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Mzo 16_17 No hay otra finalidad para el alma, que la de fundirse, completamente, a Mí. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino.

 

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

 

Ofrecimiento. Habla Dios Padre.

Sobre: Es tanta Mi alegría, Mis pequeños, cuando Yo veo que el Amor sale de vosotros para llenar a otras almas, que por esa alegría que vosotros Me dais, Yo derramo Mis Bendiciones a diestra y siniestra, Me congratulo con el hombre, perdono, ayudo, santifico, Bendigo.

(Lenguas…)Hijitos Míos, os agradezco que vengáis, nuevamente, a reuniros. Os agradezco estos momentos en que vosotros os reunís para escuchar Mi Guía Amorosa y para que viváis Mi Amor Infinito sobre vosotros y sobre todas las almas creadas.

 

Acostumbraos, Mis pequeños a bendecir todos los momentos de vuestra existencia; es más, vuestra vida, toda vuestra vida, es un momento en el Infinito. Acostumbraos, pues, a bendecir vuestro momento, que es el don de la vida que os he otorgado.

 

Mis pequeños, el momento de cada uno de vosotros, y de todos vuestros hermanos, debe ser bendecido, porque Me pertenece. Debéis agradecerlo, porque, al agradecerlo, Me estáis agradeciendo a Mí, vuestro Dios, el haberos dado la vida para poder servirMe, pero, sobre todo, para vivir y transmitir Mi Amor, Mis Enseñanzas, Mi Sabiduría.

 

El momento de vuestra existencia, lo que dure, ya sea un día, diez años, veinte, cincuenta, cien años, es un momento en la eternidad y es Mío, pero os lo comparto. El tiempo transcurre, el tiempo no se detiene y es en el tiempo donde van apareciendo las almas y es durante él, que tendréis vida, la que Yo marque, para cada uno de vosotros para que podáis dejar, ante vuestros hermanos, vuestro sello de amor.

 

Sí, Mis pequeños, así como Mi Hijo bajó y llevó a cabo una Misión, la cual, ya os he dicho, se puede resumir, solamente, en haber dejado Amor, vosotros, también, estáis llamados a eso, a que vuestro momento de vida, no importen los años de vida, dejéis Mi Amor, como muestra de que Me pertenecéis y, sobre todo, de que Yo guío vuestra existencia y estáis produciendo lo que se vive en el Reino de los Cielos, que es puro Amor.

 

No os imagináis, Mis pequeños, lo que gozo, cuando vosotros vais dejando amor entre vuestros hermanos. En cada uno de vosotros, quisiera, Yo, ver la Imagen de Mi Hijo, una y mil veces. Ver para un lado, ver para otro lado de vuestro Mundo y ver que todos, todos vosotros, transmitierais esa Vida de Amor, esa Vida que os Enseñó Mi Hijo y que es la Vida que se Vive en el Reino de los Cielos.

 

Es tanta Mi alegría, Mis pequeños, cuando Yo veo que el Amor sale de vosotros para llenar a otras almas, que por esa alegría que vosotros Me dais, Yo derramo Mis Bendiciones a diestra y siniestra, Me congratulo con el hombre, perdono, ayudo, santifico, Bendigo.

 

El Amor lo es todo, Mis pequeños, el Amor es Mi Esencia, os he dicho, y vosotros debéis vivir esa Esencia y así se os conocerá, como hijos de Dios, porque dejasteis vida de amor entre los hombres.

 

Ciertamente, Yo pagaré, infinitamente, por todas vuestras acciones que dejasteis de amor, entre los hombres. En esas acciones de amor va, también, Mi huella, Mi Presencia, Mi Amor, porque vosotros no podéis producir amor, si Yo no Vivo en vosotros.

 

Al árbol se le conoce por sus frutos, a los hijos de Dios, se les conoce por el amor que producen. Sois Mis hijos, Yo os guío, os protejo, os llamo, Vivo en vosotros, cuando vosotros Me permitís Vivir.

 

Esta Purificación que se os avecina, es, precisamente, para eliminar toda la maldad que ha diseminado satanás y, así, como vosotros, los que producís amor, se os conoce como hijos de Dios, aquellos hermanos vuestros que no han querido seguir todo lo que Yo os he Enseñado, también, se les conocerá, pero como hijos del enemigo, hijos de satanás, que, ciertamente, no tendrán cabida en el Reino de los Cielos. Es triste que un alma se desperdicie, que un alma escoja vivir para el enemigo, en lugar de producir amor, que este amor, da como resultado, infinidad de actitudes, especialmente, la paz y la armonía.

 

Aquellos que no quieren estar Conmigo, tratan de destruir todo lo que Yo os he dado y para lo que fuisteis creados. Un alma que no produce amor, es un alma estéril, un alma destructora, porque ella va a ir destruyendo o tratando de destruir, el amor que tienen las almas buenas y, ciertamente, un alma de éstas, no puede vivir en el Reino de los Cielos.

 

Aquellas almas que han querido seguir, a pesar de todo, las Enseñanzas que se os han dado, para que produzcáis amor y bienestar espiritual entre vuestros hermanos, van a tener su premio grande. Estas almas que producen amor, también, son muy atacadas, son almas que sufren, por un lado, porque al estar en un medio adverso al Amor, sufren, pero, también, las consiento y les doy, momentos de amor, de paz, de vida espiritual profunda.

 

No hay nada mejor que pueda producir un alma, que el Amor. El Amor es vida para el alma, un alma muere si no está recibiendo de Mí éste Néctar Divino, el Amor.

 

En el Amor os perfeccionáis, en el Amor crecéis, en el Amor, también, os sacrificáis, pero, para producir Amor. Y esto, es algo que, a veces, no se entiende, cómo en el dolor, que produce el sacrificio, se puede producir Amor y, es por la donación, es por el querer servir a vuestros hermanos, es el parecerse a Mi Hijo en Su Donación Divina por vuestra salvación y, el Amor no se ha apreciado como lo que es; como os dije, el Amor, es un Néctar Divino, es Vida.

 

Vosotros, estáis acostumbrados a hablar del amor, como algo, quizá, pasajero, algo que no dura, y no se le da la importancia debida. Sabéis que las almas, que no son amadas, sufren inmensamente y, a veces, hasta atentan contra su propia vida, porque el alma, necesita de su Alimento principal, que es el Amor.

 

Un alma que no sabe amar, es un alma estéril, y ciertamente, hasta son atacadas, porque no producen lo que debe ser, también, la esencia de vuestra alma, porque vuestra alma, es parte de Mí, vuestro Dios y, si Mi Esencia Divina, es el Amor, vosotros, también, tenéis esa esencia Divina, pero no la sabéis apreciar ni transmitir.

 

Vuestro Mundo, debiera ser un lugar de paz, de armonía, porque vosotros debierais vivir y transmitir el amor continuamente, y que, a pesar de los ataques de satanás, que os llevan por caminos diferentes, el amor que vosotros produjerais, debiera destruir toda esa maldad de satanás.

 

Mi Hijo os lo mostró en Su Muerte y Resurrección, satanás, no pudo retenerLo; el Amor es Vida, y esa Vida de Amor Divino, venció a la muerte que produce satanás.

 

Vosotros no estáis llamados a morir, que es a donde os quiere llevar satanás; el morir, significando, falta de amor. Un alma muere, cuando no transmite ni recibe amor. Y a eso os está llevando satanás, a que no os améis entre hermanos, como todos lo sois.

 

Sois hermanos, sois hijos de un mismo Padre, que Soy Yo, vuestro Padre Espiritual, vuestro Creador.

 

Vosotros, estáis llamados a vivir eternamente en Mi Amor y no a morir, como satanás lo quiere, él desea vuestra muerte, muerte espiritual y, con esto, muerte eterna. Él envidia el amor que vosotros producís, porque él ya no puede producir Amor, él lo vivió y lo despreció.

 

Hay tantas almas alrededor del Mundo y en el Universo entero, que no saben amar, porque no saben agradecer, primeramente, el don de la vida y, al decir el don de la vida, es decir, el don del Amor, porque vuestra vida, es un don Divino y Yo Soy el Amor.

 

Pidan a Mi Santo Espíritu, que les permita conocer, en profundidad, lo que es el Amor Divino, para que entendáis, la riqueza tan grande, que tenéis en vosotros. El simple hecho de decir “tengo vida”, es para que vosotros entrarais en un éxtasis inmenso, porque el tener el don de la vida, es un derrame Divino sobre vosotros.

 

Cuando os escogí para daros el don de la vida, fue Mi Amor el que movió Mi Deseo de daros la vida. Tenéis Amor y tenéis, por él, la vida y debierais cuidar, como la joya más cara, vuestro don de la vida, porque es puro Amor.

 

Ciertamente, en estos momentos de vuestra existencia, no os podéis explicar, exactamente, lo que Amor debe significar para cada alma.

 

Conoceréis Mi Amor Infinito, en el momento en que regreséis a Mí. La maldad que os rodea, la maldad que habéis dejado entrar en vuestro corazón, la maldad que habéis hecho, ha ensuciado, en vosotros, el concepto verdadero del Amor.

 

El Amor significa todo. Todo lo creé en el Amor. Todo, todo lo creado, tiene Mi Sello Divino, que es el Amor, porque todo lo creé para un buen fin, para que todo tuviera una razón de ser y que produjera un bien, y no se puede producir un bien, si no está envuelto en Amor.

 

Con esto, os podéis dar cuenta, Mis pequeños, cuánto habéis desperdiciado y cuánto habéis despreciado Mi Amor.

 

Satanás os lleva a confundir conceptos, Amor no es lo mismo que amoríos o amores pasajeros e indebidos. Todo lo que venga de Mi Amor, es Puro y produce santidad, produce una vida que se inicia en la Tierra y se goza eternamente en el Reino de los Cielos. Cuando entendéis lo que significa, profundamente, el amar, ya no hay nada a vuestro alrededor, que pueda obscurecer ese conocimiento, porque, al conocer, profundamente, lo que significa amar, ya estáis a las Puertas del Cielo.

 

Y lo digo así, Mis pequeños, no porque os vayáis a morir al conocer el concepto, sino porque es tan grande el Amor, que cuando lo tenéis, y lo vivís, ya no os interesa nada que esté a vuestro alrededor, como por lo que tanto se pelean los hombres, que son las riquezas, los bienes materiales. Al momento en que vosotros os compenetráis en ese concepto Divino, ya no necesitáis nada más y los milagros se empiezan a dar.

 

El Amor todo lo puede, el Amor todo lo da, el Amor cambia todo, pero, siempre, hacia un bien.

 

Hay tanto pecado y tanto mal a vuestro alrededor, que el concepto y la vivencia del Amor, están como nublados, grisáceos, obscurecidos.

 

Cuando vosotros buscáis el Amor, pero el Verdadero Amor, que viene de Mí, le vais encontrando el “por qué” a todo lo Creado y sabéis que todo tendrá una finalidad, que es la unión Conmigo eternamente. No hay otra finalidad para el alma, que la de fundirse, completamente, a Mí.

 

Vosotros sois como esa vela encendida, que produce una lucecita; cuando lleguéis a Mí, Me veréis como un Sol, y cuando os acerquéis a Mí, desaparecerá vuestra llamita y se unirá a Mi Fuerza Divina, y es cuando comprenderéis que os debisteis haber olvidado de vosotros mismos, que erais una llamita pequeña, que, prácticamente, no daba luz, porque no os queríais unir a Mí y desaparecer en Mí, en esa Luz inmensa, como la del sol.

 

Estáis llamados, todos vosotros, a desaparecer y ya no ser vosotros. Estáis llamados a pertenecer a Mí y con ello, os volvéis uno Conmigo y, así, recibiréis todo lo que Yo tengo, seréis copartícipes de Mi Majestuosidad, de Mis Potencias, de Mis Milagros y, sobre todo, de Mi Amor.

 

Simplemente, cuando las almas llegan a Mí, al final de su existencia, se quedan anonadadas, nunca se podrían imaginar lo que Soy Yo, vuestro Dios y Creador. Tenéis una muy vaga idea de lo que Soy, de lo que poseo y de lo que os doy. El pecado en el que vivís, no permite que vosotros podáis entender toda esta Magnificencia Divina.

 

Es como si compararais una gota de agua, con una cascada inmensa. En estos momentos, vosotros Me podéis comparar así, pero la realidad, es que Soy mucho más que eso, una cascada, una catarata, un río inmenso, el mar infinito y, todavía, más que eso. Por eso, cuando las almas llegan ante Mí, al final de su existencia, es un gozo inmenso, no hay nada que las detenga, corren hacia Mí, Me agradecen, Me alaban, Me aman.

 

A eso estáis llamados, Mis pequeños. En estos momentos, vivís de Fe, cuando regreséis a Mí, Me veréis tal como Soy y no cabréis de alegría, al saber que Me pertenecéis y que Yo os compartiré todo lo que tengo y todo lo que Soy. Vuestra alma Me pertenece, es parte de Mí, os doy una parte de Mí para vivir en la Tierra y cumplir vuestra misión y, por eso, os tomaré cuentas de cómo utilizasteis esa parte de Mí.

 

Vuestra alma tiene potencias inmensas, pero vosotros las debéis liberar. Sí, Mis pequeños, como vuestra alma es parte de Mí, debéis liberar Mis Potencias, que están en vuestra alma, pero, solamente las liberaréis, viviendo profundamente en el Amor, y decir, vivir en Mi Amor, es vivir según Mi Santa y Divina Voluntad, porque al vivir en Mi Voluntad, podréis hacer lo que Yo haría en vosotros, para vosotros y para vuestros hermanos.

 

Al vivir en Mí, en Mi Voluntad, ya no cabe ningún mal, ningún pecado, ningún tipo de egoísmo, ningún tipo de maldad, es vivirMe a Mí, para el bien de vuestros hermanos y, solamente así, es como vosotros liberaréis Mis Potencias en vosotros. Eso es lo que han logrado vuestros hermanos que han alcanzado la santidad, se olvidaron de sí mismos y dejaron que Mi Voluntad actuara en ellos.

 

Y os repito, decir Mi Voluntad, es vivir plenamente Mi Amor en vuestra vida, ya no seréis vosotros, Seré Yo en vosotros.

 

A eso estáis llamados, Mis pequeños a vivirMe y transmitirMe, a hacer vida Mi Amor, pero manteniendo Mi Amor limpio, puro, en donde no haya, como os dije, egoísmos ni soberbia ni maldad, es darse para vuestros hermanos, obedeciendo Mi Voluntad en vosotros. Por eso, os he dicho tanto que sois instrumentos y el instrumento se deja mover por ésas Manos hábiles y Perfectas, que son las Mías.

 

Todos tenéis la posibilidad de alcanzar ésas Potencias Divinas en vuestro interior, pero lo lograréis, cuando viváis, plenamente Mi Amor y os dejéis mover, plenamente, por Mi Voluntad y, para ello, deberéis desaparecer a vosotros mismos: a todo lo que os gusta hacer, a todo para lo que vivís, vuestros intereses mundanos, a todo aquello que os separa de una vida perfecta en el Amor, cuando llegue ese momento, Me perteneceréis y podré hacer con vosotros, lo que Mi Hijo vivió y os enseñó.

 

Sois otros Cristos, estáis llamados a ello, os lo he repetido mucho, Mis pequeños, pero no queréis entender ese concepto tan grande y perfecto, que es el de ser otros hijos Míos en el Mundo, y por eso dicen las Escrituras, que estáis en el Mundo, pero no pertenecéis al Mundo. Si llegáis a ser otros Cristos, eso es lo que seréis, Amor, Perfección, Vida Divina y olvido de sí mismos. A eso estáis llamados, Mis pequeños, a ser perfectos, como Yo, vuestro Padre, Soy el Perfecto.

Gracias, Mis pequeños.

 
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