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Feb 23_17 Os he dado el don de la vida para agradarMe y en el agradarMe, está vuestra felicidad. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Único Mensaje. Primer Misterio. Habla Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Sois almas escogidas, pero tenéis un compromiso grande Conmigo, vuestro Dios. Me disteis vuestro “fiat” y Yo lo respeto inmensamente, vuestra palabra, para Mí, es inmensa, os habéis donado en total libertad y eso, también, es un compromiso para Mí, vuestro Dios, porque un alma que se dona a Mí, en total libertad, es valiosísima y se merece toda Mi Protección, así que, contáis Conmigo plenamente.

 

Hijitos Míos, el alma de cada uno de vosotros, está sedienta, está necesitada, vosotros no os dais cuenta, porque no la cuidáis como es debido. Vuestra alma tiene un potencial tremendo, como os he dicho, pero vosotros no le dais lo que necesita, con lo cual, vosotros podríais llegar a niveles muy altos de espiritualidad.´

 

Vivís agobiados por el mundo, vivís distraídos, en todo aquello en lo que satanás os lleva a distraeros, para que vosotros no os centréis en vuestro principal Alimento, que es todo lo que Yo os he dejado.

 

Si vosotros estudiáis la vida de los santos, como os he dicho otras veces, ellos se centraron en esa necesidad espiritual, encontraron el camino, que es el camino que Yo os dejé aquí en la Tierra, es la vida espiritual, que vosotros debéis pedirMe. Os llenáis de ella, la dais a vuestros hermanos y, con eso, Me salváis a muchas almas, pero la podéis desarrollar en varias formas.

 

Cada uno de vosotros tenéis diferentes dones, capacidades, carismas y, además, estáis contentos con ellos, porque os conozco y así os creé. Si os dais cuenta, cuando encontráis vuestra misión, quizá, a algunos de vuestros hermanos les parezca difícil o prácticamente imposible hacer lo que vosotros estáis haciendo, pero, a vosotros, se os hace fácil y estáis felices, estáis alegres en llevarla a cabo, y esto es porque os he dado los dones y capacidades para que vosotros lo podáis lograr.

 

Así como tenéis capacidades en la escuela para materias diferentes, en los carismas, en los dones, en las virtudes, es lo mismo, Mis pequeños, pero para llegar a ello, vosotros debéis vivir unidos a Mí, llevar una vida espiritual profunda y, sobre todo, el deseo grande de agradarMe, porque os he dado el don de la vida para agradarMe y en el agradarMe, está vuestra felicidad; porque cuando vosotros lleváis a cabo lo que Yo quiero, cuando ayudáis a vuestros hermanos, gozáis lo que hacéis, porque brotan de vosotros, virtudes, gracias y carismas, que vosotros no conocíais y por el hecho de llevar una vida espiritual profunda, y utilizando estos carismas que se salen totalmente, de lo natural, de lo normal de vuestra vida, es lo que hace que vosotros estéis más contentos.

 

Ciertamente, debéis llevar una vida de humildad, grande, para que todos ésos dones, con los que podéis, vosotros, caer en soberbia, lo podáis superar y os deis cuenta que todo eso viene de Mí.

 

A lo que voy, Mis pequeños, es el de haceros ver que estáis llamados a llevar a cabo una obra grande para el Reino de los Cielos, pero, eso, solamente lo entienden almas como las de vosotros, que habéis sido preparados, ya, por varios años, que vais entendiendo lo que debe ser la espiritualidad de las almas y, sobre todo, que habéis aprendido a amarMe y hacer todo por Mí, por vuestro Dios. Estáis viviendo por Mí y para Mí, entended esto, Mis pequeños, y eso es lo que os debe dar la mayor alegría, tenéis una relación íntima Conmigo, vuestro Dios.

 

Desgraciadamente, el hombre, no sabe apreciar estas grandes capacidades, estos grandes dones; hasta os acostumbráis a lo extraordinario y desprecias, después, lo que tuvisteis.

 

Debéis aprender a agradecerMe el hecho de que estoy con vosotros, que os guío en lo particular, que os he dado una Gracia muy grande, el estar Conmigo, el saber estar Conmigo en Mi Presencia, que poco a poco, vosotros lo tendréis en forma personal y, sobre todo, saber apreciar lo que tenéis, porque lo amáis, amáis esta misión, porque miles y millones de vuestros hermanos, no han querido tomar lo que Yo ofrezco, que es el vivir unidos a Mí, vosotros lo  habéis hecho, os lo agradezco y os consiento.

 

Son tan pocas las almas en las cuales puedo Yo recargarMe; son tan pocas las almas, en las cuales puedo Yo confiar y, vosotros, estáis entre ellas.

 

Dejaos, pues, guiar por Mí, vuestro Dios, dejad que Yo os mueva, que os mueva por completo, vuestra alma, vuestros pensamientos, todo vuestro ser. Yo os voy a llevar por caminos seguros, porque os necesito y, sobre todo, porque hay infinidad de almas que os necesitan para poder salvarse.

 

La misión de un alma es muy grande, es importantísima, vosotros estáis en la Tierra, como Yo lo estuve, también; vosotros estáis haciendo grandes cosas, es más, estáis siguiendo Mi Camino, estáis viendo lo mismo que Yo vi, lo estáis viviendo y lo estáis sufriendo, también.

 

Se os ha dicho que aquél que Me siga, no será más grande que el Maestro y que, necesariamente, padecerá lo mismo que Yo padecí, porque estáis Conmigo, porque estáis trayendo la Luz, la vida espiritual a la Tierra, la estáis viviendo, la estáis transmitiendo, pero la gran mayoría, a vuestro alrededor, son sombras, son tiniebla, son maldad, son traición. Vosotros vivís en el mundo, pero no sois del mundo, como Yo Mismo no lo fui, pasé por la Tierra para serviros, tomé vida humana para enseñaros lo que vosotros debéis proseguir.

 

No es nada imposible lo que os estoy pidiendo, porque os he dado las capacidades para hacerlo, lo que Yo hice, lo haréis, también, vosotros, porque escrito está. Me vieron hacer Milagros, vosotros los haréis, di vida y estáis dando vida a hermanos vuestros con la Palabra que Yo he puesto en vuestros labios, por vuestra forma de ser, que es Mi forma de Ser. Estoy hablando en lo espiritual, Mis pequeños, porque cada uno de vosotros tenéis vuestra personalidad y la respeto, como la tenían cada uno de Mis apóstoles en aquél tiempo. Estoy hablando a vuestra alma y vosotros debéis seguirMe, debéis estar Conmigo, para que vuestros hermanos Me vean a Mí en vosotros.

 

Os he dicho que, ya, la obscuridad espiritual, está cubriendo a toda la Tierra y al Universo entero. Vosotros sois Luz, porque os he dado la Luz que Yo traje a la Tierra y de vosotros depende que esa Luz se prosiga con vuestro ejemplo y con vuestra evangelización.

 

Mi Amor está con vosotros, no lo desperdiciéis ni lo despreciéis. Ante Mi Amor se arrodillan los espíritus inmundos. Por eso, os vuelvo a repetir, debéis llevar una vida espiritual profunda, para que Mi Amor os transforme, os dé una vida grande, os lleve hacia la perfección y, la perfección, es vivir Mi Amor y enseñarlo a vuestros hermanos. Toda Mi Evangelización, Mis pequeños, se resume en eso: “amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”.

 

Ciertamente, todavía, no estáis viviendo perfectamente bien, lo que Yo os he pedido, pero Mi Santo Espíritu os ayudará a que alcancéis ese grado del Amor que Yo necesito que tengáis cada uno de vosotros.

 

Os he ido preparando de una u otra forma, para que vosotros viváis en el Amor, como una forma natural de vida, al grado de que vuestros hermanos, a vuestro alrededor, os vean diferente. Vosotros ya veis ahora la vida de una forma diferente, porque os he ido educando para ello. Veis la profundidad de las almas, veis sus necesidades espirituales, tenéis el consejo, tenéis la palabra exacta para darla en el momento indicado, cuando se acerca algún hermano vuestro.

 

Prácticamente, todos vosotros, habéis experimentado ya, esa Gracia especial que tenéis, de poder mover corazones hacia el Amor, porque Yo Soy en vosotros y vosotros, al hablar de Mí, al hablar con Mis Palabras, al respetar y hacer respetar lo que Yo os enseñé, con ello movéis corazones.

 

Estáis llamados a ser perfectos, como el Padre es Perfecto. Vivís para Mí y vivís para dejar un ejemplo santo en la Tierra. Sí, Mis pequeños, seréis recordados porque fuisteis tomados por vuestro Dios, para dejar el Amor del Cielo en la Tierra, pero que esto no os lleve a la soberbia, sino a que os temáis a vosotros mismos, de que no sepáis llevar a cabo vuestra misión correctamente.

 

Temed, temed ante Mi Presencia en vuestro Juicio Final, porque os tomaré cuentas y os preguntaré cómo llevasteis a cabo la misión que Yo os encomendé. Yo estaré con vosotros hasta el fin de vuestra existencia y os presentaréis ante Mí. Estaré a la entrada en el Reino de los Cielos y os preguntaré cómo llevasteis a cabo la misión que Yo os encomendé. ¿Hubo amor de vuestra parte hacia vuestros hermanos, pero, principalmente, hacia Mí? O ¿lo que hicisteis fue en soberbia, para que fuerais puestos en un lugar muy especial ante los hombres y que se os honrara como a grandes figuras de la Tierra?

 

Con esto os quiero hacer entender, Mis pequeños, que la vida espiritual es difícil, en el sentido de que si no cuidáis vuestro interior, alimentándoos, continuamente, de Mí, en Mi Cuerpo Sacratísimo, alimentándoos de la oración, pero alimentándoos, principalmente, de vuestra donación hacia vuestros hermanos, podréis caer, fácilmente, en la soberbia. Ciertamente, Mis apóstoles, en algunos momentos de su predicación, caían en soberbia, al hacer milagros, al hacer grandes prodigios, que, ciertamente, Yo los hacía a través de ellos, pero, el error, es el de apropiarse del Milagro o del momento grandioso, espiritual, que brota de vosotros, y no brota de vuestras capacidades, brota de Mis Capacidades, porque Yo, estaré con vosotros hasta el fin del Mundo.

 

Sois almas escogidas, pero tenéis un compromiso grande Conmigo, vuestro Dios. Me disteis vuestro “fiat” y Yo lo respeto inmensamente, vuestra palabra, para Mí, es inmensa, os habéis donado en total libertad y eso, también, es un compromiso para Mí, vuestro Dios, porque un alma que se dona a Mí, en total libertad, es valiosísima y se merece toda Mi Protección, así que, contáis Conmigo plenamente, Mis pequeños. Podréis pedirMe lo que queráis, siempre y cuando vaya en la línea del crecimiento espiritual, de la ayuda a vuestros hermanos y la salvación de sus almas y también de sus cuerpos.

 

Sois Mis consentidos, pedidMe, para que podáis dar y vivir en una profunda humildad y en una total donación de vuestro ser, porque mientras más pequeños os hagáis ante Mí, más grandes seréis para el Reino de los Cielos.

 

Pedid Mis Bendiciones, pedidMe, lo que Mi Santo Espíritu os pida en vuestro interior, Él os conoce perfectamente y os daré lo que necesitéis para acabar de cumplir vuestra misión. Viviréis grandes momentos que recordaréis eternamente. No os imagináis ahora, Mis pequeños, lo que vuestra pequeñez puede hacer para el Reino de los Cielos. Ciertamente, os repito, no seréis vosotros los que lo haréis, Seré Yo, en vosotros, pero vuestros hermanos os verán a vosotros y os darán un mérito que no os corresponde, pero que lo permito para que Me sigáis sirviendo con un gozo santo y en una vida donada a Mí, vuestro Dios y Señor.

 

Yo, el Hijo del Hombre y vosotros, Mis pequeños, Mis hermanos, os Bendigo: que la Luz del Espíritu Santo, descienda sobre vosotros, os transforme y os lleve a la Perfección de Mi Padre, a la que estáis llamados todos vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 
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