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Mayo 16_17 Mi Misma Iglesia ya no está siendo guiada por el Espíritu Santo sino por satanás. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • Tenéis una gran responsabilidad, al estar en la Tierra, restaurando lo perdido. En algún momento, os dejaré conocer todo lo que se perdió y, también, os dejaré conocer vuestra misión como restauradores de nueva vida.
  • Si vosotros lo deseáis y Me lo pedís, seréis transformados y, entonces, daréis muchísimo más de lo que habéis dado hasta este momento de vuestra preparación.
  • Si seguís temiendo, es que no hay Fe en vosotros ni hay confianza en las Promesas de la Santísima Trinidad. Teméis, porque no queréis llenaros del Amor de Nuestro Dios y no queréis tener compromisos y, el compromiso mayor, es que os apartéis de la maldad en la que os conviene vivir.
  • Por vuestra falta de Fe, desperdiciáis tantas cosas buenas y bellas que podríais hacer, pero, especialmente, por vuestra falta de Fe y de Amor, no Me buscáis a Mí, vuestro Dios y, al no buscarMe, no pedís Mi Sabiduría Divina, no pedís tantos dones y Carismas que Yo os podría otorgar, para el bien vuestro y el de vuestros hermanos.
  • Os he dicho que, con un puñado de almas, totalmente sueltas a Mi Voluntad, podría Yo salvar a la humanidad entera y, es triste ver la falta de almas donadas a Mí, con las que Yo pueda trabajar, para salvar a esta humanidad.

 

 

 

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Mensaje de Dios Padre y la Santísima Virgen María a J. V.

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Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Tenéis una gran responsabilidad, al estar en la Tierra, restaurando lo perdido. En algún momento, os dejaré conocer todo lo que se perdió y, también, os dejaré conocer vuestra misión como restauradores de nueva vida.

 

Hijitos Míos, todo lo que empieza, en algún momento terminará. Yo Soy el Alfa y el Omega. Doy la vida y, también, la recojo. Doy vida a quien Yo quiero dársela y la recojo en el momento que Yo quiero, también. Vosotros, no podéis tomar esa vida de nadie, por eso, es una falta grave el quitarle la vida a un hermano vuestro, Yo Soy el Único que puedo tomarla, porque conozco a cada alma, su misión y si su alma es tomada antes, se trunca su misión.

 

Mis pequeños, vosotros tenéis esa Gracia grande, es una Bendición tener el don de la vida. El don de la vida que Yo os concedo, entra a formar parte de la Creación. Ciertamente, las almas están Conmigo y les doy vida, después, para llevar a cabo una misión en la Tierra.

 

Vosotros, estáis dentro de la Creación. La Creación, sabéis que quedó afectada por el Pecado Original y vosotros, principalmente, tenéis la misión, al tener el don de la vida, de ir restaurando lo que se perdió.

 

Si vosotros meditáis esto, que os acabo de decir, os debéis sentir orgullosos de formar parte de la Creación restauradora. Mi Hijo os vino a mostrar qué es lo que se necesita para restaurarla, y lo que primero necesitáis, Mis pequeños, es estar Conmigo, que no os separéis de Mí, en ningún momento, porque, entonces, podríais caer en pecado y éste os separaría de Mí, como le sucedió a vuestros Primeros Padres.

 

Vuestra posición, de restauradores, es grande, Mis pequeños, muy grande, es devolverMe lo perdido por el pecado y si vosotros estáis restaurando, es porque vivís Conmigo. Sí, Mis pequeños, no podéis restaurar si no estáis íntimamente unidos a Mí, en Mi Santísima Trinidad y, estáis así, porque sois almas escogidas, almas sanas, almas santas.

 

Meditad esto, Mis pequeños, porque no lo habéis meditado, quizá, nunca. Tenéis una gran responsabilidad al estar en la Tierra, restaurando lo perdido. En algún momento, os dejaré conocer todo lo que se perdió y, también, os dejaré conocer vuestra misión como restauradores de nueva vida.

 

La vida de la Creación, se perdió con el Pecado Original y luego surge la Nueva Vida que os da Mi Hijo Jesucristo. Ciertamente, estáis uniéndoos a Él, para eliminar la falta grave y que podáis, nuevamente, gozar de todas las Bendiciones que Yo le concedí a la Creación.

 

La misma Creación también sufre por todo lo que perdió, por el Pecado Original. Vosotros, como hijos, como descendientes de Adán y Eva, tenéis ese compromiso. Así como sucede en una familia, si el padre falta, la responsabilidad cae al hijo y aquí, en este momento, en vosotros está cayendo esa responsabilidad de restituirle, a esta humanidad, lo que perdió.

 

Ahora, preguntaos vosotros mismos ¿estoy llevando a cabo mi tarea, correctamente?, porque esa es vuestra misión, la de restaurar lo perdido, de eso Me tendréis que dar cuentas. Ciertamente, Yo os he dado las capacidades, para que vosotros vayáis componiendo lo perdido en vuestra área. Ciertamente, no tenéis las capacidades como las de Mi Hijo Jesucristo, que Es Omnipotente, como para restaurar todo lo visible y lo invisible; pero, vosotros, al estar unidos a Mi Hijo, al estar unidos a Mi Santísima Trinidad, empezáis a recibir Mis Bendiciones, Mis dones y, mientras más dais, Yo más proveo, para que vosotros podáis hacer vuestra parte. A veces, será una pequeña parte, pero si lo hacéis con amor, Yo Me congratulo en ello. A veces, tendréis que hacer una gran parte, por vuestra forma de ser y donde Yo os ponga, quizá, podáis, vosotros, convertir a muchas almas. No importa en donde estéis, haced vuestro trabajo lo mejor posible.

 

Quizá, vuestra misión, que es toda vuestra vida, sea para levantar, solamente, a un alma, en algún momento de vuestra existencia y, esa alma, solamente iba a poder ser levantada por vuestra intervención y, Yo, Me congratulo con vosotros. Al que le haya tocado una, al que le haya tocado cien, mil, tres mil, un millón, a todos les daré las gracias y les daré su premio de regreso, en el Reino de los Cielos, pero deberéis de poner, vosotros, todo lo que podáis, las capacidades, Yo os las daré. Estaréis protegidos y guiados por Mí y Mi Santísima Trinidad, para cuidar a vuestros hermanos en su crecimiento espiritual.

 

CamineMos juntos, Mis pequeños, no os separéis de Mí, así como Yo no Me separaba de Mi Hijo. Él recurría a Mí, se mantenía en oración profunda Conmigo, Yo Lo aconsejaba y Lo guiaba y, por eso, pudo llevar a cabo Su Misión. Él prometió y cumplió lo que iba a Ser Su Misión. Prometió Su Resurrección y así fue, y Yo os prometí que aquellos, que estuvieran con Él, también, tendrían la resurrección. Y tal como Él lo dijo en las Sagradas Escrituras, el que Lo veía a Él, Me veía a Mí, soMos Uno y vosotros, unidos a Mí, soMos uno. Así que, Mis pequeños, haced vuestra parte, hacedla con amor, pero, sobre todo, con ese amor en perfección, para cuidar a vuestros hermanos. Ayudadles a su regreso, mediante la conversión y, luego, su salvación eterna.

 

Mis pequeños, con uno que vosotros salvéis, vosotros estáis salvados, pero salvadMe cuantos podáis, para que Me deis la alegría que Mi Hijo, también, Me dio al salvaros a vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Si vosotros lo deseáis y Me lo pedís, seréis transformados y, entonces, daréis muchísimo más de lo que habéis dado hasta este momento de vuestra preparación.

 

Hijitos Míos, ya teníais profetizado, en las Sagradas Escrituras, que cuando se fuera acercando el final de los tiempos, pero este final del final, satanás iba a ir atacando cada vez más fuerte a la Creación. Notad que os he dicho: “a la Creación” y no solamente a vosotros, Mis hijos, sino a toda la Creación, a todo lo creado, a todo lo que salió de Mis Manos, Mis pequeños.

 

Ya os había dicho que él manipulará a la misma naturaleza, para que os ataque. Que iba a iros atacando a vosotros mismos aumentando la maldad, aumentando los pecados capitales, para que vosotros cayerais en ellos y, de esta forma, Me ofendierais gravemente.

 

Vosotros debéis estar más unidos a Mí, por eso os he insistido tanto en la oración, sacrificio, penitencia, ayuno, para que podáis estar fuertes en estos momentos difíciles de la humanidad.

 

Ciertamente, no todos vosotros habéis respondido como Yo quisiera, pero os sigo guiando y estoy confiando en vosotros, como en un principio, con los apóstoles, que, también, estaban llenos de defectos, hasta la llegada de Mi Santo Espíritu sobre ellos, Quien los transformó.

 

Si vosotros lo deseáis y Me lo pedís, seréis transformados y, entonces, daréis muchísimo más de lo que habéis dado hasta este momento de vuestra preparación. Ciertamente, sois débiles, tenéis vuestros defectos, graves o no tan graves, seguís siendo humanos, seguís teniendo defectos, pero, también, Virtudes.

 

Si vosotros camináis solos, fácilmente, satanás os va a envolver en su maldad, en sus mentiras y os vencerá. En el momento en que vosotros estéis Conmigo y aceptéis que Mi Santo Espíritu os transforme, os transfigure, difícilmente, satanás, podrá venceros, porque Yo viviré plenamente en vosotros.

 

Ciertamente, Yo Vivo en cada uno de vosotros, en cada alma que baja a la Tierra a formar un ser. Yo Vivo en vuestro ser, pero no todos se dejan guiar por Mi Voluntad. Debéis pasar todo un proceso de transformación. Debéis, primeramente, aceptar el ser movidos hacia la Verdad, vosotros lo hicisteis y, por eso os he ido preparando por años, para que encontrarais la Verdad, vivierais en ella y la transmitierais.

 

Vosotros, al vivir Conmigo y en Mí, ciertamente, se dará lo que dice en las Sagradas Escrituras, cuando Mi Hijo os dice que podréis hacer lo que se Le vio hacer a Él y aún más, pero eso, es lo que no os debe mover para manteneros en vuestra misión, porque si buscáis, solamente, la vanagloria que os lleva a la soberbia, caeréis, fácilmente en las garras de satanás y os vencerá, porque estáis buscando el ser admirados por vuestros hermanos.

 

Aprended de Mi Hija, la Siempre Virgen María, actuando a la par con Mi Hijo, pero en silencio, escondida a la vista de los hombres, pero haciendo grandes cosas por todos vosotros, llevando una vida de oración profunda, de intercesión por todas las almas y para todos los tiempos.

 

Esa oración profunda, esa vida íntima Conmigo, Me gusta mucho, porque solamente soMos vosotros y Yo, nadie en medio, y vaMos creando una relación de Padre e hijo extraordinaria y, cuando vosotros, realmente, os compenetráis en esa realidad, de que sois, verdaderamente, hijos Míos, en ese momento, entráis en una profunda humildad, como Mi Hija, la Siempre Virgen María, la Creatura Perfecta, la Mujer por Excelencia.

 

Eso es lo que quiero hacer con vosotros, Mis pequeños, pequeñas almas ante los ojos de los hombres, grandes almas ante Mis Ojos. Olvidaos de vosotros mismos, solamente soMos, vosotros y Yo. En lo particular, cada uno de vosotros y Yo, no necesitáis a nadie más para ser perfectos y para hacer grandes cosas para Mi Reino.

 

Vivid, pues, Conmigo, unidos ya desde ahora y Nos mantendremos unidos, eternamente, cuando terminéis vuestra misión, aquí en la Tierra.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Si seguís temiendo, es que no hay Fe en vosotros ni hay confianza en las Promesas de la Santísima Trinidad. Teméis, porque no queréis llenaros del Amor de Nuestro Dios y no queréis tener compromisos y, el compromiso mayor, es que os apartéis de la maldad en la que os conviene vivir.

 

Hijitos Míos, vivís en el temor por Mis Mensajes. Actualmente, estáis viviendo el de Fátima, el que os di ahí, Mis pequeños, pero, en Mis Mensajes anteriores y posteriores, Yo os iba anunciando lo mismo, porque el hombre no responde.

 

Tenéis un Padre amorosísimo, tenéis a Su Hijo, vuestro Salvador y Redentor, que se dio por vosotros, tenéis a Mi Esposo, el Santo Espíritu, que os guía, si es que así lo deseáis, pero a ninguna de las Tres Divinas Personas, vosotros les respondéis. Os asustáis por lo que Me manda Mi Padre que os diga, pero no respondéis, os quedáis en el temor, pero no hay cambio en vuestro corazón, no volvéis al buen camino, no os arrepentís de vuestros pecados. ¿De qué os sirve o en qué os ayuda vuestro temor?

 

Estáis conscientes en que no estáis dando todo lo que podríais dar, empezando con vosotros mismos.

 

Vosotros no dais lo que no tenéis, no ha habido un cambio sustancial en vuestra espiritualidad, a pesar de que el Cielo se ha volcado completamente por vosotros, y vosotros, ¿qué habéis hecho para responder, positivamente, al Cielo?

 

Os asustan las profecías. Vosotros fuisteis creados para el Amor, para vivir el Amor, para transmitir el Amor y para gozar una eternidad en Amor. Pero, por lo visto, es el temor el que realmente os mueve.

 

Ojalá que ese temor, que ahora, una gran mayoría de vuestros hermanos padecen, si os llevara hacia la conversión, hacia un cambio de vida positivo, hacia una trasmisión de vida en el espíritu, estaríais haciendo un bien; no importaría, en un momento dado, que fuera el temor el que os moviera a la conversión.

 

Pero Mi Padre quiere una vida de Amor, Él Es Amor, El Hijo es Amor, El Espíritu Santo es Amor, Yo fui creada en el Amor y vosotros también.

 

No tenéis por qué sufrir en el temor, no fuisteis hechos para el temor, el temor viene de satanás. Si vosotros, realmente, vivierais en el Amor, estas Advertencias de los Mensajes que os da Mi Hijo o que Yo os doy o el Mismo Padre, por Amor a vosotros, os debieran llevar a la perfección y no os debieran mover hacia el temor y vivir preocupados por lo que sucederá. Si vivís en el Amor y vivís para el Amor, ya sabéis, de antemano, cuál es vuestro futuro y, precisamente, por ello, no debe haber temor en vosotros.

 

Habrá temor, cuando vuestra vida no sea de ejemplo, no sea una vida en la cual, el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo, vivan en vosotros, porque vosotros mismos Los negáis y Los sacáis de vuestra vida; en esos momentos, sí debéis temer, pero debéis temer por vuestra salvación eterna, debéis temer a morir en pecado grave, como la gran mayoría de vosotros, vivís.

 

El mundo entero está ahora llevado por satanás, le disteis poder por no vivir en el Amor, le disteis poder, porque Le disteis la espalda a los Mandamientos que el Padre os dio; le disteis poder, porque no seguís el Ejemplo que Mi Hijo os dio; le habéis dado poder, porque no os dejáis llevar por todo lo que, Mi Esposo, el Espíritu Santo, os da de Conocimiento en vuestro corazón y no os dejáis mover hacia la perfección, a donde Él os lleva.

 

Estáis apartados de la Fuente del Bien, de la fuente del Amor, de la Fuente de la Perfección, porque no vivís según la Voluntad del Padre en Su Santísima Trinidad. Si no estáis viviendo para servirLe, entonces, sí debéis temer, porque tendréis que dar cuentas, al final de vuestra existencia, al final de vuestra misión aquí, en la Tierra, de lo que hicisteis o dejasteis de hacer. Debéis temer, cuando no habéis dado vidas a otras vidas y peor, si les habéis arrebatado la vida, o sea, el estado de Gracia a las almas que estaban a vuestro alrededor. Ahí, sí deberéis temer.

 

El hombre teme cuando no conoce el futuro, vosotros lo conocéis. Los que estáis en Nuestro Dios, sabéis que si habéis vivido en el Bien, vuestra muerte, no será momento de desdicha ni de dolor, sino la muerte será un momento deseado de vuestro corazón, para vivir, ya, el Reino Prometido por Nuestro Dios.

 

Los que no tienen Fe, los que no han dejado que viva Nuestro Dios en todo su ser, ellos sí temen al futuro y a la muerte, porque no tienen seguridad a donde llegarán después, de esta vida que se os da, para servir a Nuestro Dios y Señor.

 

Los que teméis, acercaos al perdón de vuestros pecados, acercaos a la Fuente de Vida de los Sacramentos, arrepentíos de todo el tiempo perdido que se os concedió, para vivir una vida en Dios, dar vida a vuestros hermanos y, luego, morir, para empezar a tener una vida eterna en Dios.

 

Mis Apariciones fueron para advertiros que ibais por mal camino. Son las advertencias de una Madre que os ama, de una Madre que os cuida, de una Madre que ve que no estáis cumpliendo con lo que debéis cumplir, una Madre que quiere llevaros a amar a Quien Es Todo Amor.

 

Mis Advertencias, se vuelven ruegos, ruegos desesperados, al ver cómo el enemigo está sobre vosotros y un enemigo, extremadamente fuerte, que os quiere aplastar, que os quiere destruir, que os quiere quitar la vida que Nuestro Dios, Mi Dios y Señor, os concedió. Y vosotros, no reaccionáis. Continuamente estoy ante el Trono de la Santísima Trinidad, implorando por todos vosotros, pero vosotros no respondéis.

 

Os fijáis solamente en el mal, en lo negativo, no entresacáis lo bueno y positivo de lo que os he dicho en cada una de Mis Apariciones, y ahora, específicamente, en ésta que os di en Fátima y que no se ha revelado en totalidad. Que la misma Iglesia no os ha dado y que ha sido cambiado, porque ella misma ha fallado.

 

Sí, Mis pequeños, todos vosotros habéis fallado, porque no habéis respondido en perfección a Quien os creó.

 

Que estos momentos de reflexión, que esta humanidad tiene, porque estáis conmemorando este centenario de Mis Apariciones de Fátima, os lleven al cambio verdadero, os lleven al Verdadero Amor, que apartéis de vosotros el temor, porque el temor no viene de Dios.

 

Si seguís temiendo, es que no hay Fe en vosotros ni hay confianza en las Promesas de la Santísima Trinidad. Teméis, porque no queréis llenaros del Amor de Nuestro Dios y no queréis tener compromisos y, el compromiso mayor, es que os apartéis de la maldad en la que os conviene vivir.

 

Señaláis a unos y a otros, señaláis a personas y a gobiernos, pero Yo os digo, señalaos a vosotros mismos, porque sois parte, ya, de la maldad con la que satanás ha destrozado vuestro ser. Ya no sois Virtuosos, ya no estáis limpios de mente y corazón, ya no sois niños, como tanto os pidió Mi Hijo. Vivís en la corrupción y en la maldad como cosa natural de vida y, aquél que vive en la Virtud y que quiere vivir en el Bien, lo atacáis.

 

Meditad eso, Mis pequeños, la maldad ha entrado fuertemente, en vuestro ser, sois parte de la maldad, satanás vive en gran parte, en vuestro ser y no es Nuestro Dios, el que es el Amo de vuestro corazón.

 

¿Cómo queréis vivir en el Bien, cuando le habéis dejado entrar a vuestro corazón a satanás? Ciertamente, él, ha entrado en vosotros y os ha ido apartando del Bien que teníais y os ha llevado hacia el mal. Habéis hecho, como os dije, un modo de vida en el mal y a nivel mundial y no hacéis mucho para combatir ese mal que tenéis en vuestro ser y, eso, os está llevando a una Purificación Mundial, prácticamente, total. Muy pocos quedarán, porque no respondéis, porque vivís más en la maldad y en el temor, que en la Fe y el Amor.

 

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, Reina, Madre de todo lo creado, porque así lo dispuso el Padre en Su Santísima Trinidad. Os amo, Mis pequeños, cuido de vosotros, pero, solamente, saldrán adelante, los que respondan, los que tengan la humildad suficiente para reconocer lo que os acabo de decir y que quieran vivir en el Bien.

 

Sabéis que tenéis el libre albedrío, sabéis que tenéis libertad de acción, vuestra decisión será decisiva en vuestro Juicio Final, ahí os daréis cuenta de vuestro error, si escogisteis equivocadamente o entraréis en una felicidad extrema, cuando seáis reconocidos, hijos de Dios y pasaréis al Reino de los Cielos, porque escogisteis correctamente. Estos son momentos decisivos para toda la humanidad, vosotros decidís, ¿estáis con Nuestro Dios o estáis en contra de Él?

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Por vuestra falta de Fe, desperdiciáis tantas cosas buenas y bellas que podríais hacer, pero, especialmente, por vuestra falta de Fe y de Amor, no Me buscáis a Mí, vuestro Dios y, al no buscarMe, no pedís Mi Sabiduría Divina, no pedís tantos dones y Carismas que Yo os podría otorgar, para el bien vuestro y el de vuestros hermanos.

 

Hijitos Míos, en Mi Santísima Trinidad, Nuestra Misericordia es desbordante. Tenéis muchos ejemplos de Nuestro Amor por vosotros.

 

Vuestra actuación, en vuestra misión, no ha sido lo mejor que Nos pudierais haber dado, pero sabéis que, en Mi Divina Misericordia, Yo puedo perdonaros y, en un momento, ganáis la vida eterna. Un momento de Amor, que os lo da un momento de arrepentimiento.

 

Como Padre, por daros un ejemplo, veis Mi Misericordia, ante el pueblo de Sodoma y Gomorra, pude haberlos salvado si hubiera habido, al menos, cinco justos, pero no los hubo. Mi Hijo, en Su Misericordia Infinita, perdona al buen ladrón en sus últimos momentos de vida; con un arrepentimiento de corazón, se salvó.

 

Mi Santo Espíritu, os lleva a reflexionar sobre vuestra vida, sobre vuestra actuación, en vuestra misión terrena y, si Le permitís, os lleva a más profundidad de vuestro ser, al grado de llevaros hacia el arrepentimiento de vuestra vida pasada, quizá, llena de maldad, de errores, pero en Nuestra Misericordia Infinita, se os concede el perdón y la Gracia de obtener la vida eterna, en el Reino de los Cielos.

 

Os he dicho, muchas veces, Mis pequeños, que debéis entender que no Soy un Dios de muerte, sino un Dios de Vida, que fuisteis creados para vivir en Mí; fuisteis creados para el Bien; fuisteis creados para dar fruto, fruto abundante para los vuestros, para todos los que os rodean, para todos aquellos que vuestra mente alcance para interceder por ellos. Tenéis potencias inimaginables, que no habéis utilizado, porque no os habéis unido a Mí, vuestro Dios. Podéis hacer grandes cosas y sabéis que, cuando actuáis en el Amor, es cuando se producen los milagros. Cuando vivís en Gracia y con un amor inmenso por los vuestros, podéis ayudarles en tantas cosas que el hombre necesita, pero, especialmente, por su salvación.

 

Os distraéis demasiado con las cosas del Mundo y con las tentaciones que os pone satanás, precisamente, para que os distraigáis en las cosas del Mundo y no mováis corazones a la conversión, al arrepentimiento, a encontrar, ya desde ahora, la vida que viviréis eternamente, que es la vida en Mí, vuestro Dios.

 

Hay tanto que podéis hacer por el Cielo y no lo hacéis, porque os habéis enamorado de la Tierra, porque satanás os ha engañado y hace que vosotros os encadenéis en las cosas del Mundo y, de esta forma, no podáis volar hacia los bienes del Cielo.

 

Reiteradamente os digo que vivís en una equivocación, en una mentira, porque satanás os conoce y como vivís en lo material, en lo que podéis tocar, sentir, gozar, no confiáis ni buscáis en lo que, por Fe, debéis luchar.

 

Os dijo Mi Hijo que si tuvierais la Fe, al menos, del tamaño de una semilla de mostaza, grandes cosas haríais y ni eso tenéis. La Fe es imprescindible para vuestra salvación, no solamente la vuestra, sino la que le podáis ganar a muchos de vuestros hermanos.

 

No vivís para servirMe, vivís para daros gusto a vosotros mismos con las cosas del Mundo.

 

Por vuestra falta de Fe, desperdiciáis tantas cosas buenas y bellas que podríais hacer, pero, especialmente, por vuestra falta de Fe y de Amor, no Me buscáis a Mí, vuestro Dios y, al no buscarMe, no pedís Mi Sabiduría Divina, no pedís tantos dones y Carismas que Yo os podría otorgar, para el bien vuestro y el de vuestros hermanos.

 

Se os acercan momentos difíciles, muy difíciles, y la Fe es la que os va a sacar, fácilmente, de esta problemática que vais a vivir, pero si no la habéis ejercitado y la habéis desperdiciado. Pasaréis por momentos muy difíciles, momentos de desesperación, que os pueden llevar a cometer graves pecados o graves errores. Mucho se os ha dado y poco habéis respondido.

 

Os repito, Mi Misericordia es Infinita, Mi Misericordia os puede dar la Vida, siempre y cuando, Me la pidáis y la busquéis.

 

Sed humildes y sencillos, arrepentíos de vuestros pecados, buscadMe y Me dejaré encontrar, vuestra salvación, depende de vuestra Fe.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os he dicho que, con un puñado de almas, totalmente sueltas a Mi Voluntad, podría Yo salvar a la humanidad entera y, es triste ver la falta de almas donadas a Mí, con las que Yo pueda trabajar, para salvar a esta humanidad.

 

Hijitos Míos, meditad, profundamente, lo que os he dicho. No veáis lo negativo que ya sucedió, sino lo positivo que todavía podéis hacer.

 

Ciertamente, la maldad de satanás os ha llevado a la muerte espiritual en casi toda la humanidad. Os he dicho que, con un puñado de almas, totalmente sueltas a Mi Voluntad, podría Yo salvar a la humanidad entera y, es triste ver la falta de almas donadas a Mí, con las que Yo pueda trabajar, para salvar a esta humanidad.

 

Como os dije, toda ya está contaminado por la maldad de satanás. Mi Misma Iglesia ya no está siendo guiada por el Espíritu Santo sino por satanás y, vosotros, no habéis pedido la acción del Espíritu Santo, para poder entender los signos de los tiempos y que no os dejéis engañar con todo aquello, malo, que pueda salir de Mi Iglesia, porque no está siguiendo lo que, en las Sagradas Escrituras, dicho está.

 

Soy un Dios de Amor, pero, también, Soy un Dios de Justicia y di una Orden tajante, de que no se le debería de cambiar ni un punto ni una coma a lo que escrito está y se le ha cambiado.

 

Son momentos de Juicio, son momentos en que todos deberéis ser juzgados por el bien y por el mal realizado.

 

Vienen momentos de renovación espiritual, en donde, nuevamente, Mis Leyes, Mis Mandamientos deberán ser tomados por las almas escogidas y se les dé el debido respeto y devoción, porque vienen de Mí, de Mi Santísima Trinidad y el hombre, aconsejado por satanás, ha modificado lo que Yo, en Mi Divinidad, os he dado. ¿Quién es satanás para hacer esto y quién es el hombre, -todavía más insignificante- para llevar a cabo lo que va en contra Mía?

 

Habéis fallado profundamente y deberéis sufrir por vuestros errores. Os he dicho que aquellos de vosotros, que dejasteis entrar Mi Amor en vuestro corazón y lo habéis dado a vuestros hermanos, pasaréis una purificación sencilla y, hasta podría decir, agradable, porque será como una plática amorosa entre un Padre a un hijo, en donde os haré ver vuestros errores y os perdonaré, os levantaré y os llenaré de Bendiciones, porque fuisteis fieles, porque Me habéis amado, porque escogisteis la mejor parte, la protegisteis y la transmitisteis.

 

Vosotros, los que le abristeis vuestro corazón a satanás, os pusisteis en Mi contra. Quisisteis destruir todo lo que Yo os di, especialmente Mi Amor en vosotros y la Fe, para que Me siguierais. Vosotros sufriréis grandemente si no os arrepentís a tiempo y pedís que Mi Misericordia os cubra; pero ¡ay!, de vosotros, los que, con toda intención Me traicionasteis, que os volvisteis instrumentos de satanás, especialmente, vosotros, los que, estando en Mi Iglesia, os volvisteis traidores, que disteis mal ejemplo, que os burlasteis de Mi Presencia en la Sagrada Eucaristía, que fuisteis autores de sacrilegios con el Cuerpo Santísimo de Mi Hijo, más os valiera no haber nacido. Daos cuenta que os burlasteis de todo un Dios, sois los Judas de este tiempo y, como Judas, recibiréis su mismo castigo.

 

Soy un Dios Amoroso, os vuelvo a repetir, un Dios Misericordioso, pero, también, un Dios Justo, doy Mi Bien, a quien Mi Bien se merece y castigo a aquel que se opone a Mí, a Mis Leyes y a Mi Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 
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