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Jul 11_17 Yo necesito que vosotros Me pidáis, constantemente, el cambio. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino-MENSAJE ÚNICO.

 

 

 

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Mensaje de Dios Padre a J. V.

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Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Todo lo que sale de Mí, es para vuestro bien, Mis pequeños, solamente busco vuestro bien, entendedlo y hacédselo entender a vuestros hermanos. Sed familia, haced familias, vivid como viviréis en el Reino de los Cielos.

 

Hijitos Míos, todos vosotros, especialmente, los que estáis tratando de vivir en el Bien, os he dado la Gracia de tener, en vuestra mente y en vuestro corazón, el deseo de una renovación espiritual, una renovación mundial y universal.

 

Mis pequeños, si realmente buscáis el bien, si realmente buscáis la Justicia y el Amor, tenéis dentro de vuestro corazón, un deseo grande del cambio, Mis pequeños, porque os he dicho, que Yo, como Dios vuestro, puedo rehacer todo sin pediros ninguna intervención, aunque, en cierta forma, necesito de vuestra intervención.

 

Recordad cómo Mi Hijo, antes de derramar Sus Bendiciones, antes de derramar el Perdón o la curación hacia una persona, Él esperaba que esa persona Le pidiera que le ayudara o al menos, que creyera que Él era el Hijo de Dios y que podía darle la salud.

 

Eso es lo que Yo necesito de vosotros, Mis pequeños, que vosotros Me lo pidáis. El pedir es importantísimo, Mis pequeños. Cuando vosotros pedís algo, en ese momento os estáis reconociendo pequeños, que necesitáis de una ayuda. Si vosotros os dais cuenta de la gente soberbia, ellos, no piden, ellos creen tener todo, no hay humildad, no hay sencillez en su persona ni en sus palabras.

 

Por eso Yo necesito que vosotros Me pidáis, constantemente, el cambio. Os he dicho que el cambio vendrá, cuando vosotros, todos vosotros o al menos, la gran mayoría, Me pidáis el cambio que vosotros necesitáis.

 

Ciertamente, estáis acostumbrados a la maldad, a la corrupción, a donde os ha llevado satanás y os aprovecháis de esos momentos, en vuestra vida, para sacar provecho a todo lo que hay a vuestro alrededor y que, ciertamente, no es bueno.

 

Si deseáis vivir en un mundo perfecto, debéis empezar a actuar en la perfección que Yo os di, en los Diez Mandamientos.

 

Poco los habéis meditado y debéis meditarlos más, Mis pequeños, porque son un medio de vida. Si vosotros cumplís con ellos, primeramente, estáis cumpliendo Conmigo, vuestro Dios, porque Yo os los di para que vosotros os perfeccionarais, aquí en la Tierra, porque, al Cielo, debéis ya llegar perfeccionados. Si vosotros, os he dicho, no os perfeccionáis en la Tierra, os tenéis que perfeccionar en el Purgatorio y es un lugar difícil y doloroso, por eso, Yo os quiero ayudar, a todos vosotros, a que lleguéis, ante Mí, en un grado de perfección alto, para que no sufráis tanto. Bastante os hace sufrir satanás durante vuestra vida. Ciertamente, a lo largo de ella, satanás os ataca en diversas formas y vosotros sufrís, pero poco os acordáis del ofrecimiento de vuestros dolores, de reparar vuestra vida, evitando todo aquello que os separa de Mí, pero, sobre todo, de aquello que impide vuestra perfección en actos, pensamientos y en todo lo que tenéis que hacer, para crecer a niveles altos de espiritualidad.

 

Entended, Mis pequeños, que Yo, os quiero perfectos, os quiero santos y, por eso, envié a Mi Hijo, para que os diera esas lecciones de Amor que conocéis, pero que, la gran mayoría de vosotros, no las seguís ni las repasáis para tratar de entenderlas mejor, para hacerlas vida en vuestra vida.

 

Mucho Amor derramo sobre todos vosotros, pero, vuelvo, otra vez, a deciros que es poco, muy poco el agradecimiento que recibo de vosotros y eso Me duele, Mis pequeños, porque, como Padre que Soy de todos vosotros, siempre estoy esperando de una palabrita amable, una palabrita amorosa, una palabrita de agradecimiento, por tantas bendiciones y tantos cuidados que derramo sobre cada uno de vosotros.

 

Entended, Mis pequeños, que vosotros debéis propiciar el cambio que necesita esta humanidad. Estáis conscientes de la maldad que tenéis a vuestro alrededor. Estáis conscientes en que esta maldad ha ido creciendo, cada vez más. Estáis conscientes que esa maldad, que es satanás, os está apartando de Mí, vuestro Dios, porque satanás os conoce y él os va poniendo otras prioridades en vuestra vida, pero prioridades falsas, prioridades que os desvían de la Verdad, y vosotros las tomáis como medio de vida. Preferís seguir todo aquello que satanás os propone y no lo que vosotros necesitáis.

 

Entended que, satanás, siempre querrá vuestra destrucción, vuestra muerte espiritual. Os tratará de engañar diciéndoos que recibiréis un bien, que os ayudará de una forma u otra, pero, realmente, os va a llevar a un mal, con el cual sufriréis eternamente.

 

Por las Sagradas Escrituras sabéis, porque se os ha dicho varias veces, que el camino hacia Mi Reino, hacia vuestro Hogar, es difícil, es angosto, doloroso y no os trae muchas alegrías, porque tenéis a vuestro alrededor, a satanás, que os tratará de evitar el gusto de venir hacia Mí, a pesar de lo doloroso del camino.

 

Sí, Mis pequeños, los que entienden estas Palabras, a pesar del dolor de seguir adelante para llegar a Mí, encuentran alegría. Hay sufrimiento, hay maldad a vuestro alrededor, hay tropiezos y caídas fuertes, pero hay alegría, porque sabéis que vais caminando directamente hacia Mí, os levantáis y seguís adelante, y esto os va llenando a vosotros de una alegría santa, que no solamente vosotros la vivís, sino que la compartís con vuestros hermanos.

 

En cambio, el camino del mal, es amplio, fácil, no hay dolor y hay una alegría humana, no Divina, al seguir por donde satanás os lleva, porque, realmente, ese camino amplio, es camino hacia satanás y hacia la condenación eterna.

 

Mucho mal tenéis a vuestro alrededor, y satanás os lo presenta como algo agradable que debéis seguir. En la prueba es donde encuentro a Mis verdaderos hijos, a Mis verdaderos seguidores, a esas almas buenas, que están buscando su santidad de vida y se están queriendo llenar de Mi Amor.

 

Cuanta maldad hay a vuestro alrededor, pero no hacéis gran cosa para tratar de evitarla. Tenéis todos los elementos, tenéis todos Nuestros Consejos, pero queréis una vida fácil, que sin tener que mover un dedo, tengáis todo y esto no es posible, Mis pequeños. Esto os lo pudo haber enseñado Mi Hijo, si Él hubiera llegado como un triunfador, a sentarse en un trono y no moverse de ahí y no tener que haber padecido todo lo que Él padeció.

 

Al contrario, se quiso presentar como cualquiera de vosotros. Ciertamente, se dio el momento en que tenía que manifestar Su Divinidad y fue rechazado por la gran mayoría, fue asesinado por aquellos que luego fueron seguidores de satanás; el mismo pueblo se deshizo de Él, Lo traicionó a pesar de que este pueblo, infiel, había recibido tantas bendiciones, pero Lo traicionó.

 

Mis pequeños, tenéis que empezar en vosotros mismos. Os he dicho, el cambio tiene que venir de vuestro interior y tenéis que pedirNoslo, a Mi Santísima Trinidad. Necesitáis ese cambio interno, íntimo, para que Mi Divinidad pueda habitar en vosotros, como habitaba en vuestros Primeros Padres, Adán y Eva. Os he dicho que el Paraíso Terrenal era, realmente, el corazón de Adán y Eva. Yo habitaba en ellos, por su pureza, por su amor, por su amistad Conmigo y quiero que todo vuelva a eso, Mis pequeños.

 

Que la humanidad entera vuelva a retomar ese momento antes del Pecado Original, ese momento, en el cual, vuestros Primeros Padres, llevaban una vida de relación Conmigo, total, absoluta, una vida llena de Amor, una vida de obediencia, una vida, en la cual, ellos Me alegraban con lo que hacían en el Amor y lo que Yo, también, pudiera hacer en ellos. Sí, Yo les había prometido grandes cosas y, de hecho, las vivieron, cosas que se salen de vuestras capacidades actuales y debéis, vosotros, regresar ahí, a esos momentos en que el hombre estaba dotado de unas capacidades extraordinarias, inimaginables para vosotros.

 

PedídMelo, pedídMelo, Mis pequeños, no desperdiciéis ya ni un segundo de vuestra vida, en donde vosotros empecéis a lograr un cambio interno, para que podáis recibirMe como Me recibían vuestros Primeros Padres.

 

Ciertamente, es difícil, porque ellos no conocían el mal, no conocían el Pecado, eran almas buenas, almas santas, almas que vivían totalmente sumergidas en Mi Amor.

 

Vosotros, ahora, estáis dañados por el Pecado y, ciertamente, debéis luchar mucho, fuertemente, contra vosotros mismos para recuperar ese estado de Gracia y, que, obtendréis si Me lo pedís y seguís luchando por erradicar, de vosotros, todo aquello que Me duele, todo aquello que Me molesta, todo aquello que no puedo ver en vosotros, que es el pecado y sus trazas.

 

Os quiero perfectos. ¡Os lo he pedido tanto!, para que seáis perfectos como Yo, vuestro Padre lo Soy. “Amaos los unos a los otros” y en eso falláis inmensamente, ya no os tratáis como verdaderos hermanos. Os conocéis, pero ya no profundizáis en vosotros; os mantenéis, de cierta forma, alejados de vuestros hermanos; dais pero hasta cierto punto, de vosotros, y os mantenéis siempre observando a vuestro hermano, a ver qué es lo que hará con el conocimiento y con el trato que vosotros les dais.

 

No, Mis pequeños, por eso Mi Hijo os dijo: “sed como niños”, y, el ser como niños, es ser sencillos, no es el estar viendo a ver cómo es mi hermano, qué me hará, qué estará buscando de mí. No actuáis en un amor verdadero, como Mi Hijo os enseñó.

 

Son varias cosas, Mis pequeños, en las que debéis perfeccionaros, y eso es lo que vino a Enseñaros Mi Hijo, a que os perfeccionéis en el Amor; que seáis sencillos en trato; que seáis amorosos, como un niño lo es con sus padres, que seáis obedientes y aceptéis Mi Voluntad; que no pongáis ningún “pero”, sino que obedezcáis de inmediato. Eso es Fe y así debéis actuar cuando Yo os pida algo. Actuad en Fe, no pongáis en tela de juicio nada de lo que Yo os pida, simplemente, actuad, porque es una orden de vuestro Dios, o es un Consejo que Yo os doy, para que vayáis por senda segura o que sea para que crezcáis espiritualmente con la prueba que Yo ponga en vuestra vida.

 

Todo lo que sale de Mí, es para vuestro bien, Mis pequeños, solamente busco vuestro bien, entendedlo y hacédselo entender a vuestros hermanos. Sed familia, haced familias, vivid como viviréis en el Reino de los Cielos.

 

Meditadlo y pedidLe ayuda a Mi Santo Espíritu, para que os haga entender esto, que es tan importante. Vosotros estáis acostumbrados a vivir en un bien aparente o puede ser un bien sincero el que deis a vuestros hermanos, pero no actuáis en un bien total, en un bien perfecto y, con esto os quiero decir que, en el Reino de los Cielos, no hay cabida para almas que no estén actuando en un bien perfecto, en un amor perfecto. Allá no hay vicios, no hay maldad, no hay error, se vive en un bien total, y si no lográis hacerlo en vuestra vida, durante vuestra misión en la Tierra, entonces, lo lograréis en el Purgatorio y os repito, es doloroso.

 

Cuando vosotros os proponéis la mejora a base de sacrificios, penitencias, ayunos, la mejora es rápida, porque os ayudo, porque veo que estáis poniendo de vuestra parte, porque estáis luchando por crecer y por darMe un gusto. Sí, los hijos deben de darMe un gusto, porque Soy vuestro Padre.

 

Cuando vosotros estáis luchando, os repito, por un bien, Mi Santo Espíritu estará junto a vosotros, os indicará la mejor forma, os da la Sabiduría y Fortaleza para que logréis crecer en ese bien que Me estáis pidiendo.

 

En cambio, cuando Yo os purifique, porque vosotros no hicisteis gran cosa por purificaros por vuestra voluntad, entonces, entra Mi Voluntad y es dolorosa. Lo que Yo os pida, lo que Yo os envíe para vuestro crecimiento y purificación, será más doloroso porque va a ir en contra de vuestra voluntad, porque vosotros estáis acostumbrados a una vida agradable, sin molestias, sin dolores, sin preocupaciones y, como viene de repente, Mi Voluntad hacia vosotros, para vuestro bien, entendedlo, para vuestro bien, os molestará.

 

En cambio, cuando vosotros os imponéis a vosotros mismos, buscar esa perfección, con Mi ayuda, ya estáis dispuestos a daros, estáis dispuestos a ofreceros y esto vale mucho, Mis pequeños, lo tomo muy en cuenta, porque sois almas sencillas, almas sacrificadas, almas amorosas, que están buscando agradarMe y están buscando la purificación de vuestros pecados y para que os presentéis como una gema preciosa, purísima, de gran valor.

 

¡Así os quiero a todos, Mis pequeños!, sois valiosísimos ante Mis Ojos, porque Yo os creé así, valiosísimos. Valéis tanto, pero el pecado os hace caer y, en ese momento, os devaluáis y ya no sois esas almas puras, limpias, santas, en las que Yo pueda confiar. Por eso, os repito, cuando queréis vosotros mejoraros y ponéis de vuestra parte, y hacéis hasta lo imposible para estar limpios, puros y santos, Yo siempre estaré con vosotros y os ayudaré a vuestra perfección.

 

Mis pequeños, gracias por estar Conmigo, gracias por invitarMe en vuestra vida, gracias por permitirMe enseñaros, guiaros, enriqueceros, con la Sabiduría Divina. SeguidMe, vividMe, amadMe, sois Míos y os quiero Conmigo para toda la eternidad.

Gracias, Mis pequeños. 

 
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