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Jul 18_17 Si Él dejara de veros, de cuidaros, en ese momento, vuestra vida terminaría. PDF Imprimir E-Mail

Rosario vespertino-MENSAJE ÚNICO.

 

 

 

 

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Mensaje de la Santísima Virgen María a J. V.

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Primer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Cuando vinisteis a servir a vuestro Dios aquí a la Tierra, Él se comprometió con vosotros de cuidaros en todo momento y ese, “todo momento” no tiene descanso, Mis pequeños, estáis en todo momento en el Pensamiento y en el Corazón de vuestro Dios.

 

La Gracia de Mi Señor, vuestro Dios, es para todos vosotros. Mi Señor y Mi Dios, vuestro Dios, derrama Sus Bendiciones, Su Amor, Sus cuidados, sobre cada una de las almas creadas. Pero, vosotros, ¿qué hacéis para retener esa Gracia en vosotros?

 

Yo, como Madre vuestra, también os cuido, Mis pequeños. Ciertamente, sois hijos de Mi Señor y Mi Dios, y procuro que vosotros estéis dispuestos, de la mejor forma, en vuestra alma, para recibir dignamente, los regalos tan grandes que recibís en todo momento de Mi Dios, vuestro Dios.

 

Entended, Mis pequeños, como os dije, en todo momento estáis recibiendo Bendiciones de Nuestro Dios. Vosotros, ya no os dais cuenta de ello o no os ponéis a recapacitar y a meditar todas estas Bendiciones que recibís. Cuando Yo os digo “en todo momento”, para que entendáis, simplemente, os pongo un ejemplo contundente, que es el don de la vida.

 

Se os ha dicho, ya en varias ocasiones, que la vida que tenéis, viene de Nuestro Dios y Señor. Si Él dejara de veros, de cuidaros, en ese momento, vuestra vida terminaría.

 

Esto os lo digo así, para que os deis cuenta, que en todo momento, Nuestro Dios y Señor, está atento a la vida de cada uno de vosotros.

 

Es muy tonto decir, como a veces, muchos de vosotros, exclamáis: “es que Dios no se acuerda de Mí” o también, decís: “Él está ocupado con tantas cosas, que ni se acuerda de Mí” y muchas otras cosas más decís, pero con lo que os acabo de decir, de que Él está cuidando la vida de cada uno de vosotros, es más que claro que vosotros estáis ante Su Presencia, ante Su Cuidado y está viendo por vosotros en todo momento, para mantener el don de la vida, que Él os ha concedido y Le podáis servir y luego podáis ganaros el Reino de los Cielos.

 

Cuando vinisteis a servir a vuestro Dios aquí a la Tierra, Él se comprometió con vosotros de cuidaros en todo momento y ese, “todo momento” no tiene descanso, Mis pequeños, estáis en todo momento en el Pensamiento y en el Corazón de vuestro Dios. Así que, antes de que volváis a querer decir que vuestro Dios no se acuerda de vosotros, que, ciertamente, es un error gravísimo, meditéis y calléis y, antes que nada, agradeced que vuestro Dios, vuestro Padre, vuestro Creador, os está cuidando, está velando por vosotros en todo momento. Llegará un momento en que Lo conoceréis y Lo veréis Cara a cara, conoceréis Su Amor, os daréis cuenta Quién es vuestro Dios y todo lo que recibisteis de Él, desde el momento de vuestra concepción y por qué se os concedió el don de la vida.

 

No seáis ingratos con vuestro Creador, Él es Puro Amor y si algo sucede en vuestra existencia, Él está velando por vosotros, está viendo por vuestro bien, porque Él es Puro Bien. Aceptad de corazón, lo que venga a vuestra vida, es para vuestro bien.

 

A veces, tendréis que esperar mucho tiempo, a veces, poco, pero el final, será bellísimo y lo agradeceréis infinitamente. Todos vosotros, a lo largo de vuestra existencia, tendréis pruebas, algunas, para que os reforcéis en la Fe y en el Amor, otras, para que os acerquéis más fuertemente a Su Corazón, otras más, para que os deis cuenta de que debéis vivir en humildad y en un sometimiento total a la Voluntad de vuestro Dios y Señor.

 

Yo Soy el Ejemplo Fiel de lo que os sucede. Yo Misma también, fui probada y fue una prueba muy fuerte; una prueba que, en cierto momento, merecería a la muerte, porque Me tomó el Santo Espíritu y Me dio la Vida en Mi Vientre, de Aquél que fue vuestro Salvador. Vosotros, no estáis en ese momento fuerte, en el que os estéis jugando vuestra vida, Yo, Me estaba jugando la vida, pero acepté la Voluntad de Nuestro Padre, de Nuestro Dios y ved el Regalo que obtuve al final, al Salvador; el Mesías, se desarrolló en Mi Vientre. ¡Qué alegría, qué honor!, y todo eso Me lo concedió Nuestro Dios y Señor, porque acepté Su Voluntad sin ponerLe ninguna restricción, Me di en totalidad por Él, Me di en totalidad por vosotros.

 

Os digo esto, Mis pequeños, para que confiéis, plenamente, en vuestro Dios. Si vosotros Lo estáis siguiendo, si vosotros creéis en Él firmemente, si vosotros no tenéis duda de que vuestro Dios os ve, os guía, os consiente, os prueba, pero, sobre todo, os ama, no temáis, simplemente, dejad que Él se manifieste en vosotros, como se Manifestó plenamente en Mí, Su Sierva.

 

Amad fuertemente a Nuestro Dios; amadLo, podría decir, con locura, porque no hay ningún amor en la Tierra, que se pueda parecer al Amor que Nos da Nuestro Dios. ¡Tanto Amor, tanta Dulzura, tanta Delicadeza! Cada uno de vosotros, habréis sentido, en algún momento de vuestra vida, Su Presencia. Su trato, siempre delicado, sin que os fuerce en ningún momento, os da la libertad total, para que escojáis el seguirLe o el traicionarLo y darLe la espalda. O Le dais alegría o Le dais tristeza.

 

Vosotros mismos, ahora, podréis juzgaros. Si estáis recibiendo, solamente, bienes de parte de Nuestro Dios, ¿acaso Él se merece que Le paguéis con males, con traición, con grosería, con pecado?, ¿verdad que no, Mis pequeños? Si realmente amáis a vuestro Dios, amadLe, amadLe con todas vuestras fuerzas, con todo vuestro amor.

 

Dejad que desde el Cielo os ilumine Mi Señor y Mi Dios, pedidLe a la Comunión de los Santos que os ayuden a entender vuestra misión, que os ayuden a llevarla con la mayor perfección posible, como Nuestro Dios y Señor se merece.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, que también velo continuamente por vosotros. Yo, como Madre vuestra, os instruyo, os aconsejo y os explico tantas cosas tan bellas, que vienen de Nuestro Dios y Señor.

 

Venid a Mí y pedidMe Consejo y Me daréis  gran alegría, porque os podré hablar de Mi Señor y Mi Dios y Me daréis esa alegría de transmitiros las Verdades del Cielo, Sus alegrías y el futuro que os espera, tan bello, tan santo, tan puro.

 

Es tan bello todo lo viene de Nuestro Dios y cada uno de vosotros está llamado a regresar al Reino de los Cielos. Fuisteis creados para producir amor, hacedlo, Mis pequeños, la humanidad necesita del Amor de Nuestro Dios, necesita conocer, también, Su Perdón.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, para que os ayude a apreciar las bellezas que os tiene preparadas Nuestro Dios para toda la eternidad. DejadMe, Mis pequeños, que os enamore del Amor de Nuestro Dios. DejadMe, Mis pequeños, que os lleve hasta la profundidad del Corazón de Mi Hijo. PermitidMe, Mis pequeños, que os llene de Mi Amor, que es el Amor de la Trinidad en Mí.

 

Lo que ahora vivís, por un lado, es una prueba para vuestra fidelidad hacia el Amor Infinito de Nuestro Dios; por otro lado, es para engrandecer el Reino de Nuestro Dios y con eso os ganaréis más Gloria en el Reino de los Cielos. Mientras más hagáis en la Tierra, por que conozcan el Amor y las Verdades enseñadas por Mi Hijo, más grandes seréis en el Reino de los Cielos.

 

Os he dicho, que Nuestro Padre, Nuestro Dios, vela por cada uno de vosotros en todo momento. No hay segundo que no esté con vosotros, os conoce perfectamente, tratad, pues, Mis pequeños, de complacerLe a Quien, con todo Amor os creó. ¡Valéis tanto para Él! Vosotros no tenéis idea de lo que valéis para vuestro Dios, vuestro Creador.

 

Cuando Él crea a un ser, le da capacidades que vosotros no tenéis idea aún, de lo que podéis hacer. Pero, primeramente, os prueba, para ver si sois merecedores de todo lo que Él tiene pensado daros. Todos esos regalos y más, se os van dando a lo largo de vuestra existencia y se incrementarán cuando hayáis cumplido vuestra misión aquí en la Tierra, cuando vuestra alma se libere de vuestro cuerpo. Vuestras potencias espirituales, también, se liberarán y os daréis cuenta de todo lo que hizo vuestro Dios y Creador por vosotros. El cuerpo, afectado por el Pecado Original, os limita, pero ya liberados, gozaréis infinitamente, todo lo que tenéis, todo lo que se os ha otorgado, pero, especialmente, el amor, por eso, tanto os lo insistió Mi Hijo. Toda Su Evangelización, se resume en ello: el Amor. El Amor, primeramente, hacia vuestro Creador, luego, el Amor hacia vuestro Salvador, luego el Amor de Mi Santo Esposo, el Espíritu de Amor, que os da las capacidades para amar, para servirLe a vuestro Dios en Su Santísima Trinidad y os da las potencias del alma, que cada uno recibe, primeramente, para cumplir su misión y, posteriormente, como regalo eterno por haber cumplido correctamente con lo que se os pidió.

 

¡Es tanto el Amor que se derrama sobre cada uno de vosotros, que debierais estar agradeciendo día y noche lo que tenéis y que, con Fe, debéis aceptar!

 

Agradeced, agradeced en todo momento que vuestro Creador, vuestro Dios, no aparte de vosotros Su Vista ni Sus Bendiciones, ni por un segundo. Sois Su Creación, sois Su regalo si vivís para Su Bien, si vivís para Su Voluntad, si vivís para expandir Su Amor sobre la Tierra.

 

Amaos los unos a los otros, os pidió Mi Hijo y os lo pido Yo ahora, Mis pequeños, momentos difíciles se vendrán. Dejaos, pues, que el Amor Infinito de la Santísima Trinidad, os colmen plenamente, os transformen y así podáis entender tanto Amor que recibís de vuestro Dios y, de esta forma, también sepáis agradecerLe a vuestro Dios, como Él se merece.

Gracias, Mis pequeños.

 
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