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Oct 19_17 Un alma con Fe, no padece esa soledad a donde os lleva satanás. Imprimir E-Mail

Rosario vespertino-MENSAJE ÚNICO.

 

 

 

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Mensaje de Dios Padre a J. V.

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Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Estos van a ser tiempos de gran tribulación, y ya lo estáis viviendo, pero, también, de gran obscuridad espiritual y con ella viviréis, la soledad, una gran soledad.

 

Hijitos Míos, estos van a ser tiempos de gran tribulación, y ya lo estáis viviendo, pero, también, de gran obscuridad espiritual y con ella viviréis, la soledad, una gran soledad.

 

Debido a la tribulación, muchas almas serán apartadas de la Tierra, muchas morirán, por eso os he pedido que oréis fuertemente por ellas, para que no se condenen, pero serán eliminadas, porque, como os he dicho, no son buena semilla para iniciar un Nuevo Mundo.

 

Mis pequeños, un alma que no está Conmigo, sufre una gran soledad, porque esa alma no está dependiendo de Mí, depende de ella misma; se junta con sus amistades porque, estando sola, no soporta la soledad, no soporta verse a sí misma, no soporta sentirse vacía. A eso os ha llevado satanás, a una gran mayoría de vosotros y esta soledad se da por la falta de Fe.

 

Muchas, muchas almas, a vuestro alrededor, no han tenido Fe, la Fe que le dan los padres, la Fe que toman en el ejemplo que se vive, primeramente, en el hogar; la Fe que se va alimentando con el ejemplo, también, de los que están a vuestro alrededor y ésta se va acrecentando con Mi Presencia en vosotros.

 

La Fe os hace vivirMe, sentirMe, amarMe y, aunque no Me veáis, Yo estoy con vosotros y sabéis que estoy con vosotros, por Fe.

 

Pero muchos, muchos de vuestros hermanos, no han desarrollado esa Fe que Yo quisiera que todos vosotros tuvierais. No habéis crecido en Fe. Aquellos que no la tuvieron en su hogar, les doy la oportunidad, de que alguien, a su alrededor, les hable de Mí, de que vean las obras de vosotros, los que estáis Conmigo y eso los lleve a buscarMe pero, por otro lado, sabéis que Yo os doy la total libertad en todo, Yo no os presiono, pero sí os pongo oportunidades para que crezcáis en lo espiritual, empezando con la Fe.

 

La vivencia en el hogar es importantísima, si no hay Fe en el hogar, el alma se atrasa, el alma no Me vive, a veces, por años y Yo las busco, las persigo, hasta que, por alguna situación, Me encuentran y, hay almas que, a pesar de que Me encuentran, prefieren estar sin Mí. Obviamente, éstas almas sufren grandemente la soledad, una soledad que aprovecha satanás, porque las mal aconseja y las puede llevar a vicios, a maldades y aún al suicidio, porque a veces, las lleva hasta tal punto de soledad, que el alma se desespera, no sabe qué hacer y se quita la vida.

 

Yo os voy cuidando, para que vosotros no caigáis en esa desesperación pero, sobre todo, os voy cuidando, para que deis frutos, porque la Fe debe dar frutos. Podéis tenerMe, pero si vosotros no crecéis con Mi Presencia en vosotros, no daréis frutos, pero cuando los dais, sois agradables a Mis Ojos y vuestro Premio, en el Reino de los Cielos, se va acrecentando.

 

Un alma sin Fe, al sentirse en soledad, puede cometer muchos errores. Por el hecho de que el alma tenga Fe, es que puede entrar en su corazón y platicar Conmigo y Yo le puedo disipar dudas, le puedo dar Sabiduría, le puedo hacer crecer en Amor y en Virtudes. El alma, con Fe, puede alcanzar, fácilmente, la santidad de vida si confía en Mí, pero esa confianza, Mis pequeños, se da desde el inicio de vuestra vida, se da en el hogar, se da en el ejemplo con los padres y con vuestros hermanos mayores, por eso, satanás ataca tanto a la familia, para que no tengan Fe, para que no Me vivan ésas almitas incipientes.

 

Satanás sabe lo que es el poder de la oración y, sobre todo, la oración de los pequeñitos, una oración sencilla, una oración limpia, una oración salida directamente del corazón de los niños. Esas oraciones de los niños le quitan muchas almas a satanás y, por eso, va destruyendo a las familias, las separa, hace que se enojen, se molesten y, eso, lo van viviendo también los hijos. No ven amor, no ven unión, no ven vida espiritual y, así, también, van perdiendo la Fe que pudieron haber aprendido en el hogar.

 

Es tanto, es tanto lo que se aprende en un buen hogar, en un hogar guiado por Mí, por Mi Santísima Trinidad, por Mi Hija, la Siempre Virgen María y el Señor San José; ellos, actúan fuertemente en un hogar, en el cual, vosotros mismos les consagráis la vida íntima, la vida interna, la vida de todos los días. Cuando un hogar es bendecido por Nuestro Amor, recibe Nuestros regalos en todo momento, tanto materiales como espirituales y, por eso veis hogares con muchos hijos y no os explicáis, a veces, cómo es que salen adelante, cómo es que llegan a tener una profesión, cómo es que se aman tanto ya que, prácticamente, no hay de lo material, como para poder darles lo mejor en vestimenta y en alimento y aún, de la escuela. Eso, lo hace el Amor, lo hacen Nuestras Bendiciones, lo hace la vida íntima que lleva el alma Conmigo, en Mi Santísima Trinidad.

 

Un alma con Fe, lo tiene todo, empezando con Mi Amor. Un alma con Fe, no padece esa soledad a donde os lleva satanás, para que no confiéis en nadie, porque eso es, realmente, la soledad de satanás. Os aparta, primeramente, de Mí, y luego, de vuestros hermanos. Os hace imaginar cosas negativas hacia todos aquellos que están a vuestro alrededor, dudáis del amor de vuestros hermanos, dudáis de su trato, inventáis muchas cosas que os siguen separando de ellos, pero Yo voy cuidando a las almas y voy suscitando almas alrededor de éstas, que viven en soledad, para que vean, para que se den cuenta lo que un alma llena de Mí, puede hacer.

 

Esto os lo digo, Mis pequeños, para que os deis cuenta que Yo nunca os abandono, siempre estoy con vosotros, sois Mi Creación y Yo no traiciono a Mi Creación. Ciertamente, es más fácil que vosotros Me traicionéis, que Me deis la espalda, que no queráis estar Conmigo, pero Yo nunca traiciono a un alma que creo, al contrario, la cuido, la consiento, soporto sus groserías y sus pecados y voy aguantando su maldad, sus errores, hasta que puedo lograr convertirla y que regrese a Mí.

 

No os imagináis, Mis pequeños, cuánta maldad, cuánto dolor, cuánta grosería recibo en todo momento, de las almas creadas, tanto de la Tierra, como del Universo entero. Y lo voy soportando todo, porque os amo.

 

Me agrada tanto cuando hacéis reparación de vuestros actos negativos, de todo aquello que Me ofende, de todo aquello que hacéis que no Me agrada. Ojalá pudierais entender esto, Mis pequeños y Me daríais un gusto inmenso.

 

Yo os creé para que Me amarais y para que Yo os amara y, en lugar de recibir agradecimientos, compañía, amor, delicadezas de vuestro corazón, aunque sean pequeñitas, de una gran mayoría, recibo todo lo contrario. Me tratáis como si fuera vuestro enemigo, cuando Yo, solamente, estoy viendo por vuestro bien. ¿Qué os he hecho Yo, Mis pequeños? Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, Soy vuestro Creador, Soy Yo, en Mi Hijo, que os levantó de la Muerte en la que estabais, por el Pecado Original y Él Se dio por vosotros, para reparar todos esos pecados y volveros a la Vida de la Gracia. ¿Qué os he hecho Yo, para que Me odiéis, como algunos de vosotros Me odiáis?

 

Solamente aquellos que han dejado entrar a satanás plenamente en su corazón, Me pueden odiar, porque a satanás le quité su lugar en el Reino de los Cielos, porque Me traicionó y él Me odia, pero él se ganó ese castigo, ¿por qué, vosotros Me odiáis, si de Mí recibís solamente puros bienes?

 

¡Cuánto error hay en vosotros! ¡Cuánta falsedad tenéis en vuestra mente y en vuestro corazón!, satanás os va engañando y hace que su odio entre en vosotros y no os dais cuenta, que si vosotros Me odiáis, y estáis dejando que satanás viva en vosotros, mereceréis, eternamente, el mismo lugar en donde él está, que es el Infierno y con todo Mi Dolor, al fin de vuestra vida, iréis ahí, porque un alma que odia, no puede estar en el Reino del Amor.

 

Quiero que entendáis perfectamente esto, Mis pequeños, los que estáis en contra Mía, los que Me odiáis y, especialmente quiero que lo entendáis, porque no tenéis razón de odiarMe, cuando de Mí, solamente tenéis Amor. DádMe vuestras razones por las que Me odiáis, no las encontraréis y, además, Mi Hijo os enseñó lo contrario, amar aún a aquél que os odia. Yo lo Vivo con vosotros y lo exijo a los que estáis Conmigo.

 

Os amo, Mis pequeños, os quiero Conmigo eternamente, os voy guiando. Los acontecimientos que viviréis, os indicarán cuánto os amo y esto lo vivirán, más claramente, aquellos que están Conmigo, aquellos que han dejado que Mi Amor sea vuestra vida, también.

 

En cambio, aquellos que Me odian, que no quieren estar Conmigo, que no Me han encontrado, porque no han querido buscarMe, tendrán que sufrir mucho y no porque Yo os envíe el castigo, sino porque, el odio, atrae al odio. Si vosotros odiáis, el que os enseñó a odiar, que es satanás, estará con vosotros y os daréis cuenta a dónde os llevará y ya será demasiado tarde, para una gran mayoría de vosotros. El odiar, el darMe la espalda, el traicionarMe, nunca os dejará nada bueno.

 

AmadMe, vividMe, mostradMe a vuestros hermanos y aseguraréis vuestra estancia en el Reino de los Cielos, es Mi Amor en vosotros el que os salvará.

Gracias, Mis pequeños.

 
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