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Mzo14_17Reparación os pido. Yo, el Santo de los Santos, no tenía por qué sufrir por vuestros pecados PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

 

  • Son tantas y tantas las almas que buscan vivir el bien que ellos han escogido, pero, ese bien, en la gran mayoría de los casos, para Mí, es pecaminoso. Ellos, no lo aceptan así, lo toman como un bien, porque les trae placer y esto, en lugar de llevaros hacia vuestra santificación, os lleva hacia la muerte espiritual.
  • Os he dicho muchas veces, que las mentiras de satanás, son muy sutiles y, vosotros, solos, no podríais daros cuenta de cuando se os está mintiendo y cuando, realmente, es verdad.
  • OfrecedMe vuestros grandes dolores o pequeños dolores, pero no desperdiciéis nada, lo que quiero es vuestra compañía, lo que quiero es vuestro amor, lo que quiero es vuestra comprensión, que entendáis el cómo y el por qué, Me di por vosotros, por vuestra salvación.
  • Soy vuestro Dios y sé pagar, Mis pequeños, sé pagar el amor que vosotros deis aquí en la Tierra a vuestros hermanos y el que Me hayáis dado, también, a Mí, vuestro Dios, al reparar por vuestros pecados, por los pecados del Mundo, por los Dolores que Yo voy cargando y que todos vosotros Me causáis.
  • Tened una gran devoción por las Benditas Almas del Purgatorio, en estos tiempos muy necesitadas están, porque no hay suficientes Misas y oraciones para poderlas sacar del Purgatorio lo más pronto posible y, sufren, y sufren mucho.

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Son tantas y tantas las almas que buscan vivir el bien que ellos han escogido, pero, ese bien, en la gran mayoría de los casos, para Mí, es pecaminoso. Ellos, no lo aceptan así, lo toman como un bien, porque les trae placer y esto, en lugar de llevaros hacia vuestra santificación, os lleva hacia la muerte espiritual.

 

Hijitos Míos, estos son tiempos de gran tribulación espiritual. Satanás os quiere destruir, pero, antes, quiere destruir Mi Presencia entre vosotros.

 

Vosotros, Mis pequeños, los que estáis Conmigo, los que Me habéis dado vuestro “fiat”, podéis reconocer, en estos tiempos, el actuar de satanás. Vosotros os dais cuenta lo que está haciendo dentro de la Iglesia, lo que está haciendo en los gobiernos de la Tierra, lo que está haciendo en la sociedad, en la familia. Vosotros lo podéis detectar, porque Mi Santo Espíritu habita en vosotros y vosotros Le habéis abierto vuestro corazón y Él os va guiando, os va indicando los peligros que hay a vuestro alrededor, porque hay innumerables almas que no se percatan de estos hechos, que, para vosotros, son claros, como el cristal, pero ellos, no saben reconocerlos, porque no hay sintonía con su forma de ser, de su espiritualidad, para Conmigo, vuestro Dios.

 

Por eso, vosotros, tenéis gran dificultad de hablar de estos temas con vuestros hermanos, porque no todos os entienden, porque no están Conmigo. La gran mayoría, de vuestros hermanos, buscan solamente el Mundo y lo que de él viene y, satanás, os conoce perfectamente, sabe cómo atraeros hacia las cosas del Mundo, o sea, hacia el pecado y hacia el olvido de todo lo que venga de Mí, vuestro Dios.

 

Por eso, os he dicho, que el rebaño fiel es muy pequeño y es por esto, precisamente, Mis pequeños, porque no están en una sintonía espiritual Conmigo. Cada quien ha buscado su vida y, también, como ellos dicen, hasta su propia espiritualidad, pero, ésta, dista, en muchos casos, de la Verdad y la Verdad Soy Yo, vuestro Dios.

 

Gran tribulación espiritual se vendrá en toda la Tierra y aquellos que no estén preparados, fácilmente, serán presa de satanás y, con ello, su condenación eterna.

 

Os he venido advirtiendo de esto por mucho tiempo atrás. Pero hay mucha gente, gran cantidad de hermanos vuestros, que no quieren y otros, que no pueden ver esta realidad, y por ellos pido que vosotros oréis, por su salvación.

 

Son tantas y tantas las almas que buscan vivir el bien que ellos han escogido, pero, ese bien, en la gran mayoría de los casos, para Mí, es pecaminoso. Ellos, no lo aceptan así, lo toman como un bien, porque les trae placer y esto, en lugar de llevaros hacia vuestra santificación, os lleva hacia la muerte espiritual.

                                                                                                          

Satanás es muy hábil para engañar a las almas y este tiempo, de gran cambio, lo está utilizando para eso, os está presentando, como un bien, lo que es gravemente pecaminoso, porque se Me está atacando, fuertemente, aún dentro de Mi propia Iglesia.

 

Tened, pues, cuidado, Mis pequeños, lo que escucháis, lo que veis, lo que os cuentan y después, discernid. No os dejéis llevar por las noticias tal y como os las dicen, estos son tiempos de gran mentira, por parte de satanás y de sus secuaces, y deberéis utilizar el Discernimiento Santo el cual, muchas veces, os he dicho que pidáis a Mi Santo Espíritu.

 

Vivid, pues, junto a Mí, para que no tengáis problema en pasar estos tiempos de prueba y de tribulación espiritual. Caminando Conmigo, aseguraréis vuestro éxito, si os salís del camino, en el cual Yo os voy a cuidar, y buscáis el caminar solos o el caminar siguiendo a alguien diferente a Mí, cuidado, podréis sucumbir eternamente.

 

Tened mucho cuidado, Mis pequeños, por dónde vais, qué decís, a quién señaláis, porque, también son tiempos de traición y de maldad. Os Bendigo, Mis pequeños.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os he dicho muchas veces, que las mentiras de satanás, son muy sutiles y, vosotros, solos, no podríais daros cuenta de cuando se os está mintiendo y cuando, realmente, es verdad.

 

Hijitos Míos, anunciado estaba de que, en estos tiempos, falsos mesías aparecerían, por eso, os he dicho que pidáis, insistentemente, la Luz de Mi Santo Espíritu, para que no caigáis en todas estas trampas de satanás.

 

Dice J. V.: “Te pido, Padre Santo, por estos hermanos nuestros, que viven engañando a nuestros hermanos”.

 

Mis pequeños, Mi Luz es única (Lenguas…) Todo lo que venga de Mí, Mis pequeños, siempre os dejará Paz, alegría en vuestro corazón y un deseo grande de servirMe y de estar Conmigo.

 

Todo aquello que no viene de Mí, no os permite vivir en paz, Mi Santo Espíritu os hace sentir el error que os están enseñando estos hermanos vuestros; ellos se encuentran alrededor del Mundo, así como, también, los que vienen de Mí, se reúnen en Mi Nombre alrededor del Mundo.

 

Todo lo que venga de Mí, os dará Paz, Armonía, crecimiento espiritual, vida profunda de oración y un deseo grande de no separarse de Mí.

 

Hay mucha mentira a vuestro alrededor y Mis Mismas Palabras se utilizan para Bien y para mal. Se manipulan las Sagradas Escrituras, para engañar a vuestros hermanos y arrebatarles sus bienes, prometiéndoles, a cambio, bienes Celestiales, los cuales, nunca llegarán, porque no están Conmigo aquellos, que, supuestamente, os guían y os están llevando por el “camino correcto”.

 

Os he dicho muchas veces, que las mentiras de satanás, son muy sutiles y, vosotros, solos, no podríais daros cuenta de cuando se os está mintiendo y cuando, realmente, es verdad. Ahí es cuando os dais cuenta, que lo que viene de Mí, tiene que ser guiado por Mi Santo Espíritu, vosotros debéis ser guiados por Mi Santo Espíritu en estos momentos de gran tribulación. Entended, Mis pequeños, que estáis caminando entre sombras. Todo ya es obscuridad, todo es maldad, pero los que no estáis Conmigo, todo lo veis normal y, hasta se atreven a decir que siempre ha sido así.

 

La maldad os acecha, la maldad os quiere destruir, vosotros sois Luz, vosotros, los que habéis escogido Mi Caminar. El Mundo está padeciendo, ya, su purificación y la padeceréis en donde más os duele, porque ya os había dicho que, cada uno de vosotros, iba a padecer, en forma individual, su purificación y que, también, tendríais una purificación general.

 

Para Mí, cada uno de vosotros, sois diferentes a vuestros hermanos, porque, cada uno de vosotros, lleváis una misión qué cumplir, diferente y, así, tanto vuestra purificación, como vuestros premios para el Reino de los Cielos, serán diferentes para cada individuo. Padeceréis, primeramente, esta purificación personal y luego se vendrá la general. Y esto lo hago, Mis pequeños, para que muchas almas se salven, para que entendáis, primeramente, cómo es que no cumplisteis vuestra misión personal o cómo, sí, la cumplisteis y que, también, tendréis un premio. Y al hacer, así, vuestro escrutinio espiritual, muy personal, tendréis tiempo del arrepentimiento y de cambio, para estar preparados para la gran purificación y podáis salvaros, aunque, no, necesariamente, quedaréis para los Cielos Nuevos y para las Tierras Nuevas.

 

Mucho tiempo he invertido en cada uno de vosotros, y no quiero que ese tiempo y ese Amor que puse en vosotros, se desperdicie y se pierdan vuestras almas. Os amo infinitamente a cada uno de vosotros y, por eso, quiero hacer esta purificación personal primero, para que entendáis vuestros errores y os arrepintáis.

 

Los que estáis Conmigo y seréis purificados, para luego, entrar a los Cielos Nuevos y a las Tierras Nuevas, también, tendréis vuestra purificación, pero más leve. Habéis estado Conmigo, os habéis sentado a la mesa Conmigo, habéis partido el pan junto Conmigo y Me habréis tomado muchas veces porque, ése Alimento Divino, que es mi Cuerpo, os ha llevado a un crecimiento espiritual mayor que a aquellos que no quisieron aprovechar la Cena.

 

Todos tuvisteis la oportunidad, pero no todos la aprovechasteis, por eso, al buen hijo se le da mejor trato, porque saben obedecer, porque saben responder al Amor, porque se parecen a  Su Maestro y se dan, como su Maestro se dio por su salvación.

 

Sois almas envueltas en Mi Amor y Yo no puedo castigar severamente, a estas almas que son ejemplo para las almas del Cielo y de la Tierra, por eso recibirán mejor trato y mayores cuidados durante la purificación, tanto personal, como general. Soy Justo y aquí es donde conoceréis Mi Justicia, Mis pequeños.

 

Yo os Bendigo y os pido confiar plenamente en Mí, en Mi Amor, en Mi Misericordia Infinita, porque daré a cada quien, lo que su alma haya ganado.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: OfrecedMe vuestros grandes dolores o pequeños dolores, pero no desperdiciéis nada, lo que quiero es vuestra compañía, lo que quiero es vuestro amor, lo que quiero es vuestra comprensión, que entendáis el cómo y el por qué, Me di por vosotros, por vuestra salvación.

 

Hijitos Míos, cuando vosotros escucháis que Yo Me di por cada uno de vosotros, Me di por vuestra purificación; cada pecado que vosotros cometéis, Me daña. Tomé todos los pecados del Mundo, del Universo entero, los presentes, pasados y futuros en ese momento y Me hice pecado por vosotros y, así, Me vio Mi Padre, como un pecador, porque tomé todos vuestros pecados para purificarlos con Mi Divinidad.

 

Poco os acordáis, Mis pequeños, de reparar el daño que Me hicisteis y Me hacéis, todavía. Ciertamente, en aquél momento, tomé los pecados que hoy mismo cometisteis, que cometisteis en vuestro pasado, que cometeréis mañana y pasado y los demás días de vuestra existencia. En aquél momento Yo los tomé todos, pero esto no quiere decir que ya estáis libres de pecado, que estáis purificados. Con esto os quiero decir, que con Mi Donación, abrí las Puertas del Cielo para que pudierais entrar, siempre y cuando, vosotros os arrepintierais de esos pecados cometidos y que Me han dañado a Mí, en una forma tremenda.

 

Reparación os pido, Mis pequeños. Yo, el Santo de los Santos, no tenía por qué sufrir por vuestros pecados. Yo, que no Soy pecado, tomé los vuestros, para que con Mi Divinidad, pudieran ser perdonados, siempre y cuando, vosotros os arrepintierais de ellos. Sí, Yo os abrí las Puertas del Cielo, pero no podéis pasar a través de ellas, si no os arrepentís, primero, de vuestro mal proceder.

 

Yo Me di, para que pudierais vivir eternamente en el Reino de los Cielos. Con Mi Muerte, os he dado Vida, pero, vosotros mismos, podéis escoger, el seguir viviendo por Mí, o morir, al seguir pecando y no tomar en cuenta ni agradecer, lo que Yo hice por vosotros.

 

El hombre tiene que arrepentirse de su mal proceder, no se os puede obligar a entrar al Reino de los Cielos, si vosotros no lo queréis. Suena raro esto, pero hay almas que prefieren vivir en la maldad, que prefieren seguir dándoMe la espalda y prefieren seguir a satanás y vivir con él. Parece una locura, para los que estáis Conmigo y sabéis distinguir entre el bien y el mal, pero es así, Mis pequeños, hay almas que buscan el mal y que quieren vivir, eternamente, en el mal.

 

Cada quien tiene su libre albedrío, cada quien cuida su alma, como mejor le parece. Ciertamente, viven en el error, porque no tienen idea de lo que la Palabra eternamente significa. Cuando ellos escogen vivir eternamente fuera de Mi Amor, de Mi Gracia, de Mis Bendiciones, no hay vuelta atrás, vivirán sufriendo y padeciendo su error, eternamente.

 

Reparad, pues, Mis pequeños, por vuestras faltas y por la de muchos de vuestros hermanos, que no se acuerdan de Mí. Ciertamente, a vosotras, las almas escogidas, os pido más y Me aprovecho, de vuestro amor, para que reparéis por los dolores que Me causáis vosotros y los que Me causan muchos hermanos vuestros. Prácticamente, todas las almas Me causan dolor, en mayor o en menor grado, pero, también, hay muchas que Me producen alivio y quiero que vosotros seáis de ésas almas, que Me ofrezcáis vuestros dolores, vuestras penas, pero, sobre todo, que Me ofrezcáis vuestro amor.

 

Habéis sido guiados por muchos años ya, para que entendáis mejor lo que la palabra “Amor”, significa.

 

PedidMe que sea Mi Amor el que viva en vosotros y, así, Me podáis ofrecer Mi Mismo Amor, para quitarMe todos estos dolores y penas que a diario Me provocan vuestros actos negativos y pecaminosos.

 

Me dais gran alivio, cuando vosotros pensáis en Mí, cuando Me amáis, cuando Me agradecéis, cuando Me Bendecís.

 

Mi Amor es grande por vosotros y os cuido más, porque sois almas que Me producís bienestar y Me hacéis descansar de tanto dolor, de tanta maldad, de tantas blasfemias. AmadMe, Mis pequeños, con Mi Amor; amadMe, desde lo más profundo de vuestro corazón. OfrecedMe vuestros grandes dolores o pequeños dolores, pero no desperdiciéis nada, lo que quiero es vuestra compañía, lo que quiero es vuestro amor, lo que quiero es vuestra comprensión, que entendáis el cómo y el por qué, Me di por vosotros, por vuestra salvación y, sobre todo, para levantaros de la situación de la que estabais antes de que Yo viniera a salvaros.

 

Llegará un tiempo en que os daréis cuenta de ello, cómo estaban las almas antes de que Yo viniera a la Tierra y cómo quedaron después de Mi Resurrección. Veréis palpablemente la obscuridad, antes de que Yo llegara, y la Luz, después de Mi Donación.

 

Soy Luz para cada uno de vosotros, Soy Luz para las naciones, Soy Luz, para el Universo entero.

 

Mantened en vosotros la Luz que os dio la salvación y ofrecedMe esa Luz, que es Mía, por la salvación de vuestros hermanos. La necesitan, Mis pequeños, la necesitan.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Soy vuestro Dios y sé pagar, Mis pequeños, sé pagar el amor que vosotros deis aquí en la Tierra a vuestros hermanos y el que Me hayáis dado, también, a Mí, vuestro Dios, al reparar por vuestros pecados, por los pecados del Mundo, por los Dolores que Yo voy cargando y que todos vosotros Me causáis.

 

J. V. dice: Papá Dios me deja ver infinidad de almas que van subiendo al Cielo, pero me causa rareza que algunas de ellas, de estas almas que van subiendo, están clavadas a una cruz; las otras, suben libremente, pero estas suben con su cruz.

 

Hijitos Míos, cada uno de vosotros lleváis una misión que cumplir. Venís a la Tierra a servirMe, para servir a vuestros hermanos siendo otros Cristos para la salvación de sus almas y de la propia vuestra.

 

Esas almas que viste subiendo libremente, son almas buenas que se han ganado el Reino de los Cielos, pero, esas almas, que has visto clavadas todavía en una Cruz, son las que más se parecieron (Lenguas…), las almas que más se han parecido a Mí, son las almas que van a tener un distintivo especial en el Reino de los Cielos, son las almas a las que se les puede decir hijas de Dios, Cristos vivientes en la Tierra. Son las almas que abrieron su corazón, se humillaron, pero hubo Sabiduría en ellas y Me permitieron Vivir en ellas, a Mí, vuestro Salvador, Cristo Jesús.

 

Estas almas llevarán un distintivo especial, eternamente, en el Reino de los Cielos. Serán almas que brillen más entre todas las almas, son almas que se distinguen por su amor y por su donación. Son almas que primero vieron por el bien de sus hermanos, antes que por su propio bien. Son almas que se han santificado y que fueron acrisoladas y aceptaron ese acrisolamiento con paciencia, con amor, con abnegación y, siempre, aceptando Mi Voluntad.

 

Os he pedido tanto que seáis como Yo, Mis pequeños, ser otros Cristos. Os hace brillar, os hace tener una dulzura especial en el Reino de los Cielos, porque ellos tuvieron esa dulzura para con sus hermanos aquí en la Tierra.

 

Recordad lo que os he dicho, que lo que le hagáis a uno de vuestros hermanos aquí en la Tierra, Me lo estáis haciendo a Mí, vuestro Dios. Si disteis amor, dulzura, cariño, cuidados a vuestros hermanos aquí en la Tierra, lo tendréis multiplicado al ciento por uno en el Reino de los Cielos, y por eso brillaréis más y llevaréis ese distintivo porque os lo ganasteis. Vuestro dolor, vuestra donación, se vuelve un Amor Divino hacia vosotros en el Reino de los Cielos y gozaréis, también, mucho más, que la gran mayoría de las almas salvadas.

 

Por eso, Mis pequeños, cuanto más os pida en vuestra vida, en dolores, en pruebas, en vuestro acrisolamiento, en vuestra donación hacia vuestros hermanos, agradecédMelo, quizá, no lo entendáis en el momento, pero, os digo, seréis almas muy especiales en el Reino de los Cielos, porque quisisteis ser otro Cristo, os disteis por vuestros hermanos, como Yo Me di por vosotros y no puedo menos, que regalaros Mi Reino, pero en una forma especial y mejor, que para la gran mayoría de vuestros hermanos, que no quisieron aceptar ese acrisolamiento y, porque no quisieron darse tanto, como vosotros lo hicisteis.

 

Recordad que Yo lo veo todo, lo sé todo y hasta lo más mínimo que hayáis hecho por alguno de vuestros hermanos, quedará recompensando grandemente en el Reino de los Cielos.

 

Soy vuestro Dios y sé pagar, Mis pequeños, sé pagar el amor que vosotros deis aquí en la Tierra a vuestros hermanos y el que Me hayáis dado, también, a Mí, vuestro Dios, al reparar por vuestros pecados, por los pecados del Mundo, por los Dolores que Yo voy cargando y que todos vosotros Me causáis.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Tened una gran devoción por las Benditas Almas del Purgatorio, en estos tiempos muy necesitadas están, porque no hay suficientes Misas y oraciones para poderlas sacar del Purgatorio lo más pronto posible y, sufren, y sufren mucho.

 

Hijitos Míos, tened una gran devoción por las Benditas Almas del Purgatorio, en estos tiempos muy necesitadas están, porque no hay suficientes Misas y oraciones para poderlas sacar del Purgatorio lo más pronto posible y, sufren, y sufren mucho.

 

Que vuestras oraciones, vuestras Misas, el rezo del Santo Rosario y todo lo que podáis hacer por ellas, les alcance un alivio pronto en el Reino de los Cielos, para que puedan salir rápidamente, porque su sufrimiento es muy grande.

 

Ciertamente un alma en el Purgatorio, saldrá en un determinado tiempo, pero también, dependiendo del nivel en el que se encuentre. Hay niveles muy bajos y dolorosos, todavía cercanos al Infierno, en donde el alma sufre mucho; está, también, atormentada, no por demonios, pero sí por su propio dolor.

 

El Purgatorio es un lugar de purificación y arrepentimiento, un tiempo de meditación, en el cual, el alma se da cuenta de todo el mal que sus pecados causaron. Hay pecados que pueden hacer solamente daño a la persona que los comete, pero hay pecados que causan mucho mal, porque muchas almas los toman como propios y los repiten.

 

Por eso, cuando os he pedido ser otros Cristos, debéis ser almas de ejemplo, para que otras almas tomen el buen ejemplo que vosotros deis y ese buen ejemplo les alcance su salvación eterna, pero si sois almas malas, que en lugar de dar un buen ejemplo, dais un mal ejemplo, vais a causar mucho daño en muchos de vuestros hermanos. Por eso, hay almas que pasan tanto tiempo en el Purgatorio, porque afectaron a muchas almas que las vieron hacer tal o cual cosa, que era pecaminosa y que ellos repitieron, causándoles, quizá, hasta una muerte eterna o causándoles, también, una estancia larga en el Purgatorio.

 

Tenéis que pensar en vuestro futuro, Mis pequeños, pero en vuestro futuro eterno, porque debéis cuidar vuestros actos, vuestras palabras, el ejemplo que deis a los demás, porque tendréis que pagar, también, por lo malo que hagan otras almas, por el mal ejemplo que disteis y que tomaron como propio y repitieron y que dañaron a otros y quizá a muchos más.

 

Mientras estéis en la Tierra, reparad, haced penitencias, ayunos, por el bien de vuestra alma, porque, si por algún tiempo, en vuestra vida, disteis mal ejemplo y muchos os vieron y repitieron ese mal ejemplo, tendréis que padecer por vuestros propios pecados y por el mal que hicieron esas almas por causa vuestra.

 

En cambio, os ganaréis más Gloria, más Amor, más cuidados Divinos, cuando vuestros actos o vuestras palabras, fueron buenos, disteis un buen ejemplo y ese buen ejemplo fue tomado, también, por hermanos vuestros y lo repitieron y, a la vez, otras y muchas almas más lo volvieron a repetir. Tendréis una corona de Gloria, porque fuisteis verdaderos Cristos, enseñando el Bien; fuisteis apóstoles Míos, porque eso es ser un apóstol, es ser otra imagen Mía entre vuestros hermanos. Seréis muy recompensados por todo ese bien que causáis en otras almas.

 

Tened, pues, cuidado, Mis pequeños, con lo que decís y hacéis, que puede ser bueno o malo, para las almas que estén a vuestro alrededor. Todo será Juzgado, nada se escapa a Mis Ojos. Os repito, cuidad vuestro futuro eterno.

Gracias, Mis pequeños.

 
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