Mzo 08_16 Si no sabéis cómo amarMe, os repito, acercaos a Mí y Yo os enseñaré, Soy el Amor Absoluto.

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • La Paz absoluta es Divina, es Celestial y vosotros estáis llamados a ello, a vivir la Paz aquí en la Tierra, porque, la Paz, sólo la pueden obtener aquellos que están Conmigo.  
  • Vivid pues lo que os quede de vivir, para amarMe y para reparar vuestra vida de pecado anterior, hay lugar para todos en el Reino de los Cielos.
  • Volved, os repito, a las Sagradas Escrituras, llenaos de la Sabiduría Divina, un Nuevo Mundo se acerca, Mis pequeños, para aquellos que han dejado que ésa Sabiduría os transforme.
  • Ayudad pues, con vuestra oración, a vuestros hermanos día a día, a que salgan infinidad de almas del Purgatorio y ésa alegría que les daréis a las almas que ayudasteis a salir, os transformarán también a vosotros, es una realidad, que viviréis, ayudadles y ellos os ayudarán después.
  • Venid, Mis pequeños, apartaos del mal que habéis escogido toda vuestra vida, toda vuestra existencia, una existencia de error y de pecado, tenéis ése derecho, porque sois Mis hijos, os podéis arrepentir de ése mal y buscar el Bien al que os llamo, vuestro Reino es Mi Reino, sois Mis hijos, lo Mío es vuestro, venid, Mis pequeños, venid, os amo.

 

 

Mensaje de Dios Padre Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo

Sobre: La Paz absoluta es Divina, es Celestial y vosotros estáis llamados a ello, a vivir la Paz aquí en la Tierra, porque, la Paz, sólo la pueden obtener aquellos que están Conmigo.  

 

La Paz sea con vosotros, Mis pequeños, así Me presentaba Yo, en aquellos hogares en donde esperaban Mi Presencia, cuando estuve en la Tierra predicando lo que Mi Padre Me pidió darles, para que siguieran Mis Enseñanzas, el Conocimiento de Mis Obras y de esta forma, alcanzarais vuestra santificación.

 

Mis pequeños, el deseo que trae esta frase, es grandísimo, es poderosísimo. Si vosotros meditáis con el corazón, entenderéis lo que esta frase significa. “La Paz sea con vosotros”, es un deseo Divino, porque vosotros, aquí en la Tierra, difícilmente podéis encontrar la Paz, la Paz, que Yo, vuestro Dios Jesucristo, deseaba que tuvierais y que tuvieran vuestros hermanos.

 

La Paz absoluta es Divina, es Celestial y vosotros estáis llamados a ello, a vivir la Paz aquí en la Tierra, porque, la Paz, sólo la pueden obtener aquellos que están Conmigo. Todos vosotros necesitáis de la Paz, de la Paz que solamente puede venir del Reino de los Cielos. Yo os vine a traer el Reino, os vine a compartir lo que se vive en los Cielos, empezando con la Paz.

 

Ahora podéis ver cómo la gente, a vuestro alrededor, está atribulada. Sufre de tantas cosas, miedos, ataques, temores de toda índole. Vivís con presiones, con tensiones, corréis, no os detenéis algunos momentos a meditar cómo va vuestra vida. No hay momentos para Mí, vuestro Dios, en los que os detengáis y, como dicen las Escrituras, entréis a vuestra recámara, cerréis la puerta y ahí, solos, podamos platicar. Ya no tenéis tiempo para eso, Mis pequeños, habéis perdido la paz, Mi Paz y la paz del Mundo y sólo cuando estéis Conmigo, podréis alcanzar la Paz del Cielo.

 

Sí, Mis pequeños, vivís corriendo, no tenéis paz para poder meditar en Mis Misterios, en Mi Amor, en Mis Enseñanzas, en Mi Sabiduría. Todo esto y más os dejé Mis pequeños, en Mis Ejemplos, en Mis Milagros, todo, todo lo que Yo hice para la gente de aquél tiempo y que está en las Sagradas Escrituras. Quedó como Ejemplo para vosotros, para que, estudiando, meditando, entrando en vuestro corazón, junto Conmigo, Yo os pudiera enseñar lo que enseñé a vuestros hermanos en aquél tiempo.

 

Debéis de tomaros momentos de paz y, como os dije, en el silencio de vuestra habitación, entrar en vuestro corazón. Os debéis dejar mover por Mí, por Mi Santo Espíritu, para que vosotros empecéis a crecer espiritualmente, meditando Mi Vida y comparándola con la vuestra.

 

Si vivís atribulados, meditad como Yo lo hacía, porque Yo vivía en Paz, vivía con Mi Padre, en Mi Corazón y vosotros debéis hacer lo mismo.

 

Si vivís atribulados, no pensáis correctamente, debéis estar en completa paz, para llevar a cabo vuestra tarea, vuestra misión en la Tierra.

 

Mis pequeños, la Paz debe estar con vosotros para que vosotros también la transmitáis a  vuestros hermanos. Sois mensajeros Míos, sois mensajeros de Mi Paz y de Mi Amor. Si os he pedido ser otros Cristos, eso es lo primero que debéis mostrar a vuestros hermanos, la Paz que Yo tenía, el Amor que daba a vuestros hermanos, la Sabiduría Divina que movía corazones, tantas y tantas cosas muy bellas.

 

Entended, pues, Mis pequeños, que si queréis vivir más unidos a Mí, os debéis tomar un tiempo todos los días y dármelo, compartiéndolo Conmigo, meditando vuestra vida, compartiendo Conmigo vuestros éxitos, poniéndoMe también vuestros fracasos, para que, con Sabiduría Santa, con Mi Consejo, os vayáis perfeccionando; pero, sobre todo, lo que debéis buscar más al estar Conmigo, es el obtener Mi Paz y eso, solamente lo obtendréis en la oración, unidos en lo profundo y siendo honestos con vosotros mismos.

 

Si no tenéis Paz, es porque no estáis confiados a Mí plenamente, dudáis que Yo pueda resolver todos vuestros problemas. Aquellas almas que viven en Paz, son aquellas que se dejan mover como niños pequeños. Los niños pequeños confían plenamente en sus padres, y la Paz está en ellos, en Mis pequeñitos o, ¿cuándo habéis visto a un pequeño atribulado por las preocupaciones de la vida? Ellos confían en sus padres, en que les puedan resolver todo.

 

Vosotros, ciertamente, habéis crecido ya, os sentís sabios, inteligentes, capaces de muchas cosas, pero atribulados; ya no tenéis Paz, la habéis perdido.

 

Meditad todo esto, Mis pequeños, os estoy invitando al encuentro nuevamente, vosotros Conmigo, para llevaros a la profundidad de Mi Corazón y ahí alcanzaréis la Paz que tanto necesitáis cada uno de vosotros, la que necesita el Mundo entero y el Universo entero, Mis pequeños. Por ahora, os deseo la Paz, la Paz quede con vosotros y dejad que Mi Paz inunde todo vuestro ser.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vivid pues lo que os quede de vivir, para amarMe y para reparar vuestra vida de pecado anterior, hay lugar para todos en el Reino de los Cielos.

 

Hijitos Míos, satanás quisiera la eliminación de todas las almas de la Tierra y del Universo entero, una aniquilación total, además que os condenarais, también, y perdierais vuestro derecho al Reino de los Cielos.

 

Ciertamente, estáis viviendo momentos difíciles y lo estáis sintiendo; estáis sintiendo la maldad de satanás a vuestro alrededor, lo veis en el actuar de vuestros hermanos, lo veis en su libertinaje, también en ellos. Los valores, las Virtudes, todo se va perdiendo, ¿no os dais acaso cuenta, que se están ya dando más fuertemente los hechos que os están anunciando el cambio que tendréis?

 

Todo esto lo voy anunciando alrededor del Mundo y en el Universo, para que os preparéis, pero hay infinidad de almas que están dormidas, que no quieren darse cuenta de la realidad. Han creado su propia realidad por conveniencia, para no preocuparse, para tratar de tapar con un dedo Mi Realidad Divina, pero, aún a pesar de que así lo quieran, Yo voy a poner todas las posibilidades para vuestra conversión y salvación.

 

Mis pequeños, estos tiempos difíciles que estáis viviendo, también serán de Vida para muchas almas. A pesar de que se vengan desastres gravísimos, las almas, muchas de ellas, se salvarán. Sí, Mis pequeños, muchas almas se salvarán al ver los desastres naturales que se irán dando a vuestro alrededor, porque se arrepentirán.

 

Tiene que venir el cambio, un cambio favorable, un cambio en donde los que están Conmigo, lo gozarán y los que no están Conmigo, se querrán esconder bajo las piedras, como dicen las Escrituras.

 

Ahora, en estos momentos, vuestra Fe os dice que existo y que vendré. Os juzgaré, ciertamente, pero en el momento que Me presente ante vosotros, ya no va a ser la Fe, ya va a ser la realidad, será Mi Presencia entre vosotros y, al verMe, las almas malas no sabrán dónde esconderse. Aquellos que Me han negado, aquellos que Me han atacado, aquellos que no quieren vivir Conmigo, aquellos que no Me quieren transmitir a sus hermanos, aquellos que han blasfemado Mi Santo Nombre, aquellos que le han quitado la Fe, el Amor a los pequeños, con sus malos tratos, con sus malas enseñanzas, con una vida de error, de maldad, de traición a Mi Amor, estas almas sufrirán con Mi Presencia. Lo que para algunos será un éxtasis de Amor, para los malos será tremendo el verMe, será aterrador, porque saben lo que tienen en su corazón y sabrán, en ése momento, cómo desprecio sus pecados.

 

Os vuelvo a llamar a vosotros, los que estáis en contra Mía, los que no creéis en Mi Amor ni en Mi Misericordia Infinita. Aquellos que no queréis seguirMe, porque se os hace aburrido o porque os habéis llenado de la maldad de satanás y no queréis verMe ni tener compromisos Conmigo, vuestro Dios, sufriréis, sufriréis inmensamente por vuestro error. Os seguiré dando oportunidades de conversión y salvación y en vosotros está el alcanzar vuestra salvación, aceptándome en vuestro corazón.

 

Yo perdono vuestras faltas, perdono todos vuestros pecados, pero debéis venir arrepentidos y con un deseo grande de no volver a cometer ni el  más pequeño de los pecados que traigáis.

 

Os amo, os amo con un Amor que todavía no entendéis, que es inmensamente grande, que es humilde, que es sencillo.

 

Vivid pues lo que os quede de vivir, para amarMe y para reparar vuestra vida de pecado anterior, hay lugar para todos en el Reino de los Cielos y, ¡os pido tan poco, Mis pequeños!, o qué, ¿se os hace tan difícil amar al Amor, que Soy Yo?

 

PedidMe que os ayude a amarMe, porque las almas en el Cielo, Me aman y Me amarán por toda la eternidad.

 

Si no sabéis cómo amarMe, os repito, acercaos a Mí y Yo os enseñaré, Soy el Amor Absoluto. Vosotros, Mis pequeños, Mis hijos, no Me abandonéis ni Me hagáis a un lado, Soy vuestro Dios, Soy el Amor, Soy vuestra vida, Soy vuestra Fuente de Alimento de Vida, sin Mí, no podéis vivir, entendedlo.

 

Sed humildes, para que seáis grandes ahora y en el Reino de los cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Volved, os repito, a las Sagradas Escrituras, llenaos de la Sabiduría Divina, un Nuevo Mundo se acerca, Mis pequeños, para aquellos que han dejado que ésa Sabiduría os transforme.

 

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, La Siempre Virgen María. Sabéis que son Mis tiempos, sabéis que Yo he de buscar a las almas para su salvación y traerlas al redil de Mi Hijo. Busco afanosamente la forma de salvar a las almas.

 

Ciertamente, ya no sois almas dóciles, como en tiempos pasados, necesitáis situaciones inesperadas y Divinas que se salgan totalmente de vuestras capacidades de asombro. Ciertamente, estáis acostumbrados ya, a través de los medios de comunicación, a ver muchas cosas increíbles, pero Nuestro Padre Dios sabrá mover vuestras almas a la conversión.

 

Soy vuestra Madre y una madre siempre va a buscar el bien por sus hijos, os habéis descarriado ya demasiado, Mis pequeños. Esta humanidad, os hemos dicho, que está peor que Sodoma y Gomorra.

 

El amor a Nuestro Dios, se conserva solamente en pocos corazones.

 

Si Nuestro Padre Dios dejara que siguiera como va, difícilmente se salvarían las almas de muchos de vosotros.

 

Satanás ha ido destrozando vuestra alma poco a poco y, vosotros ni siquiera os dais cuenta de ello, simplemente, os dejáis llevar por lo que sucede a vuestro alrededor. Al haber abandonado la oración, al haber abandonado vuestros deseos de crecer espiritualmente, vuestra alma, vuestro crecimiento espiritual, ha caído inmensamente, os estáis dejando llevar por una vida fácil, una vida regalada, una vida llena de pecado.

 

Lo que antes eran valores que debías vosotros cultivar para estar bien ante los Ojos de Nuestro Dios, ahora no los buscáis y ni siquiera os interesáis por ellos.

 

Ya no hay pureza en los corazones, la maldad es casi vuestra forma de vida y satanás, astutamente, os ha llevado a ello y os hace creer que si no estáis a la defensiva, se aprovecharán de vosotros y es mejor atacar y contraatacar, en lugar de buscar la paz, la sencillez y el perdonar a vuestros hermanos que se aprovechan de vosotros.

 

Toda la Sabiduría la tenéis en las Sagradas Escrituras, la Sabiduría que os llevará a la santidad de vida; satanás, os ha apartado de la Sabiduría Divina y ha llevado a esta humanidad a vivir más en lo terreno que en lo Divino. Os defendéis más en lo humano, que viviendo en las Virtudes.

 

Ciertamente, Nuestro Padre y Nuestro Dios, tiene que detener ya todo esto, porque como dicen las Escrituras, hasta los justos se perderían si toda ésta maldad y corrupción que estáis viviendo, sigue.

 

Despertad, Mis pequeños, despertad, volved a las Enseñanzas de Mi Hijo, Cristo Jesús, que os vino a salvar, vino a salvar a esta humanidad. Cuando vivía en la obscuridad, os trajo la Luz y esta humanidad volvió a regresar a las tinieblas y estáis viviendo en tinieblas y no queréis buscar la Luz de Mi Hijo nuevamente. ¿Qué os pasa, Mis pequeños?, satanás no os trae nada bueno a vuestra vida y aun así, ¿le seguís? Quiere vuestra muerte total y vosotros aun así le seguís.

 

Mi Hijo es Vida, Mi Hijo es Luz, Mi Hijo es Amor y fuisteis creados para ello, no para las tinieblas, que es lo que estáis viviendo ahora.

 

La maldad es obscuridad, los vicios, el error, el pecado, es obscuridad; la guerra entre hermanos, el  no ver por el bien de vuestros hermanos, es obscuridad. Todo lo que no os deja paz en vuestro interior, todo lo que no os dé alegría, todo lo que no os haga crecer en virtudes, en Amor, viene de satanás; satanás os encadena al mal, al pecado, a la inmoralidad, a la perversión, al robo, al ultraje.

 

¿Dónde está vuestro deseo de vida? ¿Dónde están vuestros deseos de superación?, nada más buscáis lo material y lo buscáis hasta en forma enfermiza y pecaminosa. Ya no os conformáis solamente con los bienes de vuestro trabajo, sino que os ingeniáis para robar a vuestro hermano lo que no es vuestro. De igual forma, los gobiernos, se aprovechan de sus ciudadanos.

 

Tanta maldad que hay a vuestro alrededor y no entendéis, os quejáis de ése mal, pero vosotros no cambiáis hacia ése bien, no dais ejemplo de virtud, no oráis, no atendéis a los Sacramentos que os dan Vida.

 

Volved, os repito, a las Sagradas Escrituras, llenaos de la Sabiduría Divina, un Nuevo Mundo se acerca, Mis pequeños, para aquellos que han dejado que ésa Sabiduría os transforme. La nueva estirpe, el pueblo escogido, que será la vida del Nuevo Mundo, seguirán las Enseñanzas de Mi Hijo, por eso os insisto tanto. Buscad la Sabiduría Divina, preparaos, vividlas, amadlas, Mi Hijo se dio por vosotros, dio todo Su Amor porque obtuvierais una Nueva Vida, las almas que no sepan amar, no serán escogidas. Sois Mis hijos, una madre aconseja a los hijos para que obtengan el bien máximo que puedan encontrar o alcanzar en su vida, os estoy dando Consejos de una Madre llena de Amor.

 

El tiempo es corto y estáis sobre los acontecimientos. Vosotros mismos os iréis dando cuenta, cuando veáis los cambios que se darán en los cielos, os avisarán y espero, espero que seáis de los elegidos y os alegraréis por ello.

 

Mi Hijo os dijo: “amaos los unos a los otros” y Yo, como Madre vuestra os lo repito, amaos los unos a los otros y estad contentos los elegidos, porque veréis a Mi Hijo llegar de entre las nubes y cantaréis Glorias, Hosannas, al ver a vuestro Dios regresar para estar entre vosotros.

 

Os amo, Mis pequeños, gozad, gozad.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Ayudad pues, con vuestra oración, a vuestros hermanos día a día, a que salgan infinidad de almas del Purgatorio y ésa alegría que les daréis a las almas que ayudasteis a salir, os transformarán también a vosotros, es una realidad, que viviréis, ayudadles y ellos os ayudarán después.

 

Hijitos Míos, Yo, como Hermano vuestro, que caminé entre los hombres, viví las maldades que el hombre puede causar, viví entre el pecado, sufrí los ataques de aquellos que luego Me asesinaron por envidia, por maldad, por falta de Fe e incredulidad. Yo, el Mesías anunciado, Me esperaban ansiosamente, sabían que ya era el tiempo para que Yo naciera, pero el hombre, siempre buscando todo para su provecho, no fui el que los dirigentes judíos esperaban que fuera. Llegué para un cambio espiritual para toda la Tierra, no para que se llenaran más los bolsillos de los bienes del Mundo.

 

Estáis así ahora, también, Mis pequeños, buscando solamente los bienes del Mundo, no os interesa crecer espiritualmente. El pecado sigue aumentando y todos os vais contaminando con él.

 

Ciertamente, todo pecado exige una reprimenda, un castigo, pero es muy diferente la forma de pensar del hombre a la Mía, vuestro Dios. Para vosotros, un pecado que sería una mala acción, que lo veis en lo social, tiene una reprimenda en la cárcel o peor aún, hasta llegar a quitarle la vida al que cometió algo grave contra alguien de su pueblo.

 

La reprimenda a donde os llevo Yo, Mis pequeños, Yo la llamo purificación espiritual. Vosotros estáis en el Mundo, pero como dicen las Escrituras: “los Míos no sois del Mundo, los que Me aman pertenecen al Reino de los Cielos”.

 

Todos cometéis pecados graves o menos graves, pero el castigo que Yo impongo por ellos, os llevan a vuestra purificación, a ir limpiando vuestras vestiduras, a iros preparando para entrar al Reino de los Cielos. ¿Veis la diferencia?

 

Cuando estáis en el Mundo, el castigo es para causaros dolor por el mal cometido, en cambio, el castigo que Yo os impongo, os va causando alegría, porque vosotros mismos os dais cuenta de que vuestro error ha manchado vuestra alma, ha manchado vuestras vestiduras y no podréis entrar al Reino de los Cielos si vuestras vestiduras no están blancas, si no estáis preparados para amar; que en eso se resume vuestra purificación.

 

El Reino de los Cielos es un Reino de Amor, vosotros, al cometer pecados, al cometer faltas, se traduce en falta de amor, primeramente hacia Mí, vuestro Dios y enseguida hacia vuestro prójimo. ¿Cómo podrías entrar a un Reino de Amor, al Reino de los Cielos si no sabéis amar, si al entrar estáis manchados de maldad? Causaríais problemas en donde todos saben amar.

 

El alma, ella misma se juzga cuando llega ante Mí, siente Mi Amor, vive el Amor que se vive en el Reino de los Cielos y el alma siente ése amor, pero a la vez, siente todavía maldad, la maldad de los pecados que la contaminaron y el alma pide ser purificada, porque no se sentiría a gusto con ésa maldad que todavía trae en su corazón y vivir en un lugar que es puro Amor.

 

Las almas se alegran de ser purificadas. Ciertamente, el Purgatorio no es un lugar agradable, ciertamente sufrís, pero sufrís porque negasteis Mi Amor, porque atacasteis a vuestros hermanos en diferentes formas, les causasteis dolor o las llenasteis de vuestra maldad.

 

Pensad más en las almas de vuestros hermanos en el Purgatorio. Sufren, pero porque aman y quieren ser purificadas, para amarMe más, para amar como deben amar a sus hermanos, es un dolor que no comprendéis, pero que viviréis. Orad por ellas, porque cuando os toque a vosotros estar en el Purgatorio, si les ayudasteis a vuestros hermanos a salir de ahí, ellos os ayudarán después. Ciertamente se sufre, os repito, en la purificación, pero cuando vais alcanzando la purificación de vuestra alma, de vuestras vestiduras, os vais alegrando.

 

Ayudad pues, con vuestra oración, a vuestros hermanos día a día, a que salgan infinidad de almas del Purgatorio y ésa alegría que les daréis a las almas que ayudasteis a salir, os transformarán también a vosotros, es una realidad, que viviréis, ayudadles y ellos os ayudarán después.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Venid, Mis pequeños, apartaos del mal que habéis escogido toda vuestra vida, toda vuestra existencia, una existencia de error y de pecado, tenéis ése derecho, porque sois Mis hijos, os podéis arrepentir de ése mal y buscar el Bien al que os llamo, vuestro Reino es Mi Reino, sois Mis hijos, lo Mío es vuestro, venid, Mis pequeños, venid, os amo.

 

Hijitos Míos, vuestra vida en la Tierra, en estos momentos, es crítica. Estáis rodeados de tanto mal, que si no os unís a Mí, vuestro Dios, si no buscáis estar unidos íntimamente a Mí, a Mi Hija, al Cielo, con los Santos Ángeles, con los Santos, os podréis perder fácilmente.

 

Ciertamente, al mandaros a la Tierra, Yo proveí para que tuvierais protección en cuerpo y en alma. Estáis atacados continuamente por satanás y sus secuaces.

 

Por más que os explico esto, Mis pequeños, no entendéis la magnitud del mal que os está rodeando, especialmente porque no tenéis vida profunda espiritual. Cuando os acercáis a Mí, os empiezo a dar Conocimiento y Luces en lo que os rodea, que es la vida espiritual, buena y mala.

 

Ciertamente estáis viviendo una batalla espiritual desde que nacéis. Para estos tiempos, cada vez ha sido más grave, porque es el tiempo en que va a darse la Purificación y la separación del trigo y la cizaña.

 

Sabéis que el príncipe de este Mundo, no quiere vuestro bien y si buscáis el bien, él os ataca cada vez más, pero es peor éste tiempo porque él sabe que va a ser vencido y va a ser encadenado por un tiempo y, por eso, está utilizando todas las oportunidades posibles para llevar a esta humanidad y al Universo entero, a un caos espiritual, en donde quisiera que ninguna alma se salvara.

 

Sois Mis hijos y Yo os cuido, pero vosotros os escapáis de entre Mis Manos, vuestra incredulidad, vuestra falta de Fe, vuestra falta de compromiso y sobre todo, vuestra falta de previsión, os están llevando a la condenación eterna.

 

Se os ha dado todo lo necesario para que os pudierais salvar y crecer espiritualmente, para que pudierais cambiar a este Mundo de mal a un Mundo de Bien, pero no habéis hecho vuestra tarea, no habéis llevado a cabo vuestra misión, que era producir Luz, o sea, amor en el Mundo.

 

Al deciros que debéis ser otros Cristos, era para que vosotros hicierais lo que Mi Hijo, dar muestras de que estáis Conmigo, de que estáis luchando por un Bien Supremo, que es el Amor y ¿qué habéis hecho la gran mayoría de vosotros?, prácticamente nada. Vivisteis amores, pero amores humanos, amores superfluos, amoríos que no os llevaron a la Virtud  sino al error y al pecado. No vivisteis la Caridad entre vuestros hermanos, compartiendo los bienes que Yo os di y que vosotros debíais dar gratuitamente, bienes materiales y espirituales.

 

Os habéis apropiado de vuestra propia vida, ciertamente es vuestra y tenéis el libre albedrío, pero las almas sabias, como muchas veces os he explicado, se pusieron a Mi servicio, Me dieron totalmente su libertad, su voluntad, su pequeño amor y Yo las engrandecí, no habéis aprendido la lección porque no hay humildad y amor en vuestro corazón.

 

Padeceréis vuestros errores, pero Soy vuestro Padre y vuestro Dios, Me compadezco de vosotros, os perdono si venís a Mí arrepentidos y vuestros castigos se  pueden aminorar si así lo hacéis, si venís como el Hijo Pródigo y de hecho, sois todos vosotros hijos pródigos. Estoy aquí, con los Brazos abiertos, esperando vuestro reposo espiritual, con el abrazo de Amor que os quiero dar a cada uno de vosotros.

 

Venid, os necesito y vosotros necesitáis de Mí, nunca podréis encontrar un Amor como el Mío, un Amor comprensivo, un Amor de Padre que perdona todo, un Amor que solamente desea vuestro Bien, a pesar de todo el mal que habéis cometido, un Amor con el que quiero consentiros por toda la eternidad, pero necesito vuestro arrepentimiento de corazón, necesito que regreséis a Mí, vuestro lugar está en Mi Reino.

 

Venid, Mis pequeños, apartaos del mal que habéis escogido toda vuestra vida, toda vuestra existencia, una existencia de error y de pecado, tenéis ése derecho, porque sois Mis hijos, os podéis arrepentir de ése mal y buscar el Bien al que os llamo, vuestro Reino es Mi Reino, sois Mis hijos, lo Mío es vuestro, venid, Mis pequeños, venid, os amo.

Gracias, Mis pequeños.