Mayo 01_15 Arrepentíos de corazón, para que Mi Santo Espíritu entre en vosotros.

Rosario vespertino.

 

Temas:

 

  • Eso es lo que más Me duele, Mis pequeños, que dándoMe completamente por vosotros, vosotros ni os inmutáis, ni agradecéis, porque con lo que os di, podríais ganar fácilmente vuestra santificación y, no lo hacéis.
  • La lucha es activa, no pasiva, debéis estar continuamente creciendo por obtener Mis Bendiciones por las acciones buenas que estéis haciendo en todo momento con vuestros pensamientos, palabras y obras.
  • No os confiéis, Mis pequeños en que creáis que con lo poquito que estáis haciendo, es suficiente para vuestra salvación y para la de muchos, ¡no Mis pequeños!, la salvación de un alma, y empezando por la vuestra, exige mucho trabajo, dolor, privaciones, sacrificios y, a veces, sangre.
  • Recapacitad, pequeños Míos, los que estáis atesorando lo del Mundo, porque os he dicho que el tiempo se ha terminado y estáis a segundos de grandes tribulaciones, en donde os daréis cuenta cómo desaparecen vuestros bienes, y ¡vosotros tan confiados en ellos!
  • Estos son tiempos en que deberéis ejercitar fuertemente las virtudes y Mi Amor en vosotros porque, a la maldad, la deberéis nulificar con el amor que debe brotar de vuestro corazón continuamente.

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Eso es lo que más Me duele, Mis pequeños, que dándoMe completamente por vosotros, vosotros ni os inmutáis, ni agradecéis, porque con lo que os di, podríais ganar fácilmente vuestra santificación y, no lo hacéis.  

Hijitos Míos, ciertamente, vosotros, los que pertenecéis, realmente, a Mi Cuerpo Místico, sufrís junto Conmigo, y digo, “los que pertenecéis a Mi Cuerpo Místico”, porque muchos se han alejado de Mí.

 

Soy vuestro Dios y Salvador y vosotros, los que estáis Conmigo, al pertenecer a Mi Cuerpo Místico, también sufrís, porque satanás y sus secuaces, os tratan, también, de eliminar de este Mundo.

 

Os he dicho, anteriormente, que satanás no desea tener almas buenas en la Tierra que le quiten almas para la condenación eterna. Vosotros sois de ésas almas que luchan por mantenerse en el Bien que, aunque, ciertamente, caigáis, siempre os levantaréis, porque Me pertenecéis y porque sabéis que Me dais una alegría inmensa cuando os levantáis y regresáis a Mí pero, sobre todo, porque tratáis de permanecer en Mí.

 

Vivir Conmigo, ciertamente, es una dificultad para el ser humano, porque satanás lo estará atacando continuamente.

 

Vivir Mi Vida, vivir la tarea que Me encomendó Nuestro Padre, vivir para el bien morir de muchos de vuestros hermanos, siempre va a ser algo que atacará satanás, pero que vosotros gozaréis porque sabéis que, con eso, Me dais un gusto tremendo.

 

Ciertamente, Yo os veía a todos vosotros en Mi Pasión, aún en la Cruz. En Mis últimos momentos, Mi Donación era por todos vosotros, y ahora vosotros sois parte de Mí. También sufrís, pero también gozaréis, porque resucitaréis Conmigo y eso es lo que deberéis tener muy dentro de vuestro corazón y de vuestra mente, que no os perderéis, especialmente, porque también sois corredentores Conmigo, vuestro Dios.

 

En las Sagradas Escrituras se os ha dicho que no hay mejor alegría que el darse por los amigos, pero sois hermanos todos vosotros y os dais por vuestros hermanos.

 

Estos son los tiempos de reconstruir Mi Cuerpo Místico, precisamente, con almas místicas, con almas buenas, con almas que están Conmigo, almas que comprendieron perfectamente Mi Donación y almas a quienes comprendo Yo, por vuestra donación en estos tiempos.

 

Somos uno, también en Mi Trinidad, porque vosotros no podéis estar fuera del Amor porque vosotros os estáis dando por Amor. Todavía tenéis un velo que cubre vuestra mente, que cubre vuestra vista, que cubre vuestro entendimiento, y es bueno que sea así, para que vosotros actuéis en Fe, en amor, en una donación absoluta y después, cuando os quite el velo, gozaréis inmensamente, porque, entonces, veréis la realidad de vuestros actos, de vuestra donación, de vuestra intercesión, de vuestros deseos de salvar a vuestros hermanos y de salvaros a vosotros mismos.

 

Son tiempos de un cambio espiritual muy fuerte y muy bello. Muchos de vuestros hermanos se han desviado por mentiras de satanás, orad por ellas y trataré de recuperar a muchas de estas almas. Mi Sangre Preciosa lo puede todo, pero vuestro libre albedrío Me impide salvar a muchas, muchas almas, porque vuestro libre albedrío se pone en contra de Mi Divina Voluntad. ¡Qué triste es esto, Mis pequeños! Todo un Dios buscando a Su creatura, pequeñitos sois, y despreciáis a Mi Omnipotencia Infinita.

 

Vuestro libre albedrío, pequeño, inconstante, falso, impide vuestro gozo, ¡qué paradoja, que algo tan pequeño impida que Mi Omnipotencia Infinita se derrame sobre vosotros! Soy vuestro Dios y vuestro error impide vuestro gozo.

 

PedidMe, Mis pequeños, los que dudáis, los que no queréis estar Conmigo, que Mi Santo Espíritu os haga entender lo que Yo quiero hacer de vosotros, que es llevaros a la perfección en el Amor. No dejéis que os engañe el enemigo y que os manipule, para que vuestro libre albedrío viva en el error.

 

Acercaos a Mí, que Me di por vosotros, os conozco perfectamente, no quiero que desperdiciéis Mi Donación total por vosotros, que no se desperdicie ni una de Mis lágrimas, ni una gota de sudor, ni una gota de Sangre, ni Mi Carne Divina, que también cayó al suelo con los latigazos.

 

Eso es lo que más Me duele, Mis pequeños, que dándoMe completamente por vosotros, vosotros ni os inmutáis, ni agradecéis, porque con lo que os di, podríais ganar fácilmente vuestra santificación y, no lo hacéis. Arrepentíos de corazón, para que Mi Santo Espíritu entre en vosotros y os haga ver vuestra realidad, pero vista con Mis Ojos y no con los vuestros.

 

Os amo, Mis pequeños, no desperdiciéis lo que Yo os di, lo que todo un Dios dio por Su creatura.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: La lucha es activa, no pasiva, debéis estar continuamente creciendo por obtener Mis Bendiciones por las acciones buenas que estéis haciendo en todo momento con vuestros pensamientos, palabras y obras.

Hijitos Míos, muchos de vosotros os aferráis al Mundo y a la vida que estáis viviendo, Yo os podría decir que lo que estáis viviendo es una caricatura de las bellezas que vivirán aquellos que han luchado por ganarlas.

 

Mis pequeños, esta palabra la debierais tener muy presente en vuestra vida, “la lucha”, la lucha por vuestros bienes eternos. Aquellos que buscan solamente los bienes de la Tierra, ciertamente luchan por estos bienes terrenos, pero desperdician su tiempo, el tiempo que Yo os concedo de vida, el tiempo con el cual vosotros estaréis ganando el Cielo, el tiempo con el cual vosotros podéis hacer grandes cosas por vuestros hermanos, el tiempo que necesitáis a lo largo de vuestra existencia para arrepentiros de vuestros pecados, que continuamente cometéis, el tiempo para estar Conmigo, para que vivamos en una vida íntima espiritual, en una vida íntima de amor, una vida que os va a ir preparando para los goces eternos.

 

Aquellos que han luchado por su salvación, han ido gozando de las mieles del triunfo a lo largo de su existencia y, así, al momento que llega, por fin, el dejar la Tierra para regresar a Mi Reino, es un momento deseado, es un momento tan anhelado, y que os llena de tanto gozo, que el alma vuela feliz hacia Mí, porque Yo os voy preparando, vais conociendo lo que tendréis, ciertamente en grado minúsculo, pero ya intuís lo que tendréis en vuestro eterno gozo.

 

Seguid luchando, Mis pequeños, por este triunfo Terreno, quitándole fuerza a satanás con vuestra obras, con el amor que debéis hacer crecer en vuestro corazón, con la ayuda en la salvación de vuestros hermanos, con la difusión de Mi Palabra, de Mis Obras, de Mi Amor entre vuestros hermanos.

 

La lucha es activa, no pasiva, debéis estar continuamente creciendo por obtener Mis Bendiciones por las acciones buenas que estéis haciendo en todo momento con vuestros pensamientos, palabras y obras. No desperdiciéis el tiempo que os he concedido para servirMe en la Tierra. Vuestro triunfo está asegurado, cuando vuestra vida está unida a la Mía.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: No os confiéis, Mis pequeños en que creáis que con lo poquito que estáis haciendo, es suficiente para vuestra salvación y para la de muchos, ¡no Mis pequeños!, la salvación de un alma, y empezando por la vuestra, exige mucho trabajo, dolor, privaciones, sacrificios y, a veces, sangre.

Hijitos Míos, las necesidades de vuestra alma, para vuestra salvación, son muchas y os lo digo así, para que no os confiéis y solo os mantengáis en lo mínimo necesario para vuestra salvación. Satanás es muy astuto y os puede hacer caer en cualquier momento para que vosotros podáis perder en lo que vosotros estáis confiando, en vuestro mínimo necesario.

 

Recordad, Mis pequeños, que las almas, para entrar al Reino de los Cielos, tienen que ser santas y, decir santas, es mucho lo que necesita el alma para llegar a ése grado, y vosotros no estáis dando mucho para que os ganéis fácilmente la entrada al Reino de los Cielos.

 

Estos son tiempos en que podréis hace muchos méritos para la salvación de vuestros hermanos. Hay tantas, tantas almas qué salvar, por eso, os insisto tanto en vuestra donación, en vuestro acercamiento a Mí, para que podáis entender las necesidades de Mi Corazón, las necesidades de vuestros hermanos para su salvación y vuestras propias necesidades. Para entender lo que es la salvación de un alma, Mis pequeños, o llevar un alma al Reino de los Cielos, es una tarea, a veces, difícil o titánica, porque estáis luchando contra su libre albedrío y, muchas veces, este es el principal traidor del alma, porque no busca su salvación, se queda en el Mundo, se queda con las cosas que no le van a ayudar en su salvación eterna y, por eso, se vuelve a veces tan difícil salvar a un alma, por su necedad, por su terquedad, por el obscurecimiento de su mente, al no querer entender la complejidad de lo que es la salvación del alma.

 

Os vuelvo a repetir, Mis pequeños, no os confiéis, Mis pequeños en que creáis que con lo poquito que estáis haciendo, es suficiente para vuestra salvación y para la de muchos, ¡no Mis pequeños!, la salvación de un alma, y empezando por la vuestra, exige mucho trabajo, dolor, privaciones, sacrificios y, a veces, sangre.

 

Dejad que Mi Santo Espíritu os haga ver la realidad de vuestra salvación y la de los vuestros, de tantos hermanos vuestro alrededor del Mundo que no quieren, ni siquiera buscarMe.

 

Os he explicado que vosotros podéis salvar almas, aunque ellas no estén muy dispuestas a ello. Vosotros os donáis por las almas y Yo hago el resto, de alguna forma toco el corazón de ésas almas por las cuales os dais vosotros y, en algún momento, tendrán la Luz Divina y entenderán su distanciamiento de Mí, y les explicaré lo que deberán hacer para su salvación. Vosotros, donaos por vuestros hermanos y haced méritos para vuestra propia alma y Yo Me encargo del resto, de vuestra salvación eterna.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Recapacitad, pequeños Míos, los que estáis atesorando lo del Mundo, porque os he dicho que el tiempo se ha terminado y estáis a segundos de grandes tribulaciones, en donde os daréis cuenta cómo desaparecen vuestros bienes, y ¡vosotros tan confiados en ellos!

Hijitos Míos, muchos hermanos vuestros buscan el oro, buscan los bienes de la Tierra, ven todas esas piedras preciosas, se dejan impresionar por su fulgor, por su belleza, por su valor, se vuelven locos por atesorar los bienes del Mundo.

 

Bienes que, ciertamente, les dan a ellos una posición social envidiable a ojos humanos y así se van confundiendo, cada vez más, y cuanto más atesoran, más pierden la realidad de la vida.

 

En las Sagradas Escrituras, os dije, que era más fácil que pasara un camello por el ojo de una aguja a que un rico se salvara y es que se llenan de espejismos, se llenan de mentira, aparentan, buscan sobresalir, presumen, pero no alcanzan a ver la realidad futura de su alma.

 

Ante Mis Ojos, no hay acto que valga de parte de ellos, especialmente porque se vuelven avaros y egoístas. No hay Caridad, no hay amor para el hermano, si al menos compartieran algo de sus bienes, ciertamente, ésos bienes les estarían dando la salvación eterna, estarían comprando su bienestar eterno, pero no, no hay bondad en su corazón, buscan atesorar cada vez más, ser el rico número uno de la Tierra, sí, de la Tierra, porque tierra serán nuevamente y su alma, condenada eternamente.

 

¡Cuánta ceguera del hombre! ¡Cuánta maldad, por obtener aquellas riquezas que os van a ahogar en el fuego eterno! Están atesorando y ganando su condenación eterna, porque la gran mayoría de las veces, se obtienen estas riquezas, por medios ilícitos, malvados, con la sangre de vuestros hermanos.

 

Recapacitad, pequeños Míos, los que estáis atesorando lo del Mundo, porque os he dicho que el tiempo se ha terminado y estáis a segundos de grandes tribulaciones, en donde os daréis cuenta cómo desaparecen vuestros bienes y ¡vosotros tan confiados en ellos! No podréis comprar vuestra salvación con ésos bienes, os los arrebatarán. Lo que tanto os costó reunir, lo perderéis en segundos, porque son bienes de la Tierra, que nunca entrarán al Reino de los Cielos; en cambio, los bienes espirituales, los que ganasteis por vuestro buen corazón, por estar Conmigo, por haber hecho caso de las lecciones que se os dan en las Sagradas Escrituras, estos bienes espirituales, bellísimos, marcan vuestra alma, la engrandecen, la embellecen y al momento de llegar a Mí, Me doy cuenta de todo lo que hicisteis con una sola mirada y, aún, las almas del Cielo, se dan cuenta de los méritos que ganasteis por vuestro buen proceder en la Tierra.

 

Orad por las almas que viven en el error que, ciertamente, han atesorado mucho de los bienes de la Tierra, para que se den cuenta que no les están ayudando en su bienestar eterno y pueda haber en ellos un cambio, guiado por Mi Santo Espíritu, para que no se pierdan eternamente. Os amo a todos, Mis pequeños, a todos y quiero vuestra salvación eterna, pero mientras más estáis en el Mundo, más llenos estáis de las cosas del Mundo, y más lejos estoy de ésas almas, ¡pobres almas, supuestamente ricas!

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Estos son tiempos en que deberéis ejercitar fuertemente las virtudes y Mi Amor en vosotros porque, a la maldad, la deberéis nulificar con el amor que debe brotar de vuestro corazón continuamente.

 Hijitos Míos, estos tiempos son tiempos difíciles de salvación. La lucha, contra la maldad de satanás, la deberéis incrementar. Se le ha dicho que su tiempo terminó, pero él, ciertamente, que atacará más, aún a pesar de que se le haya avisado que no tiene tiempo ya, pero mucho mal diseminará por sobre toda la Tierra y en el Universo entero.

 

Esto es una realidad, Mis pequeños, e iréis viendo, poco a poco, cómo la maldad, desastres, asesinatos, muertes por todos lados, se irán incrementando y todo porque satanás dará sus patadas de ahogado, sabiendo que, ciertamente, no triunfará, pero sí tendrá todavía tiempo de engañar a varias almas, para que éstas se vuelvan flagelo contra vosotros.

 

Si Mi Hijo os dio la orden de que os tratarais como hermanos y que os dierais los unos por los otros, satanás os tratará de poner en contra los unos contra los otros y, si es posible, destruyéndoos los unos a los otros.

 

Manteneos, pues, buscando y pidiendo continuamente Nuestras Bendiciones de Nuestra Santísima Trinidad, para que os protejamos y, también, podáis crecer espiritualmente.

 

Toda esta maldad desaparecerá, ciertamente, pero desaparecerá porque vosotros le debéis dar la espalda. Cuando vosotros tomáis de la maldad y, tontamente actuáis así, tratando de destruir la maldad con más maldad, la que salga de vuestro corazón, al contrario, la hacéis crecer, por eso os digo que, estos son tiempos en que deberéis ejercitar fuertemente las virtudes y Mi Amor en vosotros porque, a la maldad, la deberéis nulificar con el amor que debe brotar de vuestro corazón continuamente.

 

Los que están Conmigo, entienden perfectamente esto, en cambio, los que viven en el Mundo, son los que hacen crecer la maldad, porque, sus fechorías los hacen solamente pensar en el ojo por ojo y diente por diente. No saben perdonar, no saben guiar a las almas hacia el bien eterno, se ahogan en sus mismos errores mundanos. ¡Cuánta mentira han dejado entrar en su corazón!, ayudadles con vuestro ejemplo y con vuestra oración a que la Luz llegue a ellos, Mi Luz, Mi Sabiduría Divina y restauren su camino, para que puedan llegar a Mí.

Gracias, Mis pequeños.