|
Mensaje
Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.
Sobre: “No todo aquél que diga Señor, Señor, se salvará”. Quiero dejar esto claro y bien explicado.
Hijitos Míos, os he dicho en los Evangelios: “No todo aquél que diga Señor, Señor, se salvará”. Quiero dejar esto claro y bien explicado.
Muchos de vosotros ciertamente creéis en Mi Misericordia y os imagináis que podréis llevar una vida disoluta a lo largo de vuestra misión terrena y al final de vuestro tiempo con solo nombrarMe será suficiente para vuestra salvación. Algunos otros creéis que con cumplir con la asistencia a la Santa Misa y, no tanto por amor sino por obligación ó por quedar bien con los vecinos, también creéis que al final de vuestros días, ya ante Mí, vuestro Dios, Me diréis: asistí todos los Domingos a Misa y ¿ya por ello entraréis en el Reino de los Cielos?, ¡No! Mis hijos. Hay otros que dan muestras de aparente devoción asistiendo a la Santa Misa, tomando la Sagrada Eucaristía y salen de la Iglesia y son otros, no Me llevan en su corazón, son solo apariencias. Son almas que no tienen paz en su corazón ni la transmiten a los demás, llámese su hogar ó algún otro lugar en donde ésta alma se reúna con otros hermanos. Además no ha cultivado el Amor, aparenta hacer el bien con palabras amistosas con la gente con la que le conviene estar, ya sea para evitar críticas ó para sacar algún provecho de ellas. Tan pronto está en confianza con los suyos, solo hay odio, grosería, faltas de respeto, maldad, en una palabra, destrucción. Estas almas no unen, separan, no producen paz sino tribulación, no hay verdad en sus palabras, solo mentira. No llevan a un crecimiento espiritual a los suyos sino que les impiden crecer en lo espiritual, ya sea por envidia ó porque no lo consideran provechoso para ellos, es solo pura pérdida de tiempo.
Estas almas tampoco serán ejemplo cuando se deban vivir las obras de Misericordia, difícilmente ayudan al pobre, al desvalido, al hambriento ó al desnudo. Menos irán a visitar al enfermo ó al encarcelado. Contra los primeros arguyen, para no ayudarles, ¡que trabajen! ó no los ayudan porque son “unos flojos”, contra los segundos arguyen falta de tiempo u otras excusas. No hay donación de sus pertenencias hacia los demás y menos hay donación de su persona, en forma gratuita, para darse por los demás y especialmente si solo se trata de hacer un bien que Yo voy a ver y gozar y si ellos no van a recibir ningún bien inmediato que les convenga, no lo hacen.
Cuántas almas Mis pequeños se quedarán a las Puertas del Cielo gritando: Señor, Señor, soy yo, ábreme. ¡No!, Mis pequeños, y si no cultivasteis la paz, el amor, las obras de Misericordia, si no actuasteis en forma honesta y verdadera con vuestros hermanos, sabiendo que Yo os estoy viendo y Mi Juicio es más valioso que el juicio que puedan hacer vuestros hermanos, no podréis entrar en el Reino de los Cielos.
Si vuestra vida es de apariencia ante vuestros hermanos pero vuestra alma no vive el amor y las virtudes, no Me llaméis para que os abra las Puertas de los Cielos.
Sois hipócritas muchos de vosotros, solo aparentáis ser buenos con aquellos que os pueden dar de lo suyo, de lo que es de la carne ó del mundo, pero que no os darán cosas buenas para vuestro desarrollo espiritual ni para vuestra trascendencia eterna. Buscáis las riquezas del mundo y las conseguís, por vuestra forma aparente de ser, pero cuando os presentéis ante Mí, toda ésa basura del mundo, y digo basura porque la conseguisteis con la mentira, la hipocresía, con la conveniencia, no os va a servir para ganar la entrada a Mi Reino. De nada os sirve aparentar ya que en los frutos os reflejáis.
En Mi Reino se vive la Paz, el Amor, las Virtudes, la Verdad, etc., en grado Supremo, etc., se vive un ambiente de Vida Sobrenatural en el cual no pueden vivir las almas que no han cultivado nada de esto. Si durante vuestra estadía en la tierra no aprendisteis a vivir como Yo os enseñé, si vuestros ojos se hicieron ciegos y vuestros oídos se hicieron sordos ante las necesidades materiales y espirituales de vuestros hermanos, empezando con vuestro prójimo más cercano, será inútil que Me pidáis: “Señor, Señor, dadme el entrar al Reino de los Cielos”, porque todo lo bueno ó lo malo que le hayáis hecho a vuestro prójimo, a MI Me lo habréis hecho.
Yo os bendigo, Mis pequeños.
|