Sep 03_15 Sed Míos y Yo Seré para vosotros eternamente.

Rosario vespertino

 

Temas:

 

  • Todo esto que estáis viviendo y viviréis, os llevará a que vosotros aprendáis a amaros los unos a los otros, como Mi Hijo os lo pidió.
  • No desperdiciéis Mi Misericordia y menos, en estos tiempos, que ya se acercan, de gran prueba para vuestra alma.
  • Os digo, que lo que sufráis en la Tierra, por defenderMe, por defender Mi Nombre, por defender Mis Leyes, por defender todo lo que es Mío, vuestro regalo será inmenso cuando regreséis ante Mi Presencia.
  • Cuando Me dais libertad de acción para llevaros a la perfección, ¡qué alegría Me dais!, voy eliminando de vosotros todo aquello que no os deja crecer, que no os purifica, que os detiene para llegar a esos altos grados de perfección, a donde Yo quiero que lleguéis.
  • Un alma triunfadora es muy bella, pero si ésta se ha dejado mover por Mí y Me da el crédito de su triunfo, porque, vosotros, no podríais llegar a triunfar con vuestras propias capacidades, Soy Yo, a través de vosotros, el que os da el triunfo de lo que sea.

 

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Todo esto que estáis viviendo y viviréis, os llevará a que vosotros aprendáis a amaros los unos a los otros, como Mi Hijo os lo pidió.

(Lenguas…) Sois pueblo de dura cerviz, hijos Míos, no sólo el pueblo judío, en el Antiguo Testamento, sino también ahora, vosotros, en este momento, vuestro corazón se ha endurecido. Ya no sentís compasión por vuestros hermanos, tenéis un corazón de roca y por eso estoy permitiendo acontecimientos, alrededor del Mundo, que os vayan sensibilizando, que vayan ablandando vuestros sentidos, que os lleven nuevamente a la pasión, a la compasión, al amor, al arrepentimiento y a compartir de lo que tenéis con aquellos que no tienen.

 

Estáis viendo situaciones alrededor del Mundo, que da vergüenza que el hombre las cometa y que no se mueva vuestro corazón a la compasión y a la ayuda. Ciertamente, unos sufrirán pero, ésas almas, se están dando, para que otras almas se ablanden. Entended, Mis pequeños, que vosotros no podréis entrar al Reino de los Cielos, si vuestro corazón no sabe amar, y a eso os llevaré. Todo esto que estáis viviendo y viviréis, os llevará a que vosotros aprendáis a amaros los unos a los otros, como Mi Hijo os lo pidió.

 

Veis cómo, por un lado, asesinan a vuestros hermanos, cómo, por otro lado, vuestros hermanos sufren de hambre, tienen que dejar a sus familias para ir a buscar trabajo y llevar el sustento a su familia, esposa e hijos. Por otro lado, veis cómo los gobiernos se aprovechan del pueblo, la impunidad que existe en ellos. Con ella se escudan y son intocables, aparentemente, pero, en verdad os digo, Mi Justicia caerá sobre ellos.

 

Los que estáis viendo todo esto, os sentís con las manos atadas, porque no queréis cometer errores graves, como revoluciones internas, Me pedís Justicia y, así, si os vais dando cuenta, vais buscando actos de Misericordia, para que este Mundo regrese al Bien.

 

Buscad, Mis pequeños, en lo profundo de vuestro corazón, Mi Presencia, y haced vida el Amor que ahí tenéis. Yo habito en vosotros, pero no Me dejáis vivir y, os repito, quiero que con todo esto que estáis viendo a vuestro alrededor, y en todo el Mundo, os motive para que vuestro corazón se ablande y empecéis a amar, como verdaderos hermanos. No desperdiciéis esta oportunidad que os estoy dando para que podáis entrar nuevamente al Reino de los Cielos, cuando os llame ante Mi Presencia. Os amo, Mis pequeños, dejadMe vivir y actuar plenamente en vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: No desperdiciéis Mi Misericordia y menos, en estos tiempos, que ya se acercan, de gran prueba para vuestra alma.

Hijitos Míos, vosotros, los que estáis Conmigo, os he ido preparando a través del tiempo, para que fuerais auténticos y con esto os quiero decir, que cuando deis un “sí”, sea un rotundo “sí” en vuestra vida y cuando sea un “no”, lo mismo, sea un rotundo “no”.

 

Este es el momento de la prueba, en donde no aceptaré tibieza: o estáis Conmigo o estáis en contra de Mí. Satanás y sus secuaces atacarán fuertemente al género humano y vosotros decidiréis: estáis Conmigo o estáis contra Mí, ayudaréis a la salvación de vuestros hermanos o huiréis y estaréis con satanás, en lugar de estar Conmigo, con vuestro Dios.

 

Al Reino de los Cielos, entran las almas valientes, las almas que defienden Mis Mandamientos, Mis Principios, los cuales se os han enseñado a través de las Sagradas Escrituras, el Ejemplo que os dejaron Mi Hijo Jesucristo, Mi Hija, la Siempre Virgen María, los Santos, a través del tiempo. Vosotros, todos vosotros estáis llamados a la santidad y esto es el triunfo de un alma sobre la maldad de satanás.

 

Las almas que pasan al Reino de los Cielos son aquellas que, de alguna forma triunfaron. Algunas con mayor fuerza, otras fueron débiles, pero hubo algún momento en que defendieron su Fe y les concedí ser salvadas. Ciertamente, Soy Un Dios de Misericordia y ésos momentos, en los cuales, a lo largo de vuestra existencia, defendisteis Mi Amor, todo quedó grabado en Mi Corazón. Muchas veces, las almas se apartan por un tiempo de Mí y cometen muchos errores, pero, por ésos actos buenos que hicisteis en el pasado, Yo os rescato y os doy la oportunidad de volver a Mí.

 

Soy un Dios Justo, pero, sobre todo, Soy un Dios de Amor. Soy muy sensible a vuestros actos amorosos y, por eso, trato de rescataros, a como dé lugar, poniéndoos muchas oportunidades, a lo largo de vuestra existencia, para que volváis a repetir ésos actos de amor que Me disteis en tiempos pasados.

 

Quiero que entendáis, Mis pequeños, perfectamente, que es el Amor el que os va a salvar. ¿Cuánto amor hay en vuestro corazón?, ¿cuánto amor disteis a vuestros hermanos?, ¿cómo respetasteis el amor de vuestros hermanos alrededor vuestro?, ¿cómo les ayudasteis a potencializar ese amor, para vencer la maldad de satanás, que os rodea?

 

Siendo satanás el príncipe de este Mundo, continuamente os ataca y trata de evitar que vosotros produzcáis amor a toda costa, él os quiere vencer, y las almas que no se preparan a través de la vida Sacramental, la vida de la Gracia, el Alimento de Vida de la Sagrada Eucaristía, la vida piadosa, la vida de ejemplo, al no estar buscando toda ésa protección, satanás os vence.

 

Muchas veces, lo que sucede en vuestra vida, es un ir y venir de la Gracia a vuestro corazón, a vuestra alma. Por un tiempo estáis Conmigo, por otro tiempo, os olvidáis y de Mí y, así, hay muchas almas inconstantes, pero, os repito, por los actos buenos, que en algún momento de vuestra vida Me ofrecisteis, os busco y os doy la oportunidad que os salvéis y regreséis a Mí eternamente.

 

Muchas veces, os he dicho, que Yo no busco la condenación de las almas, sois Míos y os amo y os defiendo de las garras de satanás.

 

Poned de vuestra parte, Mis pequeños, para que vuestra salvación sea más fácil, que no tengáis que padecer en el Purgatorio por mucho tiempo. Tenéis todas las herramientas necesarias para vuestra santificación, utilizadlas, Mis pequeños y, en lo que dudéis, preguntadMe, y tened por seguro que os atenderé, porque os quiero muy cerca de Mi Corazón.

 

Me encanta ver corazones limpios, corazones amorosos, corazones donados a Mi Amor y a Mi Voluntad. ¡Cómo quisiera que todos vosotros fuerais de este tipo de almas, almas que saben apreciar Mi Amor, el Amor de un Padre Amoroso, de un Creador que os dio la vida para consentiros!

 

Venid a Mí, Mis pequeños, los que estáis alejados, venid, Yo os perdonaré vuestros pecados, si Me lo pedís. No desperdiciéis Mi Misericordia y menos, en estos tiempos, que ya se acercan, de gran prueba para vuestra alma. Venid, os tomaré, os guiaré, os perdonaré y os salvaré. Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, Soy el Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os digo, que lo que sufráis en la Tierra, por defenderMe, por defender Mi Nombre, por defender Mis Leyes, por defender todo lo que es Mío, vuestro regalo será inmenso cuando regreséis ante Mi Presencia.

Hijitos Míos, algunas veces os he pedido que hagáis un recuento de vuestra vida, que Me pongáis frente a vosotros y, con humildad y con Mi ayuda, podáis, vosotros, ser vuestros propios jueces. Ciertamente, vuestros pecados, que ya habéis confesado, están perdonados. Ciertamente, buscáis eso cuando vais con el sacerdote, que vuestros pecados sean perdonados y, así es, es una Verdad, es un Sacramento, pero, ¿cuántas veces, vosotros mismos, os imponéis la tarea de crecer y perfeccionaros? Confesáis continuamente el mismo pecado. ¿Cuántas veces le ponéis un “hasta aquí” a ese pecado en el que continuamente caéis y confesáis que daña Mi Corazón, y tratáis de mejoraros? De ahí parte la perfección del ser humano, de hacer un acto de conciencia, con fines de perfección.

 

Cuando os ponéis ante Mí, con el corazón abierto, humildes, aceptando vuestros errores, veo vuestro corazón contrito, sé que sois débiles y, que sin Mí, no podréis crecer. Mi Gracia, si Me la pedís, os puede llevar a la perfección. Muchos santos lograron llegar a ese nivel de santidad, luchando contra su propio “yo” y alcanzaron la perfección, al erradicar sus defectos, siendo estos la causa de sus caídas constantes en el pecado.

 

Vuestra vida, se os concede para producir amor. A eso vinisteis principalmente a la Tierra, a producir amor, para ir destruyendo la maldad y el odio de satanás, que hay en el corazón de todos vosotros y que se da entre todos vosotros.

 

Los seres humanos, desde pequeños, van aprendiendo del ejemplo que tenéis a vuestro alrededor, de vuestros hermanos. Si os tocó nacer en una familia educada, con buenos principios, en donde han cultivado todo lo que Yo os enseñé, estas almas crecen mucho, están llenas de virtudes, pero es porque ellas también ponen de su parte, aceptando esa vida a la que llegaron y el ejemplo que se os ha dado. Por otro lado, hay almas que aun a pesar de nacer, en familias que tenían muchas virtudes, que Mi Vida se desarrollaba entre ellos, rechazaron toda esa vida de virtud y de buenos principios y se fueron hacia el mal.

 

Yo voy tocando corazones, voy buscando a aquellas almas que están dispuestas a la perfección, porque, también, se dan almas buenas en lugares, en familias, en zonas donde todo es pecado, maldad, muerte, pero Mi Gracia les toca su alma y se mantienen buscándoMe, aún a pesar de que son muy atacadas por sus hermanos, a su alrededor, porque ciertamente, Mis pequeños, que el alma virtuosa, es reconocida entre vosotros. El alma virtuosa produce Luz, produce cambio, pero no todos están dispuestos al cambio y por eso las almas virtuosas son muy atacadas.

 

Las almas virtuosas sufren y sufren mucho, pero aceptan ése sufrimiento porque Me están dando gusto a Mí, vuestro Creador, vuestro Padre, vuestro Dios. Las almas virtuosas son muy perseguidas, muchas veces, están rodeadas de una gran obscuridad, porque todos los que las rodean, viven en la maldad y en el pecado y, a estas almas o las rechazan o las destruyen, porque las almas que están en la obscuridad, se sienten mal, se sienten señaladas, se sienten castigadas y no soportan a estas almas virtuosas y mejor las eliminan, para no sentirse mal. Estas almas son muy apreciadas en el Reino de los Cielos.

 

Ciertamente, Mis pequeños, os digo, que lo que sufráis en la Tierra, por defenderMe, por defender Mi Nombre, por defender Mis Leyes, por defender todo lo que es Mío, vuestro regalo será inmenso cuando regreséis ante Mi Presencia. Son almas mártires, no necesariamente porque mueran así, sino porque son atacadas durante su vida en la Tierra, porque prefirieron vivir en el Bien y morir en el Bien, antes de mancharse con el pecado y arriesgar su vida eternamente, con una condenación por su mala vida y por rechazar lo que viene de Mí.

 

El estar Conmigo, defender lo Mío, os va a asegurar la vida eterna. Vuestro sufrimiento en la Tierra, se va a transformar en alegría eterna, de eso deberéis estar seguros, Mis pequeños. Sed Míos y Yo Seré para vosotros eternamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Cuando Me dais libertad de acción para llevaros a la perfección, ¡qué alegría Me dais!, voy eliminando de vosotros todo aquello que no os deja crecer, que no os purifica, que os detiene para llegar a esos altos grados de perfección, a donde Yo quiero que lleguéis.

J. V. dice: Veo la Cruz vacía, ya no está Nuestro Señor en la Cruz. Nubarrones sobre ella, el viento las mueve rápido, todo está solo.

 

Mis pequeños, Me han bajado de la Cruz, todo está desolado, ya no estoy entre los hombres, os he dejado un Legado de Sabiduría Celestial, que pocos aprovecharon en ése momento. Hay una gran desolación, los corazones están abatidos, no saben si hicieron el bien o el mal: gritaban primero ¡Aleluyas! y después, ¡crucifícale!

 

Esto es lo que hace el hombre, a ratos Me abren su corazón y poco tiempo después, Me traicionan y Me sacan de su corazón y prefieren vivir en pecado. Así es el corazón del hombre, no busca mantenerse en el Bien. Otros luchan y van logrando vivir más tiempo en el Bien y en la virtud y, así, sus vestiduras se empiezan a blanquear, caminan entre los hombres y se ven diferentes. Las vestiduras de la gran mayoría de los que les rodean están grisáceas, sucias y no ponen mucho de su parte para limpiar esas vestiduras, que son su alma.

 

Otras almas van entendiendo lo que es vivir realmente unidas a Mí, vuestro Dios, vuestro Jesús, que se dio por vosotros y que os dejó la Sabiduría Divina para caminar entre la mentira, entre la maldad y no ensuciarse con todo ello. Estas almas van limpiando todavía más sus vestiduras y, ante los Ojos del Cielo, estas almas se ven más relucientes entre los hombres. Ciertamente, son pocas las que se ven así, una por aquí, otra por allá y, mientras más os acercáis a la perfección de vuestra vida espiritual, vuestras vestiduras se vuelven más puras, más bellas, brillan y se acercan al final de su existencia, de su misión y cuando llegan a Mí, solamente les queda un toque para llegar a la perfección total, pero qué alegría Me dan estas almas, que pusieron todo de su parte, para alcanzar esa pureza, ya desde la Tierra.

 

Quiero que vosotros seáis así, Mis pequeños. Me tenéis a Mí, vuestro Dios, que caminé en la Tierra, entre los hombres. Os conozco, sé de vuestros defectos y de vuestras cualidades, pero no Me meto en vuestra vida, hasta que vosotros Me lo pedís y, cuando Me dais libertad de acción para llevaros a la perfección, ¡qué alegría Me dais!, voy eliminando de vosotros todo aquello que no os deja crecer, que no os purifica, que os detiene para llegar a esos altos grados de perfección, a donde Yo quiero que lleguéis.

 

PedidMe, Mis pequeños, que actúe en vuestra vida, dejadMe Ser ese Artista que haga Su obra perfecta en vosotros.

 

El escultor, el pintor, se enorgullecen de sus obras, cuando las consideran perfectas, Yo quiero Ser el que os perfeccione, vosotros gozaréis inmensamente y Yo también, porque seréis obras perfectas, salidas de Mis Manos Divinas. Cuando lleguéis al Reino de los Cielos, comprenderéis todo esto y gozaréis inmensamente el que os hayáis dejado mover por Mí. A vosotros os gusta lo bello, sobre todo, cuando ya habéis crecido espiritualmente, a Mí, también, Me gusta y más cuando es la perfección en vosotros, Mis hijos. A eso fuisteis llamados, a ser perfectos, como Mi Padre y vuestro Padre Es Perfecto, dejadMe terminar Mi Obra en vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Un alma triunfadora es muy bella, pero si ésta se ha dejado mover por Mí y Me da el crédito de su triunfo, porque, vosotros, no podríais llegar a triunfar con vuestras propias capacidades, Soy Yo, a través de vosotros, el que os da el triunfo de lo que sea.

Hijitos Míos, cómo amo la sencillez de los corazones. El hombre crece y se vuelve muy difícil, la soberbia va venciendo a las almas, la presunción os lleva a ir perdiendo la sencillez y la humildad, llega un momento en que esa presunción os ciega y caéis fuertemente en la soberbia y ahí, ya es un gran peligro para el alma, porque pierden la Verdad y empiezan a crear su propia mentira, se rodean por otras almas soberbias, presuntuosas, malas y así, poco a poco se van perdiendo.

 

Y ¿por qué se pierden? Porque Me hacen a un lado de su vida, cambian de valores. Cuando sois pequeñitos Mi Amor actúa fuertemente en vosotros. Los niños sencillos, sienten fuertemente Mi Presencia y Me sienten en la Presencia de otros hermanos vuestros.

 

Poco a poco vais creciendo y vais perdiendo esa Gracia de la sencillez, ya no sois capaces de vivir en Mí y para Mí y os empezáis a dejar llevar por la vida de falsedad que os rodea, buscando solamente valores y triunfos humanos. Ciertamente, que Yo no estoy peleado con ello, con los triunfos humanos, porque el ser perfecto, es un triunfo humano y espiritual, pero cuando estáis solamente viendo el triunfo humano para presumir, para creeros mejores que los demás, para faltarles al respeto a vuestros hermanos, porque os sentís superiores, ahí es donde ya os perdéis completamente en la falsedad. Cuando vosotros triunfáis y, ciertamente que el triunfo requiere mucho trabajo, si Me ofrecéis vuestro triunfo, ciertamente que os cuido, os guío y os protejo, hasta de vosotros mismos, para que no caigáis en la soberbia.

 

Un alma triunfadora es muy bella, pero si ésta se ha dejado mover por Mí y Me da el crédito de su triunfo, porque, vosotros, no podríais llegar a triunfar con vuestras propias capacidades, Soy Yo, a través de vosotros, el que os da el triunfo de lo que sea. Y si Me dais ése crédito, Yo os seguiré cuidando, para que sigáis siendo triunfadores en todo en lo que estéis. Amo las almas triunfadoras, pero las que están Conmigo, porque hay otras, que se apropian totalmente del triunfo. Hablan solamente de sí mismas, lo que han luchado, lo que han trabajado, los desvelos, los dolores, es constantemente un “yo”: “yo hice esto”, “yo hice lo otro”, “yo me formé”, “yo luché”, “yo gané”. Almas egoístas, que no reconocen Mi Presencia en su vida, almas soberbias, que llegarán sin nada ante Mi Presencia al final de su existencia. La soberbia os nulifica ante Mis Ojos.

 

Sois nada, Yo Soy el Todo, cuando entro en un alma, porque Me invita, porque Me aprecia, porque Me reconoce como su guía, su Maestro, esta alma vale ante Mis Ojos. A pesar de que sois pequeñitos, que sois nada, en ése momento, sois todo, porque Yo, el Todo, vivo en vosotros, porque Me aceptasteis y os unís perfectamente a Mí, pero el alma soberbia no vale nada ante Mis Ojos, porque Yo no existo en ella. Me quitáis los méritos totalmente, porque todo lo que Yo os doy, es lo que os hace crecer, pero cuando Me apartáis de vuestra vida y Me arrancáis ésos méritos que Me corresponden a Mí, os volvéis nada.

 

Dejaos pues, mover por Mí, Mis pequeños y, sobre todo, en estos tiempos de gran prueba y de cambio. Las almas soberbias desaparecerán de la Tierra, las almas triunfadoras, las almas en las cuales Yo Soy todo para ellas, triunfantes quedarán, Mi Reino, tanto de la Tierra como de los Cielos, son para aquellas almas que están Conmigo y que Soy Yo, todo para ellas, son almas que se reconocen pequeñas y necesitadas de Mí, que Me comparten sus triunfos y que Yo Soy lo primero en su vida. Os quiero triunfadores, pero que Yo sea totalmente en vosotros.

Gracias, Mis pequeños.