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Rosario vespertino.

 

 

Temas:

 

  • Fuisteis creados para recibir el Cielo, y el Cielo, Soy Yo, vuestro Dios. El que está en Mí, vive el Cielo, aún desde la Tierra; estar en Mí, es un gozo inmenso, desbordante, bellísimo, no hay nada que podáis encontrar en la Tierra, que se pueda parecer a lo que Yo os doy.
  • Necesitáis, Mis pequeños, pedidMe, de corazón, que aumente vuestra Fe, la necesitaréis, especialmente en los momentos difíciles que tendréis, en donde deberéis estar totalmente abandonados a Mi Voluntad.
  • ¿De qué os sirve la vida de vuestro cuerpo y que lo atendáis perfectamente, lo embellezcáis, si no tiene vida de alma? Vuestra alma permanecerá viva, cuando vuestro cuerpo muera y, en ese momento, regresará a Mí.
  • Os pido no juzguéis de antemano, cuando veáis a alguien que, aparentemente, es muy malo, y que, posiblemente sí realice actos desagradables a Mis Ojos, recordad que Mi Presencia, que debe estar ya en vosotros, puede cambiar a esa persona.
  • Todos recibís el llamado, pero no todos os unís para cumplir con vuestra misión, por eso, solamente algunas almas, cuando reciben Mi Llamado, responden, Me piden ayuda, porque Me aman y quieren hacer lo mejor en su misión por servirMe y, entonces, les concedo la Sabiduría.

 

 

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Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

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Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Fuisteis creados para recibir el Cielo, y el Cielo, Soy Yo, vuestro Dios. El que está en Mí, vive el Cielo, aún desde la Tierra; estar en Mí, es un gozo inmenso, desbordante, bellísimo, no hay nada que podáis encontrar en la Tierra, que se pueda parecer a lo que Yo os doy.

 

Hijitos Míos, con todo lo que Yo os he enseñado, he tratado de que las almas se enamoren de Mi Amor. Cuando vosotros os enamoráis de otro ser humano, vosotros le buscáis, tratáis de conocerle mejor y, mientras más le conocéis, y os gusta como es esa persona, pasáis a un amor más profundo, más bello.

 

Eso es lo que Yo quiero de vosotros, Mis pequeños. Vosotros no os podéis enamorar en lo profundo de Mí, si no Me conocéis y si veo que vosotros Me buscáis, pongo todo lo necesario para que vosotros Me conozcáis mejor y os enamoréis de Mí, de Mi Amor, de Mis Obras, de Mi Creación.

 

Soy vuestro Dios y Me merezco todo, porque, Yo, todo lo que he hecho por vosotros ha sido por Amor. Yo Soy el Primer Enamorado en esta relación filial de Padre e hijos o de hermanos, cuando es Mi Hijo Jesucristo El que está con vosotros.

 

Mis pequeños, vosotros no os imagináis el Amor que teneMos por vosotros. Vosotros os sentís adultos si ya tenéis años y peináis canas, pero seguís siendo pequeñitos e indefensos. Ciertamente, podéis llegar a tener malicia, pero sois pequeños.

 

Ciertamente, no os podéis comparar con la maldad de satanás, que es un espíritu inmenso, poderoso, malo; tampoco, podéis llegar a amar al nivel que, en Mi Santísima Trinidad, podeMos. Yo os veo, en Mi Santísima Trinidad, como pequeñitos e indefensos.

 

Os he dicho que, ante Mis Ojos, sois como bebés que estáis gateando y apenas os queréis levantar; sí, cometéis maldades, pero, también, hacéis cosas bellas, detalles que Nos gustan y, sobre todo, cuando hay almas buenas y recibiMos su amor, también lo gozamos inmensamente.

 

Mi Hijo os repitió, muchas veces, que fuerais como niños, pero niños obedientes, buenos, amorosos, pero fijaos que os dijo: “sed como niños”, nunca dijo sed como adultos buenos. Os falta mucho por mejorar, por crecer, por ser quienes vais a ser en lo futuro. Apenas os vais desarrollando.

 

Ciertamente, satanás ha detenido vuestro desarrollo, porque no quiere veros grandes, ya espiritualmente hablando, para que gocéis inmensamente del Reino de los Cielos.

 

Por eso, el ser como niños, es un avance muy grande y, sobre todo, porque la oración de un niño, el amor de un niño, la donación de un niño, es muy bella ante Mis Ojos. Porque el niño ama de verdad, el niño se da en totalidad, el niño no piensa: “voy a dar tantito de esto” o “me voy a reservar lo otro”, el niño se da. Y eso es lo que quiero de vosotros, que os deis en pleno amor hacia Mí.

 

Sí, Yo Soy el Primer Enamorado, como os he dicho, porque Yo os creé, y Me enamoro de Mi Creación, que, principalmente, sois vosotros. También, tengo el derecho de que vosotros, Mis creaturitas, a quienes tanto amo, os volváis hacia Mí y os volquéis en amor hacia Mí.

 

Vosotros mismos decís que amor con amor se paga y, así debe ser, Mis pequeños. Ciertamente, Mi Amor, va a ser inmensamente mayor que el vuestro, pero, también, recordad que es la intencionalidad lo que cuenta ante Mis Ojos, no importa que tengáis poquito, pero si Me lo dais de corazón, para Mí será mucho.

 

Yo siempre os cuidaré, buscaré que estéis mejor, si es que confiáis en Mí. Cuando vosotros no confiáis en Mí y no Me buscáis, no puedo derramarMe en Bendiciones sobre vosotros, porque vosotros mismos no creéis ni buscáis Mis Bendiciones.

 

Venid, pues, Mis pequeños, con esa confianza plena del enamorado, del saber que aquél o aquella que os ama, os va a dar todo. En Mi caso, como Padre y Creador vuestro y Redentor en Mi Hijo Jesucristo, os daMos todo, os amaMos inmensamente y lo único que pedimos de vosotros, es que, también, respondáis con la misma moneda. Que os deis cuenta y que meditéis tantas Bendiciones derramadas y tanto que se ha hecho por vosotros, para rescataros y levantaros de las garras del mal.

 

Fuisteis creados para recibir el Cielo, y el Cielo, Soy Yo, vuestro Dios. El que está en Mí, vive el Cielo, aún desde la Tierra; estar en Mí, es un gozo inmenso, desbordante, bellísimo, no hay nada que podáis encontrar en la Tierra, que se pueda parecer a lo que Yo os doy.

 

Daos, pues, como niños y recibiréis inmensas bendiciones, regalos de Mi Corazón hacia vosotros. Sois Mis consentidos, porque os creé a cada uno según Mi Corazón, pero, también, si Me dais la espalda, si no estáis Conmigo, si Me traicionáis, perderéis infinidad de Bendiciones que quisiera Yo daros, pero que, vosotros, no queréis recibir y con eso, Me entristecéis demasiado.

 

Entended, Mi Amor es grande hacia vosotros, pero no os aprovechéis de Mi Amor, queriendo hacer el mal y penséis que no recibiréis ningún castigo por hacer el mal, pensando que Mi Misericordia es Infinita, no, Mis pequeños, todo mal, también, recibe un castigo y bien merecido.

 

Volcaos en amor hacia Mí, Yo os cuidaré y os llevaré por buen camino, dadMe, dadMe vuestro amor y, Yo, seguiré dándoos el Mío.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Necesitáis, Mis pequeños, pedidMe, de corazón, que aumente vuestra Fe, la necesitaréis, especialmente en los momentos difíciles que tendréis, en donde deberéis estar totalmente abandonados a Mi Voluntad.

 

Hijitos Míos, Me duele tanto ver a tantas almas, que no han abierto su corazón al Amor. Viven en el Mundo, pero para buscar el recibir, no para dar. No buscan la donación, el egoísmo les impide vivir la Caridad.

 

La Caridad es un signo inequívoco de las almas que están Conmigo. En la Caridad se demuestra que vosotros estáis desprendidos de lo que tenéis, porque sabéis que, lo que tenéis, no os pertenece, todo es Mío, Yo os lo concedo para que vosotros lo deis.

 

Todos los dones, Virtudes, Carismas, Mis Bendiciones, todo eso va adornando al alma, pero todo lo debéis dar para el bien de vuestros hermanos.

 

Os hago ver que sois cómo un hombre rico, como un rey, que está buscando, solamente, el bien de sus súbditos, un verdadero rey, lleno de amor. Eso es lo que debéis ser.

 

Vuestro verdadero tesoro, está en vuestro interior y esto es, el vivir en el amor. Mi Hijo os enseñó esto. Yo quise que bajara a la Tierra, para que le diera plenitud a las Escrituras y ciertamente, es muy diferente el leer algo o saber algo, que el vivirlo y por eso quise que Mi Hijo viviera lo que estaba Escrito, lo que se profetizaba de Él desde antiguo, para que el hombre pudiera tener un Ejemplo palpable de cómo, vosotros mismos, os debéis conducir para llegar a Mí.

 

Entended, Mis pequeños, que en la Tierra os vais perfeccionando, vuestra vida es para que os llenéis de Mi Amor y que podáis ver por el bien de vuestros hermanos.

 

Os he dicho que mientras más deis, y más os deis por vuestros hermanos, más obtendréis, pero os falta Fe, os falta confianza en el donaros, en Mi Providencia, porque cuando vosotros obtenéis algo, lo guardáis, lo escondéis a la vista de vuestros hermanos para que no os lo roben.

 

Los cuarenta años del pueblo judío en el desierto, fue para eliminar toda esa maldad que tenían en su corazón, toda esa falta de confianza en Mí. Recordad, al principio, cuando les decía del Maná, que recogieran, solamente, lo que fueran a comer en ese día, si lo guardaban, por falta de confianza en Mí, de que Yo no los fuera a alimentar al siguiente día, eso que habían guardado, se echaba a perder.

 

Vosotros mismos, al dudar de Mi Palabra, al dudar de Mi Providencia, al dudar de Mi Amor, perdéis, porque Yo os quisiera dar tanto, pero vosotros mismos detenéis Mi Gracia sobre vosotros, porque no confiáis en que Yo os voy a dar todo lo que necesitéis.

 

Os he dicho que vinisteis a servirMe y vosotros, debéis estar, completamente, abandonados a Mi Voluntad. En una familia, los padres proveen por las necesidades de los hijos, los hijos se despreocupan totalmente, sobre todo, cuando son pequeños, de la alimentación, de sus cuidados, de lo que necesitarán día a día; ellos confían en sus padres. Ahora, os pregunto, ¿por qué, vosotros sí confiáis en vuestros padres, que no tienen el poderío que tengo Yo, porque Yo sí puedo Crear, os puedo dar lo que necesitéis? En ellos confiáis, no sabéis si tienen dinero o no para comprar lo que necesitaréis, pero confiáis en lo que os dicen.

 

¿Por qué en Mí, no confiáis, Mis pequeños? Soy vuestro Dios, todo lo he creado Yo para vuestro bien, todo lo que veis a vuestro alrededor lo creé para vuestro bien, ¿por qué en Mí no confiáis? Todavía Me veis, como muchos Me ven: ese Dios lejano, ese Dios que está en los Cielos, ese Dios que no camina con vosotros o que está en vuestro interior. Un Dios lejano que no os conoce, que creéis que no conozco vuestras necesidades y, estáis equivocados, seguís equivocados, porque Yo os creé y Vivo en vosotros y os conozco perfectamente.

 

Otra vez os repito, es vuestra falta de Fe; necesitáis, Mis pequeños, pedidMe, de corazón, que aumente vuestra Fe, la necesitaréis, especialmente en los momentos difíciles que tendréis, en donde deberéis estar totalmente abandonados a Mi Voluntad y, además, siempre sumergidos en vuestro corazón a la escucha de lo que Yo os diga, para vuestro bien.

 

Satanás tratará de destruiros y Yo os estaré protegiendo, pero si vosotros no vivís en la oración profunda, si no vivís tratando de cumplir con vuestras obligaciones de amor hacia vuestros hermanos y, especialmente, hacia Mí y os dejáis llevar por todo lo que suceda a vuestro alrededor, que si no estáis Conmigo, os llenaréis de muchos temores, entonces, dudaréis, y menos os acercaréis a Mí, a través de la oración profunda, que quiero que tengáis.

 

Mis pequeños, os repito, os amo inmensamente, no os puedo obligar a amarMe, pero de vosotros tiene que salir, al menos, agradecimiento y amor por todo lo que os he dado y por lo que sois. Os di el don de la vida y os he dado, a cada uno de vosotros, dones, con los cuales os movéis aquí en la Tierra y con los que, también, ayudaréis a vuestros hermanos a regresar hacia Mí, pero, lo más grande que he puesto en vuestro corazón, es Mi Amor y eso es lo que os protegerá contra los ataques de satanás. Contra Mi Amor él no puede y si vosotros os llenáis de Mi Amor y confiáis plenamente en Mi Amor hacia vosotros, ya podréis sentiros contentos, y seguros, de que satanás no os tocará.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: ¿De qué os sirve la vida de vuestro cuerpo y que lo atendáis perfectamente, lo embellezcáis, si no tiene vida de alma? Vuestra alma permanecerá viva, cuando vuestro cuerpo muera y, en ese momento, regresará a Mí.

 

Hijitos Míos, en las Sagradas Escrituras, vosotros conocéis, cómo Mi Hijo, devolvía la vida a algunas personas, por quienes pedían sus parientes o gente que les amaba.

 

Vosotros, tenéis vida de cuerpo y vida de alma. Ciertamente, a algunos, les he de conceder que puedan devolver la vida al cuerpo, para que se manifieste Mi Presencia y Mi Amor en esas almas que os ayudan, que se dan por sus hermanos. Pero, muchas veces, os he dicho que lo que más Me interesa del hombre, es que tengan vida de alma. ¿De qué os sirve la vida de vuestro cuerpo y que lo atendáis perfectamente, lo embellezcáis, si no tiene vida de alma? Vuestra alma permanecerá viva, cuando vuestro cuerpo muera y, en ese momento, regresará a Mí.

 

Hay almas muy bellas, porque supieron estar Conmigo, Me buscaron y se mantuvieron cumpliendo con lo que Yo os pedí para que crecierais espiritualmente. Pero hay almas que se presentarán ante Mí, horripilantes, a pesar de que su exterior, su cuerpo humano, sea bello.

 

Al momento en que vosotros morís a vuestro cuerpo, en ese momento os dais plena cuenta del estado de vuestra alma, si es que antes, cuando vivíais con vuestro cuerpo, no os habíais dado cuenta o no queríais daros cuenta. Ese momento, del paso de la vida en el Mundo y regresar a Mí, a la vida espiritual, es un paso que a muchas almas no les agrada, porque al ver el estado de su alma, quieren apartarse de Mi Presencia, no quieren que Yo les vea, porque saben lo que pasará en su Juicio Personal.

 

Ciertamente, el alma que cultivó el Amor, principalmente, las Virtudes y la Caridad, al darse por sus hermanos, para ayudarles a crecer y alcanzar Mi Amor y Mis Bendiciones, gozarán el haber dado ese paso de la vida del Mundo a la vida espiritual; al verMe, gozarán, inmensamente, Mi Presencia.

 

Las almas que Me han buscado cuando estaban misionando, siempre tenían, como meta final, el llegar a Mí, por eso la muerte, para ellas, no es nada doloroso ni nada que temer, es algo esperado, deseado, porque Me intuyen, intuyen Mi Amor, intuyen Mi Presencia Bellísima, Amorosísima y, al estar frente a Mí, es un gozo tremendo; pero no así, para las almas que se dedicaron, en el Mundo, a vivir para el Mundo, a desperdiciar el tiempo que se os concedió para estar en Mí y darse por sus hermanos y ayudarles a crecer, a ser ejemplo, que fue lo que hizo Mi Hijo.

 

La Palabra que salió de Sus Labios y el Ejemplo que daba, es lo que atraía a las multitudes hacia Él y, vosotros, estáis llamados a eso, también, a atraer multitudes hacia Mi Corazón de Padre y Creador vuestro.

 

Las almas intuyen el Amor, el Verdadero Amor. Los pequeñitos, los niños, son los más susceptibles a sentir Mi Amor y, por eso, os pedía Mi Hijo, el ser como niños, para que pudierais, vosotros, vivir Mi Amor alrededor vuestro.

 

Cuando estáis Conmigo, podéis sentir el Amor de la Creación, podéis vivir Mi Amor y gozáis, inmensamente, el que Yo os tome, en algunos momentos de oración y de vida interior, porque vuestra alma la habéis preparado para gozar Mi Amor.

 

Esto, es lo que se pierden las almas que viven del Mundo y para el Mundo. No saben intuir Mi Amor, porque ellas mismas no han crecido y no se sensibiliza su corazón a todo lo bello que Yo he creado para vosotros y que os rodea.

 

Cuando estáis Conmigo, como antes os dije, cuando vivís enamorados de Mi Amor, vuestro corazón se sensibiliza inmensamente y toda la Creación, os rodea, y vive al unísono con vosotros. Vosotros amáis, vuestro corazón Me ama, la Creación entera Me ama y, de esta forma, vivís, junto con la Creación, Mi Amor de Padre y de Creador.

 

Por eso, al momento en que vosotros regresáis a Mí, que dejáis vuestro cuerpo y vuestra alma se libera y vuela hacia Mí, vuestro gozo es infinito, porque, antes, ya vivíais ese gozo en la Tierra, pero era un gozo que vuestro cuerpo limitaba y, al estar ya libre vuestra alma, vuestro gozo se vuelve infinito. Por eso, las almas que están Conmigo, que Me intuyen, que Me buscan, desean la muerte, el momento de la muerte, para llegar a Mí.

 

Para los que viven del Mundo y para el Mundo, esto es una locura, porque quieren seguir viviendo en el Mundo, han puesto su confianza en el Mundo y el Mundo traiciona, el Mundo os acaba. En cambio, Yo, os renuevo y os doy cada vez más, si estáis Conmigo.

 

La verdadera belleza, el verdadero Amor, está dentro de vosotros, no en vuestro exterior, y si vosotros seguís buscando solamente el exterior, las bellezas exteriores, las del Mundo, muy decepcionados terminaréis.

 

Sed sabios, entended lo que os digo, para que podáis gozar todo lo que Yo he creado para después de vuestra vida sobre la Tierra.

 

Entended que vosotros sois limitados y lo que tenéis de bueno en el Mundo, ciertamente, en algún momento, os dará alegrías, porque, también, vienen de Mí, pero, si solamente confiáis en ellas y os olvidáis de la mayor alegría que podéis tener, que es el vivir Conmigo, entonces, os perderéis de tantas cosas bellas que podréis tener por toda la eternidad.

 

Venid a Mí y dejad que Yo os vaya guiando por el verdadero camino, seguid lo que Mi Hijo os dejó y aseguraréis vuestro retorno al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Os pido no juzguéis de antemano, cuando veáis a alguien que, aparentemente, es muy malo, y que, posiblemente sí realice actos desagradables a Mis Ojos, recordad que Mi Presencia, que debe estar ya en vosotros, puede cambiar a esa persona.

 

Mis pequeños, a Mí, vuestro Hermano Jesucristo, Me decían el Maestro porque, realmente, era el Verdadero Maestro, no como los escribas y fariseos que, ellos, aunque trasmitían conocimiento, no vivían ese conocimiento. Yo vivía lo que Mi Padre Me daba, veía cómo las multitudes Me seguían, porque estaban deseosas de aprender, estaban cansadas de la manipulación de los escribas y fariseos, de su hipocresía, de su maldad. La soberbia habitaba en ellos, daban la palabra, pero para recibir una remuneración económica, hasta se podría decir que vendían las Enseñanzas del Antiguo Testamento.

 

El maestro da lo que sabe para el bien del alumno y se congratula, inmensamente, cuando el alumno, no solamente aprende lo que se le enseñó, sino hasta que le supera. Yo os he dado, también, una Promesa, que aquél que Me siguiera, podría ser como Yo o hacer cosas más grandes que las que hice y no porque seáis dioses, sino, porque al conocer la Palabra y vivirla, sabréis que Yo habitaré en vosotros.

 

Yo Soy el Verbo que Me he hecho Carne, para el bien de vosotros, para transmitiros las Enseñanzas y la vida del Cielo. Soy vuestro Dios hecho Hombre que, como Maestro, os he dejado la Sabiduría del Cielo pero, son pocos los que, realmente, aprecian todo ese Conocimiento, toda la Sabiduría que os di.

 

Debéis abrir vuestro corazón, debéis dejar que Mi Santo Espíritu os ilumine y, sobre todo, pedírseLo para que vosotros podáis vivir y gozar lo que se vive en el Cielo. Debéis ser maestros y con esto os quiero decir, que si vosotros enseñáis lo que Yo os dejé, os pone en una posición privilegiada ante Mis Ojos.

 

Cuando vosotros enseñáis algo bueno a un hermano vuestro y ese hermano vuestro mejora en su vida espiritual y aprende a amarMe mejor, vuestro premio en el Reino de los Cielos, será grande.

 

Si vosotros realmente Me amáis y lo compartís con vuestros hermanos, porque queréis que ellos, también, tengan ese Conocimiento, ese amor hacia Mí, al ser vuestros deseos buenos, al ser vuestros deseos santos, eso os santifica a vosotros, santifica a vuestros hermanos y vais engrandeciendo Mi Reino sobre la Tierra y, también, Mi Reino en los Cielos.

 

Entended, Mis pequeños, que Yo quiero lo mejor para vosotros. Vosotros mismos os congratuláis inmensamente, cuando vuestros hijos aprovechan el conocimiento que se les da en la escuela, vosotros pagáis para que ellos obtengan ese conocimiento y, en sus calificaciones, vosotros notáis cómo se van engrandeciendo, y vosotros os ponéis felices porque están aprovechando el conocimiento dado.

 

Imaginad cómo Me pondré Yo, Mis pequeños, al ver que vosotros, que ya estáis llenos de Mí, que estáis transmitiendo vida espiritual a vuestros hermanos y que, hermanos vuestros, que no Me buscaban, que no Me conocían, cambian, y empiezan a buscarMe y a enamorarse de Mi Amor. Esto, os repito, es un gozo inmensamente grande que Yo os pagaré en el Reino de los Cielos.

 

Yo no os puedo forzar a amarMe y eso es lo más grande que vosotros hacéis, porque tampoco forzáis a los vuestros a amarMe, os siguen y aprenden o desean aprender, porque os notan enamorados de Mi Amor, enamorados de Mis Obras, enamorados de Mis Milagros, enamorados de Mi Perdón hacia el pecador. Os podéis enamorar tanto de Mí, de tantas cosas que Yo hice, porque todas las realicé con Amor.

 

Os he dicho que el Amor es dinámico, el Amor mueve a los corazones. Si vosotros, todo lo que hacéis, a lo largo del día, lo hacéis embebidos en el Amor, recibiréis mucho agradecimiento de aquellos que están recibiendo lo que les estáis dando.

 

Vosotros mismos podéis cambiar al Mundo y lo vais a cambiar viviendo en el Amor, deseando el Amor, ayudando a vuestros hermanos a alcanzar Mi Amor.

 

Todas las almas responden al Amor. Os he dicho, que, aunque sean muy malas a ojos humanos, el amor puede hacer cambiar hasta al más malo que vosotros podáis creer que es y, tenéis el mejor ejemplo en la Cruz, cómo, teniendo, Yo, dos ladrones a Mi lado, y quizá, asesinos, gente malvada a ojos humanos, Mi Presencia movió el corazón de uno de ellos, porque su corazón, fue susceptible a ser enamorado por Mi Amor.

 

Por eso, os pido no juzguéis de antemano, cuando veáis a alguien que, aparentemente es muy malo, y que, posiblemente sí realice actos desagradables a Mis Ojos, recordad que Mi Presencia, que debe estar ya en vosotros, puede cambiar a esa persona. Así que, tratad con respeto a todos vuestros hermanos, aún a pesar de que los veáis llenos de pecados. No los juzguéis, amadlos, demostradles Mi Amor, hacedles conocer que el Amor lleva al perdón. Ayudadles a que puedan tener un arrepentimiento profundo, precisamente, porque Yo, siendo Amor, Mi Misericordia Infinita perdona, aún los actos más graves.

 

PedidMe, Mis pequeños, que Mi Santo Espíritu os dé las palabras, os dé los sentimientos amorosos para cambiar corazones. PedidMe que Mi Amor y Mi Corazón estén en vosotros, para que aprendáis a ver a vuestros hermanos como Yo veía, y sigo viendo, a cada uno de vosotros.

 

Os repito, no juzguéis. Todas las almas son susceptibles a un cambio verdadero, y, primeramente, debe haber un cambio verdadero en vosotros para que transmitáis Mi Amor que, antes, debe vivir en vosotros y así lo podáis dar a vuestros hermanos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Todos recibís el llamado, pero no todos os unís para cumplir con vuestra misión, por eso, solamente algunas almas, cuando reciben Mi Llamado, responden, Me piden ayuda, porque Me aman y quieren hacer lo mejor en su misión por servirMe y, entonces, les concedo la Sabiduría.

 

Hijitos Míos, Mis Enseñanzas, os he dicho, que se resumen en la Parábola del Hijo Pródigo. Vivís en el Mundo, pero no pertenecéis al Mundo. Os he dejado vivir como vosotros quisisteis vivir, pero, las almas que necesito, en un momento dado, reciben la Sabiduría y se dejan mover por Mi Voluntad.

 

Cuando os he dicho que os necesito, es para que os unáis a las almas que están promoviendo el Bien, en donde se encuentren. Todos estáis llamados a ello, se os dio el don de la vida para que os unierais a Mi Amor.

 

Sois Mi pueblo, pero muchos no respondéis. Todos recibís el llamado, pero no todos os unís para cumplir con vuestra misión, por eso, solamente algunas almas, cuando reciben Mi Llamado, responden, Me piden ayuda, porque Me aman y quieren hacer lo mejor en su misión por servirMe y, entonces, les concedo la Sabiduría.

 

Vosotros debéis perdírMela, Mis pequeños. El ser humano vive, generalmente, guiado por su inteligencia y esta se da, por lo que va aprendiendo de sus propios actos o de los de sus hermanos, pero no, necesariamente, es lo mejor con lo que debe vivir.

 

Vivir en Sabiduría, es vivir Conmigo, es vivir en perfección, es vivir bajo Mi Voluntad, que siempre os va a llevar a la santidad. Vivir guiados por vuestra propia inteligencia os ayudará, más no os perfeccionará, porque estáis tomando, ciertamente, lo bueno de hermanos vuestros, pero no necesariamente su actuar fue sabio y virtuoso.

 

Cuando os dejáis llevar por vuestra inteligencia, muchas veces, hay soberbia atrás de ella y nada más buscaréis vuestra vanagloria y pediréis ser servidos por los que están a vuestro alrededor.

 

La Sabiduría os lleva a la humildad, a la donación, al amor por vuestros semejantes. Ciertamente, la Sabiduría os eleva a niveles, a veces, muy altos, muy superiores al nivel normal humano. Yo permito eso, Mis pequeños, para que conozcáis los errores humanos, para que conozcáis las deficiencias en las que vivís, por no buscar el Bien Divino, os dejáis llevar, solamente, por lo que el hombre ha encontrado por sus propias fuerzas y capacidades.

 

La Sabiduría es un don, un don Divino que otorgo a las almas humildes y buenas, a las almas que quieren donarse para servir a sus hermanos, para ayudarles a crecer. Esa es la gran diferencia entre Sabiduría e inteligencia. El inteligente busca el poderío humano y, generalmente, usando la fuerza, la maldad, el error.

 

El sabio, el que se deja llevar por Mi Sabiduría, conoce al hombre, conoce sus defectos, conoce la falta inmensa de Mi Presencia, porque que no Me tienen ellos en su corazón. El sabio, al tenerMe, Me transmite y hace que las almas crezcan y se mejoren. El Sabio, el que está Conmigo, ayuda a sus hermanos; el inteligente se aprovecha de sus hermanos y son almas muy susceptibles de ser tomadas por satanás.

 

Tened, pues, cuidado, Mis pequeños, en lo que pedís o en lo que buscáis. Las almas sabias entrarán al Reino de los Cielos fácilmente, las almas inteligentes, si no se dan cuenta a tiempo de que viven en soberbia, quizá en maldad, difícilmente entrarán al Reino de los Cielos, repito, porque están llenos de soberbia, y la soberbia es la que hizo que satanás perdiera su lugar en el Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 
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