará por vuestras calles y nadie la podrá detener”, porque las mismas autoridades que os debieran defender, se han coludido con por el mal.

 

Debéis salir, Mis pequeños, de vuestros hogares, pidiendo Mi Protección, pidiendo Mi Guía amorosa, la de todo el Cielo, la de todos los Ángeles, pidiendo protección para vuestro cuerpo y para vuestra alma. Sí, también, para vuestra alma, porque veis, día a día, situaciones que avergüenzan, situaciones que se salen ya de lo normal, de lo bueno, de las buenas costumbres, de la pureza.

 

Ciertamente, vivís en el Mundo, pero no pertenecéis al Mundo y de eso debéis estar conscientes. Debéis luchar contra todo aquello que os pueda afectar y que está a vuestro alrededor y que, desgraciadamente, ya son cosas del Mundo. Cuando debierais haber vivido en un Mundo de ejemplo, de vida espiritual alta, de amor entre los hombres.

 

Por eso, estos tiempos son más graves que los antiguos. Anteriormente, no Me tuvieron, no conviví entre los hombres, no Me conocían y vivían, ciertamente, en el pecado. En estos tiempos, se Me conoce, pero no se dejan guiar por todo lo bueno que vosotros debéis producir. Ya no sois Mi Ejemplo, ya no Soy Yo en vosotros, rechazáis lo Mío, rechazáis la vida espiritual, ya no pertenecéis al Cielo.

 

Sí, Mis pequeños, es difícil decir esto y doloroso, pero hay muchas almas que no pertenecen al Cielo, porque no quieren estar Conmigo, porque Me rechazan y hasta Me atacan y muchas de estas almas están a vuestro alrededor, os atacan, también, a vosotros. Tened cuidado con lo que decís y lo que hacéis, porque no seréis aceptados, en todos aquellos lugares públicos a los que vayáis.

 

Ciertamente, hay persecución, pero hasta dentro de vuestro propio hogar. Si Me buscáis sois atacados por lo que ya os dije, porque estáis llenos de Virtud, sois Luz ante los hombres y los que viven en pecado, viven en tiniebla y no quieren saber de la Luz, les molesta la Luz, porque ellos viven en la tiniebla, se sienten señalados, porque viven en pecado y la Luz que vosotros producís, los señala como pecadores y, por eso, os rechazan, os atacan, os destruyen, porque quieren seguir en la obscuridad. Y si todos alrededor están en obscuridad y se acerca alguien de Luz, la eliminarán.

 

Por eso, sed prudentes, caminad en la Tierra, pero con prudencia. Pedid Mi Protección, pedid un cuidado especial, sobre todo, cuando tengáis que entrar en lugares donde sabéis que el vicio, la maldad, el error, el pecado habita en ese lugar.

 

Pedid, pedid por la conversión de vuestros hermanos, vuestra presencia puede molestar mucho, vuestras palabras más. Sed prudentes, sed sabios, no todos os aceptarán cuando prediquéis. TraedMe almas pero en este tiempo, será más a través de vuestra oración, que por vuestra evangelización. Yo estoy con vosotros, no desperdiciéis vuestro tiempo, traedMe almas. Soy vuestro Dios y os necesito a todos vosotros de regreso.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: No os imagináis, Mis pequeños, el poder que tenéis sobre Mí; sí, el poder que tenéis sobre Mí, vuestro Dios, a través de vuestra oración, a través de vuestra donación, a través de vuestros sacrificios, penitencias, ayunos, todo eso, mueve Mi Corazón y obliga a Mi Corazón a la salvación de aquellas almas por las que vosotros pedís.

 

Hijitos Míos, estad alegres, estad contentos, vuestra liberación, pronto viene. Estáis, ya, a momentos de esta Purificación que se os ha venido anunciando. No desesperéis, Mis pequeños, todo tiene un por qué, vuestro tiempo, no es Mi Tiempo y Yo veo a las almas, conozco su pensar, conozco su sentir, vosotros, los que estáis Conmigo, desesperados estáis ya, de verMe Regresar, pero todo tiene su tiempo, Mis pequeños, para que Yo pueda salvar más almas.

 

Habrá momentos difíciles en la Purificación, que ayudarán a que muchas almas se salven, gracias a ésos momentos, las almas dudosas son las que podrán regresar a Mí.

 

Ciertamente, hay almas, que no querrán regresar y hay otras almas que se afianzarán en el Bien y esas son las almas que tomaré para iniciar un Nuevo Mundo, lleno de bellezas, lleno de Mis Promesas, lleno del Amor Divino. Todo cambiará, especialmente, los que habéis ansiado ver caminar la Virtud y el Amor por vuestras calles, actuar y convivir con almas llenas de Mi Amor. Todo eso y más veréis y viviréis.

 

Serán momentos muy bellos, serán momentos deseados, hechos realidad. Perseverad, Mis pequeños, todo lo escrito en las Sagradas Escrituras, se dará, tened paciencia y orad, orad mucho por vosotros, por los vuestros, por el Mundo entero.

 

¡Cómo quisiera que vuestra oración fuera continua, de día y de noche! No os imagináis, Mis pequeños, el poder que tenéis sobre Mí; sí, el poder que tenéis sobre Mí, vuestro Dios, a través de vuestra oración, a través de vuestra donación, a través de vuestros sacrificios, penitencias, ayunos, todo eso, mueve Mi Corazón y obliga a Mi Corazón a la salvación de aquellas almas por las que vosotros pedís. Cuando entráis en donación, y en donación a través de vuestros sacrificios y penitencias, Yo no puedo desoír a las almas que oran, a las almas que piden, a las almas que imploran por la salvación de sus hermanos. Ese es el poder que tenéis sobre Mí, la oración, pero la oración viniendo de almas buenas, de almas que están buscando la santidad, de almas que están buscando por mantenerse en vida espiritual.

 

Cuando Yo veo el esfuerzo de un alma, la lucha propia que lleva a cabo, a pesar de los ataques negativos de satanás a su alrededor, a ésas almas las consiento, porque son almas que salvan a muchas otras almas.

 

Sed pues, Mis pequeños, almas que salven a muchas almas y, así, aseguraréis vuestra felicidad eterna en el Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 
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