Feb 12_15 El Purgatorio: ahí conoceréis todo el daño que Me hicisteis y a vuestros hermanos.

Rosario vespertino.

 

 

Temas:

 

  • ¿Hay alguien en la Tierra, que os ame, como os amo Yo, en todo momento, cada segundo, día a día? No, Mis pequeños, ni aquél que vosotros creéis que os ama con todo su corazón, os lleva todo el tiempo en su mente y en su corazón.
  • En estos momentos Yo no os puedo amar como quisiera amaros, vuestro cuerpo no soportaría tanto Amor, tanta belleza, tanta Vida, que Yo le doy al alma cuando Me ama de corazón.
  • Quedaos pues, con esta explicación, de que vuestra alma, fuera de vuestro cuerpo, tiene gozos y dolores indecibles, inimaginables para vuestras pobres potencias humanas.
  • Hay tantas cosas, Mis pequeños, a vuestro alrededor, que no os permito conocer ahora; y ya os he dicho que no busquéis lo que no entendéis y lo que no quiero que vosotros encontréis en estos momentos de vuestra existencia.
  • Vosotros debéis hacer milagros, empezando con vosotros mismos y esto os lo da la Fe, no podéis hacer un milagro si no hay Fe absoluta en vuestro ser.

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: ¿Hay alguien en la Tierra, que os ame, como os amo Yo, en todo momento, cada segundo, día a día? No, Mis pequeños, ni aquél que vosotros creéis que os ama con todo su corazón, os lleva todo el tiempo en su mente y en su corazón.

Hijitos Míos, Mi Resurrección, (Lenguas…), fue para todos vosotros, para todos los hombres, de todas las épocas, pasado, presente, futuro. Mi Donación fue un regalo para todas las almas y, seguirá siendo, Mis pequeños. En Mi Resurrección, os doy regalos inmensos. Por Mi Resurrección, podéis tener vuestro regreso al Reino de los Cielos, gracias a ella tenéis las Puertas abiertas del Reino de los Cielos.

 

Mi Donación fue para apartaros de las garras de satanás y, para que os llenarais de Mis Gracias y Bendiciones, os gané nuevamente el Cielo a todos vosotros, a vuestros hermanos del pasado, a vuestros hermanos del futuro, todos tenéis derecho a regresar al Reino de los Cielos porque, en Mi Resurrección, también os doy Mi Corazón, Mi Amor. ¿Quién os ha dado tanto? ¿Acaso podéis escuchar por ahí, que haya alguien mejor que Yo, que haya muerto por todos vosotros, que aún a pesar de vuestras faltas, de vuestros olvidos, de vuestras traiciones, de todo el mal que cometéis, día a día y año tras año, todavía os quiera perdonar y que os ame, como Yo os amo? No, Mis pequeños, no hay nadie como Yo, vuestro Dios-Hombre, que os vine a Enseñar a cómo ser santos, a cómo ser sensibles a Mis Palabras, a Mis Pedimentos, a todas las Gracias que Yo obtuve para vosotros, por Mi Sacrificio, por Mi Donación, por Mi Muerte y Resurrección.

 

Desde antes de que Yo Naciera, Mis Gracias se derramaban por vosotros, pero el hombre no Me conocía, no conocía todavía el Amor que, en Nuestra Santísima Trinidad, otorgaMos al hombre.

 

Me hice patente entre los hombres, viví para cada uno de vosotros. Sí, Mis pequeños, viví para salvaros, para salvar a cada uno de vosotros, porque Yo, como Dios, tenía presente a todas las almas creadas desde el Principio; os conozco a todos, a todos os amo, pero muchos Me han traicionado.

 

Al tener el libre albedrío, tenéis la libertad de venir a Mí, aceptar Mi Amor y ganar el Reino de los Cielos o podéis traicionarMe, negar y atacar Mi Amor y perderos para siempre.

 

Os amo, Mis pequeños, os amo a pesar de vuestros errores y de vuestra maldad. No hay Amor como el Mío en toda la Tierra ni en el Universo entero. Yo, vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad, os he ganado con Mi donación, con Mi Amor, con el derramamiento de Mi Sangre hasta la última gota y, cada uno de vosotros, sabéis cómo Me habéis tratado a lo largo de vuestra existencia.

 

Muchos estáis Conmigo y habéis aceptado lo que os he pedido, aunque a regañadientes, tratáis de cumplir pero, ciertamente, mucho os falta para llegar a la perfección en vuestra donación hacia vuestro Dios. La gran mayoría de vosotros Me habéis traicionado, Me habéis olvidado, Me buscáis cuando os conviene, vuestro corazón no está con el Mío.

 

Qué triste es esto, Mis pequeños, siendo que Yo Me pasé treinta y tres años en la Tierra y día a día, todos vosotros, y de todos los tiempos, estabais en Mi Corazón. Se os hace increíble o imposible esto, pero no para vuestro Dios. Yo, que tengo todas las capacidades y el Poder para hacerlo, lo hacía.

 

¿Hay alguien en la Tierra, que os ame, como os amo Yo, en todo momento, cada segundo, día a día? No, Mis pequeños, ni aquél que vosotros creéis que os ama con todo su corazón, os lleva todo el tiempo en su mente y en su corazón, difícilmente, hay una alma que piense en otra, por más que la quiera, y que la tenga en todo momento en su mente y en su corazón.

 

Os conozco y vuestro amor, ciertamente, que no es como el Mío, tenéis muchas deficiencias en el amar, en el donaros. ¿Cuándo aprenderéis, Mis pequeños, a estar más tiempo Conmigo? ¿Cuándo Me daréis, verdaderamente, vuestro corazón? ¿Cuándo Me buscaréis, como os busco Yo?

 

PedidMe esa Gracia, Mis pequeños, de la unión íntima con vuestro Dios, de la unión de Corazón a corazón, de la donación de vuestra pequeña existencia, de vuestro pequeño ser a Mi Ser. ¿Quién va a salir ganando en ésta unión, tan íntima, tan perfecta? Ciertamente que vosotros, una creaturita pequeñita, con tantos defectos, con tantas caídas, ciertamente, en una unión íntima de Corazón a corazón, vosotros seréis los que ganareis con ella.

 

Cuando un alma se dona a Mí y se une a Mí, ciertamente que Yo la acerco todavía más de lo que vosotros imagináis. Vosotros no conocéis lo que pasa con vuestra alma cuando Yo la tomo y la pongo dentro de Mi Corazón. Simplemente, ya con Mi Deseo de unión, debierais tener una gran alegría y vivir en un éxtasis bellísimo. Eso es lo que quieren las almas que ya están Conmigo, en el Reino de los Cielos, ésa unión íntima, perfecta.

 

Ciertamente, que Yo os voy enamorando a lo largo de vuestra existencia. Hay almas que Me encuentran cuando son pequeñitas. Otras, se tardan más y otras, prácticamente, al final de su existencia, pero todas terminan ganando al encontrarMe, porque Yo Me dejo encontrar para aquellas que realmente Me quieren, pero con un corazón abierto.

 

Mi Corazón, está abierto para todos vosotros, ¿por qué no venís a Mí, por qué Me teméis, si Yo solamente os quiero dar lo mejor de Mi Creación y, especialmente, lo mejor de Mi Amor, ¿por qué Me teméis, si Yo Soy el Amor Perfecto?

 

Mucho tenéis qué aprender, venid, pedidMe ésa unión íntima Conmigo, ésa fusión de vuestro corazón a Mi Corazón y, os aseguro, que no vais a querer separaros nunca más de Mí.

 

Aquél que desea algo de corazón y lo busca con ahínco, sale ganando, encuentra lo que está buscando y luego presume a todos lo que consiguió. Si tanto lucháis por las cosas que son del Mundo, ¡cuánto más debierais luchar por tenerMe plenamente en vuestro corazón! Yo Soy la Perla Rara, Yo Soy el Tesoro Escondido, ¿por qué perdéis el tiempo en otras cosas, Mis pequeños, cuando el Gran Tesoro, Soy Yo?

 

PedidLe a Mi Santo Espíritu que os conceda la Gracia de entender perfectamente lo que Yo hice por vosotros, para que aprendáis, también, a reparar vuestros errores y, principalmente, que aprendáis a agradecer tanto Bien que se os ha concedido, empezando con el don de la vida. Aprended a agradecedMe en todo momento, porque en todo momento estáis bajo Mi Mirada y en Mi Corazón, dadMe vuestro pequeño ser, para que Yo lo engrandezca en Mi Perfección. Yo Soy el Perfecto, si venís a Mí, Yo os llevaré a la Perfección.

 

Os amo, Mis pequeños, no desperdiciéis éstos regalos que os doy. Estas almas que se den como os pido os deis, dejando que Yo Viva plenamente en vosotros, empezaréis a gozar Mi Reino, ya desde la Tierra. Encontrad el Tesoro, poned todas vuestras capacidades para buscarMe y veréis que Me dejaré encontrar.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: En estos momentos Yo no os puedo amar como quisiera amaros, vuestro cuerpo no soportaría tanto Amor, tanta belleza, tanta Vida, que Yo le doy al alma cuando Me ama de corazón.

Hijitos Míos, no os imagináis lo que Yo, vuestro Dios, gozo cuando alguno de vosotros Me hace una caricia, Me da un beso, piensa en Mí, Me busca.

 

Vosotros, los que ya tenéis hijos, recordad los momentos cuando vuestro bebé os hacía una caricia, os daba un beso o un abrazo o cuando, simplemente, os miraba y os enviaba una sonrisita; os deshacía de amor en ése momento, hasta las gracias Me dabais por la vida de vuestros hijos.

 

Yo, también, Me derrito con vuestro amor, con vuestra donación, con todas las cosas bellas que salen de vuestro corazón y que llegan al Mío. Sois Mis pequeñitos, sois Mis creaturitas y esto os lo digo porque, sabiendo todas las distracciones que tenéis a vuestro alrededor, todo el mal que tenéis también a vuestro alrededor, los ataques constantes de satanás, ofreciéndoos el Mundo para que os olvidéis de Mí y, aún a pesar de ello y de muchas otras cosas más, vosotros volteáis hacia Mí, Me recordáis, Me saludáis, Me sonreís, Me mandáis vuestros besos, ¿cómo no os voy a querer más?, ¿cómo no Me voy a derretir por vuestros actos?

 

Quizá, a vosotros, se os haga imposible o no creáis en todo esto que os estoy diciendo, pero Soy vuestro Dios, y Soy Infinitamente más sensible en Mi Corazón de lo que vosotros sois. Yo voy gozando desde que la intención nace en vuestra mente. Ciertamente, gozo mucho más que lo que vosotros gozáis a vuestros pequeños hijos, a vuestros bebés o, aún, a las almas que os aman y que Me aman a Mí.

 

A Estas almas no les niego nada, porque su amor es sincero, es profundo, es íntimo, Nos conocemos de Corazón a corazón. Cuando lleguéis al Reino de los Cielos, os daréis cuenta de Mi Sensibilidad, de Mi Amor hacia vosotros y de cómo gozo todo lo bello que sale de vuestro corazón hacia Mí.

 

Seguid haciendo ésos actos de amor, recordadMe continuamente, invitadMe a Vivir plenamente con vosotros, minuto a minuto, segundo a segundo todo el resto de vuestra existencia y, al momento de vuestra partida de la Tierra, Yo estaré al final de vuestro camino, aquí, en el Reino de los Cielos, esperándoos y, ahí, es cuando gozaréis plenamente todo lo que Me disteis, porque Yo, también, plenamente, os daré Mi Corazón.

 

En estos momentos Yo no os puedo amar como quisiera amaros, vuestro cuerpo no soportaría tanto Amor, tanta belleza, tanta Vida, que Yo le doy al alma cuando Me ama de corazón. Esperad pues, el momento de vuestra llegada, porque ahí estaré Yo, para daros el Abrazo de Amor que durará eternamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Quedaos pues, con esta explicación, de que vuestra alma, fuera de vuestro cuerpo, tiene gozos y dolores indecibles, inimaginables para vuestras pobres potencias humanas.

Hijitos Míos, en las Escrituras, se os habla de que no podéis entrar a la fiesta, o sea, al Reino de los Cielos, si no estáis bien arreglados, si vuestras ropas no están limpias y puras y, por eso, he Creado el Purgatorio, para que vosotros seáis purificados en él pero, ciertamente, ahí conoceréis todo el daño que Me hicisteis y el que le hicisteis a vuestros hermanos.

 

Ciertamente, tendréis la oportunidad, en el tiempo que Yo decida, para purificaros y para que os ganéis la entrada al Reino de los Cielos.

 

La estancia, para algunos, será muy dolorosa, otros, vivirán en la esperanza, en la alegría de saber que, en cualquier momento, estarán Conmigo para siempre.

 

Mis pequeños, poco os acordáis del sufrimiento de las ánimas del Purgatorio, poco hacéis para aliviar sus penas. Si realmente os amarais, como decís que lo hacéis, debierais tener, no solamente el alma de vuestros seres queridos, sino también de todos vuestros hermanos de todo el Mundo, continuamente en vuestros pensamientos y, sobre todo, en los momentos en que podéis lograr para ellos, un alivio a sus dolores y penas.

 

Habréis escuchado, una o varias veces, del sufrimiento que tienen las almas allí, en ése lugar de purificación. Para que entendáis un poco esto, os quiero decir, que así como vuestra alma, cuando está en vuestro cuerpo vivo, no puede gozar todo el gozo que Yo le puedo dar, porque vuestro cuerpo no soportaría tanto gozo. De igual manera, vuestra alma no podría vivir el sufrimiento de purificación que se sufre en el Purgatorio estando en vuestro cuerpo, porque moriríais inmediatamente, os estoy hablando a nivel espiritual. Cuando vuestra alma sale de vuestro cuerpo, vuestras potencias cambian, se engrandecen, se vuelven también infinitas porque, si vosotros salisteis de Mí, si Yo os creé a Imagen y Semejanza Mía, también vuestra alma es infinita y vuestras potencias también. Por eso no entendéis, perfectamente, cuando os hablo de Amor, porque estoy hablando de un Amor a nivel espiritual, con potencias que vuestra mente humana y vuestras capacidades humanas, no pueden ni sentir ni imaginar, porque vuestro cuerpo limita las potencias del alma. Esto os lo digo para bien, ya que es Mi Amor el que se debiera manifestar en vosotros; pero cuando es de purificación, es lo mismo, vuestra alma está libre ya de vuestro cuerpo y está en el Purgatorio, las penas, la purificación que tendréis ahí, es a nivel alma, o sea, con vuestras potencias ya libres y el dolor es inmenso.

 

Os digo esto para que entendáis la gravedad y el dolor tan grande que se vive en el Purgatorio donde, ciertamente, hay una esperanza de salir de ahí y que, también, ésa esperanza, ya a ciertos niveles, va minimizando el dolor del padecimiento de purificación que tenéis.

 

De igual manera, quiero que entendáis el dolor que se vive en el Infierno. También es infinito, como os dije, ya que vuestra alma es infinita y son dolores que vosotros no imagináis que puedan existir, porque vuestras capacidades se ven minimizadas por vuestro cuerpo pero, también, si el alma llega al Cielo, a vuestro Hogar, Mi Reino, también tendréis un gozo que, en éstos momentos no os podéis imaginar.

 

 

Ciertamente, he dado a conocer estos gozos y estos sufrimientos a almas que escojo, pero ni aún ellas os pueden explicar. Ciertamente, son gozos y dolores tremendos, porque los viven a nivel espiritual y por eso no los entendéis.

 

Quedaos pues, con esta explicación, de que vuestra alma, fuera de vuestro cuerpo, tiene gozos y dolores indecibles, inimaginables para vuestras pobres potencias humanas.

 

Amad pues y haced todo lo posible por vuestros hermanos que sufren indeciblemente en el Purgatorio y uníos, también, a las alegrías tremendas, inimaginables, que vuestros hermanos están gozando en el Reino de los Cielos y pedidles, a unos, ayuda para no seguir cayendo en faltas y que hagan que vuestra alma tenga que ser purificada más tiempo en el Purgatorio y, a vuestros hermanos, en el Reino de los Cielos, pedidles que os ayuden a lograr llegar a donde Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os espero, para que viváis eternamente Conmigo.

Gracias, Mis pequeños.

 

Antes de continuar con el siguiente Misterio, Dios Padre dice:

Imaginad un recipiente pequeño y lo llenáis con ese tipo de algodón que se puede compactar y, con fuerza, llenáis ese pequeño bote con ese algodón, ciertamente, va a caber, pero está apretujado en ese recipiente. Ese recipiente, es vuestro cuerpo, vuestra alma, para que lo entendáis, sus potencias, están apretujadas dentro del cuerpo.

 

Cuando vosotros morís, vuestra alma sale del cuerpo, como sale también ese algodón del envase y al abrir el envase, todo ese algodón se expande y, entonces, os dais cuenta de la inmensidad de algodón que estaba adentro de ese pequeño envase, se vuelve algo grandísimo y no os imagináis cómo podía caber tanto en ese pequeño envase.

 

Así está vuestra alma y, así es, Mis pequeños, para que entendáis mejor, vuestra alma, al liberarse del cuerpo, se expande y al expandirse, tiene más recepción de lo bueno y de lo malo. Llega a Mí y entiende infinidad de cosas que antes no entendía y, por eso también vuestro sufrimiento es mayor, porque es mucha la naturaleza del alma. Ya salió del cuerpo y, así, como veis muy grande el volumen de esa masa de algodón, ya expandido, así será vuestra alma también.

Esto es para que entendáis por qué se sufre tanto o porqué se goza tanto cuando vuestra alma ya está fuera de vuestro cuerpo.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Hay tantas cosas, Mis pequeños, a vuestro alrededor, que no os permito conocer ahora; y ya os he dicho que no busquéis lo que no entendéis y lo que no quiero que vosotros encontréis en estos momentos de vuestra existencia.

Hijitos Míos, Mi Hijo, varias veces os pidió ser como niños, porque el niño se suelta totalmente a los padres y se cubre con sus cuidados amorosos. Ahora esto os lo digo, Mis pequeños, porque el niño, ciertamente, es curioso, pero no al grado del adulto, que trata de buscar dentro de Mis Misterios.

 

Hay tantas cosas, Mis pequeños, a vuestro alrededor, que no os permito conocer ahora; y ya os he dicho que no busquéis lo que no entendéis y lo que no quiero que vosotros encontréis en estos momentos de vuestra existencia, porque no tenéis la Sabiduría Santa para saber manejar Mis Misterios.

 

Hay muchas cosas que quiero que se mantengan así y que no elucubréis, sino, simplemente, dejaos guiar por Mí y por lo que Yo os pido a cada uno de vosotros porque, la gran mayoría de los que se meten a investigar lo que no entienden, terminan en terrenos del enemigo y muchos de ellos, pierden hasta la vida por su curiosidad, porque no están preparados, ni física ni espiritualmente para entender lo que os pido, que no curioseéis.

 

Todo se dará a su tiempo, y cuando Yo permita que conozcáis aquello de lo que os rodea, Mi Santo Espíritu os habrá preparado ya para que lo entendáis a la Luz Divina y no a vuestra inteligencia humana.

 

No tratéis, os pido, de entrar en ésos campos, en los cuales no se os ha dado permiso para investigar. Hay muchas fuerzas ocultas con las que no podéis defenderos ni luchar.

 

Os pido, pues, que seáis como niños, que respetéis Mis Mandatos como Padre, que Yo os doy. Vuestra alma, como os expliqué, todavía está en pañales, en conocimiento y en capacidades, y llegará un tiempo en que tendréis capacidades inmensas, pero, vuestra alma deberá crecer, primeramente, en obediencia a Mí y segundo, en amor, hacia Mí y hacia vuestros hermanos.

 

Os vuelvo a repetir, no tenéis capacidades para luchar contra el enemigo, si os metéis a investigar en ésos campos que no conocéis, caeréis en los terrenos del enemigo. Quiero que entendáis perfectamente esto.

 

Tenéis Sabiduría Excelsa en las Sagradas Escrituras, guiaos por lo que ahí se os enseña y, con ésa Sabiduría que ya se os ha dado, empezaréis a engrandecer vuestra alma y, si Yo lo quiero, os empezaré a dar el Conocimiento que ahora no deben tener las mayorías. Soy vuestro Dios y os pido respeto a Mis Misterios.

Gracias, Mis pequeños

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vosotros debéis hacer milagros, empezando con vosotros mismos y esto os lo da la Fe, no podéis hacer un milagro si no hay Fe absoluta en vuestro ser.

Hijitos Míos, recordad lo que os he dicho antes, que vosotros estáis obligados a producir milagros y, esto os lo dijo Mi Hijo, que todo aquél que Me siga, podrá hacer lo que Yo hice y aún cosas mayores.

 

Sois Mis hijos, también sois hijos, también sois hermanos de Mi Hijo Jesucristo, Mis Potencias también caen sobre aquellos que son Mis hijos, hermanos de Mi Hijo Jesucristo.

 

El milagro se produce cuando, lo que vosotros deseáis para otros, sale desde lo más profundo de vuestro ser, cuando vuestro corazón se inclina hacia el necesitado, cuando vosotros os ponéis en el lugar del hermano que sufre.

 

Vosotros debéis hacer milagros, empezando con vosotros mismos y esto os lo da la Fe, no podéis hacer un milagro si no hay Fe absoluta en vuestro ser.

 

PedídMe, primeramente, esto, Mis pequeños. Mi Hijo os dijo que con Fe, del tamaño de un grano de mostaza, podéis hacer cosas muy grandes a ojos humanos, como arrancar de raíz un árbol y volar hacia el mar o mover montañas. Esto, a ojos humanos, es inmenso, pero cosas más grandes que esto veréis todavía y las harán aquellos que tienen una Fe más crecida, una Fe absoluta, una Fe que ama al hermano, que se da por el hermano, que se deja poseer por Mí, vuestro Dios y que Yo pueda hacer Mi obra a través de estas almas donadas.

 

No busquéis solamente tener Fe del tamaño de un grano de mostaza, pedídMe más porque, en estos momentos de la historia, necesitaréis mucho más que eso. Recordad que la lucha es contra potencias angelicales, muy superiores a vuestras capacidades humanas. Os pido, pues, que tengáis la Sabiduría y el total compromiso Conmigo, que serviréis a vuestros hermanos, donándoos perfectamente a Mí, para que, juntos, podamos lograr los milagros que ésta generación necesita para volver a Mí y ganar el Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.