Oct 23_16 Todos vosotros fuisteis creados por Mi Amor y vuestra alma se alimenta de Mi Amor.

Rosario vespertino.

 

 

Temas:

 

  • ¿Cuántos, cuántos, realmente, de vosotros, habéis aceptado, en vuestro corazón, las Enseñanzas del Cielo? Como decía el apóstol, vosotros, los que estáis en el Mundo, pero que no pertenecéis al Mundo. ¿Cuántos conocéis así?
  • ¡Salvad almas, Mis pequeños!, os lo pide Nuestro Padre Dios. ¡Salvad almas! Él envió a Su Hijo, a Mi Hijo, para salvaros a todos vosotros, ahora, es vuestro turno, salvad almas para el Cielo.
  • Mis pequeños venid a Mí, Yo Soy vuestro Maestro, Soy el Hijo de Dios Vivo, venid, Mis pequeños, que os puedo llevar a la santidad, para que entréis al Reino de los Cielos.
  • Os vuelvo a repetir, sed sencillos, sed como niños y, con seguridad, ganaréis así el Reino de los Cielo.

 

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: ¿Cuántos, cuántos, realmente, de vosotros, habéis aceptado, en vuestro corazón, las Enseñanzas del Cielo? Como decía el apóstol, vosotros, los que estáis en el Mundo, pero que no pertenecéis al Mundo. ¿Cuántos conocéis así?

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, Mi Amor inunda todo, Mi Amor está con vosotros, Mi Amor está en todo lo creado, satanás se ha encargado de ir destruyendo todo aquello, en la Creación, que está marcado con Mi Amor.

 

Mis pequeños, Mi Amor está en vosotros, pero son muy pocas las almas que se dan cuenta de ello, son muy pocas las almas que, realmente, Me cuidan en su corazón, muy pocas las almas que multiplican el Amor que Yo he puesto en vosotros. ¿Acaso, no os dais cuenta, Mis pequeños, que estáis en la Tierra para servirMe, para transmitir Mi Vida Espiritual a vuestros hermanos?

 

Satanás, el príncipe de este Mundo, trata de destruir todo aquello que es Mío; primeramente, a vosotros, que sois Míos. Vuestros Primeros Padres fueron los reyes de la Creación, se les dio un regalo inmenso, grandísimo y satanás los engañó e hizo que cayeran.

 

Mis pequeños, vosotros tenéis la Gracia de la Redención, tenéis esa Bendición grande, que Mi Hijo realizó por vosotros. Me obedeció, Él también dio un “Fiat”, aceptó la Misión que Yo Le pedí que llevara a cabo para vuestra salvación y, vosotros, habéis tenido esa Gracia inmensa de la Redención, tenéis (Lenguas…) por parte de Mi Hijo, el Conocimiento de las Sagradas Escrituras. Tenéis, por parte de Mi Hijo, el Amor que derramó por vosotros. Tenéis de parte de Mi Hijo, el Ejemplo que Él os dio cuando Él convivió entre los hombres, preparó a los hombres para que recibieran el Conocimiento Divino.

 

Sí, Mis pequeños, Mi Hijo, Dios, vino a la Tierra para serviros, para traeros la Gracia, la Redención, el Conocimiento para vuestra salvación y ¿qué habéis hecho con todo lo que Yo Le di para que vosotros conocierais? Habéis desperdiciado los Tesoros del Cielo, la humanidad está así, porque le ha dado la espalda a todo lo que Mi Hijo trajo para todos vosotros; sois muy pocos los que, realmente, abristeis vuestro corazón para vivir el Cielo en la Tierra. Por eso os he dicho, que el resto fiel es muy pequeño, muy pequeño, Mis pequeños.

 

¿Cuántos, cuántos, realmente, de vosotros, habéis aceptado, en vuestro corazón, las Enseñanzas del Cielo? Como decía el apóstol, vosotros, los que estáis en el Mundo, pero que no pertenecéis al Mundo. ¿Cuántos conocéis así?, ¿verdad que son pocos, Mis pequeños? Sois pocos los que estáis Conmigo. Agradezco, Mis pequeños, que estéis Conmigo, que estéis reunidos Conmigo, viviendo las Enseñanzas del Cielo, viviendo el Amor Divino.

 

Os bendigo, Mis pequeños, seguid adelante, el tiempo es breve ya, para que todo cambie, el Nuevo Reino vendrá sobre vosotros y gozaréis el gran regalo que tengo preparado para las almas que son el rebaño pequeño que he escogido.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: ¡Salvad almas, Mis pequeños!, os lo pide Nuestro Padre Dios. ¡Salvad almas! Él envió a Su Hijo, a Mi Hijo, para salvaros a todos vosotros, ahora, es vuestro turno, salvad almas para el Cielo.

 

(Lenguas…) Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, estoy ante vosotros, os cuido y os protejo, traigo a Mi Hijo en Mis Brazos, os vengo a mostrar Su Amor, os vengo a mostrar Su Dulzura. Estáis también vosotros.

 

Como Mi Hijo, todos vosotros estáis en Mis Brazos, todos vosotros, los que amáis a Mi Hijo, os cuido, os protejo, os guío, os llevo hasta el Corazón de Mi Hijo y, Él, os lleva hasta el Padre para vuestra salvación eterna.

 

Mis pequeños, los tiempos son difíciles para todos vosotros y, especialmente, para vosotros, los que estáis Conmigo, para vosotros, que sois enemigos de satanás. Estáis viviendo en sus dominios, dominios del mal y, vosotros, ahora lo estáis viviendo más claramente, porque satanás sabe que le queda poco tiempo. Yo, La Mujer, de la que habla el Génesis, pronto he de aplastarle la cabeza, pero satanás, con el coraje que os tiene, está tratando de destruir a la humanidad.

 

Ciertamente, ha hecho mucho mal, ha apartado a muchos niños y jóvenes del Amor de Nuestro Dios, los ha llevado a vivir para el Mundo. Vosotros lo estáis viendo a vuestro alrededor, las Iglesias vacías, no hay Sacramentos a los que ellos quieran asistir, la Confesión, la Comunión, ya no les dice nada a ellos, no la buscan, no la quieren, no aman, ya, a Mi Hijo, no aman a su Dios.

 

Se os profetizó, desde muchos años antes, que vendría el tiempo de la Apostasía, la estáis viviendo ya, Mis pequeños, estáis viendo cómo las Iglesias están vacías, cómo ya no hay amor en las escuelas, no hay amor en las familias, no hay amor en la sociedad, no hay amor entre hermanos. Estáis viviendo esta Apostasía, satanás ha hecho mucho daño a la humanidad, le está quitando muchas almas a Nuestro Dios. Vosotros, los que todavía respetáis los Mandamientos, los que todavía buscáis el Amor de Nuestro Dios, los que todavía oráis con Nuestro Dios, los que estáis Conmigo, os pido que oréis, pero con el corazón, por todos aquellos hermanos vuestros a los que todavía les quede esa Luz, una pequeña centella de Luz en su corazón, para que puedan salir adelante en las pruebas que ya pronto tendréis. ¡Salvad almas, Mis pequeños!, os lo pide Nuestro Padre Dios. ¡Salvad almas! Él envió a Su Hijo, a Mi Hijo, para salvaros a todos vosotros, ahora, es vuestro turno, salvad almas para el Cielo.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Mis pequeños venid a Mí, Yo Soy vuestro Maestro, Soy el Hijo de Dios Vivo, venid, Mis pequeños, que os puedo llevar a la santidad, para que entréis al Reino de los Cielos.

 

Hijitos Míos, Mi Padre Me pidió bajar a la Tierra para serviros, pero bajé Sencillo, Humilde, Pobre, para que os dierais cuenta que todo aquello a donde os ha llevado satanás, que son los bienes, superfluos y exagerados de la Tierra, tanto los materiales, como los que vosotros creáis en vosotros, os llenan de soberbia, esos os apartan de Mí, de Nuestra Santísima Trinidad.

 

Os enseñé a vivir en la sencillez, a convivir con los pequeños, a buscar la humildad, a buscar los bienes del Cielo. Los bienes del Cielo, Mis pequeños, están en aquellas almas sencillas, humildes, pero necesitadas, específicamente, de Mí, de Mi Amor. Todos vosotros fuisteis creados por Mi Amor y vuestra alma se alimenta de Mi Amor. Todos vosotros necesitáis crecer en el Amor y, por eso, Me presenté así, Sencillo, Humilde y les mostré lo que vosotros necesitáis para crecer. Os mostré las bondades que vosotros debéis tener unos con los otros, ayudándoos mutuamente, tanto en lo material, como en lo espiritual. Vosotros vinisteis a la Tierra, principalmente, a transmitir Amor y a salvar almas, viviendo precisamente, en ese Amor, al ver las necesidades de vuestros hermanos.

 

Vosotros necesitáis de lo material, ciertamente, porque vuestro cuerpo necesita vivir y necesita llevar a vuestra alma a todos lados. Vuestro cuerpo es un vehículo, un vehículo que lleva una riqueza interna, inmensa, que es vuestra alma. Vuestra alma, tiene que misionar aquí en la Tierra, llevar Mi Amor a vuestros hermanos y salvar tantas almas como pueda durante vuestra vida sobre la Tierra.

 

Cuando vosotros cuidáis vuestro cuerpo, estáis alargando vuestro tiempo sobre la Tierra para servirMe y para servir a vuestros hermanos; debéis cuidar vuestro cuerpo, pero no confundir con que tenéis que hacer que vuestro cuerpo sea hermoso, sea agradable a los ojos de vuestros hermanos, porque, entonces, os llenaréis de soberbia y perderéis la función real de vuestro cuerpo, que es sólo vehículo, para llevar lo más grande y lo más bello, que tenéis en vosotros, que es vuestra alma y, en vuestra alma, Habito Yo, vuestro Dios.

 

Debéis hacer, también, bella vuestra alma y, ¿esto cómo lo lográis? AmándoMe, primeramente a Mí, vuestro Dios y segundo, transmitiéndoMe a vuestros hermanos. Esa es la vida de los santos, vosotros lo sabéis, tenéis un gran ejemplo entre vosotros. Conocéis la vida de los santos, vivís la vida de los santos y esto es, llenándoos de Mi Amor y, al transmitirlo, la persona que recibe Mi Amor a través de vosotros, os lo agradece, vive todo el Cielo con vosotros, porque todo el Cielo vive en Mi Amor.

 

Esa es vuestra función, Mis pequeños, manteneros sencillos, humildes necesitados de Mi Amor y, para eso, vuestra alma, necesita buscarMe, ésa es la vida de los santos y vosotros estáis llamados a la santidad, todos vosotros, porque no entra ninguna alma al Cielo, si no es santa y esto quiere decir, purificada de toda la maldad a donde os ha llevado satanás.

 

Vosotros debéis ser santos, y por eso vine Yo a la Tierra, para enseñaros cómo se debe vivir en la santidad y es, aceptando la Voluntad de Nuestro Padre Dios.

 

Mis pequeños venid a Mí, Yo Soy vuestro Maestro, Soy el Hijo de Dios Vivo, venid, Mis pequeños, que os puedo llevar a la santidad, para que entréis al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os vuelvo a repetir, sed sencillos, sed como niños y, con seguridad, ganaréis así el Reino de los Cielo.

 

Hijitos, se os ha dicho muchas veces y está en las Sagradas Escrituras: sed como niños. El niño pequeño, cuando escucha un trueno, teme, no sabe qué es y corre a los brazos del papá o la mamá. Va creciendo y, cosas que no comprende, se las pregunta al papá o a la mamá. El niño pequeño tiene plena confianza en sus padres, porque conocen intuitivamente, sabe que lo pueden proteger los padres. Los niños pequeños confían en que tendrán alimento, no se lo cuestionan, simplemente, ellos saben que sus padres les van a proveer de lo que necesitan. El niño pequeño, ama y no está preguntándose si es bueno, si es malo el papá o la mamá, porque, ciertamente, todos tenéis defectos, pero el niño pequeño no los conoce, simplemente, ama.

 

Por eso, os he pedido tanto que seáis como niños y que vengáis a Nosotros, a Mí, vuestro Dios, como Padre y a Mi Hija, la Siempre Virgen María, como Madre. Seguís siendo pequeños, porque no conocéis todo, a pesar de que algunos de vosotros ya peinéis canas, tenéis vuestro cabello blanco, habéis vivido mucho tiempo y creéis saber mucho. No, pequeños, no sabéis mucho. Verdaderamente, muchos de vosotros, habéis perdido la Sabiduría, porque os habéis adentrado tanto en el Mundo, que pertenecéis al Mundo y habéis perdido la Sabiduría Divina. Conocéis, ciertamente, las cosas del Mundo, pero las cosas del Mundo os separan de Mí, no tenéis las Virtudes Divinas, vivís para el Mundo que, en la mayoría de los casos, vivís en vicios satánicos, en maldad satánica.

 

Cuando sois pequeños y necesitáis algo, acudís a vuestros padres o a vuestros hermanos mayores para que os saquen de problemas. Con Nosotros, Mis pequeños, tenéis todo, Yo, vuestro Dios y Mi Hija, la Siempre Virgen María, podeMos proveeros de todo, siempre y cuando tengáis esa Fe y esa Sabiduría Santa que os podeMos regalar si vosotros Nos las pedís. Tenéis todo, tenéis los regalos del Cielo, aun viviendo en la Tierra, pero no tenéis confianza en llegar a Mí, vuestro Dios y a Mi Hija, la Siempre Virgen María, vuestra Madre, para que, con humildad, con sencillez de niños, Nos pidáis lo que necesitéis.

 

Cuando vosotros sois humildes y sencillos, podéis alcanzar fácilmente, la Sabiduría Divina, porque os reconocéis que sois pequeños, que no conocéis lo necesario para que podáis, vosotros, vencer a satanás, porque estáis viviendo en el Mundo y el príncipe de este Mundo, es él.

 

Podéis caminar por el Mundo sin caer, cuando vosotros pedís Nuestra ayuda, pedís Nuestra protección, pedís vida espiritual en el Amor. Si vosotros os queréis mantener en esa soberbia a donde os lleva satanás, estad seguros que posiblemente os condenaréis, Mis pequeños, porque no sabréis cómo salir de los problemas a donde satanás os lleva y que, vosotros no tenéis las capacidades Divinas que os podeMos dar para salir adelante de esos problemas.

 

Os vuelvo a repetir, sed sencillos, sed como niños y, con seguridad, ganaréis así el Reino de los Cielo.

Gracias, Mis pequeños.