Oct 20_16 La misma Tierra rugirá, a través de sus volcanes, quemando todo a su paso.

Rosario vespertino

 

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  • Ojalá pudierais vosotros discernir todo lo que os anuncio, estáis a momentos de la gran purificación, y lo que quiero de vosotros, Mis pequeños, es que os mantengáis en estado de Gracia, orando y agradeciendo, reparando por tantos pecados que cometisteis durante vuestra vida, contra Mi Sacratísimo Corazón.
  • La situación que va a vivir la humanidad, nunca la ha vivido antes, el Diluvio fue tremendo, lo que padeceréis, será parecido o peor, pero, ahora, la purificación, como se os ha dicho, viene por fuego.
  • Estáis en un grave peligro, Mis pequeños, se os ha venido avisando desde muchos años atrás y no habéis querido entender, por eso tengo que detener todo esto ya, Mis pequeños, salvar a los Míos y, vosotros, salvad a vuestros hermanos.
  • Ya se os había profetizado, muchísimos años antes, que llegaría el momento de la gran apostasía, que os ibais a separar de Mí, de Mi Amor, de Mis Leyes, de Mis Evangelios, de la Sabiduría Divina que se os dejó para que crecierais y fuerais verdaderos hijos Míos.
  • Lo único que se os pide, es obediencia, es estar íntimamente unidos a Nosotros en la oración, y oración, no es rezo, Mis pequeños, oración, es unión y, en esa unión, vosotros sois aconsejados a hacer lo mejor posible en vuestra vida, a manteneros en la santidad, en la cual, fuisteis creados.

 

 

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo  y la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Ojalá pudierais vosotros discernir todo lo que os anuncio, estáis a momentos de la gran purificación, y lo que quiero de vosotros, Mis pequeños, es que os mantengáis en estado de Gracia, orando y agradeciendo, reparando por tantos pecados que cometisteis durante vuestra vida, contra Mi Sacratísimo Corazón.

 

Hijitos Míos, os he explicado ya, varias veces, que el dolor es purificador. Nunca quise, Mis pequeños, que vosotros sufrierais y a través de Mi Hija, la Siempre Virgen María, os mandaba decir que enmendarais el camino, para que no sufrierais, lo que en breve, vais a sufrir.

 

¿Acaso un padre o una madre, se alegran al ver a los hijos sufriendo?, no Mis pequeños, cuando un hijo se enferma, los papás sufren y, a veces, hasta más que los pequeños, porque ellos no se dan cuenta.

 

Yo, también sufro, Mis pequeños, al veros sufrir y, muchos de vosotros, no entendéis esto que os explico, que el dolor es purificador.

 

Vosotros Me dañáis mucho, vuestros pecados han dañado gravemente a Mi Corazón Sacratísimo, Inmaculado y, eso, no lo veis vosotros, no os ponéis a meditar, cómo todos los pecados del Mundo llegan a Mí, y Yo sufro.

 

Ninguno de vosotros sois santos, como para no pecar. Pecados grandes, pecados pequeños, Me llegan en millares, en millones, a diario, a Mi Corazón Sacratísimo y eso vosotros no lo meditáis, nada más os quejáis de lo que os sucede. Pedís, pero no volteáis a verMe a Mí, vuestro Padre, vuestro Creador y Mi Hijo vuestro Salvador. Además, de que no tratáis de hacer obras buenas, para que Mi Corazón no sufra, muchos de vosotros, además de vuestros pecados, Me blasfemáis, porque no conseguís lo que vosotros queréis, y con exigencia, ni siquiera, pidiéndoMelo de corazón. Actuáis, muchos de vosotros, con gran injusticia hacia Mí.

 

Soy vuestro Dios y merezco el mayor respeto que le podáis dar a alguien. Yo os creé, Yo os di el don de la vida, para que vosotros vinierais a servirMe a la Tierra y, con esto, Yo os iba a dar un lugar mucho más alto en el Reino de los Cielos a vuestro regreso, pero desperdiciáis todo ello cuando os ponéis en Mi contra y Me blasfemáis, cuando no aceptáis las pruebas que Yo permito que tengáis para purificaros y para llevaros a altos niveles en el Cielo.

 

No sois sabios, desperdiciáis mucho, sois muy tontos, Mis pequeños. Yo, pudiéndoos dar grandes cosas, vosotros no las aprovecháis, os dejáis influir fuertemente por satanás, y él os separa de Mí, os aconseja mal, hace que vosotros Me deis la espalda y, en lugar de recibir Mis Bendiciones y ayudaros a salir adelante, sobre todo, para que no os vayáis a perder eternamente, vais con aquél que os va a hacer pecar, para llevaros a la condenación eterna.

 

Ojalá pudierais vosotros discernir todo lo que os digo y, os lo anuncio así, francamente, Mis pequeños, para que entendáis, estáis a momentos de la gran purificación, y lo que quiero de vosotros, Mis pequeños, es que os mantengáis en estado de Gracia, orando y agradeciendo, reparando por tantos pecados que cometisteis durante vuestra vida, contra Mi Sacratísimo Corazón.

 

Ojalá entendáis, Mis pequeños, porque os quiero de regreso en el Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: La situación que va a vivir la humanidad, nunca la ha vivido antes, el Diluvio fue tremendo, lo que padeceréis, será parecido o peor, pero, ahora, la purificación, como se os ha dicho, viene por fuego.

 

Hijitos Míos, os vengo a prevenir, Mis pequeños, como Madre vuestra que Soy, que los ataques de satanás, se irán aumentando, porque no quiere él, que entréis al Reino de los Cielos.

 

Soy vuestra Madre Santísima, son Mis tiempos y os vengo a cuidar, Mis pequeños, especialmente a vosotros, los que os habéis mantenido con Mi Señor, con Nuestro Dios, los que habéis luchado por manteneros en Fe, en Amor, viviendo como Él manda.

 

A pesar de vuestros errores, el Amor de Nuestro Dios es Grande y os perdona, y vosotros habéis aprovechado Su Misericordia Infinita para manteneros en Su Corazón.

 

Como os decía, satanás está causando estragos entre las almas. Vendrán momentos difíciles y satanás seguirá aconsejando a aquellas almas malas que están con él, para que durante los tiempos de tribulación, estas almas malas se aprovechen de vosotros.

 

Por eso, se os ha pedido tanto el rezo del Santo Rosario, la vida en la Gracia, el ayuno, la penitencia. Con todo esto, Mis pequeños, viviendo en oración, o sea, en comunicación íntima con Nosotros, podréis detener, fuertemente, los ataques de satanás y las tentaciones. Él, hace que vosotros perdáis la Fe, que dudéis, que no os mantengáis en una vida Sacramental, que no sigáis sirviendo a Nuestro  Señor y Nuestro Dios. Satanás, se os ha dicho, que es muy astuto y sabe de vuestras flaquezas y de ahí se ha de tomar, para que vosotros podáis caer en sus engaños, y ya lo dicen así las Escrituras, que si no llega antes la prueba, vuestra salvación, hasta el justo se puede perder.

 

Os repito, es muy astuto y, ninguno de vosotros, difícilmente podríais vencerlo si es que no os acercáis a Nosotros, para que os guieMos, para que os protejaMos, para que decidaMos por vosotros, como cuando sois pequeños, donde vuestros padres deciden por vosotros para que obtengáis lo mejor en vuestra vida. Así estaMos Nosotros, la Santísima Trinidad, Yo Misma, Mi esposo San José, los Santos Ángeles, todos aquí en el Cielo, os podeMos ayudar a que vosotros podáis escoger el mejor camino para vuestra salvación, y tomar las mejores decisiones para que no os haga caer satanás en el error.

 

No os separéis de Nuestra Ayuda, no os separéis de Nuestros Consejos, dadMe vuestra mano, Mis pequeños, para que camineMos juntos, y no caigáis en los errores a donde os lleva satanás.

 

La situación que va a vivir la humanidad, nunca la ha vivido antes, el Diluvio fue tremendo, lo que padeceréis, será parecido o peor, pero, ahora, la purificación, como se os ha dicho, viene por fuego.

 

Dejad que Mi Santo Espíritu os guie y os lleve por los caminos que Nuestro Padre Dios ha preparado para cada uno de vosotros. Todos tenéis una misión muy particular, nadie puede llevar a cabo vuestro misión. Dejaos pues, que El Santo Espíritu os ayude a que vosotros podáis completar vuestra misión aquí en la Tierra, para que podáis volar, libremente, al Reino de los Cielos y que, allá, se os reciba con los brazos abiertos y alegres, porque cumplisteis con lo que se os pidió.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Estáis en un grave peligro, Mis pequeños, se os ha venido avisando desde muchos años atrás y no habéis querido entender, por eso tengo que detener todo esto ya, Mis pequeños, salvar a los Míos y, vosotros, salvad a vuestros hermanos.

 

Hijitos Míos, a vuestros Primeros Padres, les pedí cuidar de la Creación. Es vuestra casa, la Naturaleza os cuida y vosotros la descuidasteis. Ahora, la Naturaleza se va contra el hombre, porque no la cuidó como debiera.

 

La misma Tierra, sufrirá sus dolores de parto. La habéis herido, la habéis contaminado, la habéis descuidado y rugirá, a través de sus volcanes, quemando todo a su paso.

 

La tribulación viene, Mis pequeños, la Tierra temblará por todos lados, como un animal herido; la descuidasteis y no la habéis curado.

 

Los gobernantes de las naciones, dieron permisos para que algunos se enriquecieran, siendo ellos, también, copartícipes de ése plan malévolo.

 

La Tierra se volverá sobre aquellos que la han dañado, todo será purificado. Los ríos, contaminados están, en lugar de hacer que las fábricas desecharan todo aquello inservible, lo arrojaron a los ríos, que os da vida a vosotros y a vuestros cultivos, todo, así, ha quedado contaminado. Estáis sufriendo, a nivel mundial, de enfermedades que antes no teníais en tal cantidad. Satanás, se burla de vosotros, os ha llevado hacia el mal, hacia la enfermedad, hacia las epidemias. A través de la maldad de los científicos se han afectado los cultivos y también a los ganados. No tenéis, ahora, alimentos saludables. Los mismos aires, contaminados están. Vuestro cuerpo sufre todo eso, con lo que vosotros habéis dañado vuestro alrededor. Las grandes fábricas, en mayor grado, han contaminado y vosotros mismos, en vuestros hogares, también contamináis.

 

Se han creado nuevos microbios y bacterias, que están produciendo enfermedades incontrolables. Los mismos microbios y virus, han mutado y los científicos no encuentran rápidamente la cura.

 

Todo es un caos, porque no supisteis hacer bien las cosas, porque no seguisteis, con Mis Órdenes, correctamente. Cuando les pedí a vuestros Primeros Padres, de cuidar todo lo creado, la Orden también era para vosotros. Si ellos fueron los reyes de la Creación, vosotros sois sus descendientes y debisteis haber cuidado lo que le pedí a vuestros Padres.

 

Sufriréis, también, por todo este ambiente que habéis contaminado. El cerebro ha sido atacado y las enfermedades mentales van afectando a muchos de vuestros hermanos, que, junto con las drogas, creadas por satanás y, aconsejando a los científicos, va destruyendo hasta a los pequeñitos.

 

Hacia donde volteéis, Mis pequeños, todo ha sido afectado por satanás; no tenéis, ya, salud de cuerpo ni de alma.

 

Satanás os va a seguir atacando, peores drogas se están inventando. No hay seguridad en vuestro alrededor; hace años os dije que la maldad caminaría por vuestras calles y ya nadie la podría detener y ahora lo estáis viendo, lo estáis viviendo, lo estáis padeciendo.

 

Para eso es la purificación que se avecina, Mis pequeños, no puedo permitir que satanás termine con esta generación, tengo que rescatar a aquellos que han estado Conmigo, aquellos que Me han buscado, aquellos que han mantenido Mis Leyes, Mis Mandamientos, Mi Amor en la Tierra, son pocos, pero los tengo que proteger y empezar una nueva generación.

 

Todos aquellos que se han dejado contaminar por satanás, serán eliminados pero, como os he dicho, no quiero su condenación eterna, y dependen, ellos, de vuestras oraciones para salvarlos. Os tenéis que unir como hermanos, Mis pequeños. Saber que todos vosotros habéis sido atacados fuertemente por satanás; tenéis un enemigo en común, todos vosotros y os debéis proteger contra él. Ahora os dais cuenta de su poderío, millones y millones que sois vosotros y a todos os ha afectado en mayor o menor grado. Esto no lo habéis meditado, lo estáis viendo y viviendo a vuestro alrededor y no hacéis nada para evitarlo.

 

Se os ha pedido que viváis con los Sacramentos, en estado de Gracia, rezando el Santo Rosario, haciendo todo lo posible, a través de la oración, el sacrificio, el ayuno, para vencer a satanás. Estáis en un grave peligro, Mis pequeños, se os ha venido avisando desde muchos años atrás y no habéis querido entender, por eso tengo que detener todo esto ya, Mis pequeños, salvar a los Míos y, vosotros, salvad a vuestros hermanos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Ya se os había profetizado, muchísimos años antes, que llegaría el momento de la gran apostasía, que os ibais a separar de Mí, de Mi Amor, de Mis Leyes, de Mis Evangelios, de la Sabiduría Divina que se os dejó para que crecierais y fuerais verdaderos hijos Míos.

 

Hijitos Míos, cuando Yo permití que Mi Hijo Naciera en una Familia, es para que os dierais cuenta la unión que debéis tener todos vosotros. Así, como SoMos Uno, en Nuestra Santísima Trinidad, en esa Familia que se dio para que Naciera vuestro Salvador, también era para que vosotros vierais esa unión de Amor.

 

¿Qué ha pasado, ahora, en estos tiempos? Si Yo os pedí unión, satanás ha causado la desunión, ¿para qué? Para que vosotros no os unáis a orar, no os unáis a luchar, no os unáis como verdaderos hermanos para ayudaros los unos a los otros. Sois consientes en que no sois perfectos; sois conscientes en que necesitáis de vuestros hermanos para complementaros; sois conscientes en que sois débiles en ciertas partes de vosotros: en vuestros pensamientos, en vuestras decisiones, en vuestras capacidades físicas o intelectuales. Cada hermano vuestro, es muy bueno en alguna cualidad, otros, en otra y así, cada uno de vosotros vais formando un rompecabezas, para ser la unidad, pudiéramos decir, perfecta para vosotros, para que os podáis desarrollar perfectamente en este Mundo. Os necesitáis los unos a los otros para subsistir. Uno sólo de vosotros, viviendo aislado del Mundo, es más difícil que podáis sobrevivir, que si os unís entre varios, uniendo vuestras capacidades y dones con que he dotado a cada uno de vosotros.

 

Satanás se ha aprovechado de esta situación, para que, al desuniros, vosotros no os unáis para destruir su poder contra vosotros, para destruir su maldad con la que os ha atacado desde que fue corrido del Cielo.

 

Ahora, os teméis los unos a los otros, no os unís para convivir y compartir de lo que tenéis. Eso lo ha logrado satanás y vosotros estáis muy desprotegidos, pero, lo peor de todo, es que no solamente os habéis separado vosotros de vuestros hermanos, os habéis separado de Mí.

 

Ya se os había profetizado, muchísimos años antes, que llegaría el momento de la gran apostasía, que os ibais a separar de Mí, de Mi Amor, de Mis Leyes, de Mis Evangelios, de la Sabiduría Divina que se os dejó para que crecierais y fuerais verdaderos hijos Míos. ¿Os dais cuenta ahora, cómo satanás os ha destrozado en cuerpo y en alma? No estáis unidos porque no os amáis, no estáis unidos porque no queréis compartir de lo que tenéis, no estáis unidos porque hay inseguridad de trato entre vosotros.

 

Por eso, ésta purificación que voy a permitir, os va a unir. Ciertamente, habrá dolor, pero ése dolor, se convertirá en amor, porque, en el desastre o uniréis, Mis pequeños. Utilizaréis los dones y capacidades que os he dado a cada uno de vosotros, para que, al uniros, os compartáis de ellos y podáis salir adelante los pocos que quedaréis.

 

Un Nuevo Mundo se abrirá ante vuestros ojos, purificados estaréis los que gozaréis de este Nuevo Mundo, grandes Bendiciones caerán sobre vosotros.

 

AgradecedMe, ya, desde ahora, lo que voy a hacer con este nuevo pueblo de Dios. Os uniréis nuevamente en Mí, en Mi Amor, en Mis Leyes, una nueva generación empezará a brotar de vosotros y gozaréis lo que haré con vosotros; el pasado os servirá de lección, empezaréis a gozar vuestro futuro.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio.  Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Lo único que se os pide, es obediencia, es estar íntimamente unidos a Nosotros en la oración, y oración, no es rezo, Mis pequeños, oración, es unión y, en esa unión, vosotros sois aconsejados a hacer lo mejor posible en vuestra vida, a manteneros en la santidad, en la cual, fuisteis creados.

 

Hijitos Míos, al estar Yo, vuestro Salvador en la Tierra, conocí perfectamente al hombre, vi cómo satanás os tenía encadenados en el pecado, en la maldad.

 

Fui reuniendo a Mis seguidores y los fui preparando para que pudieran Evangelizar, ciertamente, la mayoría de ellos eran hombres incultos, pero por Mi Amor, por Mi Sabiduría, por Mi Gracia Divina, los fui transformando y llegaron a ser ese pequeño grupo, los Evangelizadores del Mundo entero, doce discípulos, pero llenos de la Gracia de Dios.

 

Eso es lo que quiero hacer con vosotros, Mis pequeños, un Nuevo Mundo, lleno de hombres, mujeres, niños llenos de la Gracia de Dios, con dones, capacidades Divinas, cercanos a lo que tenían vuestros Primeros Padres, para poder proseguir la obra de la Creación.

 

Se le dará una nueva oportunidad a la humanidad de proseguir lo que se le pidió a vuestros Primeros Padres. Todo será purificado, el hombre empezará con una nueva mentalidad, gracias a la acción del  Espíritu Santo sobre ellos. Recordarán y agradecerán, grandemente, Mi Sacrificio por cada uno de vosotros, en la Redención.

 

Va a ser un tiempo muy bello para los hombres, porque su espiritualidad crecerá grandemente y apreciarán todo lo que se ha hecho por vosotros. Cómo se os ha cuidado gracias a cada momento de Mi Vida, de Mi Donación, de la Redención para abriros nuevamente las Puertas del Cielo, mucho, de lo cual, vosotros habéis desperdiciado y no habéis agradecido como debierais. Será una generación enamorada de Mi Amor.

 

Los escogidos viviréis, realmente, el Cielo en la Tierra. El primer tiempo, los primeros años, los viviréis inmensamente felices, porque recordaréis la purificación y cuál fue la causa de esta purificación, que en breve tendréis.

 

El hombre debiera entender que vivir en el Amor es lo más seguro para vosotros y para los vuestros. Al respetar Nuestras Leyes, Nuestro Amor, no tenéis problemas. Satanás, ciertamente, estará encadenado en estos primeros tiempos. El hombre se comportará como es debido por los dones recibidos, pero habrá todavía temor al recordar el pasado de su purificación.

 

El mal surgirá después, por vuestra soberbia. Pero, centrémonos en estos primeros tiempos que la humanidad gozará en este paso, después de la purificación.

 

Os quiero recalcar, el comportamiento que tendréis, los que pasaréis la prueba de la purificación, es como debisteis haber vivido siempre, totalmente sueltos a la Voluntad Divina de Nuestra Santísima Trinidad. Lo único que se os pide, es obediencia, es estar íntimamente unidos a Nosotros en la oración, y oración, no es rezo, Mis pequeños, oración, es unión y en esa unión, vosotros sois aconsejados a hacer lo mejor posible en vuestra vida, a manteneros en la santidad, en la cual, fuisteis creados.

 

¿Por qué hacéis las cosas tan difíciles, Mis pequeños? ¡Ser guiados por vuestro Dios! ¿Qué más puede pedir un alma? ¡Ser guiados por la Perfección!, todo sale bellísimo, todo se da bellísimo, todo, a vuestro alrededor, es paz, alegría, amor, compartís vuestros dones y recibís los dones de vuestros hermanos; se podría decir que viviríais el mundo perfecto que cada uno de vosotros habéis deseado e imaginado alguna vez.

 

Eso es lo que viviréis al principio, después de esta gran purificación, momentos bellísimos. Los que quedaréis empezaréis este nuevo tiempo.

 

Gozad, ya, dentro de vuestro corazón, esa Gracia Divina de haber sido escogidos para empezar un nuevo Mundo. Son regalos especiales, regalos altísimos que se les conceden a las almas que han sabido trabajar por el Amor.

 

Grandes Bendiciones caerán sobre vosotros, los que iniciaréis este Nuevo Mundo, entregaos, plenamente, a la Voluntad de Nuestra Santísima Trinidad y, así, gozaréis, perfectamente, de Nuestros regalos Divinos.

Gracias, Mis pequeños.