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Oct 31_17 El Santo Rosario, no es para rezarse rápido y sin sentido. Imprimir E-Mail

Rosario vespertino-MENSAJE ÚNICO.

 

 

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Mensaje de la Santísima Virgen María a J. V.

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Primer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Mis hijos, Mis hijos verdaderos, están Conmigo y se unen a Mí en el Santo Rosario. No os separéis de él, invitad siempre a las almas del Cielo, del Purgatorio, uníos a las de la Tierra y a las del Universo entero, no estáis solos, Mis pequeños, ¡no estáis solos!

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os acompaño, os protejo, os guío. Yo Soy Escudo contra toda la maldad que os quiera atacar y destruir.

 

Sí, Mis pequeños, la maldad ha tomado un gran poder sobre la Tierra, pero Yo estoy aquí, cuidándoos, cuidando al rebaño de Mi Hijo, cuidando a aquellos que Le son fieles, que quieren seguir Sus Pasos, que quieren aprender de Sus Palabras, que se quieren llenar de Su Amor.

 

Mis pequeños, ciertamente, hay mucha maldad, pero os protejo, para que vosotros seáis Luz en estos momentos de tinieblas. Yo os iré guiando e iréis, vosotros, llevando la Luz del Amor, la Luz del Evangelio. La Luz de cada Palabra que Mi Hijo dio, es Luz para las almas de vuestros hermanos, pero, desgraciadamente, y lo tengo que decir así, es Luz para aquellos que quieren escuchar, porque hay tantas, tantas almas, que han cerrado su corazón, que no quieren saber nada de su Dios y, estas almas, con esa actitud, están destruyendo su futuro.

 

Mis pequeños, son días difíciles, días de maldad, días en los que el enemigo trata de burlarse del Amor de Nuestro Dios y Señor, pero no podrá. Así, como ahora estáis vosotros reunidos, también, voy reuniendo grupos alrededor del Mundo y esto va creando una fortaleza, un Rosario, que es lo que os he pedido que hagáis y es lo que hará que Mi Corazón Inmaculado venza al enemigo. Son Mis tiempos, este es el Tiempo que Me concedió el Padre desde el Génesis; son Mis tiempos para pisar la cabeza de satanás; son Mis tiempos para vencerlo; son Mis tiempos, en donde el Amor, el Amor que Me llena de Mi Dios, en Su Santísima Trinidad, vencerá la maldad y será encadenada esa maldad de satanás.

 

Os he pedido, en todas Mis Apariciones, el rezo del Santo Rosario. Es una invocación hacia Mi Corazón, es una invocación que Yo hago a Mi Dios, vuestro Dios, y con eso voy ganando Gracias, Bendiciones, para todos vosotros.

 

Cada vez que repetís Mi Nombre, satanás pierde fuerza, él no soporta escuchar Mi Nombre, Mi Nombre sencillo: María. Cuando vosotros lo hacéis de corazón, satanás va perdiendo fuerza y es por eso que os lo he pedido alrededor del Mundo, para que Yo, siendo vuestra Madre, vuestra Guía y Protectora, vayaMos, entre todos, venciendo a esta serpiente antigua, llamada satanás.

 

Os tenéis que unir, Mis pequeños, y qué mejor que a través de las cuentas del Santo Rosario, ellas os dan protección pero, también, vida y crecimiento espiritual. Cuando vais meditando los Misterios, dejáis que Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios, os dé lecciones de Amor, lecciones de la Vida de Mi Hijo, lecciones que os van a santificar, Mis pequeños.

 

Cuando, realmente, vivís el Santo Rosario, estáis viviendo la Vida de Mi Hijo, la estáis meditando y le dais un gozo inmenso y, así, entre los dos, os vaMos cuidando y os vaMos santificando.

 

Vivir unidos al Santo Rosario, os va dando un camino seguro para llegar al Reino de los Cielos, pero no llegáis como todas las almas que no lo quieren rezar, sino como os dije, llegáis santificados, llegáis con un Amor inmenso hacia vuestro Dios, Mi Jesús, Mi Hijo y hacia Mí, vuestra Madre, la Siempre Virgen María.

 

Es tanto el Amor que os teneMos, Mis pequeños, es tanto el Amor, y rezar el Santo Rosario, es una forma en que vosotros Nos dais vuestro amor y, así, Nos compartiMos el Amor los unos a los otros, viviMos el Cielo en la Tierra.

 

Por eso os pido, nuevamente, Mis pequeños, que recéis el Santo Rosario, con el mayor fervor posible, entregados totalmente a la meditación. Que cada una de vuestras palabras salga de vuestro corazón y que llegue directamente al Corazón de Mi Hijo y al Mío. Meditad, meditad cada Misterio. Antes de que empecéis el Misterio, nombradlo y llevadlo a vuestro corazón, poneos en el preciso lugar y en ese preciso momento de la Vida de Mi Hijo y de la Mía, acompañadNos.

 

¿Qué haríais vosotros en esos momentos? ¿Cómo viviríais vosotros esos momentos de cada Misterio? Recordad que para Nosotros no hay tiempo y si vais a estar con Nosotros, estaréis en ese tiempo. A momentos, alabaréis el Santo Nombre de Mi Hijo en Su Nacimiento. A momentos, Me agradeceréis a Mí, vuestra Madre, haber sido la Madre del Salvador. A momentos, Me acompañaréis con Mi Hijo en momentos de Gloria o en momentos dolorosos.

 

El Santo Rosario, no es para rezarse rápido y sin sentido, es para que os acerquéis a la Vida de Mi Hijo y a Mi Vida, Mis pequeños. El Santo Rosario os debe acercar a Nuestra Vida, una Vida salvífica, una Vida de Amor, pero también de Dolor, y a una Vida de Triunfo.

 

A eso os lleva el Santo Rosario, Mis pequeños, triunfaréis junto con Nosotros, con la Resurrección de Mi Hijo, con Su Ascensión y Mi Asunción.

 

Vosotros, como os dije, estaréis preparados para, también, tener vuestra Gloria, en el Reino de los Cielos, por haber sido fieles al Santo Rosario. Mis hijos, Mis hijos verdaderos están Conmigo y se unen a Mí en el Santo Rosario. No os separéis de él, invitad siempre a las almas del Cielo, del Purgatorio, uníos a las de la Tierra y a las del Universo entero, no estáis solos, Mis pequeños, ¡no estáis solos! Juntos, juntos vencereMos a la maldad y dareMos camino para la nueva realidad, que pronto se ha de manifestar a la Tierra y al Universo entero.

 

¡El Triunfo, el Triunfo de Mi Hijo, el Triunfo del Amor de la Santísima Trinidad!, también, vuestro triunfo, por ser fieles al Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 
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