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Jun 15_17 El mentiroso, está moviendo los hilos de la historia, para atrapar más almas y destruirles PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino - Corpus Christi - MENSAJE ÚNICO

 

 

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Mensaje de Dios Padre y la Santísima Virgen María a J. V.

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Primer Misterio. Hablan Dios Padre y la Santísima Virgen María

 

Habla Dios Padre:

 

Hijitos Míos, os he pedido mucho que seáis Luz ante las naciones. No necesariamente, esto quiere decir que iréis a otros lugares, sino que, a vuestro alrededor, deis esa Luz, que Soy Yo, entre vosotros.

 

Habláis de persecución, pero la tenéis, cuando vosotros habláis de Mí; satanás os ha ido tentando y atacando, os ha llenado de malicia, de mentira y, los que están a vuestro alrededor, no desean ya escuchar de Mí. ¡Y esa es una gran tristeza, Mis pequeños!, porque os heMos dado tanto, en Nuestra Santísima Trinidad, y el hombre ya no Nos da ni siquiera una mirada de amor. ¡Cuánta maldad ha dejado satanás en vuestros corazones!, y vosotros, ni siquiera os dais cuenta de ello, porque ya, os volvisteis del Mundo.

 

Vosotros, los que estáis Conmigo, estáis en el Mundo, pero no pertenecéis al Mundo. Habéis tomado en serio vuestra misión, habéis bajado a llevar Luz a todos aquellos que os rodean, por eso, Mi Santo Espíritu os ha insistido tanto en que toméis en serio todo lo que se os ha dado.

 

¡Vosotros no os imagináis, Mis pequeños, cuánto amor producís al transmitir las Enseñanzas que se os han dado! Esa es la Luz que va llegando a los corazones. Es la Luz que va transformando. Es la Luz que va dando vida a esos corazones muertos, a esos corazones traicioneros, a esos corazones destructivos. ¡Hay tantas almas que no Me conocen! Hay tantas almas que no quieren saber de Mí, pero es porque no se les ha enseñado Quién Soy Yo y qué es lo que quiero de cada uno de Vosotros.

 

Soy vuestro Dios, os amo infinitamente, os he dado el don de la vida, para, que, primeramente, vosotros os llenéis de Mí y, enseguida, Me transmitáis a vuestros hermanos, con la Luz que crece en los corazones cuando Me tomáis como medio de vida, para estar en la Tierra y, luego, con ella, poder regresar al Reino de los Cielos.

 

Ciertamente, muchos están en la Tierra, pero no transmiten Vida, no viven para Mí, no están ellos para servirMe y, a veces, es todo lo contrario, se vuelven servidores de satanás para destruir. Hay tantas almas que Me atacan y ni siquiera conocen el Amor, el Amor que proviene de Mí.

 

Mi Hijo os recordó que cuando no habéis vivido una situación específica, no podéis, ni siquiera, hablar de ella y menos criticarla, porque no la conocéis y hay muchos que están así, critican, atacan y no saben, si quiera, Quién Soy Yo y qué es lo que quiero de cada uno de vosotros.

 

Os he dicho que el Mundo se ha materializado, que no quiere vivir en la espiritualidad que os va a abrir las puertas a vuestra vida eterna. Esta frase, no la habéis meditado en lo profundo: “vida eterna”. Estáis en estos momentos ayudándoMe a salvar almas, ¿os estáis preparando a amarMe cada vez más y a ir creciendo en espiritualidad, para tener en el Reino de los Cielos un lugar más cercano a Mí, vuestro Dios?

 

Cuando ya habéis encontrado el verdadero camino, que a algunos, ciertamente, les toma mucho tiempo, gozáis y en ese gozo, al llenaros de Mi Amor, deseáis darlo. Mi Amor es para todos vosotros, quien tiene Mi Amor, ha encontrado el gran Tesoro. Pero este Tesoro, tan diferente de los tesoros del Mundo, no deseáis esconderlo solamente para vuestro bien, deseáis compartirlo, para que todos (Lenguas…) (J. V. dice: “hola Madre, gracias”) Cuando tenéis Mi Amor, deseáis compartirlo porque, vosotros mismos, no podéis abarcar todo lo que es Mi Amor. Mi Amor no solamente os llena, os satisface completamente, os sobrepasa y, por ello, deseáis compartirlo.

 

¡Es tan grande Mi Amor, que cuando lo tenéis, vivís éxtasis inmensos! Mi Amor os lleva a vivir momentos bellísimos, en donde, solamente, sois vosotros y vuestro Creador, Yo, con vosotros. ¿Hay alguien, acaso, más grande que Yo? ¿Hay alguien, acaso, que os ame más que Yo? ¿Hay alguien, acaso que os pueda consentir más que Yo, o que os pueda perdonar vuestras faltas, como lo hago Yo y que Me olvide, totalmente, de ellas? Eso es Amor, Mis pequeños, eso es Amor.

 

Vosotros, os he dicho, que apenas vais creciendo en el Amor. Sois tan frágiles, a veces, tan egoístas; queréis tenerMe, pero no transmitirMe; queréis Mi Amor, pero para vosotros mismos; queréis tenerMe, para presumir un lugar especial ante el Mundo y caéis en soberbia y, de ahí, ésta os lleva a la maldad.

 

¡Cuánto error vivís y cuánto error tenéis en vuestro ser!

 

(J. V., explica: Veo llegar, en este momento, a la Santísima Virgen y empieza a hablar)

 

Habla la Santísima Virgen María:

 

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, éste es un día especial, en el que os vuelvo a entregar a Mi Hijo. Yo Misma Lo entregué al Padre y Le agradecí por la salvación de todos vosotros.

 

Tomando el tema de Mi Padre y Señor Mío: El Amor, Mi Hijo Se dio totalmente por vosotros, porque Es Amor, igual que el Padre, igual que Mi Esposo, el Espíritu Santo.

 

Desperdiciáis tanto de lo que se os ha dado, no acabáis de comprender lo que es, realmente, ésta Donación de Amor por vuestra salvación.

 

Yo vivía todo lo que Mi Hijo vivía en Sus Alegrías, en Sus Tristezas, en Sus Dolores, en Su Pasión y en Su Triunfo, también. Vosotros estáis llamados a eso, Mis pequeños, estáis llamados a entrar a esa vida de Amor Divino, para que vosotros gocéis, junto con Nosotros, todo lo que se vive, lo que se ha vivido y lo que se vivirá en el interior del Corazón de la Santísima Trinidad.

 

Daos cuenta, Mis pequeños, de esa Gracia tan grande que se os ofrece, y que se os da, cuando vosotros mismos aceptáis el estar con Nosotros.

 

¡Cuánto Dolor Me causan aquellas almas que siguen atacando a Mi Hijo, especialmente, las almas sacerdotales y religiosas!, a las cuales se les han concedido Gracias especiales, pero que, ellas mismas las desprecian, no las acrecientan. No viven lo que se les ha otorgado por su ministerio. Las almas sacerdotales y religiosas, son almas a las cuales se les ha dado un lugar importantísimo. Son almas que deben de transmitir, llenas de amor, las Enseñanzas de Mi Hijo, Su Vida, Su Amor; satanás, también, las ha doblegado y las ha llevado hacia el mal.

 

Ciertamente, estáis viviendo momentos difíciles, muy difíciles y se Le está traicionando a Mi Hijo, a Su Amor, a Su Donación, en una forma tremenda. Los Ángeles, no quieren, siquiera, voltear a la Tierra, para ver tanto sacrilegio, tanta maldad, tanta traición, no solamente de las almas sacerdotales, sino de una gran mayoría de almas en la Tierra.

 

Mucho pecado, mucho error hay en vuestros corazones, es indignante ver cómo vivís, creyendo que no se os observa.

 

Desde el Cielo, se os ve a cada uno de vosotros, se conocen perfectamente vuestros actos, vuestras palabras y pensamientos. ¡Cuánta maldad! ¿De qué sirvió, pues, la Donación de Mi Hijo? ¿De qué os han servido, para vuestro crecimiento espiritual, todos Sus minutos y segundos, horas, días, años, en los que Él se dio por cada uno de vosotros, y para todos los tiempos? ¡Tenéis todo para ser santos!, y habéis desperdiciado todo ese Tesoro Espiritual que os dio Mi Hijo, que os dio Mi Padre y que os recuerda, constantemente, Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor.

 

Momentos difíciles se acercan, la Purificación protegerá a las almas que merezcan permanecer en la Tierra y, esto es, como premio al amor. Se os ha dicho, tantas veces, que el Amor lo es todo, el Amor trasciende, el Amor crea, el Amor os da Vida, el Amor os une al Cielo y, especialmente, a la Trinidad Divina.

 

¡Cuánto desamor! Teniendo tanto, y todavía se atreven las almas a negarLo y a buscarLe errores, al que es todo un Dios, que os creó, y que os cuida, a pesar de vuestra maldad. Le calumniáis, ¿a qué grado llega el hombre, de dejarse vencer por satanás?

 

No creéis en vuestro Dios, que os dio la vida, que os da todo, negáis Su Existencia, pero, tontamente, aceptáis la existencia de satanás. ¿Dónde tenéis la cabeza, Mis pequeños? ¿Dónde tenéis la cabeza y el corazón? Aceptáis la maldad y creéis en ella y no aceptáis al que es Amor y Sus cuidados. ¡Es ilógico, es tonto!

 

Preparaos, pues, Mis pequeños, a las pruebas que ya están entre vosotros: el mentiroso, está moviendo, ya, los hilos de la historia, para atrapar más almas y destruirles la poca o mucha Fe que tenéis en vuestro Dios.

 

Los que tenéis esa Fe, aunque sea pequeña, pero firme, seguid adelante, tendréis el Premio Divino de vuestro Dios.

 

Orad, orad por aquellos que viven en el error y se han vuelto instrumentos de satanás, muchos de ellos, no saben lo que hacen. Han vuelto a Crucificar a Mi Hijo; nuevamente Lo están asesinando. Habéis tenido mucho tiempo de oportunidad, para conocer de Mi Hijo y de Su Amor. Y, aun así, como en la antigüedad, como el pueblo judío, lo estáis, nuevamente, asesinando, eliminándolo de vuestra vida. Tontamente, decís que Sus Leyes y Su Amor, os limitan, os esclavizan, no os dejan vivir, no os dejan respirar. Ciertamente, así es para aquellos que viven en el error, para aquellos que están acostumbrados a vivir en el estiércol. Aquellos que no merecen el Amor de vuestro Dios, os habéis acostumbrado a tanto mal, que las Enseñanzas de Mi Hijo, que os hacen ver vuestro error, por vuestra soberbia, no permitís que se vea vuestra maldad, que se os llame la atención; no os dais cuenta, de que vuestro Dios, en Su Santísima Trinidad, os ama infinitamente, os quiere de regreso en el Reino de los Cielos, os quiere salvar de las garras de satanás.

 

¡El Amor de vuestro Dios, no es comprendido por tantos! El Amor, cuando vivís, plenamente, en Él, os da una libertad total. El Amor os ilumina, os volvéis Luz, os volvéis faros y las almas vienen a vosotros, porque buscan, porque necesitan el Amor que lleváis en vuestro corazón. Las almas que viven en el Amor, se vuelven diferentes, se vuelven necesarias para aquellas almas que están vacías, que viven en la obscuridad, que viven en el error.

 

Entended, Mis pequeños, que estáis llamados a ser Luz, a ser Amor, a dar Vida, a ayudarles a alcanzar el Perdón de Aquél que Se dio por vosotros, que Murió por vosotros, que Resucitó por vosotros y que es Mi Hijo, Cristo Jesús.

Gracias, Mis pequeños.

 
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