Abr 26_16 No erréis, en éstos últimos momentos de vuestra existencia, en esta gran prueba.

Rosario vespertino

 

 

Temas:

 

  • Mi Iglesia será purificada, os he dicho que eliminaré de ella todo el material humano que no está haciendo lo que debe hacer y, os lo digo así, porque muchos de ellos Me han negado, Me han blasfemado, ofician Misas en forma sacrílega. Muchos de ellos han causado que infinidad de hermanos vuestros se hayan salido de la Iglesia por el mal ejemplo que han dado.
  • PedidMe, pues, que podáis ir entendiendo este Misterio tan grande de Amor, para que podáis volver a Mí, lo más pronto posible, para que no paséis tanto tiempo en el Purgatorio, apartándoos de vuestros intereses nocivos, que no os permiten llegar a Mí, más rápidamente.
  • Pedid Mi Santo Espíritu, para que os lleve a luchar contra la maldad que lleváis en vuestro corazón. Que el amor vaya destruyendo ésa maldad, que la vaya deteniendo, que no la deje crecer, para que no eche a perder el Bien que también lleváis en vuestro ser.
  • Si vosotros estáis tomando de Mi Creación algo perfecto, para transformarlo en otra cosa, ésa otra cosa, también tiene que ser perfecta.
  • Os he dicho, también, que nada os faltará, que os acerquéis a Mí y cuando os desesperéis, entrad más adentro, en vuestro corazón, y buscadMe a Mí, a Mí, Mis pequeños, para que no caigáis en la tentación de ir a buscar a satanás, para que él resuelva vuestros problemas.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Mi Iglesia será purificada, os he dicho que eliminaré de ella todo el material humano que no está haciendo lo que debe hacer y, os lo digo así, porque muchos de ellos Me han negado, Me han blasfemado, ofician Misas en forma sacrílega. Muchos de ellos han causado que infinidad de hermanos vuestros se hayan salido de la Iglesia por el mal ejemplo que han dado.

 

Hijitos Míos, ciertamente, Mi Iglesia será purificada, os he dicho que eliminaré de ella todo el material humano que no está haciendo lo que debe hacer y, os lo digo así, porque muchos de ellos Me han negado, Me han blasfemado, ofician Misas, en forma sacrílega. Muchos de ellos han causado que infinidad de hermanos vuestros se hayan salido de la Iglesia por el mal ejemplo que han dado.

 

Ciertamente, satanás se las ha ingeniado para que entren elementos nocivos dentro de Ella, para causar escándalo y maldad y, de esta forma, los que son buenos católicos, buenos hijos Míos, han ido perdiendo la Fe y el amor al ver el ejemplo tan malo que dan estos elementos de satanás, hijos de satanás, que se han introducido dentro de la Iglesia.

 

Tened cuidado, Mis pequeños, con lo que veis, con lo que escucháis, porque no todo lo que se dice es cierto y hay mucho que es verdadero y que no lo escucháis de ellos.

 

Así, como el Mundo está hecho todo un caos por causa de satanás, también la Iglesia está hecha un caos y debéis tener cuidado.

 

Os he dicho que vosotros sois la Iglesia y la debéis guardar en vuestro corazón. Debéis mantener Mis Palabras y Mi Ejemplo, que os di sobre la Tierra, en vuestro corazón y cuidad todas estas Enseñanzas, este Conocimiento, como lo más preciado que tenéis y que podéis encontrar aquí en la Tierra, porque estas Enseñanzas os las dio un Dios hecho Hombre para que crecierais y encontrarais vuestra salvación eterna.

 

Todo será purificado y estas almas, que se satanizaron, que están siendo instrumentos de satanás, para tratar de destruir lo más preciado que os dejé, serán eliminadas, y la Iglesia, Mi Iglesia, quedará purificada y quedará como fue creada, Santa, para que vosotros podáis seguir tomando de ella: ejemplos, conocimiento, virtudes, amor y, sobre todo, que sigáis teniendo Mi Presencia Viva en el Santísimo Sacramento del Altar, en la Sagrada Eucaristía.

 

Vosotros, Mis pequeños, los que sois fieles a lo que os he dado, perseverad, seguid adelante, orad para que sea ya purificada y que empecéis a tomar de ella, todos los frutos que Yo os dejé para vuestra santificación.

 

Mucha maldad se ha introducido dentro de ella, os repito, debéis saber discernir lo que estáis viendo y escuchando, de lo que se dice a través de ella y cuidaos de los que la están manipulando.

 

Cuidad a Mis verdaderos ministros, que existen, realmente, y que la están cuidando, también, con su presencia y hasta con su sangre, con su sacrificio. Tendréis ministros santos, los conoceréis y gozaréis las Misas que ellos ofrecerán, primeramente, como agradecimiento de la purificación de la Iglesia y después, para daros vida con sus enseñanzas, con su ejemplo, con su amor, con su donación. Os he dejado un regalo inmenso en la Tierra, que es Mi Iglesia, cuidadla y cuidaos, porque vosotros sois Iglesia; Mis ministros, son Iglesia, pero son los administradores de los Bienes que os dejé en la Iglesia, cuidadlos con vuestra oración.

 

Satanás seguirá atacándoos, pero Yo os protegeré, porque Yo cuido lo que Yo os dejé para vuestro Bien, que es Mi Santa Iglesia.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: PedidMe, pues, que podáis ir entendiendo este Misterio tan grande de Amor, para que podáis volver a Mí, lo más pronto posible, para que no paséis tanto tiempo en el Purgatorio, apartándoos de vuestros intereses nocivos, que no os permiten llegar a Mí, más rápidamente.

 

Hijitos Míos, cuando Yo creé todo, no existía nada, todo salió de Mí, todo. Ved su grandeza, toda ella nació de Mí, nació de Mí, de Mi Unidad; así como en Mi Santísima Trinidad Somos Uno, toda la Creación, es una en Mí.

 

Así era antes del Pecado Original, toda la Creación se mantenía en Mí, en Mi Voluntad, en Mis Designios. Yo, deleitándoMe en lo creado y todo lo creado, alabando Mi Santo Nombre.

 

Todo era bellísimo, Mis pequeños, antes del Pecado Original y, satanás, en su envidia, cayó, y de ser Luzbella, terminó en luzbel, un arcángel caído, horripilante, pero, lo que más le producía su fealdad, era el ataque hacia todo lo Mío. Al oponerse a Mis Leyes, a Mi Amor, se volvió horrible en su interior y, ésa fealdad interior, se manifestó hacia su exterior y se volvió ése ser demoniaco, horripilante.

 

Toda la Creación quedó afectada, se desunió y, satanás, se ha mantenido desuniéndola, por eso, Yo siempre os pido que os unáis en oración, con vuestros hermanos y, así, unidos, estéis Conmigo.

 

La unidad de vuestra oración, de vosotros, os va a llevar a Mi Unidad, en Mi Santísima Trinidad, porque, no solamente al orar vosotros os estáis uniendo en vuestros grupos, en Mi Santísima Trinidad, sino vuestra oración vuela hacia todo lo creado, lo va transformando y lo va uniendo. Vosotros, ahora no os dais cuenta real, de lo que es el poder de la oración, es importantísima y necesarísima para vosotros, para toda la Creación, para que todos os volváis a unir en Mi Santísima Trinidad.

 

Vuestra misión es de unión, es el regresar todo lo que satanás ha desunido, volverlo a unir en Mí, en Mi Santísima Trinidad.

 

¿Veis cómo los países están desunidos?, ¿cómo la sociedad está igual, desunida?, ¿las familias, destruyéndose?, vosotros mismos, en vuestro interior, estáis desunidos, a veces estáis en el bien, a veces, estáis en el mal.

 

Cuando llegáis al Reino de los Cielos, estáis unidos, solamente hay amor en vuestro corazón y ése amor os está uniendo a Mi Sacratísimo Corazón, al Amor Verdadero, al Único Amor, que Soy Yo, vuestro Dios.

 

En el Purgatorio, os vais purificando de ése mal que os desune, que lleváis en vuestro ser. Lo vais eliminando con las cosas buenas que vais aprendiendo ahí. Ciertamente, en el Purgatorio se sufre, pero más se sufre porque debéis de olvidaros de vosotros mismos, debéis apartar vuestro ser, vuestros intereses del único interés que debéis mantener siempre y que Soy Yo, vuestro Dios.

 

Por eso os di el Primer Mandamiento: amarMe a Mí por sobre todas las cosas, pero como estáis vosotros mismos, desunidos, debéis aprender a amarMe a Mí y apartaros de todo aquello que os aparta de Mi Amor.

 

Cuando salís del Purgatorio, para entrar al Reino de los Cielos, ya estáis en concordancia a Mi Amor, ya nada más estáis buscando Mi Amor, ya no contáis con vosotros mismos, contáis totalmente Conmigo, con vuestro Dios.

 

Desde la Tierra debéis empezar a trabajar en ello, Mis pequeños, a que sea Yo lo Único en vuestra vida, que no os importe nada, más que Yo, vuestro Dios. Ciertamente, tenéis obligaciones que adquirís en vuestra vida, como son vuestra familia, vuestro trabajo y todo lo que hacéis, que tenéis qué hacer, para llevar una vida humana, pero, si aprendéis a unir todo eso en Mi Santísima Trinidad, vuestra purificación se va dando y no tendréis que pasar mucho tiempo, después de vuestra muerte, en el Purgatorio, olvidándoos de vosotros mismos y buscando el único interés que debéis tener en vuestra alma, que Soy Yo, vuestro Dios.

 

En estos momentos, como seres humanos, pensaríais que es egoísmo de Mi parte que os pida esto, pero, cuando vayáis purificándoos, cuando Me pidáis que os vaya transformando, para que vayáis entendiendo Mis Misterios, os daréis cuenta que es así y que el estar en Mí, es lo único que cuenta y, como os vuelvo a repetir, todo lo Creado, salió de Mí y todo tiene que regresar a Mí, no podéis estar separados, no le podéis dar primacía a lo vuestro, que fue lo que le pasó a satanás, a Luzbella, se empezó a fijar en sí mismo, Me hizo a un lado y luego se prefirió a sí mismo y cayó en pecado de soberbia.

 

Y eso es lo que causa la soberbia, Mis pequeños, en que os prefiráis a vuestros vosotros mismos, y a vuestros intereses, y que Me hagáis a un lado a Mí, que Soy vuestro Dios, vuestro Creador, el que os provee de todo, el que os ama, como vosotros, todavía, no habéis aprendido a amar.

 

PedidMe, pues, que podáis ir entendiendo este Misterio tan grande de Amor, para que podáis volver a Mí, lo más pronto posible, para que no paséis tanto tiempo en el Purgatorio, apartándoos de vuestros intereses nocivos, que no os permiten llegar a Mí, más rápidamente y que os dé ésa sublimidad, que os dé la perfección en el Amor, que es el estar plenamente unidos a Mí, vuestro Dios. AmadMe a Mí, por sobre todas las cosas y, al hacerlo así, Yo os amaré por toda la eternidad.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Pedid Mi Santo Espíritu, para que os lleve a luchar contra la maldad que lleváis en vuestro corazón. Que el amor vaya destruyendo ésa maldad, que la vaya deteniendo, que no la deje crecer, para que no eche a perder el Bien que también lleváis en vuestro ser.

 

Hijitos Míos, os he dicho que en el Cielo estaréis plenamente unidos a Mí, en Mi Santísima Trinidad. Ahí, Me escucháis todos y os doy a cada uno, también, un conocimiento particular, pero en sí, ya unidos, en un solo pensar, en un solo ser Conmigo, con vuestro Dios, todo es bello y lo gozáis inmensamente.

 

Cuando el Pecado Original se produjo, se separó todo, vino el caos y, satanás, se ha encargado de mantener ése caos en toda la Creación. Él vivió la unidad, cuando era el arcángel más bello y poderoso del Cielo, pero en su soberbia, él quiso tomar Mi Lugar de Dios, de Creador y cayó.

 

La soberbia, Mis pequeños, corroe el alma, os destroza, os separa de Mí, ¿qué es lo que os vino a enseñar Mi Hijo a la Tierra? Lo primero que conocéis de Él, es Sencillez, Humildad, aceptación a Mi Voluntad y una Donación total a lo que Yo Le pedía; en ningún momento soberbia, en ningún momento, estar en contra de Mi Voluntad y pidiéndoMe que cambiara las cosas porque algunos hombres Le atacaban, constantemente, porque estaban con satanás.

 

Mi Hijo se rodea siempre de gente sencilla, porque, la virtud, atrae a la virtud y a eso os quiero llevar, Mis pequeños, a que la virtud, también, se implante en vuestros corazones y que la virtud, que Soy Yo, os atraiga como imanes hacia Mí. Yo os atraigo por Mi Amor, Yo os atraigo por Mi Vida de Ejemplo, os atraigo por Mi Sencillez, os atraigo por Mi Perdón, os atraigo porque os amo, os atraigo porque os quiero perfectos, os atraigo porque quiero que permanezcáis Conmigo eternamente, en el Reino de los Cielos.

 

Estas palabras os llegan hasta lo más profundo de vuestro corazón, pero si Yo os hablara con palabras altaneras, soberbias, vosotros las rechazaríais, porque no están en concordancia con lo que vuestra alma quiere y necesita. Vosotros ya estáis unidos en la virtud, ciertamente, os sentís poca cosa y, lo sois todavía, sois poca cosa, pero os transformaré, Mis pequeños, si os mantenéis así: humildes, sencillos, obedientes, y necesitados de Mí, necesitados de Mi Amor, de Mis Bendiciones, de las virtudes que emanan de Mí.

 

Ciertamente, satanás tiene sus seguidores, aquellos que buscan el mal, que se llenan del mal que sale de satanás. Son los que buscan estar por sobre Mis Verdades, Mi Amor, Mi Sencillez, y llaman, a los que son Míos, cobardes, y también les dicen, poca cosa, porque ellos son altaneros, toman lo que no les pertenece, se sienten superiores, toman las leyes para aprovecharse de sus hermanos, buscan los poderes de la Tierra, para hacer desmán y medio y aprovecharse de aquellos que buscan la sencillez y, sobre todo, la paz.

 

El tiempo está próximo ya, Mis pequeños, en que esta soberbia y esta maldad, serán eliminadas de la Tierra por un tiempo. Recordad, Mis pequeños, que esta purificación se va a dar en este parteaguas de la humanidad, que será fin de tiempos. No es fin de Mundo, es fin de tiempos, es un tiempo de eliminación del mal, para que se quede el Bien y pueda crecer nuevamente. Pero, desgraciadamente, el mal todavía vivirá en el corazón de aquellos que queden, porque todavía no estaréis en el Reino de los Cielos ni habréis pasado por el Purgatorio, que os deja limpios para poder entrar al Reino de los Cielos, pero, por un tiempo, viviréis, al menos al principio, algo similar, que lo que se vivía en el Paraíso Terrenal, que era un lugar bello, hermosísimo, lleno de Mi Amor y, aunque satanás será apartado del hombre por un tiempo, para que no le cause daño, desgraciadamente, el daño todavía lo tendréis en vuestro ser, por el Pecado Original. Esa generación de ése tiempo, se dará cuenta de lo que el hombre puede hacer por no vencer la maldad que lleva en su interior.

 

Por eso os insisto tanto, Mis pequeños, en que Me dejéis hacer Mi Voluntad en vosotros, y esto es, para que Yo vaya eliminando toda la maldad que lleváis vosotros en vuestro interior, por el Pecado Original. Por eso no podéis entrar directamente al Reino de los Cielos, porque lleváis todavía ésa maldad en vuestro corazón y, generalmente, no hacéis gran cosa para la lucha contra ése mal.

 

Insisto, Mis pequeños, acercaos a Mí, pedid Mi Santo Espíritu, para que os lleve a luchar contra la maldad que lleváis en vuestro corazón. Que el amor vaya destruyendo ésa maldad, que la vaya deteniendo, que no la deje crecer para que no eche a perder el Bien que también lleváis en vuestro ser. No dejéis que el mal que satanás plantó en vuestro corazón, germine, detenedlo con las virtudes, con Mi Amor, con vuestra donación. Olvidaos de vosotros mismos, dejad que Yo, vuestro Dios, Me implante perfectamente en todo vuestro ser y, de esta forma, el mal que lleváis en vuestro interior, no crezca.

 

Los santos que vosotros conocéis, supieron detener el mal que llevaban en sí y que lleváis todos. Es la lucha continua del hombre con ésa dualidad en la que todos vosotros vivís, el Bien y el mal. Cuando más os acercáis al Bien, os voy reconociendo como hijos Míos, pero cuando le dais primacía al mal, que lleváis en vuestro ser y hacéis a un lado el Bien que podríais hacer crecer, os vais volviendo hijos de satanás.

 

Tenéis el libre albedrío y vosotros escogéis a quién servir, Yo os voy instruyendo, reclamo lo que es Mío, lo que Me pertenece, vosotros, sois Mi Creación y reclamo que seáis creaturas Mías, os busco y trato de atraeros al Reino de los Cielos, pero, si vosotros os separáis de Mí y no queréis estar Conmigo, os tengo que soltar y eso Me causa un Dolor tremendo a Mi Corazón, que tanto os ama, a pesar de vuestra infidelidad y de vuestros pecados. Os amo, Mis pequeños, y siempre espero vuestro arrepentimiento para otorgaros vuestro perdón, os quiero, os amo, pero vosotros escogéis.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Si vosotros estáis tomando de Mi Creación algo perfecto, para transformarlo en otra cosa, ésa otra cosa, también tiene que ser perfecta.

 

Hijitos Míos, os insisto mucho en que seáis perfectos, como Mi Padre es Perfecto. Cuando os pido que seáis perfectos, para algunos de vosotros, quizá, esto lo veáis como un imposible, pero la perfección se va dando en la vida cotidiana, Mis pequeños.

 

Vosotros tenéis, primeramente, Mis Leyes, Mis Mandamientos, Mis Reglas, para estar bien Conmigo. Cuando vosotros tratáis de llevar a cabo Mis Reglas, en perfección, es porque lo vais a hacer, no porque Yo lo esté exigiendo, sino porque, con hacer las cosas perfectas, vosotros mismos vais a gozar el resultado de lo que hicisteis.

 

Yo, vuestro Hermano Jesucristo, hacía las cosas perfectas, ciertamente Soy Dios pero, como Humano, hacía Mi trabajo de carpintero en una forma perfecta, porque trataba de quedar, primeramente, bien, con Mi Padre, Quien Me dio las capacidades como Dios, de hacer las cosas perfectas y luego, de quedar bien con aquellos que Me mandaban a hacer ésos trabajos de carpintería.

 

Cuando vosotros hacéis vuestro trabajo, con los dones que se os concedieron, y lo tratáis de hacer lo más perfectamente posible y esto es, quedando bien con las Leyes que se os pidieron que respetarais y, también, quedando bien, con aquellos que os pidieron el trabajo que vosotros sabéis hacer, os vais sintiendo bien y, además, lo ofrecéis y todo lo que hacéis en perfección, va dejando una huella en la Creación.

 

Todo lo que hay a vuestro alrededor, Yo lo creé. Tenéis una regla humana, que dice que, nada se destruye, solamente se transforma. Si vosotros estáis tomando de Mi Creación algo perfecto, para transformarlo en otra cosa, ésa otra cosa, también tiene que ser perfecta.

 

En Mi trabajo de carpintero, Yo tomaba la madera que venía de un árbol y ése árbol, Mi Padre lo creó en perfección y Yo trabajaba con ésa madera, con ésa tabla y Mi trabajo lo hacía perfecto y se lo ofrecía a Mi Padre, ¿entendéis a dónde os quiero llevar? Todo se transforma pero debe seguir siendo perfecto.

 

Vosotros, cada uno de vosotros, tenéis diferentes capacidades y a eso os dedicáis. Tomáis el conocimiento, lo transformáis y lo ofrecéis a vuestros hermanos y vuestro trabajo debiera ser perfecto, si es perfecto, Mi Padre, contento estará y especialmente cuando se lo ofrecéis y se lo agradecéis, porque ése trabajo perfecto, se da por las capacidades que vosotros recibís gratuitamente.

 

Como veis, todos vosotros traéis una misión, en la que, todo lo que hagáis, debe de ser perfecto, debe ser santo, porque así estaréis cumpliendo con los Mandamientos que se os han dado.

 

Yo no estaría contento, como Dios y como Ser Humano, que si Me pidieran hacer una mesa o unas sillas y tomara ésa madera, que Mi Padre creó perfecta y entregara un trabajo mal hecho; estaría quedando mal con Mi Padre y con Mis hermanos, al entregarles un trabajo mal hecho. No estaría trabajando perfectamente, no estaría glorificando a Mi Padre, no estaría transformando lo perfecto a otra cosa, también, perfecta.

 

Vuestro trabajo, lo que hagáis, Mis pequeños, no importa lo sencillo que sea o lo difícil que sea, tenéis las capacidades, que se os han dado gratuitamente, para resolverlo.

 

Vosotros, debéis proseguir la Obra de Nuestro Padre Dios, de hacer todo perfecto y si así lo hacéis, vuestros actos serán perfectos, vuestros pensamientos serán perfectos, todo lo que hagáis, penséis, digáis, todo será perfecto, porque así es en el Reino de los Cielos.

 

Vosotros vinisteis a la Tierra a transformar todo lo que satanás echó a perder y llevarlo nuevamente a la perfección, pero con vuestros actos de perfección. Si no actuáis en la perfección, estáis actuando para satanás, no estáis actuando para darLe Gloria y agradecerLe a vuestro Dios, todo lo que Él os ha dado.

 

Vivid pues, en la perfección que se os concedió gratuitamente. Ayudaos los unos a los otros para que, todo lo que hagáis, sea perfecto y juntos alabéis el Nombre de vuestro Creador, de vuestro Dios, el que os ha regalado todo, gratuitamente, y para que lo sigáis trabajando perfectamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os he dicho, también, que nada os faltará, que os acerquéis a Mí y cuando os desesperéis, entrad más adentro, en vuestro corazón, y buscadMe a Mí, a Mí, Mis pequeños, para que no caigáis en la tentación de ir a buscar a satanás, para que él resuelva vuestros problemas.

 

Hijitos Míos, os había dicho que en estos acontecimientos de la Purificación, que estáis ya viviendo, se iban a producir situaciones en las cuales, vosotros, os podréis desesperar y eso os puede llevar a poneros en contra Mía.

 

Mis pequeños, os he dicho que, todos vosotros, habéis pecado contra Mí, contra vuestro Dios, en diferentes niveles y que, también, recibiréis vuestra purificación, en diferentes niveles. Mientras más hayáis amado y menos hayáis pecado, Mi Misericordia será más benévola con vosotros. Y así iréis en proporción, hasta aquellos que habrán pecado mucho y que se hayan separado de Mí, su purificación será más dolorosa.

 

Pero todo esto os llevará a que quedéis lo suficientemente limpios, los que seréis escogidos, para pasar a los Cielos Nuevos y Tierras Nuevas y Me lo agradeceréis, Mis pequeños, porque solamente Yo os puedo dar ésa Paz y ésa seguridad, para que gocéis el regalo que Yo os daré.

 

Os he dicho, también, que nada os faltará, que os acerquéis a Mí y cuando os desesperéis, entrad más adentro, en vuestro corazón, y buscadMe a Mí, a Mí, Mis pequeños, para que no caigáis en la tentación de ir a buscar a satanás, para que él resuelva vuestros problemas.

 

Desgraciadamente, hay muchos hermanos vuestros que, al ver que Yo no les resuelvo sus problemas, pero, siempre, por una razón que os llevará a un Bien posterior, vosotros o ellos, vais a buscar que satanás os resuelva vuestros problemas familiares, económicos o de diferente índole y, de esta forma, no solo os irá mal, en un principio, sino, también, posteriormente, porque satanás os engañará y él no os lleva hacia un bien, siempre os va a llevar hacia un mal y, el principal mal es el que, sois engañados y os separa de Mí.

 

Sí, Mis pequeños, eso es lo peor que podéis tener en vuestra vida espiritual, que vosotros os separéis de Mí. Todo Bien, viene de Mí, Yo Soy Fuente de Vida, Yo Soy Fuente de Amor, Yo os puedo resolver todos vuestros problemas y, además, os doy un crecimiento espiritual al resolver vuestros problemas; satanás, que es la maldad absoluta, no os llevará hacia un bien, todo lo contrario, os engañará y hará que caigáis y caigáis más bajo, cada vez que acudáis a él y, de esta forma, os irá separando cada vez más y más de Mí y, él, os encadenará a sus mentiras, a sus errores, a sus engaños.

 

Ciertamente, se tiene que dar esta purificación para vuestro Bien. Muchos errores habéis cometido todos vosotros y debéis pagar por ellos, pero no es lo mismo que los paguéis, amparados en Mi Amor y en Mi Misericordia, a que paguéis vuestros errores, a la luz de la maldad y del error de satanás; él os llevará a  un error, cada vez más profundo y, de esta forma, no comprenderéis a dónde os está llevando y cómo os está separando de Mí, porque os está separando de Mi Sabiduría Divina. Él os envuelve en error y en maldad y llega un momento en que ya no entendéis en donde estáis ni qué hacer porque os ha envuelto en sus mentiras y en sus errores, nubla totalmente vuestra mente y no permite que salgáis de ahí, para que os podáis arrepentir y regreséis a Mí.

 

Estando con satanás, os hundiréis cada vez más y si llega la muerte en ésos momentos, seguramente os condenaréis. Estando Conmigo, ciertamente sufriréis, pero es el castigo que un padre o una madre, que ama a sus hijos, os da.

 

Sí, tendréis sufrimiento, pero amoroso, si se puede decir así, porque, cuando vuestros padres os castigan, os hacen reflexionar en vuestro error, para que alcancéis la verdad, para que la podáis ver y que no caigáis nuevamente en el error. Y así os haré Yo, también, Mis pequeños, en esta Purificación, tendréis castigo, pero mientras lo tengáis, reflexionaréis en vuestros errores y creceréis en Sabiduría, en inteligencia, en amor, en virtudes, ¿veis la diferencia, Mis pequeños?

 

Si vosotros acudís a buscar remedio a vuestros males con satanás, él os va a llevar a un pozo profundo, obscuro, del cual, difícilmente saldréis, en cambio, estando Conmigo, también tendréis sufrimiento, porque lo merecéis, porque afectasteis a Mi Amor, pero Mi Amor, también se vuelve hacia vosotros y hace que ése sufrimiento os dé vida, os dé conocimiento, os dé sabiduría y os dé nuevamente, Amor, que aprendáis a amarMe, aún a pesar de que Yo os dé ésas nalgaditas que necesitáis y que os llevarán a la perfección. Cuando erais pequeños, cuando se os regañaba o se os castigaba, cuando vuestros padres os decían que ya era suficiente el castigo, corríais hacia vuestros padres y los abrazabais, los besabais y, estando con satanás, no es así, os llenáis de maldad, de odio, vuestra mente se nubla y os llenáis de rencor y de maldad en vuestro corazón.

 

Estáis viviendo los últimos tiempos, no cometáis ése último error de vuestra vida, si es que en esta Purificación os mando llamar. No acudáis a aquél que os quiere destruir, acudid a Mí, vuestro Dios, que, aún a pesar de que no quedéis escogidos para que veáis los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas, sí veréis la salvación de vuestra alma y aunque tengáis que pasar un tiempo de purificación en el Purgatorio, os llevaré, tarde o temprano al Reino de los Cielos. Conmigo siempre tendréis mucho Amor y seguridad de que estaréis bien eternamente, no así con satanás, que solamente quiere vuestra destrucción, para que no lleguéis al gozo eterno. No erréis, en éstos últimos momentos de vuestra existencia, en esta gran prueba que todos tendréis.

 

Pedid Sabiduría a Mi Santo Espíritu, para que no caigáis en ésos errores que os pueden dar la condenación eterna.

Gracias, Mis pequeños.