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Feb 16_17 Estáis construyendo vuestro hogar en el Reino de los Cielos con vuestras obras de amor. PDF Imprimir E-Mail

Rosario Vespertino.

 

 

 

Temas:

 

  • Las almas del Purgatorio, viven en la Esperanza de llegar a Mí, pero, también, viven en tristeza y preocupación, al ver que no hay suficiente oración, de parte de las almas militantes, para que puedan salir rápidamente del Purgatorio.
  • Os pido, pues, que tengáis siempre vuestro corazón en la mano, siempre. Yo Juzgaré, vuestra acción será recompensada, si la persona que recibe, hace mal uso de lo que vosotros le deis, también, será juzgada. Por eso lo haré Yo, el Juicio es Mío, no vuestro.
  • Vivís más en el Mundo, no vivís en lo espiritual. Toda esta escuela que os he dado, es para que volvierais vuestra vista hacia Mí, para que os dierais cuenta de que Yo estoy en vosotros y alrededor de vosotros, que vivís para servirMe y para hacer el bien a vuestros hermanos con los bienes que Yo os doy gratuitamente.
  • Os quiero recalcar todo esto, Mis pequeños, porque en los momentos de vuestro Juicio Personal, no sabréis qué hacer, estaréis en la disyuntiva de si alcanzarán vuestras obras para vuestra salvación eterna, o no.
  • Al mostrar vuestro corazón en la mano, quiere decir, también, que no os estáis guardando nada, que, realmente, vuestra donación es de amor y no buscando un bien posterior, simplemente, dad, dad al que os pida y Yo Me encargaré de que recibáis de regreso.

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Las almas del Purgatorio, viven en la Esperanza de llegar a Mí, pero, también, viven en tristeza y preocupación, al ver que no hay suficiente oración, de parte de las almas militantes, para que puedan salir rápidamente del Purgatorio.

 

Hijitos Míos, las necesidades espirituales del hombre, son muy grandes y vosotros desperdiciáis mucho tiempo en las cosas del Mundo. Dais mucho tiempo a vuestros intereses, que no os van a dejar nada de bien para vuestra salvación y no estoy hablando de vuestras obligaciones, sino de vuestros intereses personales, que se salen totalmente fuera de lo que es la obligación del hombre.

 

Vosotros tenéis diferentes intereses y todos ellos inútiles, son pasatiempos para el hombre, pero les dais demasiada importancia y, a la larga, os dais cuenta que no os sirvieron para nada.

 

El hombre necesita acercarse más a Mí, os he dicho que Yo velo por vuestras necesidades, pero, vosotros, debéis velar por las Mías, y ¿cuáles son Mis necesidades? Os lo dije en la Cruz, “dádMe almas, tengo sed de almas”. Ciertamente, estáis tan distraídos en las cosas del Mundo, que no podéis, ni siquiera, imaginaros, el valor de un alma y cómo pago Yo, aquí en el Reino de los Cielos, el que vosotros Me salvéis un alma.

 

Muchas veces, os imagináis que solamente con un Padre Nuestro o un Ave María, podréis salvar a un alma y no es así, Mis pequeños, se necesita, a veces, años de oración, de sacrificios, penitencias, ayunos, para salvar a un alma, para sacarla del Purgatorio.

 

Imaginad todo el tiempo que pasan las almas en el Purgatorio, porque no hay almas dedicadas por su salvación. Recordad, que lo que hagáis ahora por ellas, tanto las almas del Purgatorio como las almas que ahora están en la Tierra, como lo estáis cada uno de vosotros, llegará el momento en que vosotros estaréis, también, en el Purgatorio y necesitados de oración.

 

Tantas, tantas almas en el Purgatorio, que, ciertamente, en algún tiempo tendrán su salida de ahí, pero, también, tantas y tantas almas que caen al Infierno y que nunca saldrán de ahí.

 

Si, realmente, hubiera amor en vuestro corazón, si, realmente, tomarais con seriedad lo que Yo os pido y, sobre todo, que os dierais cuenta de vuestra vocación de almas militantes, o sea, lo que implica el ser un alma militante, todo lo que podéis abarcar, mientras tenéis el don de la vida, si vosotros, Le pidierais a Mi Santo Espíritu, que os explicara vuestra función, vuestras obligaciones y vuestros derechos, cambiaríais inmediatamente.

 

Ciertamente, os podéis tratar de mantener aislados del Mundo, haciendo el bien, ciertamente, pero aislados del Mundo, entonces, os daríais cuenta de esta realidad espiritual. Ser alma del Purgatorio, ser alma militante, son dos situaciones muy diferentes. El alma militante, puede hacer grandes cosas por las almas necesitadas y no lo estáis haciendo.

 

Esa es vuestra tarea, Mis pequeños, Yo velo por vosotros y, vosotros, debéis velar, entre tantas cosas, también, por el bien de vuestros hermanos, ya sea que estén por morir, o ya sea, que estén en el Purgatorio. Eso es ser un verdadero hermano.

 

Tratad, pues, Mis pequeños, de darMe ese gusto, de tomar, realmente, vuestra posición de almas militantes, salvadoras, y, sobre todo, que vosotros las ayudéis a sobrellevar ese castigo-purificación, que las almas necesitan para regresar a Mí.

 

Ciertamente, es un castigo, pero, también, es una purificación. Las almas del Purgatorio, viven en la Esperanza de llegar a Mí, pero, también, viven en tristeza y preocupación, al ver que no hay suficiente oración, de parte de las almas militantes, para que puedan salir rápidamente del Purgatorio.

 

Os pido que tratéis de entender esta realidad, la cual, tarde o temprano, cada uno de vosotros, padeceréis y os vuelvo a repetir, lo que hagáis por vuestros hermanos del Purgatorio, más tarde lo recibiréis vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os pido, pues, que tengáis siempre vuestro corazón en la mano, siempre. Yo Juzgaré, vuestra acción será recompensada, si la persona que recibe, hace mal uso de lo que vosotros le deis, también, será juzgada. Por eso lo haré Yo, el Juicio es Mío, no vuestro.

 

Hijitos Míos, todos vosotros habréis visto, alguna vez, en algún cuadro, en alguna estatuilla, también, cómo se Me representa, a Mí, Cristo Jesús, con Mi Corazón en la Mano. Con esto, Mis pequeños, os quiero dar a entender la Caridad, la Caridad que brota de Mí, lo cual vosotros, también, debéis vivir, tener siempre el corazón en la mano y, esto es, estar prestos a ayudar al hermano necesitado, lo conozcáis o no lo conozcáis.

 

Y ¿Cómo es esto, Mis pequeños? Ciertamente, conocéis a los de vuestro mismo hogar, vuestros hermanos, parientes, amigos, pero, muchas veces escucharéis de alguno o algunos necesitados en otros países, en situaciones adversas, en situaciones, en las cuales, vosotros mismos sabéis, que con la oración, con la donación, podéis hacer mucho por estas almas.

 

El tener el corazón en la mano, es estar siempre dispuestos a ayudar al prójimo y no anteponer ningún pretexto para no ayudarles. Tenéis oportunidades a lo largo del día para que les ayudéis, y os digo así, “oportunidades”, en lugar de decir “vuestros hermanos” porque son oportunidades, en las cuales, vosotros, podréis ayudar, podréis ejercitar la Caridad y, con ello, seréis gratos a Mis Ojos.

 

Sí, Mis pequeños, vosotros deberéis siempre tratar de ayudar a vuestros hermanos con lo que tengáis, para que vayáis haciendo méritos para vuestra salvación eterna. Recordad que, cuando regreséis a Mí, se pondrá en una balanza lo bueno que hayáis hecho y lo malo, también, que hicisteis. Por eso, os dije que dejáis pasar oportunidades y, esto es, que pudisteis haber hecho algo para que, en el momento de vuestro Juicio, fuera puesto en la balanza de parte vuestra.

 

Pasáis vuestra vida, a veces, solamente observando y no actuáis, criticáis. Ponéis pretextos, como os dije, para no ayudar. Os imagináis cosas y tratáis de convencer a otros, y de convenceros a vosotros mismos, de que no disteis porque iban a hacer mal uso del dinero que les ibais a dar o de los bienes que les ibais a compartir. ¿Acaso, no hay atrás de todo esto, más bien, una falta de Caridad hacia vuestro prójimo?

 

Vosotros, dad al que necesite y esto, está en las Sagradas Escrituras, que deis cuando el menesteroso se acerque a vosotros, pero, también, podréis ayudar a vuestros hermanos con los dones, capacidades o carismas que hayáis recibido de Mi Santo Espíritu. Aquí lo que quiero haceros notar, es vuestra donación, vosotros recibisteis todo esto gratuitamente y gratuitamente lo debéis dar a vuestros hermanos necesitados. Mucho podéis hacer por vuestros hermanos, quizá, vosotros no tengáis de lo material, pero, muchas veces, una palabra de aliento, una palabra de amor, puede hacer más, que mucho dinero que le podríais dar.

 

Os pido, pues, que tengáis siempre vuestro corazón en la mano, siempre. Yo Juzgaré, vuestra acción será recompensada, si la persona que recibe, hace mal uso de lo que vosotros le deis, también, será juzgada. Por eso lo haré Yo, el Juicio es Mío, no vuestro. Os pido que, de vosotros, siempre salga amor, ayuda hacia vuestros hermanos, porque, eso es lo que hará que vuestro corazón, vaya creciendo en el Amor. Si vosotros no dais, vuestro corazón no crece, vuestro amor hacia los demás, no crece y no seréis los Cristos que necesito que haya en este tiempo.

 

Dad a vuestros hermanos, y recibiréis al ciento por uno, siempre y cuando, no lo hagáis con esta intención.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Vivís más en el Mundo, no vivís en lo espiritual. Toda esta escuela que os he dado, es para que volvierais vuestra vista hacia Mí, para que os dierais cuenta de que Yo estoy en vosotros y alrededor de vosotros, que vivís para servirMe y para hacer el bien a vuestros hermanos con los bienes que Yo os doy gratuitamente.

 

Os pregunto, Mis pequeños, ¿cuántos de vosotros Me podéis mostrar vuestro corazón en la mano, como os lo he pedido? ¿Cuántos de vosotros, realmente, buscáis el bien en vuestros hermanos? ¿Cuántos de vosotros, no volteáis el rostro, cuando un pobre o necesitado, se acerca a vosotros a pedir una limosna? ¿Cuántos de vosotros, estáis dispuestos a dar vuestra última monedita o más que eso, a alguien que necesita, realmente, de una ayuda de parte de vosotros?

 

Le dais mucha importancia a vuestro dinero y no os dais cuenta que vosotros dependéis de Mí, para recibir lo que tenéis. Creéis que vosotros podéis ganar todo el dinero que queráis, pero, ¿cuántas veces no os habéis dado cuenta ya, de que aquellos, que se sentían seguros con sus riquezas, de un día para otro, las pierden?

 

Creéis que siempre tendréis todo lo necesario para vivir a gusto, y de vuestra parte, rara vez recibo palabras de agradecimiento por lo que tenéis, porque estáis muy seguros en que lo que tenéis, lo tendréis siempre.

 

Vosotros sabéis que Yo estoy en el necesitado; lo que le deis al necesitado, Me lo estáis dando a Mí, vuestro Dios. Ciertamente, Yo no lo necesito, pero estoy poniendo a prueba vuestro corazón. La Caridad que salga de él, el Amor que vosotros deis a vuestros hermanos, eso sí cuenta, porque de Amor viviréis eternamente, porque es la esencia Divina de las almas y de todo lo Creado. Yo os voy poniendo pruebas a lo largo de vuestra existencia, para que os deis cuenta, en qué grado de amor está vuestro corazón, si sois avariciosos o sois desprendidos y, siempre buscando el bien de vuestro hermano.

 

Los avariciosos no tienen cabida en el Reino de los Cielos, porque viven para sus posesiones, viven para sus cosas materiales, Yo no estoy en lo que ellos buscan y, por lo tanto, los avariciosos, no Me buscan. Desperdician toda su existencia para llenarse de lo que les llaman valores de este mundo, que, a Mis Ojos, no sirven para vuestra salvación eterna.

 

Meditad el ejemplo que les puse a Mis discípulos con la viuda que dio su última moneda, a diferencia de aquél rico, que vaciaba su bolsa de monedas. A éste le sobrara mucho dinero, a ella, le faltaba. ¿Y quién recibió Mi recompensa?, ¿quién recibió Mi premio?, la viuda, el otro, ya tenía su recompensa. Había buscado los bienes de este Mundo y estaba lleno de ellos, en cambio, ella, en un acto grande de amor y de desprendimiento, dio todo lo que tenía.

 

¿Cuántos de vosotros habéis hecho eso o estáis dispuestos a hacerlo? Primero, cumplir en el amor, y luego morir. Pero no murió, recibió una gran recompensa, porque se desprendió de lo material, buscando un bien espiritual, daba su moneda al templo, buscando un bien espiritual y lo recibió.

 

¿Cuántos de vosotros, cuando se acerca un pobre, a pediros una monedita, realmente, Me habéis visto en él? Ni siquiera lo meditáis, simplemente os volteáis y no le dais, o en el mejor de los casos, sí le compartís de lo vuestro, pero no meditáis que Me lo disteis a Mí, vuestro Dios.

 

Vivís más en el Mundo, no vivís en lo espiritual. Toda esta escuela que os he dado, es para que volvierais vuestra vista hacia Mí, para que os dierais cuenta de que Yo estoy en vosotros y alrededor de vosotros, que vivís para servirMe y para hacer el bien a vuestros hermanos con los bienes que Yo os doy gratuitamente.

 

Todo lo que tenéis, lo habéis recibido de Mí y ¿por qué no lo compartís? Ya os he dicho que mientras más deis, más recibiréis. En el momento en el que vosotros empezáis a atesorar, en ese momento Yo os dejo de dar, porque entonces empieza el hombre a caer en la avaricia, se llena de bienes materiales y, el hombre, Me hace a un lado cuando se ha llenado de bienes materiales.

 

Sed desprendidos, como la viuda, y recibiréis mucho más de Mí. Confiad siempre, Mis pequeños, en Mí, vuestro Dios. Os imagináis que estoy lejos, que no conozco vuestras necesidades y no es así, Mis pequeños, conozco perfectamente vuestras necesidades, pero la principal necesidad en vosotros, es el saber dar amor a vuestros hermanos, como Yo os lo enseñé aquí en la Tierra.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os quiero recalcar todo esto, Mis pequeños, porque en los momentos de vuestro Juicio Personal, no sabréis qué hacer, estaréis en la disyuntiva de si alcanzarán vuestras obras para vuestra salvación eterna, o no.

 

Hijitos Míos, al tener vuestro corazón en la mano, se derivan las obras de Misericordia, que la gran mayoría de ellas, están al alcance de vosotros.

 

Os quiero recalcar todo esto, Mis pequeños, porque en los momentos de vuestro Juicio Personal, no sabréis qué hacer, estaréis en la disyuntiva de si alcanzarán vuestras obras para vuestra salvación eterna, o no.

 

Si vosotros, como dicen las Escrituras, vais a construir una casa y no hicisteis cálculos y dejáis la casa a medias, se burlarán vuestros vecinos, dirán: “mira cómo quiso construir y no le alcanzó”.

 

Vosotros, estáis construyendo vuestro hogar en el Reino de los Cielos con vuestras obras de amor, con vuestra donación. Si fuerais precavidos iríais construyendo poco a poco, llevando ladrillos, por así decirlo, al Reino de los Cielos, uno por uno, para que vuestro hogar estuviera completo cuando llegarais, al final de vuestra existencia, allá.

 

Vuestro hogar, ciertamente, ya está, pero, vosotros, ¿os lo habéis ganado?, ¿habréis hecho las suficientes obras de Caridad y de Misericordia, para ganar vuestro lugar en el Reino de los Cielos?, Llegaréis, ante Mí, al final de vuestra existencia con las manos llenas de buenas obras y Yo alegre las tomaré y las pondré en la balanza para que se incline la balanza a vuestro favor y paséis gloriosos, al Reino de los Cielos.

 

Entended, Mis pequeños, que todo esto que os digo, en una forma sencilla y hasta infantil, va a ser una realidad. ¿Cómo vais vosotros a resolver esa necesidad espiritual, antes de llegar a Mi Presencia? Sí, Mis pequeños, antes, de llegar a Mi Presencia. ¿Habréis hecho las suficientes obras buenas, para que éstas os estén esperando al momento que lleguéis al final de vuestro camino y vuestro Juicio sea favorable hacia vosotros?

 

Quiero que entendáis esto, Mis pequeños, cuando Yo os doy un Consejo o una Advertencia, es para quitaros temores, dudas y podáis estar ante Mí, a gusto, ante Mi Presencia, para que Me veáis como lo que Soy, vuestro Dios Amor y no un Juez Severo.

 

Ya os he dicho que Seré un Dios Amoroso, si Amor disteis a vuestros hermanos, si fuisteis ejemplo en la Tierra, si Me ganasteis almas para el Reino de los Cielos; pero Seré un Juez Severo si vosotros vivisteis en el egoísmo, en la avaricia, en la maldad.

 

Vosotros escogéis el camino, sois libres, Yo os aconsejo y Me adelanto a ese momento que todos vosotros deberéis padecer o gozar, dependiendo de vuestra vida. Gozaréis, si vivisteis para Mí, en el Amor y lo disteis a vuestros hermanos o lo padeceréis si maldad salió de vosotros y no disteis el Amor que debisteis haber dado, primeramente a Mí, vuestro Dios y luego, a vuestros hermanos, sois libres, vosotros escogéis.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Al mostrar vuestro corazón en la mano, quiere decir, también, que no os estáis guardando nada, que, realmente, vuestra donación es de amor y no buscando un bien posterior, simplemente, dad, dad al que os pida y Yo Me encargaré de que recibáis de regreso.

 

Hijitos Míos, muchas veces os molestáis cuando se acerca una persona pobre a pediros una moneda. Posiblemente, alguna vez no tengáis esa moneda y, otras veces, os molestaréis porque os la piden con tanto deseo de recibir, que os sentís obligados y la dais. Os vuelvo a repetir, que sucede esto porque no Me estáis viendo en la persona necesitada, no estáis, realmente, haciendo un bien de corazón, sino estáis haciendo un bien obligado, que no tiene, prácticamente, mérito ante Mis Ojos.

 

Cuando deis, dadlo con amor, Mis pequeños, porque, así también, lo recibisteis de Mí. Cuando tenéis y no os falta nada, no imploráis Mi ayuda, no existo en vuestra vida, Me pasáis por alto.

 

Cuando necesitáis algo, existo en vuestra vida, Me pedís, y a veces Me exigís, el que Yo os dé algo y os lo doy, pero, Yo, sí os lo doy con Amor, y pocos reaccionáis y agradecéis.

 

Mis pequeños, con todo esto que os he dicho, os quiero llevar, realmente, a una vida de Amor, a una vida de hermanos, que es como os debéis ver los unos a los otros. ¿Acaso, le negáis algo a algún hermano vuestro, en vuestro hogar, un hermano de sangre? A veces, ciertamente, que sí, pero es porque existe mucho egoísmo y falta de Virtud en las enseñanzas de vuestro hogar, pero, generalmente, daréis a vuestros hermanos lo que necesitan.

 

Yo os mandé a la Tierra a Mi Hijo, vuestro Hermano Mayor, para que os enseñara a vivir como verdaderos hermanos, pero veo que poco habéis querido aprender de Él y que seguís viviendo de acuerdo a vuestra maldad, a vuestra conveniencia a lo que, satanás, os aconseja.

 

¿Cómo queréis vivir en un Mundo de Paz, si vosotros mismos no estáis respetando a vuestro hermano? No le estáis ayudando, no dais para, posiblemente, luego poder recibir algún bien de ese hermano al que le disteis algo. Cuántos ejemplos hay de que disteis o alguien dio algo a alguien, que ni siquiera conocía y que, al pasar del tiempo, se cambian los papeles y el necesitado, es ahora una persona pudiente, y el que antes tenía, en ese momento ya no tiene y, porque dio, recibe la ayuda del que antes no tenía.

 

Vosotros mismos decís que “el mundo da vueltas” lo que antes era bueno, ahora es malo, el que tenía mucho, ahora no lo tiene y viceversa. Todo se va volteando y vosotros debéis de ir sembrando. Cuando actuáis en el Amor, cuando actuáis en la donación, cuando actuáis Misericordiosamente, cuando veis siempre por el bien hacia vuestro hermano y le tratáis de ayudar en lo que necesite, tarde o temprano recibiréis un bien y hasta multiplicado, como os lo digo en las Sagradas Escrituras, al ciento por uno.

 

Aquí, lo importante, Mis pequeños, es que hagáis el bien, no importando a quién, pero el bien, respaldado con vuestro corazón en la mano, dándoos plenamente.

 

Al mostrar vuestro corazón en la mano, quiere decir, también, que no os estáis guardando nada, que, realmente, vuestra donación es de amor y no buscando un bien posterior, simplemente, dad, dad al que os pida y Yo Me encargaré de que recibáis de regreso.

Gracias, Mis pequeños.

 
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