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Abr 27_17 Ya está el tiempo de la cosecha, preparaos pues, el tiempo empieza, Mi Juicio se dará. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino - MENSAJE ÚNICO.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Cuando vivís en Fe, vuestro corazón sabe que tendréis una nueva Vida, cuando dejéis esta vida. Vuestro corazón sabe que Yo estoy con vosotros y que os amo inmensamente. Vuestro corazón Me intuye, aunque vosotros no Me hayáis visto, pero, al intuirMe, Me amáis, Me respetáis, Me buscáis.

 

Hijitos Míos, Mi Amor se os da en demasía y quiero remarcar esto, Mis pequeños, que lo doy en demasía, porque, vosotros, no sabéis apreciar lo que viene de Mí, y que todos vosotros, buenos y malos, recibís.

 

Sí, Mis pequeños, vosotros recibís muchísimo de parte del Cielo, pero no sabéis dar, al menos, un poco de ello. Os acostumbráis a toda esta demasía de Mi Providencia Divina y, desgraciadamente, os dais cuenta, de esta demasía de Mi Amor, cuando lo perdéis, cuando, de alguna forma, por vuestra negligencia, por vuestra maldad, por vuestro desamor, no queréis apreciar lo que tanto os he dado y, al perderlo, es cuando os dais cuenta de lo que teníais.

 

Yo no quiero que lleguéis a ese momento, pero muchos estáis en esa situación, seguís recibiendo, a pesar de que Me estáis dando la espalda, ¿acaso no os dais cuenta, Mis pequeños, que al no estar Conmigo, estáis perdiendo vuestro futuro eterno?

 

Mucho os he explicado de que estáis aquí en la Tierra, llevando una misión de Amor, Me estáis ayudando a darles a vuestros hermanos todo lo necesario para su salvación. Generaciones van, generaciones vienen y no os dais cuenta de esta realidad. Tantos y tantos hermanos vuestros, que llegan a la Tierra, que se les concede el don de la vida para servirMe, pero, el servirMe, es para darles vida a otros de vuestros hermanos.

 

Se os da el don de la vida y no lo utilizáis como debierais. Desperdiciáis mucho tiempo, desperdiciáis vuestra vida para ayudar a vuestros hermanos en su salvación, en su crecimiento espiritual.

 

Todo esto, en el momento de vuestra muerte, lo conoceréis perfectamente, pero ya no podréis hacer nada. Muchos Me podréis preguntar, ¿por qué no Me lo dejasteis ver antes? Y Yo os respondo: en la Tierra vivís de Fe y, precisamente, esa Fe, es la que os alcanza el premio Divino, que es el Reino de los Cielos o si no tenéis esa Fe, porque no la buscáis, aunque la tenéis todos, pero no la hacéis crecer, por esa falta de Fe y de Amor hacia Mí, perderéis el gozo eterno y os condenaréis.

 

La Fe es un regalo que Yo os doy y que hace que vosotros Me busquéis si, realmente, Me amáis. Hasta podría deciros, que Me escondo, como cuando juegan los padres con los pequeñitos y, si, realmente, Me amáis, Me buscaréis y quizá, hasta lloraréis, porque no Me encontráis y así, os voy probando a lo largo de vuestra existencia. Me escondo un poco y veo cómo reaccionáis. ¿Cómo lo sentís esto, Mis pequeños? Cuando vienen las pruebas fuertes en vuestra vida, pruebas económicas, pruebas de salud, pruebas de problemas familiares, revoluciones, desastres y muchas otras cosas más, en las que os voy probando en Fe, para ver si, realmente, Me amáis a Mí o buscáis por otros medios resolver vuestros problemas, que, ciertamente, no los obtendréis. No obtendréis la resolución de vuestros problemas, porque Soy el Único que os puede retornar lo que perdisteis, sin pediros nada a cambio.

 

Ciertamente, satanás, siempre se va a entrometer y os va a hacer creer que él os puede devolver lo que habéis perdido, ya sea vuestra economía, vuestra salud y tantas otras cosas con que os puede engañar y si, vosotros, no Me amáis y no tenéis Fe, os iréis por el camino equivocado.

 

Mis pequeños, el Cielo se gana luchando, el Cielo se gana amando y, esto, lo da la Fe.

 

Cuántas veces habéis tenido estas pruebas que he permitido en vuestra vida y, en algunas veces, habéis salido victoriosos y, en otras, vuestra mala decisión os llevó por caminos equivocados y sufristeis más.

 

La Fe es la que os va a abrir las Puertas al Reino de los Cielos, ciertamente, al llegar aquí, a Mi Reino, ya no necesitaréis la Fe, porque Me veréis tal cual Soy. Pero, antes, debido al Pecado Original, vosotros tenéis que pasar por esta prueba. Hay un velo, ante vosotros, que no os permite ver la realidad de vuestra existencia, pero aquellos que tienen Fe, salen adelante, triunfan, porque saben que Yo estoy atrás de ese velo, que os voy cuidando y que os voy llevando por el buen camino, que, aunque sea un camino doloroso, y, aparentemente, difícil, tarde o temprano, reconocéis que ese era el mejor camino y no aquél que, a veces, os pone satanás, en donde todo es llano, todo es fácil, todo es regalado, pero os lleva al pecado y a apartaros de Mí, buscando, solamente, lo placeres del Mundo y evitando, a toda costa, las pruebas que os van a hacer más fuertes en lo espiritual.

 

Mis pequeños, al final del camino siempre estoy Yo, esperándoos. Voy viendo, a lo largo de vuestra existencia, vuestros logros, vuestras caídas, vuestros errores, pero, también, voy viendo cuando os levantáis y seguís adelante. La Fe os hace verMe al final del camino. Los que no tienen Fe, los que no Me buscan, los que no tienen confianza en  Mí, nunca logran verMe al final del camino. Su corazón, no Me pertenece, su corazón, no tiene esperanza de alcanzarMe al final del camino, se desvían en tantas cosas del Mundo, no buscan vivir en la Virtud, en el Amor y no solamente para ellos mismos, sino, principalmente, para los demás.

 

¡Cuánta maldad se produce por esta causa!, porque si todos vosotros Me vierais al final del camino, cuidaríais más vuestros actos, vuestros pensamientos, vuestro amor. El Amor que Yo he puesto en vuestro corazón no es limitado, el Amor, nunca os limitará ni será dado en pequeñas cantidades, Mi Amor es Infinito. Además, os he dicho que todo fue creado en el Amor, que vivís para el Amor y moriréis por Amor, pero no veáis esto como un desastre, una catástrofe para vuestra vida, porque, aquellos que viven en el Amor, morirán en el Amor y el paso de esta vida hacia vuestra Vida futura, en el Reino de los Cielos, va a ser un paso fácil, sencillo, agradable.

 

Todo esto os lo digo, Mis pequeños, para que crezcáis en Fe, para que vuestra Fe se fortalezca, para que apreciéis la Fe, como una Virtud grande, inmensa, que Yo os he dado, para que siempre actuéis, sabiendo que Yo estoy con vosotros y que os espera un final feliz y bello, con un futuro muy promisorio para todos vosotros.

 

Cuando vivís en Fe, vuestro corazón sabe que tendréis una nueva Vida, cuando dejéis esta vida. Vuestro corazón sabe que Yo estoy con vosotros y que os amo inmensamente. Vuestro corazón Me intuye, aunque vosotros no Me hayáis visto, pero, al intuirMe, Me amáis, Me respetáis, Me buscáis.

 

En el Amor, todo es sencillo, el Amor puede cambiar todo, hasta lo que vosotros veis como algo imposible, difícil de cambiar, el Amor lo puede cambiar. Aquí, es donde vosotros os podéis dar cuenta, de que es vuestro error y no el Mío, de que las almas se condenen, porque, como os dije, el Amor lo puede cambiar todo. Una persona que se haya dado al mal, que haya vivido en el error, que haya vivido en pecados gravísimos, es más, que hasta Me haya atacado, si hay un alma que ore por este hermano vuestro que ha vivido en el mal, Mi Gracia puede caer sobre él y lo puede cambiar y lo puede salvar.Así es Mi Amor, todo lo puede cambiar, todo lo puede transmutar, le puede dar una nueva vida. Por eso, en las Sagradas Escrituras, Mi Hijo, les decía, en aquél tiempo, que el hombre podía, nuevamente, renacer en el espíritu, porque, cuando vosotros os arrepentís de vuestros pecados, cuando dejáis atrás vuestra mala vida, vuestras malas acciones, vuestros errores y os arrepentís de corazón, Yo olvido esa mala vida y renacéis ante Mí. Vuestra alma, en ese momento, ante Mi Presencia, se torna clara y bella, deja atrás la obscuridad con que el pecado la había obscurecido.

 

Vosotros caéis en un error muy grave, continuamente. Juzgáis a vuestros hermanos por su vida pasada, por sus errores de la juventud o de la adolescencia o aún mayores y, quizá, ese hermano vuestro ya se arrepintió de corazón, de sus pecados y de su vida pasada, y para Mí, ese hermano vuestro ya es diferente, ya encontró el camino, ya puede entrar al Reino de los Cielos, ya es un alma que cambió, que transmutó, que ya Me pertenece y que la voy a cuidar, para que no vuelva a caer. Pero, vosotros insistís en ver a esa alma como mala y os apartáis de estos hermanos vuestros, como si estuvieran cubiertos de lepra. Los seguís tratando mal, no queréis saber de ellos, por sus faltas pasadas, cuando, para Mí, ellos, ya no son lo que eran.

 

Cuando vosotros juzgáis así, vosotros sois los que estáis pecando gravemente, porque no le estáis dando, a esa alma nueva, una oportunidad de empezar una nueva vida y, por juzgarla, no la apoyaréis. Tened cuidado con esto, Mis pequeños, porque esto os puede acarrear, quizá, hasta la condenación eterna, porque estáis causándole un mal a un hermano vuestro que ya vive en el bien.

 

Así, pues, Mis pequeños, la oración, la oración profunda, os va a llevar a conocer toda esta Verdad que sale de Mí, estas Verdades que os llevan a la perfección, estas Verdades que os llevan a ser verdaderos hijos Míos.

 

Por eso, os he pedido tanto que Me pidáis Sabiduría Santa, pero, ciertamente, Me la pediréis cuando haya Fe suficiente en vosotros, porque, ¿cómo Me la vais a pedir a Mí, vuestro Dios, Virtudes, Bendiciones, Ayuda, que todos vosotros necesitáis, cuando no hay Fe suficiente en vosotros?

 

Desperdiciáis tanto de Mi Gracia, desperdiciáis tanto de Mi Amor, por la falta de Fe y por un deseo grande de ser santos, como Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, lo Soy.

 

Mi Hijo os enseñó que debierais buscar la perfección, la perfección en vuestros actos, la perfección en vuestra vida, para ser santos y, de esta forma, poder pasar fácilmente al Reino de los Cielos.

 

Pero, satanás, ciertamente, se mete en vuestra vida, conoce vuestros planes por la forma en que vosotros actuáis, por lo que decís, por lo que buscáis. Al entrometerse en vuestra vida, os desvía del camino del Bien y hace que os confundáis, para que no alcancéis el premio que os he preparado eternamente. Os hace ver la maldad como algo bueno que debéis buscar, os hace buscar la maldad, como fin de vida y vosotros, no fuisteis creados para vivir en el mal y menos, para transmitirlo y, eso es lo que está pasando, actualmente, en vuestro Mundo. No estáis viviendo en la Virtud, no estáis viviendo en el Verdadero Amor, no estáis buscando el bien de vuestros hermanos y, tampoco, vuestro propio bien en lo espiritual.

 

Os habéis acostumbrado a la forma en que se vive, en la forma de vida llena de defectos, de corrupción, de maldad, de injusticias, de mentira, de muerte. Una forma de vida que os conviene, porque así podréis ganar los bienes que no conseguiríais actuando en la Verdad, en lo correcto, en el Amor.

 

Todo esto tiene que ser, ya, purificado, Mis pequeños. Los que están Conmigo, los que viven en Fe y buscan la Verdad, imploran Mi Regreso, imploran que Mi Hijo se presente ya, en Su Segunda Venida, prometida. Os he dicho que vosotros mismos debéis gritar, al Cielo e implorar que Nuestra Presencia, en Mi Santísima Trinidad, ya se dé entre vosotros y purifique todo lo Creado.

 

Satanás ha destruido toda la Creación, la ha obscurecido, lo que estáis viviendo está muy lejos de ser la Verdad y lo bello que Yo creé para vosotros, pero debéis pedirlo. Os he dicho, que Yo no impongo, y quisiera hacerlo, porque os veo sufrir tanto, pero la conveniencia en la maldad y vuestra falta de Fe, os impiden llamarMe.

 

Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad, quiero vuestro bien, Soy como el Padre, como cualquiera de vosotros que desea el mejor bien para sus hijos, que, al verlos sufrir, dan todo, con tal de que los hijos no sufran. Pero Yo tengo Mis Manos atadas, no os puedo ayudar, si vosotros no Me lo pedís. Si Yo actuara, como Dios amoroso que Soy, una gran mayoría de vosotros, no apreciarían Mi Obra, Mi Bien, que llegara a vosotros, porque una gran mayoría no Me ama, no cree en Mí, no Me busca, no respeta Mis Leyes, Mis Mandamientos y no buscan Mi Amor. Entonces, ese bien que cayera sobre todos vosotros, sería una imposición que, quizá, a muchos de los que están viviendo en el mal, no les gustaría tener, porque ya están tan resueltos de vivir en el mal, que no les gustaría cambiar.

 

Se os hace difícil creer esto, pero es una realidad, Mis pequeños. Por eso, Mi Hijo, os pedía tanto que os amarais los unos a los otros, para que se fuera difundiendo Mi Amor por toda la Tierra y por el Universo entero, pero no creéis, no Me amáis, no tenéis Fe. Existo, Soy vuestro Dios y así como os he dado la vida, os pediré cuentas sobre ella, sobre vuestras acciones y, si ahora queréis negar todo esto, todas estas Verdades, llegará un momento, cuando os presentéis ante Mí, que, como dicen las Escrituras, pediréis a los montes que os cubran, porque vergüenza os dará estar ante Mi Presencia y no Me querréis ver a los Ojos, porque, os daréis cuenta de Mi Juicio sobre vuestras acciones. Yo Soy vuestro Dios y ya está el tiempo de la cosecha, preparaos pues, Mis pequeños, el tiempo empieza, Mi Juicio se dará.

Gracias, Mis pequeños.

 
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