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Ago 01_17 Mientras más os acercáis a Mí, cuando más os parezcáis a Mí, más perseguidos seréis. Imprimir E-Mail

Rosario vespertino-MENSAJE ÚNICO.

 

 

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Mensaje de Dios Padre a J. V.

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Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Amor Misericordioso significa un Amor extremo. Cuando hablo de Mi Misericordia, os estoy dando una inmensidad de Mi Amor y esto es, Mis pequeños, porque el hombre ha ido pecando, cada vez más fuerte, contra Mi Corazón Sacratísimo.

 

Amor Misericordioso significa un Amor extremo. Cuando hablo de Mi Misericordia, os estoy dando una inmensidad de Mi Amor y esto es, Mis pequeños, porque el hombre ha ido pecando, cada vez más fuerte, contra Mi Corazón Sacratísimo.

 

Vosotros debisteis haber abierto vuestro corazón a Mi Amor y, si, realmente, os hubierais dejado guiar por Mí, no estaríais pecando, en el grado que ahora pecáis.

 

Habéis abierto, también, vuestro corazón a satanás y, muchos de vosotros, os mantenéis como almas convenencieras: os acercáis a Mí, cuando necesitáis de algún bien, ya sea material o espiritual pero, si se acerca a vosotros una tentación, la aceptáis, también.

 

Este tipo de almas, Mis pequeños, son almas que se pueden condenar fácilmente, porque son almas veletas, son almas que se mueven de acuerdo a su conveniencia y a su gusto, y un alma así no puede entrar al Reino de los Cielos. De esto, ya os he hablado anteriormente.

 

Las almas convenencieras no aman verdaderamente; las almas que entran al Reino de los Cielos, son almas fuertes, sufrientes, que luchan, para que no sean afectadas por la mentalidad de satanás.

 

Si vosotros os dais cuenta de la vida de los santos, que siguieron la Vida de Mi Hijo Jesucristo, son almas que luchan contra todo tipo de influencia satánica, no dejan entrar a su mente y a su corazón, todo lo que satanás les quiere inducir. Son almas que se rehúsan a que algo malo entre en su mente y en su corazón, porque, cuando, un pensamiento malo entra en vosotros, os quita la paz, os quita la pureza, os quita el respeto a Mí, vuestro Dios, que Vivo en vosotros.

 

Las almas que amo, son las almas puras, las almas que luchan, para que Yo esté viviendo tanto en su corazón, como en su mente y, al decir como en su mente, es decir que Yo pueda Vivir en vuestro corazón, como viví en los corazones de vuestros Primeros Padres, Adán y Eva, que eran puros, que eran santos, que estaban limpios de mente y corazón.

 

Las almas que amo, son almas que se tratan de vencer a sí mismos, que no permiten que un mal pensamiento los desvíe del buen camino y, sobre todo, que pierdan el tiempo, Mi tiempo, en cosas que les pueda llevar al pecado y, así, perder el estado de Gracia.

 

Os he dicho, Mis pequeños, que cuando vosotros perdéis el tiempo, pensando en una tentación que os pone satanás, al dar cabida a ese pensamiento, podéis, vosotros, perder el estado de Gracia, porque la mayoría de las veces, ese pensamiento, si lo estáis llevando continuamente a vuestra mente, posiblemente luego lo lleváis a la acción. Al momento en que vosotros lleváis un pensamiento a la acción, ya Me estáis faltando, ya estáis cometiendo pecado y, a veces, muy grave.

 

Tenéis que meditar esta realidad, Mis pequeños, porque Yo no quiero almas que estén llenando su mente y su corazón de cosas pecaminosas porque, de esta forma, Yo no puedo Vivir en vosotros.

 

Tened en cuenta una cosa muy importante, Mis pequeños: si Yo estoy en vosotros; si Vivo en vosotros; si os aconsejo y os llevo de la mano, en toda acción que vosotros queráis llevar a cabo en vuestra misión en la Tierra; todo os saldrá bien. Si confiáis en Mí; si confiáis en Mi Perfección; Yo os voy a llevar a que vosotros alcancéis esa perfección a la que estáis llamados y que os he pedido tanto. Pero, no, si vosotros no estáis Conmigo; si vosotros no Me invitáis a Vivir en vuestra vida; si perdéis tiempo en malos pensamientos, que os quitan tiempo bueno, con el cual podríais vosotros, salvar muchas almas. Aun a pesar de vosotros, debéis utilizar ese tiempo en Mí.

 

Cuando vosotros desperdiciáis Mi tiempo, porque vuestra vida es Mi tiempo, os he dicho que estáis pecando, Me estáis robando Mi tiempo y, al robarMe Mi tiempo, estáis afectando vuestra alma. No le estáis dando la oportunidad de crecer espiritualmente, la estáis llevando a niveles inferiores de espiritualidad, porque estáis aceptando la tentación de satanás en vuestra vida y Me estáis haciendo a un lado de ella.

 

Tenéis que meditar esto, Mis pequeños. Vosotros, Conmigo, debeMos ser Uno, pero al momento en que vosotros escogéis vuestra vida y le hacéis caso a satanás, ya no soMos Uno. Estáis desperdiciando tiempo, estáis desperdiciando una forma de perfección en vosotros, que es el estar Conmigo.

 

Mucho os he dado, Mis pequeños, y poco he recogido de vosotros, no estáis sembrando buena semilla en vuestro ser; tenéis que estar más comprometidos Conmigo, con el tiempo que Yo os estoy permitiendo vivir en la Tierra para servirMe.

 

Vuestra soberbia no os permite el daros cuenta que estáis sirviendo a vuestro Señor, a vuestro Dios. Os gusta tener el primer lugar en todo, que se os haga caso en todo, que se os consienta, que se os dé todo aquello que vosotros Me pedís.

 

En cambio, las almas que, realmente, buscan su perfección, no son almas que piden lo que humanamente se pide. Ciertamente, ellas piden, pero piden crecimiento espiritual, piden perfección, piden vida de unión entre Mí y ellas. Piden estar unidas en la vida del Cielo. Piden ser humildes, sencillas, obedientes, sanas, son verdaderas almas de donación. Este es el tipo de almas que Yo prefiero, Mis pequeños.

 

Queréis aparentar mucho ante los hombres, pero no estáis haciendo muchos méritos para cuando el final de vuestra vida os alcance y os presentéis ante Mí, y ése será el momento de vuestra verdad y es cuando os daréis cuenta que, de todo aquello que quisisteis en vuestra vida: de ser los primeros; de ser los mejores, para que vuestros hermanos os alabaran; el llenarse de los bienes de este mundo; el ser conocidos por todos, fueron cosas vanas. En Presencia de Mí, al final de vuestra existencia, no valen nada. Es cuando os daréis cuenta de todo el tiempo perdido en vuestra vida, en buscar el ser los mejores, pero para vanagloria propia.

 

Ved a Mi Hijo, siendo Dios, os vino a servir, Se dio por vosotros, no buscó Su vanagloria. Sus actos son los que Lo llevaron a que todo el mundo Lo conociera. Vivía en el silencio, en la oración Conmigo y, lo que decía, era para crecimiento espiritual. No desperdició ni tiempo, ni palabras, ni pensamientos en las cosas del Mundo, vino a lo que vino, a rescataros, a ayudaros a crecer en Vida Verdadera y no en la vida falsa, a donde os lleva satanás.

 

Ahora, ¿podéis ver la diferencia, Mis pequeños? Cuando estáis Conmigo, cuando Me buscáis cuando os queréis llenar de todo lo que es espiritual y lo que Me alegra, os va a dar verdadera vida. En cambio, si buscáis lo del mundo, lo superfluo, la vanagloria, el aparentar o el buscar ser el mejor, no os va a dar ni salvación de alma ni méritos para eliminar pecados que hayáis cometido, porque no fueron acciones que Me ofrecierais, sino que todo lo hicisteis para que vuestros hermanos os vieran, os alabaran, que buscaran ser como vosotros y, eso, os halagaba más.

 

Las almas que Me buscan, las que desean servirMe, las que han aprendido a ver y buscar lo que es mejor para vosotros, son las almas perseguidas, las almas que tienen problemas con todos, porque el Mundo no entiende a estas almas, no entiende a las almas que están Conmigo, las ven raras.

 

A estas almas, les dicen “locas” y, ciertamente, lo son, están locas por Mi Amor, están locas porque aman al Verdadero Amor, que Soy Yo. Me buscan, se afanan en perfeccionarse y no pierden el tiempo en el Mundo, sino que, todo lo contrario. Son las almas que ya encontraron la Perla Valiosa y la quieren compartir, ésa Perla Valiosa Soy Yo vuestro Dios, con Mis Enseñanzas, con Mi Vida y, sobre todo, con los Sentimientos de Mi Corazón y, así, mientras más os acercáis a Mí, cuando más os parezcáis a Mí, más perseguidos seréis.

 

Estad Conmigo, pues, Mis pequeños, con Mi Amor Misericordioso. Mucho pecado habéis cometido, pero Mi Misericordia os alcanza y os perdona. No desfallezcáis, no dudéis, no creáis que os abandono, estoy siempre con vosotros, pero deseo que de vosotros nazca ese deseo de arrepentimiento y, de esta forma, regresareMos a ser lo que debeMos ser: Familia, debeMos unir Cielo con Tierra.

 

Yo os Bendigo, Mis pequeños, os envío Mi Santo Espíritu, para que entendáis lo que os he dicho y para que tengáis la Fuerza de rechazar todo aquello que os manda satanás y que, por vuestras propias fuerzas, no podéis rechazar.

 

Os amo, Mis pequeños, recibid Mis Bendiciones y transmitidlas a todos los vuestros, a todo el Mundo, al Universo entero. Orad, orad, daos por todos, como Mi Hijo se dio por todos vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 
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