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Nov 21_17 Tenéis un amor tan débil, tan inseguro, que lo cambiáis fácilmente por el pecado. Imprimir E-Mail

Rosario vespertino - MENSAJE ÚNICO.

 

 

 

 

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Mensaje de Dios Padre a J. V.

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Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Manteneos, pues, Mis pequeños, en una íntima unión Conmigo, no dejéis que satanás tome la dirección de vuestra vida, él siempre tratará de quitaros Mi Amor y con eso, provocar la desunión y si vosotros os separáis de Mí, en ese preciso momento empezaréis a morir, a morir en lo espiritual.

 

Hijitos Míos, el pecado siempre, siempre os va a separar de Mí. Fuisteis creados por Mi Amor, para que estuvierais siempre unidos a Mí, esa era la finalidad de la Creación. Primeramente, creé los Ángeles a quienes Yo les compartí Mis Bellezas, Mi Amor, Dones, Virtudes, capacidades maravillosas, y algunos de ellos fallaron.

 

Vosotros fuisteis creados bajo esa misma idea de unión, de que Yo os compartiera a todos vosotros Mi Amor y capacidades, también, grandes y bellas, pero fallasteis.

 

La finalidad de la Creación, era que Yo compartiera con vosotros, a los que tanto amo, de todos Mis Dones, capacidades, bellezas, aún Mi Divinidad.

 

Un padre siempre comparte lo que tiene a los hijos, ciertamente, no vais a ser como él, en Mi caso, un Ser Divino, pero, ciertamente, vais a compartir de Mis Riquezas como vuestro Dios.

 

El punto que quiero resaltar en todo esto, Mis pequeños, es la unidad, la unión, por eso, en Mi Santísima Trinidad, SoMos Tres Personas en Una Sola, es Mi Santísima Trinidad, pero un solo Dios. Toda la Creación tenía que estar unida a Mí y el pecado vino a separaros de Mí. Esa es la causa más grave del pecado, la desunión. Pero, ¿qué trae toda esa desunión?, principalmente, el que vosotros actuéis por vosotros mismos.

 

Ciertamente, os he dado el libre albedrío pero, en el libre albedrío, vosotros, en humildad, os reconocéis débiles, os reconocéis faltos de Sabiduría, de capacidades, os reconocéis pobres ante lo que Yo quiero que seáis y, ciertamente, al reconoceros pobres en capacidades, tenéis que recurrir a Mí, que Soy la Fuente de Todo Bien. No es que Yo os tenga esclavizados y que tengáis que venir a Mí a fuerza; ¡no!, Mis pequeños, venís a Mí, porque Soy vuestro Padre y porque Yo quiero que recurráis a Mí, buscando por vuestras necesidades y que eso os mantenga en unión familiar, por decirlo así, y que Yo os vaya cuidando, que vosotros viváis ese cuidado que da el padre, o que da la madre en una familia.

 

Lo que vino a hacer el pecado fue la separación, pero por la soberbia. La soberbia de satanás os llevó a creer que vosotros sois autosuficientes, que no necesitáis de Mí y al no venir a Mí, rompéis esos lazos familiares.

 

No os imagináis, Mis pequeños, el sufrimiento tan grande que Me causó ese rompimiento. Yo os amo, porque sois Mi Creación, os amo, porque sois Mis pequeñitos, Mis hijos, Mis creaturas. Os amo, porque os creé, a cada uno de vosotros, con mucha delicadeza y con un gran amor, para compartiros todos Mis bienes, tanto materiales como espirituales y, así, fuerais creciendo en todos sentidos pero, sobre todo, en el amor, a través de vuestro agradecimiento, a través del que os dierais cuenta de que Yo, vuestro Dios y vuestro Padre os he creado para que vivierais unidos a Mi Familia Celestial.

 

Os dais cuenta, primeramente, que vosotros bajasteis del Cielo a cumplir una misión. Venís a ayudarMe a levantar todo lo que ha caído por el pecado, y luego volvéis, y Yo os limpio de todo aquello que os pudo haber manchado en vuestra misión, todo aquello que os pueda haber dañado, os purifico y os regreso al Reino de los Cielos, a donde pertenecéis.

 

Pero satanás Me quita muchas almas, porque el hombre se ha separado de estas Verdades, no las quiere seguir, no las quiere entender y satanás hace que muchas almas se pierdan.

 

La desunión, Mis pequeños, os va apartando de Mí y os lleva a vivir todo lo contrario, a donde el engaño de satanás os ha convencido. Os he dicho que sin Mí, sin Mi Presencia en vuestra vida, con vuestro crecimiento sin Mí, no lográis vuestra perfección.

 

Entended, Mis pequeños, que vosotros no sois perfectos, nadie, entre todos los seres humanos que habitan en la Tierra, y en el Universo, nadie es perfecto, ¿cómo podéis creer que podréis llegar a la perfección, basándoos, solamente, en el conocimiento y en las capacidades humanas? Satanás os ha llevado a vivir este error y él se entromete en vuestra vida espiritual, haciéndoos creer que no necesitáis de Mí.

 

Vuestros Primeros Padres, Adán y Eva, cayeron en ese error, y eso que tenían capacidades muy superiores a las que vosotros tenéis y se dejaron convencer por esas mentiras del que es Mi enemigo y el vuestro. Se volvió enemigo del Amor y vosotros, sois herederos de Mi Amor y por eso os ataca tanto; él perdió el Amor y vosotros lo tenéis, es vuestro mayor tesoro, Mi Amor en vuestro corazón, pero tenéis que estar continuamente, viniendo a Mí, para afirmar ese Amor en vuestro corazón, que no se apague la llama, esa llama que primeramente os di en vuestra Creación y esa llama, que luego, Mi Hijo Jesucristo os ha dado con Su Presencia real, verdadera, entre los hombres.

 

Vosotros fuisteis creados en Mi Amor y para crecer en Amor, para heredar ese Amor a los hombres en la Tierra y así poder regresar a Mi Reino de Amor. Pero si os apartáis de Mi Presencia, que Soy todo Amor, y os empezáis a llenar con la maldad, con la obscuridad de satanás, vuestra alma deja de amar.

 

Os vuelvo a repetir, entended que la humanidad ha perdido el Amor, ya no veis almas que den ese ejemplo grande, como os dio Mi Hijo, en las cuales, al verlas, vosotros os podáis basar para llevar una vida parecida a aquél hermano vuestro, que os mueva hacia Mi Amor.

 

El amor que ahora veis entre los seres humanos, es un amor muy pobre, es un amor contaminado, es un amor que deja mucho que desear, ya no es el verdadero Amor que Yo quiero que tengáis vosotros y del cual, vosotros, podáis estar alegres de poseerlo.

 

Tenéis un amor tan débil, tan inseguro, que lo cambiáis fácilmente por el pecado que os rodea.

 

Si vivierais el Amor de Mi Hijo, el Amor que os ha mostrado Mi Hija la siempre Virgen María, si realmente vivierais esos Amores Santos, que algunos hermanos vuestros han tenido a lo largo de la historia, os daríais cuenta del tesoro tan grande que es el Amor y lo defenderíais, como ellos lo defendieron y hasta su vida dieron por no perderlo. Pero como os dije, vuestro amor hacia Mí, es tan pobre, que tan pronto os presenta satanás una tentación, lo hacéis a un lado y os dejáis llevar por la tentación, porque no habéis hecho crecer ese amor como para que os defienda de una grave tentación.

 

Ya la humanidad vive en tinieblas, vuestra alma está sucia por el pecado. Hay tantas almas deambulando sobre la Tierra, que llevan almas nauseabundas y no se dan cuenta de ello. Habéis perdido el contacto con la Gracia, porque no la buscáis.

 

Os debiera dar vergüenza y quizá, hasta os esconderíais de vergüenza, al ver el estado de vuestra alma, si os dierais cuenta cómo os ven las almas desde el Cielo. Si en la misma forma os dierais cuenta de que os vieran así las almas de la Tierra, correríais ante un sacerdote a que os perdonara vuestros pecados.

 

Imaginad que vais vestidos de blanco y, de repente, os cae una gota de tinta, una pequeña gota negra en vuestro vestido o en vuestro pantalón, veis que la gota está ahí, al frente, os sentís mal, porque todos se van a dar cuenta en la fiesta que una pequeña gota está ensuciando todo vuestro vestido. Sí, es muy pequeña la gota, pero está al frente de vosotros y os sentís mal, porque todos voltearán a veros y quizá, hasta prefiráis no asistir, porque verán que vais con esa gota, una pequeña gota que está echando a perder toda la blancura de vuestra vestimenta.

 

Esa gota representa un pecado, así está vuestra alma y vuestra alma la veo Yo, vuestro Dios, la ven las almas en el Cielo y os puedo decir que no es una gota la que está ensuciando vuestra alma, no es un pequeño pecado como vosotros decís, ES un pecado, aunque sea como decís, venial. ES un pecado, está ensuciando vuestra alma, Yo la veo, la ven todas las almas en el Cielo, no estáis presentables como para entrar a la Fiesta en el Cielo, a vuestro Hogar. Vosotros os debierais sentir, también, mal al estar así, con ese “pequeño” pecado, porque está ensuciando vuestra alma.

 

¡Cómo quisiera que reflexionarais en esto, Mis pequeños! Que os dierais cuenta, cómo, la gran mayoría de vosotros no estáis presentables para estar ante Mí, para estar ante todas las almas del Cielo. Vosotros mismos os avergonzaríais de estar con ese pecado y no querríais entrar a donde todo es limpio y bello. Por eso, las almas, cuando mueren, ven esta realidad, se ven a sí mismas, ven el estado de su alma, Yo Mismo, vuestro Dios, quisiera tenerlas ya Conmigo, en el Reino de los Cielos, pero en ese momento, las almas cuando ya están Conmigo las Virtudes se potencializan y el alma misma se da cuenta que no está en condiciones de entrar a donde Yo la quiero llevar Conmigo, al Reino de los Cielos; ellas mismas prefieren ir a purificarse al Purgatorio.

 

Os estoy hablando de un simple pecado venial, como vosotros decís, pero ese simple pecado venial, como os dije antes, os separa de Mí, vosotros mismos os separáis porque no os sentís a gusto de estar ante Mí, que Soy el Todo Puro, el Todo Santo, el Todo Bello. Yo no os aparto de Mí, Mi Misericordia siempre está actuando hacia vosotros, pero el pecado actúa, también, tremendamente en vosotros y os repito, cualquier pecado rompe esa unión Conmigo, con vuestro Dios, con vuestro Creador, con vuestro Padre. Seguís perteneciendo a Mi Familia, sois Míos, pero el pecado os aparta de Mí, porque vosotros preferisteis seguir al mal y no hicisteis todo lo posible para acrecentar vuestro amor, Mi Amor en vosotros, el Amor que os va a defender, fuertemente, a lo largo de vuestra vida, contra los ataques de satanás.

 

Mi Amor en vosotros es una barrera infranqueable, fortísima. Si vosotros, realmente, Me amarais por Quien Soy, defenderíais el Amor que Yo he puesto en vosotros y que he querido que acrecentéis y que, además, os he puesto tantas, tantas formas de acrecentarlo.

 

Mi Amor en vosotros os va a dar la facilidad para entrar al Reino de los Cielos; Mi Amor en vosotros os va a defender contra los ataques de satanás a lo largo de vuestra existencia. Mi Amor en vosotros provocará entre los hombres muchas conversiones.

 

Mi Amor en vosotros iluminará vuestra presencia y la de otros en estas tinieblas que ya os cubren.

 

Mi Amor en vosotros os va a dar la Paz Divina, tanto a vosotros, como a aquellos que entren en contacto con vosotros, con vuestra vida, con vuestra forma de ser, porque Mi Amor en vosotros, va a hacer que seáis otros Cristos y salvaréis muchas almas para Mí.

 

Manteneos, pues, Mis pequeños, en una íntima unión Conmigo, no dejéis que satanás tome la dirección de vuestra vida, él siempre tratará de quitaros Mi Amor y con eso, provocar la desunión y si vosotros os separáis de Mí, en ese preciso momento empezaréis a morir, a morir en lo espiritual, porque ya no tendréis esa Savia Divina que os ayude a crecer en Mi Amor y a poder luchar contra los ataques del enemigo.

Gracias, Mis pequeños.

 
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