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Jun 29_17 Todos los momentos de Mi Existencia sobre la Tierra tienen su Enseñanza. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino- MENSAJE ÚNICO.

 

 

 

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Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

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Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Yo Vivo un eterno presente con vosotros. Estuve en la Tierra, para las personas de ese tiempo, pero estoy ahora con vosotros y podéis estar perfectamente Conmigo, acompañándoMe en cualquier momento que penséis en hacerlo; para Mí, no hay tiempo, Mis pequeños.

 

Hijitos Míos, hablar de Iglesia es hablar de Mí, vuestro Dios Salvador.

 

Mis pequeños, al venir a la Tierra a serviros, a ayudaros en vuestra salvación, os dejé muchas Enseñanzas. Enseñanzas de Vida, Enseñanzas de Amor, Enseñanzas de Salvación, Enseñanzas de Perdón. Infinidad de Enseñanzas tenéis, Mis pequeños, para que siguiéndolas, vosotros lleguéis a vuestra purificación y a vuestra santificación.

 

Mis pequeños, hablar de Iglesia, como os dije, es hablar de Mí. Os he dejado la Iglesia, para que vosotros, al estar en ella, os podáis llenar de todas las necesidades espirituales que tiene vuestra alma. Ciertamente, la primer Iglesia, es vuestro hogar.

 

Vuestros padres, con su ejemplo, con su amor y, sobre todo, su amor hacia Mí, vuestro Dios y con su dedicación, os van guiando para que vosotros, desde pequeñitos, os empecéis a formar una vida espiritual. Vais creciendo y os vais llenando de toda esa vida espiritual, que, como os dije, primeramente, os han dado vuestros padres, que ellos, a su vez, están respaldados por la Iglesia que Yo os formé, por las Enseñanzas que Yo os dejé y, ya, siendo mayorcitos, empezaréis a tomar, vosotros solos, el crecimiento espiritual que os empezaron a inculcar vuestros padres y, posteriormente, Mis ministros.

 

Ciertamente, este es el modo ideal de crecimiento espiritual para un alma en la Tierra. Desgraciadamente, satanás, se ha introducido en las familias, las ha ido separando, destrozando, les ha quitado ese amor hacia Mí, ese deseo de manteneros Conmigo y, sobre todo, el deseo de ir creciendo en vida espiritual.

 

Muchos de vuestros hermanos se sienten ya, suficientemente, educados con lo poco que han recibido en casa y con lo poco que se les dio como preparación para hacer su Primera Comunión, si es que llegaron a hacerla.

 

Hay tantos faltantes espirituales ahora en la sociedad en la que estáis viviendo, que no se puede decir que estéis vosotros perfeccionados en el conocimiento que Yo quiero que tengáis. Mucho os falta y si vosotros os dais cuenta, mientras más aprendéis, mientras más sabéis de Mí y de lo que Yo hice por vosotros, vuestros horizontes se hacen más grandes y vuestra necesidad de llegar a cubrir el conocimiento necesario que Yo quisiera que tuvierais, se va haciendo, cada vez, más difícil. Y se va haciendo difícil, Mis pequeños, porque no ponéis de vuestra parte y, así, la gran mayoría de las almas que Me buscan, llevan una vida espiritual mediocre o aún mala, porque no tienen ese interés de estar Conmigo, de llenarse de Mí, de acompañarMe en Mi Vida sobre la Tierra.

 

Os he dicho, muchas veces, que Yo Vivo un eterno presente con vosotros. Estuve en la Tierra, para las personas de ese tiempo, pero estoy ahora con vosotros y podéis estar perfectamente Conmigo, acompañándoMe en cualquier momento que penséis en hacerlo; para Mí, no hay tiempo, Mis pequeños y cuando estaMos unidos en el Amor y en Mis Enseñanzas, tampoco hay tiempo, acostumbraos a esto, Mis pequeños.

 

Para vosotros, sí hay un presente, un pasado y un futuro. Para Mí, como Dios Omnipresente, Omnipotente, no hay tiempo. Y por eso os repito, quiero que tengáis muy presente esto, para que Me acompañéis, no solamente en ésos últimos momentos de Mi Vida sobre la Tierra, sino que Me acompañéis desde el primer momento en que Yo estuve aquí en la Tierra, en Mi Nacimiento.

 

Acostumbraos, Mis pequeños, a repasar Mi Vida; todos los momentos de Mi Existencia sobre la Tierra tienen su Enseñanza y, si vosotros, realmente, queréis hacerlo, la Luz de Mi Santo Espíritu os dará el conocimiento que necesitaréis, si ponéis de vuestra parte, para buscarMe y acompañarMe.

 

Mi Vida, Mi Donación, es una Enseñanza real para todos vosotros; ciertamente, tenéis las Sagradas Escrituras pero, cuando vosotros os compenetráis más en Mi Existencia, en Mis Obras, en Mis Palabras, en Mis Milagros, en todos Mis momentos, entonces, se vuelve una escuela, una escuela espiritual, que si la seguís, Mis pequeños, si lográis moveros a través de Mis Enseñanzas, alcanzaréis la perfección que Yo necesito que vosotros alcancéis.

 

¡Es tanto, tanto, lo que Yo os he dejado y es tan bello!, que si vosotros, os volvierais estudiosos de Mi Vida, gozaríais y os iríais preparando para el último momento de vuestra existencia sobre la Tierra y, es más, ése momento Me lo estaríais pidiendo continuamente, cuando ya Me conocierais mejor, cuando ya quisierais vivir plenamente Conmigo, cuando ya hubierais hecho grandes obras y grandes milagros para el bien de vuestros hermanos.

 

Son grandes cosas las que tengo para vosotros, pero tenéis que poner de vuestra parte. Os he dicho que el que Me busca, Me encuentra, pero es el que Me busca. Yo quisiera daros todo, pero vosotros sabéis, muy bien, por vuestra propia experiencia, que si dais algo de valor a alguien, a algún hermano vuestro que lo necesita, pero que no os lo pide, sino que vosotros se lo dais, lo apreciará muy poco y quizá, hasta ni las gracias os dé. En cambio, el que busca y busca con insistencia, encuentra, aunque sea a disgusto de la otra persona a quien se le está insistiendo por el favor, pero va a lograrlo, va a lograr que se le atienda.

 

Yo quisiera, Mis pequeños, que vosotros insistierais constantemente, en alcanzar la santidad a la que estáis llamados. Que Me insistierais, también, fuertemente, para que Yo os concediera los dones, Virtudes, capacidades, lo que vosotros sentís que necesitáis, en vuestro interior, y que es Mi Santo Espíritu Quien os está indicando qué es lo que Me debéis pedir. Si Me lo pidierais con insistencia, os lo daría.

 

Todo, todo lo que tenéis y todo lo que debéis tener, para cumplir vuestra misión y agradarMe a Mí, vuestro Dios, con vuestros actos hacia vuestros hermanos, Me lo debéis pedir, Yo nunca os voy a imponer algo.

 

Ese es vuestro mérito, también, saberMe pedir. Cuando vosotros le pedís algo a alguien, en ese momento, os estáis humillando y eso os va a llevar, siempre, hacia la simplicidad, hacia la humildad, hacia la sencillez espiritual, con la que deberéis siempre estar unidos a Mí.

 

Por eso Me gustan los niños, porque ellos se acercan a Mí sin ningún temor, utilizando las palabras más sencillas que salen de su corazón y no palabras rebuscadas y rimbombantes, que aturden, porque no salen de un corazón sincero y amoroso. Cuando queráis venir a Mí, os pido, seáis como niños, Yo os daré lo que necesitéis, si considero que eso os va a ayudar a vuestro crecimiento espiritual.

 

Deberéis ser honestos con vosotros mismos, no tratar de ser otra persona, os quiero como sois, porque a cada uno de vosotros os creé como sois y, así se Me hizo bien crearos y así os amo, así que, presentaos a Mí, vuestro Dios, como quienes vosotros sois. Ciertamente, con educación, con amor y esto os lo da una vida espiritual profunda.

 

Ciertamente, toda la maldad que os rodea, os va desviando de vuestra realidad espiritual y ¿cuál es vuestra realidad espiritual?, la que está plasmada en la Biblia, en las santas lecturas, las lecturas que hablan de Mí, que os enseñan a moveros en el mundo como vuestro Dios y Salvador se movió.

 

Todo el error que hay a vuestro alrededor, vosotros mismos lo habéis propiciado. Ciertamente, satanás es el causante principal, pero si vosotros defendierais, y os lo voy a poner fuerte, si defendierais, hasta con vuestra propia vida, todo lo que es Mío, todo lo que está en las Sagradas Escrituras, entonces, estaríais, realmente, siendo almas que luchan por su crecimiento espiritual y que se merecen estar Conmigo eternamente.

 

Sois almas que amáis lo que pertenece a vuestro Dios. Aquellos que se vuelven estudiosos de Mis Palabras y de Mis Obras, en la mayoría de los casos, terminan siendo grandes santos, porque Mi Palabra mueve a los corazones.

 

No desperdiciéis, pues, Mis pequeños, todo lo que Yo os he dejado para vuestro bien. Os repito, Yo no os presiono y no presiono, porque el Cielo se gana con vuestros actos, con vuestro libre albedrío, con una lucha diaria para mejorarse. Si vosotros no ponéis de vuestra parte, buscando en las Sagradas Escrituras, lo que es bueno para vosotros y lo que Yo deseo para vosotros, entonces, no avanzaréis. Si Yo os presionara, si Yo os diera el regalo de la vida eterna Conmigo, sin que vosotros no os lo ganarais con vuestro diario trabajo espiritual, no sería justo si os compararais con las almas que se condenan.

 

No, Mis pequeños, Yo quiero que todos vosotros os salvéis, pero vosotros tenéis que trabajar para vuestra salvación. Es tan bello el servirMe, el estar Conmigo, el aprender de Mí, vuestro Dios.

 

PedidMe, Mis pequeños, que Mi Santo Espíritu os enamore de Mi Amor, os lo he dicho muchas veces, pero parece que no habéis hecho caso. Ser enamorados de Mi Amor, es lo más grande que pueda tener un alma aquí en la Tierra. El poder estar continuamente Conmigo, el poder convivir Conmigo, vuestro Dios. Si no Me conocéis, no podéis desearMe, vosotros buscáis, afanosamente, lo que os gusta y, si se pone difícil el obtener lo que os gusta, si realmente sois personas de lucha, tarde o temprano venceréis y obtendréis lo que necesitáis.

 

Las almas mediocres, las almas tibias, simplemente, no luchan, todo se les hace difícil, cansado, sin chiste. No os dejéis, pues, llevar por esos momentos de vuestra vida, que la debilidad os vence y vosotros perdéis el interés de venir a Mí. Aún en esos momentos, buscadMe y Yo os levantaré, levantaré vuestro ánimo y vosotros, alegres, nuevamente, estaréis.

 

Cuando vosotros, realmente, contáis Conmigo, cuando Me dais Mi lugar en vuestra vida, cuando, sinceramente, reconocéis que sin Mí no sois nadie, en ese momento, es cuando recibiréis infinidad de cosas bellísimas, que vosotros mismos no os habéis imaginado.

 

Mis pequeños, en la búsqueda de lo que Me pertenece y que os quiero dar, encontraréis vuestro gozo, encontraréis el “por qué” de vuestra existencia y eso os traerá mucha paz. BuscadMe, preguntad por Mí, descubrid nuevas cosas que quizá se os habían pasado en vuestras lecturas y en las Sagradas Escrituras y, así, os podréis llenar de Mí, en todo momento.

 

No claudiquéis, la batalla apenas va a empezar, dejaos mover por Mí, vuestro Dios, por eso quise estar entre vosotros, para conoceros y para que Me conocierais.

 

Os bendigo, Mis pequeños, pedidMe, de corazón, lo que creáis o lo que Mi Santo Espíritu, que habita en vosotros, os indique, y lo obtendréis. Buscad, buscad vuestra perfección y vuestra santidad obtendréis. Mi Amor queda con vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 
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