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Mzo 02_17 Yo Soy la Promesa del Padre, Él cumplió Su Promesa, hecha a Adán y Eva. Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

ÚNICO MENSAJE.

 

 

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

Primer Misterio.  Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os dejé tantas Verdades, os enseñé Vida Divina, a la que estáis todos vosotros llamados a gozar, después de esta vida de dolor que estáis padeciendo y, ¿cuántos de vosotros, realmente, os dejáis mover hacia el bien, después de escuchar estas Palabras de aliento, de vida y de Amor?

 

Hijitos Míos, bajé desde el Cielo a estar entre vosotros. Ciertamente, en la antigüedad, Mi Padre, Dios, se comunicaba con el hombre a través de los profetas de ese tiempo, y Me permitió y Me pidió, Mi Padre, encarnarMe, para que, la Palabra, se hiciera Hombre, y, así, Yo, estuviera entre los hombres y, todo lo dicho, en la antigüedad, se hiciera patente en Mí.

 

Padecí desde Mi Encarnación, porque Yo, como Dios, Me tuve que hacer Pequeñito. No quiere decir que sufriera en el Vientre de la Siempre Virgen María, Mi Madre, sino el hecho es que, dejé toda Mi Omnipotencia y, en Humildad, Me hice pequeñito y estuve en el Vientre de Mi Madre el tiempo de gestación, en el cual, esperaba salir para empezar con Mi Misión de Salvación. El intercambio amoroso, en el Vientre de Mi Madre, fue hermoso. Ella, Mi Madre, María, María Santísima, fue una Hechura especial de Nuestra Santísima Trinidad, para que ese Vientre Virginal y Santísimo, Me cuidara, Me arrullara, Me llevara con gran delicadeza. Mi Madre gozaba ese intercambio amoroso, eran pláticas Divinas.

 

En el momento de Mi Nacimiento, empieza, prácticamente, Mi Sufrimiento, Mi Donación. Por un lado, amor de algunos hombres, por otro lado, el odio y la maldad de otros.

 

No es nada más Mi Pasión y Muerte lo doloroso de toda Mi Vida: como os digo, es desde el momento de Mi Nacimiento que satanás empieza a atacar a través de almas malas, personajes malvados, guiados por satanás. Mi Donación, es de treinta y tres años, no de unos cuantos días, que son los momentos de Mi Pasión y Muerte.

 

Quiero que entendáis esto perfectamente, Mis pequeños. Bajar del Cielo, donde todo es bello, donde todo es Amor, donde todo es Luz, donde todo es Vida, porque Mi Presencia es todo eso y mucho más, y bajar para habitar entre los hombres y vivir, prácticamente, todo lo contrario, porque, como sabéis, estos son terrenos de satanás.

 

Yo vine a traer esa Luz, esas bellezas, que se viven en el Reino de los Cielos. Os las vine a mostrar, os las vine a enseñar, os di Evangelización Divina, conocisteis un Nuevo Mundo, una nueva Esperanza, conocisteis el Verdadero Amor, y todo lo tenéis plasmado en las Sagradas Escrituras; el hombre conoció a su Dios y la gran mayoría, Lo rechazó.

 

Ya desde antiguo Me quejaba de la testarudez de los judíos, el pueblo escogido, y seguís siendo así, testarudos, necios, tenéis todo al alcance de vuestra mano y lo desperdiciáis. Podéis tener vida santa y preferís la maldad, el error. Os vine a mostrar el Nuevo Mundo que tendréis cuando terminéis vuestra misión aquí en la Tierra y cerráis vuestros ojos, tapáis vuestros oídos y no queréis saber nada de lo que Yo os enseño, de lo que os prometo.

 

El hombre vivía en tinieblas, os traje la Luz, algunos la aceptaron y otros, una gran mayoría, ha preferido regresar a la obscuridad en la que se vivía.

 

En el Antiguo Testamento, cuando Mi Padre Dios, manda el Diluvio, Sus Palabras son fuertes y dolorosas cuando dice que se arrepiente de haber creado al hombre, de haber creado todo lo que había en ese tiempo, porque, por el Pecado Original, el hombre cayó y, aunque se le ayudaba a crecer nuevamente, el Pecado lo seguía jalando hacia la maldad.

 

Viene el Diluvio, se destruye, prácticamente, todo y se inicia un nuevo amanecer para la humanidad. Hace un Pacto con el hombre y os deja el arcoíris, para recordaros que no volverá, Mi Padre, a destruir con un Diluvio la humanidad.

 

¿Qué podéis decir ahora, vosotros, Mis pequeños, si la maldad actual es peor que la de ese tiempo?

 

Ciertamente, Mi Padre hizo ese Pacto, pero, realmente, os merecéis otro Diluvio. Veis maldad por todos lados, corrupción, mentira, odio, no os tratáis como verdaderos hermanos, que para eso vine, para llevaros a la Luz, para enseñaros cómo se vive en el Cielo, os repito.

 

Os dejé tantas Verdades, os enseñé Vida Divina, a la que estáis todos vosotros llamados a gozar, después de esta vida de dolor que estáis padeciendo y, ¿cuántos de vosotros, realmente, os dejáis mover hacia el bien, después de escuchar estas Palabras de aliento, de vida y de Amor? Os dejé todo, os dejé Vida en Palabras y, hasta Mi Propia Sangre, hasta la última Gota de la Vida que corre en Mi Sangre, y ni aun así, se mueve vuestro corazón al arrepentimiento y a la conversión.

 

Sabéis que llegará vuestra muerte en algún momento, pero debido a la obscuridad a donde os ha llevado satanás, muchos, muchos de vosotros, ya no creéis en la realidad de la muerte y de la resurrección del alma, en donde tendrá un castigo o un premio. ¿Acaso, no os importa vuestro destino eterno?

 

Tenéis las Sagradas Escrituras, tenéis Mis Enseñanzas, Mis Enseñanzas que os dan Vida; tenéis, en el Antiguo Testamento, las Enseñanzas de Mi Padre que os iban preparando para Mi Llegada, Palabras llenas de Amor, Palabras llenas de Esperanza, por Mi Llegada. Yo Soy la Promesa del Padre, Él cumplió Su Promesa, hecha a Adán y Eva, cuando vuestros Primeros Padres fueron sacados del Paraíso.

 

Nuestras Palabras, Nuestras Promesas, se cumplen tarde o temprano. Se os ha dicho en, las Sagradas Escrituras, que hasta la última coma o punto se cumplirán, nada dejará de cumplirse, porque es Nuestra Promesa y, así, como os estoy prometiendo una Vida después de esta vida, pero una Vida bellísima, también, os estoy avisando de una muerte dolorosísima, espiritual, por vuestra condenación eterna, si no cumplís con lo que os pediMos.

 

Se os han dado Mandamientos, para que cumplierais, para que tuvierais acceso a esa Vida futura y eterna, con las bellezas que se Me vieron hacer, y con las Promesas y Palabras que escucharon, desde aquél tiempo, y que ahora leéis en las Sagradas Escrituras. Todo es bello, todo es santo, todo es Luz, todo es Amor, cuando estáis Conmigo, y lo que vendrá, si permanecéis en Mí. Pero, ciertamente, todos aquellos que quieren seguir viviendo en la obscuridad, son, realmente, los que se condenan, son los que quieren seguir viviendo en la obscuridad, a pesar de saber que existe la Luz, la Luz que Yo traje a la Tierra para que la conocierais.

 

El hombre es necio, testarudo, pero muy tonto, ¡muy tonto!, porque no os gusta sufrir. Buscáis siempre el pasarla bien, buscáis el placer, buscáis todo tipo de gozo y os vengo enseñando y anunciando que estáis a momentos críticos, en donde, vuestra purificación se acerca, que ya está sobre vosotros y, aun así, no queréis entender que, la condenación eterna es todo lo contrario de lo que siempre habéis querido tener, que es gozo, diversión.

 

No habéis buscado lo que es la vida espiritual ni os interesa buscarla y vivirla. Sentís que con lo mínimo que dais, obtendréis vuestra salvación eterna y, no es así, Mis pequeños.

 

También, en las Sagradas Escrituras se os anuncia esto, que no todo aquél que diga “Señor, Señor, se salvará” y Yo os diré, “no os conozco” y, realmente, no os conozco.

 

Yo conozco, como dice las Escrituras, a Mis ovejas, pero conozco a Mis ovejas porque ellas Me buscan, quieren estar a Mi alrededor, conocen al Pastor.

 

Vosotros, os queréis pasar de listos, os imagináis que Mi Misericordia Infinita va a caer sobre vosotros y os salvará, simplemente, por decir “Señor, Señor, aquí estoy, sálvaMe”. ¡No!, Mis pequeños, Mi Misericordia es para aquellas almas que Me han buscado, que han tratado de vivirMe, que se han tratado de alimentar toda su vida de Mi Bien, pero, también, han caído en el error y por eso claman “Señor, Señor, perdóname” y son las ovejas que conozco, que ciertamente, Me buscaban, pero, también, erraban y Mi Misericordia se acordará de los momentos buenos, bellos, en que os donasteis, en que disteis todo vuestro ser por servirMe, para ellos será Mi Misericordia, no para los que vivieron en el mal, olvidándose de Mí, olvidándose de vuestros hermanos y aprovechándose de ellos.

 

Vivisteis en la maldad, os llenasteis de ella, se acercaban a vosotros los necesitados y no les hacíais caso, no les ayudabais, no había amor en vuestro corazón y vosotros queréis que Yo os salve con un “Señor, Señor, apiádate de mí”, cuando sabéis que las almas que entrarán al Reino de los Cielos, al final de su existencia, serán aquellas almas que cultivaron el amor. Vosotros no lo cultivasteis, no habéis vivido Mi Amor, no lo conocéis, lo rechazasteis en todo momento, con tal de llenar vuestros bolsillos con los bienes que no eran vuestros. No hubo justicia en vuestros actos, no hubo misericordia de parte vuestra, ante el hermano necesitado y, ¿así queréis que con un “Señor, Señor”, os salve? No, Mis pequeños, estáis en un error, el Amor hay que vivirlo, el Amor hay que transmitirlo, el Amor hay que agradecerlo y, vosotros, no sois de ese tipo de almas que merezcan su salvación eterna.

 

Preparaos, pues, Mis pequeños, momentos difíciles se acercan ya. Son pocas las almas que han entendido la lección. Son pocas las almas que se han llenado de Mi Amor, que Me buscan, para vivir más ésas Palabras que os dejé, para vivir, más, esos momentos de vida espiritual que di a vuestros hermanos en aquél tiempo, para vivir más Mis momentos difíciles de rechazo y de ataque, de aquellos que se decían los buenos de aquél tiempo, los sacerdotes y escribas del sanedrín. ¡Cuánta mentira hay a vuestro alrededor! ¡Cuánta maldad!

 

Mi Gracia y Mi Misericordia, caerán sobre las almas buenas, las almas que han luchado, para que la obscuridad, para que la mentira y la maldad de satanás, no les hiciera caer y se envolvieran en los pecados a donde os lleva satanás, pero el peor pecado, la peor maldad que satanás puede lograr en un alma, es apartarla de Mí, vuestro Dios. Cuando vosotros ya no Me buscáis, ya no tenéis de dónde sosteneros, camináis sin rumbo. De esa forma, satanás, os puede vencer fácilmente, porque os lleva a un callejón sin salida, al hacer que vosotros no llevéis un rumbo fijo, una meta deseable y hermosa, sino que os lleva a momentos de desesperación, a momentos de maldad, venganza y pecados graves, que van destruyendo vuestra voluntad y vuestra vida, física y espiritual.

 

Cuando satanás os ha apartado de Mí, vuestro Dios, y vosotros no tratáis de buscarMe, prácticamente, estáis destruidos, estáis condenados, porque ya no queréis ver la Luz, no queréis buscarla, os llamo, pero ya no reconocéis Mi Voz, ya no sois del rebaño, ya no conocéis la Voz del Pastor.

 

Venid, pues, benditos de Mi Padre, venid a Mí, vosotros, las ovejas de Mi redil. Venid, los que triunfasteis, los que, a pesar de los engaños de satanás, de sus ataques, de toda la maldad con que os atacó a lo largo de vuestra existencia, no caísteis en sus mentiras, no os doblegasteis a sus tentaciones.

 

Venid, el Reino de los Cielos es para vosotros, porque sois triunfadores, porque luchasteis como un gladiador contra el enemigo y no os venció. El Reino es para vosotros, las Puertas se abrirán de par en par para permitir vuestra entrada, seréis ejemplo para muchas almas, porque estos son tiempos de gran tribulación, de mucho engaño y vosotros os mantuvisteis en Fe, a pesar de la obscuridad que os rodeaba.

 

El Reino de los Cielos se gana con el dolor, se gana con el amor, se gana con la lucha diaria, venciéndose a uno mismo, venciendo todo aquello que ha entrado en el corazón del hombre y que lo puede hacer sucumbir.

 

Al Reino de los Cielos, entran todos aquellos que han vencido a satanás, porque Yo lo vencí primero, también vencí a la muerte, la muerte no Me pudo retener y, los que estáis Conmigo, también venceréis a la muerte y resucitaréis al Reino de los Cielos.

 

Venid, pues, benditos de Mi Padre, porque la Fe y el amor a Mí, vuestro Dios, os dará el triunfo eterno, os dará la Vida que Yo os vine a traer, primeramente, a la Tierra; vosotros creísteis en Mí, vivís en Mí, compartís Mis momentos bellos y os doléis con Mis momentos de Pasión, de Muerte, y gozáis con Mi Resurrección.

 

AcompañadMe en esta Cuaresma, Mis pequeños, pero con un gozo grande. AcompañadMe, porque vuestras oraciones, vuestros dolores, vuestras alegrías, se unirán a las Mías y, así, salvareMos a infinidad de almas.

 

Esta Cuaresma Nos unireMos, los que estáis Conmigo, los que Me amáis y los que os queréis volver otros Cristos, porque si creéis en Mí, vuestro Salvador, todo lo Mío es vuestro, Soy vuestro Maestro y vosotros, Mis seguidores, Mis discípulos y, así, unidos, podreMos salvar millones de almas, almas que necesitan ver la Luz, almas que necesitan que toda esa maldad que los está cubriendo, que los está destrozando, espiritualmente, se pueda disipar, que alcancen a ver la Luz y eso los lleve a su conversión, para que alcancen su salvación eterna.

 

Preparaos, pues, Mis pequeños, con gran humildad y amor, a uniros a Mí, vuestro Dios, vuestro Salvador, vuestro Maestro, vuestro Guía, la Sabiduría hecha Hombre; Yo, vuestro Dios, os guiaré y os daré lo que necesitéis, para que seáis esos Cristos, para salvar a vuestros hermanos que lo necesitan. No desperdiciéis este tiempo de salvación de almas. Uníos a Mí, pedidLe a Mi Santo Espíritu, para que os dé esa Gracia de unión Conmigo, vuestro Dios, vuestro Salvador.

 

No desperdiciéis ningún minuto de este, vuestro tiempo, como Yo, no lo desperdicié para vuestra salvación. Yo Me di por vosotros, vosotros, daos por vuestros hermanos, pero, también, daos por Mí. Reparad y quitadMe sufrimientos, dolores, dadMe la alegría que quiero que Me deis y que os la pedí en la Cruz, dándoMe almas y esa alegría, os dará a vosotros, vuestra salvación. DadMe almas, pues, Mis pequeños, Me daréis alegría a Mí y se la daréis a todas esas almas que tanto la necesitan.

 

Mi Amor quede con vosotros, Mi Sangre Preciosa os purifique y os santifique, la Paz quede con vosotros.

 
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