Dic 13_16 Esperad Mi Santo Espíritu, para que os transforme.

Rosario vespertino.

 

 

 

Mensaje Único de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre:  Mis pequeños, hago esto con vosotros, para que meditéis, para que pidáis perdón, para que, a la hora en que os enfrentéis para vuestro Juicio Particular o definitivo, hayáis mejorado, os hayáis arrepentido, os hayáis perfeccionado en el Amor.

 

Hijitos Míos, una estrella guió a los Reyes Magos para llegar al lugar en donde Yo, acababa de nacer. Fue su Fe, fueron sus estudios, fue la iluminación del Espíritu Santo lo que les ayudó a llegar a Mí.

 

Quizá esperaban ver una familia real, porque sabían que alguien, muy especial, iba a nacer, pero, a pesar de que vieron un bebé y una familia sencilla y, a Su alrededor, todo sencillo y pobre, ni aun así, dudaron. Supieron Quién era Yo, aún a pesar de que veían un bebé.

 

De Mí emana una Fuerza Divina, no Soy un bebé cualquiera, Soy Dios hecho Hombre. La Fuerza Divina está Conmigo y la perciben, la sienten, la viven todos aquellos que están a Mi alrededor. Los mismos pastorcillos, que fueron, también, atraídos por la Estrella, por el canto de los Ángeles, por la Luz extraordinaria, porque sólo los sencillos la podían ver, fueron atraídos hacia Mí, y lo mismo pasó con ellos, vieron una Familia sencilla, a alguien extraordinario en ése bebé, en quien se estaba manifestando la Gloria Divina de Mi Padre, en un bebé que traía una gran Promesa para el Mundo, especialmente para el pueblo judío, pero que, después, el mismo pueblo despreció.

 

Un bebé, que traía el Amor que ya se había perdido, que traía Luz, para destruir las tinieblas que rodeaban al Mundo, Luz para cada una de las personas de ése momento. Yo, era el Regalo para toda la humanidad y para el Universo entero; por fin, Mi Padre, os daba el Regalo Prometido, desde que Adán y Eva fueron sacados del Paraíso.

 

Esa Promesa, que les hizo a vuestros Primeros Padres, se estaba realizando ya, en Mi Persona, con Mi Nacimiento, con Mi Venida a la Tierra. Todos aquellos que se acercaban a Mí, recibían ésa emanación de Amor, algo grande, algo bello, algo desconocido, pero muy bello. Lo percibían, lo gozaban.

 

He de venir nuevamente para protegeros, para, nuevamente, unir al pueblo escogido. Debiera, Yo, encontrar, a un Mundo transformado, un Mundo lleno de Mi Amor, un Mundo en donde se viviera la Paz, que Yo os traje; un Mundo Sabio, porque debisteis haber tomado todas Mis Enseñanzas para crecer. Os traje el Cielo a la Tierra. Y, ¿qué pasó con ese Conocimiento? Se desperdició.

 

¡Oh, el hombre! ¡Cómo ha desperdiciado lo que Yo os traje! Debisteis haber avanzado inmensidades con todo lo que Yo os traje, y no crecisteis gran cosa.

 

Vosotros, los que no habéis entendido Mi Llegada a la Tierra, Me seguís viendo como un Niño común y corriente, un Bebé que vino a la Tierra, pero no Me estáis dando el lugar que Me merezco, de Dios, de un Bebé Divino, no humano; ciertamente, tomé Carne, Me veis como un Niño común y corriente, pero Mi interior es Divino, Sobrehumano y, ¿qué habéis hecho y qué hacéis ahora?

 

No meditáis todas estas grandezas que Yo os traje, que son vuestras, para vuestra salvación y para vuestro crecimiento espiritual, no apreciáis vuestra salvación.

 

Quisiera que meditarais, por unos momentos, el cómo se vivía antes de que Yo llegara a la Tierra, el caos que había a su alrededor, un caos espiritual, maldad fuerte y, sobre todo, no tenían una guía espiritual correcta. Los que llevaban la batuta espiritual, los sacerdotes del templo, no actuaban correctamente; no había algo confiable qué seguir.

 

Yo fui la Luz, la Luz en el Mundo, para que vierais la realidad en todos los ámbitos de vuestra vida. Soy la Luz actual y os permito ver, los que queréis estar Conmigo, la realidad, según Mis Ojos, según Mi Juicio. Mucha mentira hay a vuestro alrededor, no hay en quién confiar, los que tienen el poder, no están Conmigo.

 

Me entristece todo esto, Mis pequeños, porque, al dejaros toda la Sabiduría Divina para que vosotros la siguierais, ibais a crecer a niveles muy altos, pero para que logréis esto, Mis pequeños, debéis poner de vuestra parte, debéis pedirMe Sabiduría, entendimiento y sobre todo, Fe, que es lo que se ha perdido ya en el Mundo, ya no hay Fe y, con ello, Me habéis dado la espalda.

 

Amor Puro, Amor Santo, Amor Fraterno, prácticamente, está desaparecido. Competís fuertemente, los unos contra los otros, pero para mostraros, ante los demás, con una superioridad intelectual o económica.

 

En la antigüedad, era demostración de fuerza y se alababa al más fuerte por la fuerza física. Los tiempos han cambiado, pero seguís buscando la superioridad de otra forma, y eso os lleva a caminos errados. No tenéis Discernimiento Santo, no tenéis vida espiritual profunda, no estáis viendo lo que realmente Me interesa a Mí, vuestro Dios, ver en vosotros. Si no Me seguís, si no buscáis lo que le interesa al Cielo, ver dentro de vosotros, estáis actuando solamente para la Tierra. Actuáis para la Tierra, vivís para la Tierra, vivís para aquellos que os ven en vuestra vida terrena y no estáis actuando para aquellos que os ven para vuestro futuro eterno, en el Reino de los Cielos.,

 

Vuestros errores son conocidos, perfectamente, en el Reino de los Cielos. Ciertamente, con mentira, podéis esconder vuestros errores en la Tierra y no dejar ver, a los que os rodean, vuestra realidad íntima, espiritual, humana, por eso, la mentira ha crecido tanto, porque los errores y la maldad que tenéis en vuestro corazón, han crecido mucho.

 

Error, tras error, os van llevando a una destrucción humana, espiritual, social, mundial.

 

Vuestros errores se van acrecentando y llegó el momento, en que ya no podéis tapar, ante vuestros hermanos, vuestra realidad. Habéis acumulado tanto mal en vosotros, tantos errores, tantas desviaciones, que, llega un momento, en que vuestros hermanos, a vuestro alrededor, os conocen como sois. Y, eso es lo que ahora estáis viendo, Mis pequeños, con aquellos que querían aparentar otra cosa; que querían aparentar ser superiores a vosotros y, por eso, estoy permitiendo que se conozca la realidad del actuar de los hombres, de vuestros gobernantes, de los males que afectan a Mi Iglesia, de la vida particular de cada uno de vosotros.

 

Os daréis cuenta de todo lo que estaba escondido, de lo que escondíais cada quien. Se verá, se juzgará, primeramente, ante los hombres, os verán, como realmente erais y, luego, seréis juzgados ante Mí, vuestro Dios.

 

Creísteis que podríais engañarMe, ciertamente, engañasteis a la gente que os rodeaba, pero, a Mí, vuestro Dios, nunca podréis hacerlo, porque Vivo en vuestro interior y os conozco perfectamente.

 

Mucho Amor he derramado sobre vosotros, muchas lágrimas Me habéis hecho derramar, también, de Mis Ojos y habéis roto Mi Corazón, en múltiples ocasiones, por vuestros pecados, por vuestra maldad, pero, sobre todo, por vuestra ingratitud e indolencia. ¡Os he dado tanto! Y vosotros no respondéis.

 

Si estuvierais en Mi lugar, ¿cómo reaccionaríais, humanamente hablando?, inmediatamente destruiríais, eliminaríais a todos aquellos que no han actuado debidamente. Ciertamente, no tenéis Mi Amor, ciertamente, no vivís en la Justicia, en la Verdad, en la Luz, en el Amor Infinito que teneMos, en Mi Santísima Trinidad hacia vosotros. Mucho, mucho se os ha dado y poco, muy poco he recogido.

 

Mis pequeños, hago esto con vosotros, para que meditéis, para que pidáis perdón, para que, a la hora en que os enfrentéis para vuestro Juicio Particular o definitivo, hayáis mejorado, os hayáis arrepentido, os hayáis perfeccionado en el Amor.

 

Ciertamente, seréis Juzgados en lo personal, individualmente. Lo que busco, Mis pequeños, es vuestro arrepentimiento, os quiero llevar, a cada uno de vosotros, a que meditéis los errores de vuestra vida. ¿Qué hicisteis, cada uno de vosotros, con tantos regalos, con tantos Tesoros que se os dieron, junto con el gran Tesoro de la vida?

 

Se os dio el don de la vida para que lo utilizarais, para que, el Bien Supremo que tenéis, que es Mi Amor en vosotros, lo dierais a vuestros hermanos, para que os comportarais como verdaderos hijos de Dios, para que os comportarais como corredentores en una causa de amor.

 

Amor, Amor debe ser vuestra vida, como lo es para Mí. El Amor lo es todo en Mi Santísima Trinidad. El Amor, dio vida a todo. La Creación, se dio por Amor, vuestra vida y la de cada uno de vosotros, se dio por Amor. Los cuidados que heMos tenido sobre cada uno de vosotros, han sido de Amor. Vuestra Redención, se dio por un momento de Amor Divino, tremendo, grandísimo, porque os amaMos en una forma inmensa. Vuestro Juicio, será en el Amor y, si ganáis el Reino de los Cielos, conoceréis, el Reino del Amor.

 

Mi Vida, Mis Enseñanzas, Mi Amor, debieran haber crecido en vosotros. No hay nada más grande, en todo lo Creado, que Mi Amor, que Mi Presencia, que Mi Ser, que se puede fundir a vuestro ser, si vosotros Lo hubierais pedido, si Lo hubierais buscado, si Lo hubierais apreciado. Fuisteis llamados a ser otros Cristos, a vivir en la Tierra, llevando Mis Palabras, Mi Ejemplo, Mi Amor.

 

¿Ahora, os dais cuenta, Mis pequeños, todo lo que habéis perdido, porque le abristeis vuestro corazón a satanás? ¿Ahora os dais cuenta, cómo satanás, sin que os percatarais de ello, os fue desviando, poco a poco, cómo os fue desviando del gran Tesoro Divino, que Soy Yo, y que os arrebató de Mi Corazón?

 

Yo debiera estar estampado, perfectamente, en vuestro ser y satanás se las ingenió para apartaros de Mí. Si no estáis Conmigo, estáis contra Mí y esa no era vuestra misión, no se os dio el don de la vida para que estuvierais en contra de vuestro Creador. ¿Entendéis esto? Estáis en contra de vuestro Creador, estáis en contra de vuestro Redentor, estáis en contra del Amor.

 

No habéis estado viviendo para Mí, para vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad. No habéis ayudado a crecer a vuestros hermanos en el Amor, en Mis Enseñanzas, en Mi Vida.

 

Si no habéis enseñado lo que debisteis haber enseñado, que os lo traje Yo, vuestro Dios, entonces no habéis vivido para Mí. Si os juzgara en este momento, ¿Me podríais responder si os merecéis el Cielo u os merecéis el lugar del castigo eterno?

 

Os juzgo, porque tengo derecho a ello. Os juzgo, porque quiero vuestro bienestar eterno. Os juzgo, porque di, Mi Vida entera por salvaros. Os juzgo, porque os amo, porque quiero que recapacitéis, quiero que reviváis vuestra vida y Me la presentéis arrepentidos.

 

Ciertamente, fallasteis y fallasteis mucho. No fueron unos cuantos pecados, ha sido toda una vida de pecado, unos en mayor grado, otros, en menor grado, pero, vivías, más, una vida de pecado que una vida de amor y de transmisión de los valores Celestiales.

 

Todos, todos vosotros, Me fallasteis y tendría el derecho de destruiros, como a Sodoma y Gomorra, pero, no os imagináis, Mis pequeños, el Amor tan grande que tengo por vosotros y, eso, detiene vuestra destrucción. Vosotros mismos, cuando hacéis algo y no os sale bien, os enojáis y elimináis todo aquello que no os salió bien, llámese el trabajo, llámese algo sencillo, como un pastel, una vasija que estéis vosotros modelando con vuestras manos, una silla o algo más complejo, como cuando vosotros mismos veis que la educación que le disteis a vuestros hijos no dio el resultado que vosotros queríais y, de alguna forma, quisierais eliminar esos errores en educación que tomaron vuestros hijos y que no es lo mejor que vosotros quisierais para ellos.

 

Mucho mal habéis causado a vuestro alrededor. No disteis una vida de ejemplo y, ¿cuántas almas a vuestro alrededor, a lo largo de vuestra existencia, quedaron afectadas por algo que dijisteis o que hicisteis?

 

Sí, Mis pequeños, duele. Duele que os recuerde todo esto, cómo habéis fallado. Soy Dios y busco la Perfección. Os di todo lo necesario para que actuarais en perfección, pero os alejasteis de Mí, vuestro Dios, no buscabais beber de la Fuente de la Perfección, que es todo aquello que Yo os he dado, que os vine a dar y lo que teníais de parte de Mi Padre, en las Sagradas Escrituras, en el Antiguo Testamento. Todo, todo era para vuestro bien, para que crecierais en perfección, pero preferisteis el Mundo.

 

Os he dicho, que en este Nuevo Mundo que tendréis, serán tomadas aquellas almas con las que Yo pueda empezar un Mundo de perfección, ¿sentiríais vosotros, que fuerais los indicados? ¿Cómo os podríais comparar con aquellas almas, que, realmente, Me han buscado, que han luchado o, aún, muerto, por defender Mi Causa, por defender Mis Palabras, por defender Mi Ejemplo?

 

Muchos de vosotros habéis tenido vidas regaladas, fáciles, en comparación a la vida de hermanos vuestros, de otros pueblos y ciudades, alejados del Mundo, alejados de los bienes que buscáis afanosamente.

 

Ciertamente, seréis juzgados en el Amor. En lo más profundo de vuestro corazón, ¿cómo estaréis ante Mí, en ésos momentos? ¿Cómo os sentiréis ante Mí, vuestro Dios, que Soy el Perfecto? ¿Habrá humildad en vuestras palabras?, ¿habrá humildad en vuestra actitud?, ¿habrá amor en vuestro corazón, al daros cuenta, que estáis ante vuestro Dios?

 

Mis pequeños, os amo infinitamente, pero quiero lo mejor de vosotros, ciertamente, errasteis, pero se os dio el don de la vida, porque confiaMos en vosotros. Tendréis otra oportunidad, no Me falléis, Mis pequeños, arrepentíos de corazón. Trabajaréis nuevamente para vuestro Dios, viviréis para el Amor, seréis transformados, pero no repitáis el mismo error, alejándoos de la Fuente de Amor, que Somos Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad.

 

El Amor lo es todo, pero el Amor Infinito, Puro, Divino, Verdadero, Santo, que solamente puede venir de Nuestra Santísima Trinidad.

 

Que el arrepentimiento profundo en vuestro corazón, os prepare para ese momento que tendréis en particular y, así, os ganéis Nuestro Beneplácito, y obteniendo, nuevamente, el derecho de trabajar para vuestro Dios, en Nuestra Santísima Trinidad.

 

Os Bendigo, Mis pequeños, ya os he dado Mi Sangre Preciosa en Purificación y en Vida para cada uno de vosotros.

 

Dejad que Mi Santo Espíritu os transforme, os transfigure, os dé una nueva Vida para trabajar en una nueva misión de Amor, para dar vida a vuestros hermanos y crear una nueva generación de Amor que se empezará a dar en breve.

 

Habéis sido llamados, habéis sido escogidos, habéis aceptado y vuestro regalo pronto llegará, pero he querido haceros ver en lo que el hombre, fácilmente, cae, cuando se aleja de Mí, cuando se aleja de Nuestra Trinidad, sois débiles. Que todo esto, que os he dado en el Amor, marque, fuertemente, vuestro corazón.

 

Yo Soy vuestro Dios y Yo actúo en el Amor, en la sencillez, no en el castigo, sino a través de la Virtud y de Mi Gracia.

 

Agradeced al Padre, Mi Padre, vuestro Padre, la Gracia que os concede por la nueva vida que tendréis y dejad que Nuestro Amor os transforme, que la humildad siempre os acompañe, (Lenguas…) La Bendición, de vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, quede en cada uno de vosotros. Esperad Mi Santo Espíritu, para que os transforme.

Gracias, Mis pequeños.