Abr 11_17 Yo os amo a todos, pero recordad que el mal no puede vivir donde se vive el Amor.

Rosario vespertino- MENSAJE ÚNICO

 

 

 

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Ofrecimiento. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Mi Reino es grande, Mi Reino es Divino y estáis llamados a esa vida en la Divinidad, pero tenéis que luchar por ello, tenéis que trabajar para poder llegar al Reino de los Cielos.

 

J. V. dice: Veo a Nuestro Señor en Gloria, con los Brazos abiertos hacia lo lejos, arriba.

 

(Lenguas…) Hijito Mío, Me estás viendo en Mi Gloria, pero para llegar aquí, tuve que pasar por la Misión que Me encomendó Mi Padre, que es vuestro Padre.

 

Todos estáis llamados a regresar acá y, para eso, Yo tuve que sufrir todo lo que padecí, pero más que eso, Mis pequeños, lo más grande de Mi Misión, fue la Enseñanza, porque si no hubierais tenido la Enseñanza, ciertamente, el que Yo hubiera padecido por vosotros, hubiera abierto, nuevamente, el Reino de los Cielos para que regresarais, pero no sabríais ni el camino, ni la forma de hacerlo, Mis pequeños y por eso fue Mi Evangelización tan importante.

 

Buscáis en un lado, buscáis en otro lado, buscáis el conocimiento, en el cual vosotros os queréis respaldar para ser grandes, para ser alguien en el Mundo, para que os vean, para que os alaben, para que os señalen y os digan: “qué capaz es usted, cuánto sabe” y, ¿de qué os sirve todo ese conocimiento, si no os va a llevar de regreso al Reino de los Cielos?

 

Satanás también da conocimiento, pero conocimiento negativo, contrario a lo que Yo os he dado, que no os va a elevar a la Gloria en que Me estás viendo.

 

Sí, Mis pequeños, estáis llamados a regresar acá. Bajasteis del Cielo, bajasteis a una misión, igual que Yo, y regresaréis, pero regresaréis por el Conocimiento, que, tanto Mi Padre os dio en el Antiguo Testamento y lo que Yo os he dado, ya práctico, en el Nuevo Testamento, que es, vivir el Amor.

 

En eso se resume vuestra estancia en la Tierra: la salvación de las almas, al vivir en Nuestro Amor, al vivir el Amor de la Santísima Trinidad.

 

Ciertamente, eso os crea conflictos, porque el Mundo no está preparado ni ha querido prepararse a vivir el Verdadero Amor que os hemos dejado; satanás se ha encargado de llevaros por caminos muy diferentes a aquellos que os van a traer de regreso aquí, al Reino de los Cielos.

 

Satanás no quiere que vosotros viváis el Amor, él lo perdió y os engaña, para que, también, vosotros lo perdáis. Esa es la llave de regreso al Reino de los Cielos: enseñar el Amor, vivir el Amor y morir en el Amor.

 

¿Cuántos de vosotros, realmente, lleváis una vida en el Amor? ¿Cuántos de vosotros dejáis almas llenas de las Enseñanzas que os heMos dejado? ¿Cuántos de vosotros amáis a vuestros hermanos y les dejáis la llave que les va abrir las Puertas de los Cielos, que es el Amor?

 

Tanto engaño en el Mundo y, si realmente lo meditáis, Mis pequeños, os daréis cuenta que satanás ha creado todo ese engaño para que vosotros os desviéis, para que no produzcáis amor.

 

Meditad vuestra vida, meditad la vida de aquellos que no quieren estar con Nosotros. Son almas que están distraídas en el Mundo y ni se llenan de amor y ni producen amor. Son almas inservibles y, es muy feo decir esto, Mis pequeños, pero son almas estériles, almas que bajaron, ciertamente, con un ideal, con un gusto porque fueron escogidas entre varias, entre miles, entre millones. Tenían ese deseo de servirMe a Mí, su Dios y ser como Cristo Redentor, como os lo he pedido, para que fuerais corredentores. Bajaron deseosas de vivir el Amor que se vive en el Reino de los Cielos, de transmitirlo a todos vosotros, pero ¿qué pasa cuando llegáis allá? El Mundo, lleno, ya, de maldad de satanás, os desvía y os crea otros intereses.

 

Vivís en el Mundo y os volvéis del Mundo y vosotros no sois del Mundo, vosotros, debéis pasar por el Mundo y regresar a vuestro Hogar, que es el Reino de los Cielos, pero satanás os hace vivir en el Mundo, estar en el Mundo y os olvidáis de vuestra misión y de ese deseo grande que teníais, de bajar para servirMe.

 

Meditad, Mis pequeños y veréis cómo, la gran mayoría de vosotros, habéis perdido, ya, el deseo de regresar al Reino de los Cielos, el deseo de servirMe como Dios y el deseo de ser corredentores Conmigo.

 

Estáis viviendo la Semana Santa, empezarán los momentos últimos de Mi Misión, es el culmen que preparará Mi Resurrección, Mi Triunfo, con eso, confirmaré ante todos, que Yo Soy vuestro Dios, que, realmente, todo lo que os dije y os enseñé, venía de todo un Dios y confirmado está con Mi Resurrección. Pero satanás, prosigue con su tarea y os sigue apartando de toda esta grandeza Celestial que se os ha dado, para que vosotros podáis crecer en Fe, en Sabiduría, pero, sobre todo, en Amor.

 

Porque, podéis tener de todo y no poder entrar al Reino de los Cielos, si no tenéis Amor. Para eso bajé, para enseñaros cómo vivir el Amor, cómo transmitirlo y cómo morir en el Amor, para inmediatamente después, Resucitar en el Amor, en el Reino de los Cielos.

 

La Fe os dice que hay algo más después de esta vida, bueno y malo. Bueno si vivisteis en el Amor, malo si lo rechazasteis, si Me hicisteis a un lado y Me atacasteis con maldad, con odio a vuestros hermanos.

 

La gran mayoría de aquellos que se condenan, desgraciadamente, son almas que Me conocieron y luego Me han rechazado. Son almas que, a pesar, de que, hasta profundizaron en la Fe, Me rechazaron. Ciertamente, Yo no puedo juzgar de la misma forma al que Me rechazó a pesar de que Me conoció, que a aquel que no Me conoce y Me ataca, luego tiene que enfrentarse a Mí.

 

Es más pecador el que Me conoció y no quiso seguir lo que Yo os pido para que regreséis a Mí. ¡Cuánto Dolor Me producen las almas que, habiéndoMe conocido, se han pasado del lado del mal! Es su libre albedrío, así lo escogieron y de eso serán juzgados y, además, ellos, perfectamente saben de su traición y libremente han escogido el servir a satanás, atacándoMe a Mí y a todo lo que es Mío.

 

¡Cuánta maldad hay en el Mundo! ¡Cuánto Dolor Me causáis, almas traidoras, almas que, habiendo tenido el Gran Tesoro, que Soy Yo, han preferido al mal!

 

Así os engaña satanás, tiene su forma, muy sutil, de ir cambiando vuestra forma de pensar y de vivir, os volvéis del Mundo y os agrada hacer el mal. Son almas que saben que se condenarán y, deberéis saber, Mis pequeños, que, a estas almas Yo no las abandono, voy tras de ellas, como una madre va tras el hijo que se extravía en el pecado y comete mal, tras mal, pero ella lo levanta, lo abraza, lo besa, lo regresa a casa con amor, esperando que haya un momento en que entienda su error y deje todo aquello que lo lleva hacia el mal.

 

Tenéis que entender, Mis pequeños, que Yo, vuestro Dios, Soy más que esa madre. Yo os creé, Yo os redimí, Yo voy tras de vosotros, esperando que reaccionéis, que dejéis vuestro pecado y regreséis a Mí. No hay otra forma de que os salvéis, Mis pequeños, más que estando Conmigo y cumpliendo con lo que os he pedido. Busco, constantemente, a las almas que viven en el error, que satanás las ha cegado, no les permite ver el Bien que existe, que esconde, y os habla de un mal que no existe, para separaros de la Verdad, de la realidad para la cual vinisteis a la Tierra. 

 

Satanás es muy astuto, os engaña continuamente, para que sigáis en el mal. Os hace creer que vinisteis para ello y así provoca las guerras, así provoca los pleitos entre hermanos, empezando desde el hogar. A base de puros engaños, incita a los hermanos al pleito, por medio de mentiras, por medio de falsedades, haciendo creer que uno está pensando en el mal que le va a hacer al otro.

 

Desgraciadamente, muchos causantes de este error y de la pérdida de tantas almas, son los mismos padres en el hogar. Este es uno de Mis grandes Dolores, también, en el Huerto de los Olivos, ver cómo los padres se desatienden de la vida espiritual de los hijos. Ellos no llevan, primeramente, una vida espiritual, con la que den ejemplo a los hijos y éstos crezcan, Me amen desde pequeños y produzcan mucho bien.

 

Ciertamente, voy buscando a estos niños, luego jóvenes y luego adultos y voy poniendo en su camino, a lo largo de su vida, momentos para que respondan a una vida espiritual profunda. A muchos les llevo a conocer la realidad espiritual que viven, primeramente, en el pecado y luego, lo que deben vivir cuando se está en estado de Gracia.

 

Muchos Milagros hago a diario, Mis pequeños, pero, ciertamente, no los sabéis reconocer, porque no estáis tan comprometidos en el Amor, como todos debierais estar.

 

Ciertamente, os decís hermanos Míos, hijos de Dios, seguidores de Mi Doctrina, pero en el momento de la tentación, no os acordáis de los principios que debéis defender por ser considerados hijos de Dios, hermanos de Cristo Jesús. Aceptáis la tentación y caéis una e infinidad de veces después.

 

Os busco, como os dije, os busco continuamente, porque conozco vuestra fragilidad en los momentos difíciles de la vida y creyendo, muchas veces, que vais a recibir de Mí grandes cosas, no lo hago, Mis pequeños, y por eso os decepcionáis, Me dais la espalda y buscáis por otros lados, para que podáis obtener lo que queréis. Esto no puede ser así, Mis pequeños, tenéis una espiritualidad muy infantil y lo demostráis con vuestros actos. Os faltan actos verdaderos de amor, actos de Fe, actos de confianza plena en Mí, pero no, no aceptáis esto en vuestra vida, vosotros queréis, a todo costa, que sea bajo vuestra voluntad y no la Mía. ¿Es que no entendéis, Mis pequeños?

 

Me enoja tanto, en un modo espiritual, la terquedad del pueblo escogido, la terquedad, aún de los apóstoles, vuestra terquedad, en que creéis que entendéis perfectamente las Escrituras. Ciertamente, muchos caéis en el error, porque no conocéis las Escrituras, porque no os interesa instruiros en la Palabra y en Mi Amor.

 

Me buscáis, porque queréis que se haga vuestra voluntad y ¿qué es vuestra voluntad?, simplemente, gozar como niño chiquito. Queréis tener todo, pero no queréis tener ningún compromiso Conmigo ni con nadie, si es posible. Yo os digo que no vinisteis a la Tierra a pasar solamente buenos momentos, vinisteis a la Tierra a ser testigos del Amor Divino, vinisteis a ser otros Cristos, pero dejáis tanto qué desear, Mis pequeños, queréis ser gozo eterno, queréis venir, hasta donde estoy Yo, acá, en el Reino de los Cielos, pero creéis que porque Soy muy Bueno, con que recéis una oración, cada día, con eso llegaréis a Mí, cuando vuestros actos están mostrando otra cosa ante Mí y ante vuestros hermanos. De tal forma, que con vuestros actos, nulificáis las oraciones o la oración que hacéis todos los días.

 

Mi Reino es grande, Mi Reino es Divino y estáis llamados a esa vida en la Divinidad, pero tenéis que luchar por ello, tenéis que trabajar para poder llegar al Reino de los Cielos. No es fácil, es un camino arduo y difícil, lleno de dolor y de piedras que os hacen caer continuamente y ahí, es en donde os voy probando.

 

Las piedras en el camino, son las tentaciones, a veces, grandes, a veces, pequeñas, Yo no os las pongo, vosotros mismos las buscáis, buscáis las tentaciones. Otras veces, satanás os las pondrá, pero, como os decía, ahí es donde voy probando vuestra espiritualidad y vuestro amor hacia Mí, hacia Mi Santísima Trinidad.

 

El alma puede responder de una forma rápida, arrepentirse y regresar a Mí, ya limpia de pecado, pero depende de vosotros, Mis pequeños, el que os levantéis rápidamente u os quedéis muertos en el pecado. Sí, muertos a la Gracia, muertos al amor hacia Mí, porque cuando cometéis graves pecados, no Me estáis amando, no estáis respetando Mi Amor hacia vosotros, realmente, no Me estáis buscando para permanecer en vida de Gracia y en un amor profundo hacia Quien os creó, hacia Quien os salvó, hacia Quien os acompaña en todo momento y que Vive en vosotros, que es Mi Santo Espíritu.

 

Os he querido desglosar vuestra vida espiritual que debéis llevar aquí en la Tierra. Ciertamente, es difícil la misión cuando contáis con vuestras propias fuerzas, pero, cuando contáis Conmigo, en Mi Santísima Trinidad, podéis hacer grandes cosas, porque a eso vinisteis a la Tierra. Al servirNos, a Nuestra Santísima Trinidad, Nosotros vaMos a responder por vuestras necesidades espirituales, por vuestros actos, por lo que debéis hacer, porque sois instrumentos Divinos, sois instrumentos de Dios.

 

Tenéis una misión grande, pero no Nos tomáis en cuenta, no vivís una vida digna de hijos de Dios y tened en cuenta una cosa, el don de la vida se os concede, para que ese tiempo Nos lo deis. Nos pertenece, es Nuestro tiempo y, vosotros, como instrumentos, debéis utilizar ese tiempo, para que vosotros, primeramente, crezcáis en Sabiduría, en Amor, sobre todo, en donación hacia Nosotros y hacia vuestros hermanos. El tiempo de vuestra vida no os pertenece, es Nuestro y así, como para algunos, el tiempo de vuestra vida os va a santificar, para otros, el tiempo de vuestra vida, mal utilizado, os va a condenar.

 

Yo soy la Vida, Yo Soy la Verdad, Yo Soy el Amor y esa es vuestra tarea en la Tierra, Mis pequeños, ser camino para llevar vida a las almas muertas, amor a las almas que se han dejado seducir por la maldad de satanás y el amor que deberéis utilizar para que lleguen esas almas, que viven en el mal, a arrepentirse y a pedir perdón.

 

Entended, Mis pequeños que, lejos, muy lejos de querer vuestra condenación, buscaMos vuestro regreso a la Casa Paterna, vuestro triunfo en vuestra misión y vivir para Nosotros, eternamente, en el Amor y gozos inmensos que os daMos cuando regresáis al Reino de los Cielos.

 

El don de la vida compromete, es difícil y, por eso, vuestro premio es grande cuando vosotros regresáis triunfantes por haber dejado Vida, Amor, y haber enseñado a muchas almas a que puedan salvarse a través de las Enseñanzas que se os han dado.

 

Estos días de Cuaresma, estos días de Pascua, estos días de preparación para Pentecostés, deben ser Míos, para que vosotros meditéis, viváis y os deis cuenta de vuestra realidad. Os deberéis preguntar si realmente, habéis vivido una vida que vosotros, alegremente, podríais llegar a contarnos cuando regreséis al Reino de los Cielos. Con orgullo, llegar a platicarnos de todo lo que hicisteis en vuestra misión en la Tierra. ¿Sois de ésas almas, Mis pequeños? ¿Os sentís seguros de que seréis recibidos con un gran abrazo de parte Mía, de vuestro Salvador, de vuestro Redentor? ¿O seréis de esas almas que llegaréis ante Mí, con una vergüenza tan grande, que no querréis que ni siquiera os vea? ¡A ese grado satanás os engaña! Os habla en muchos casos que no hay más vida que la que estáis viviendo ahora, que no os debéis preocupar, que os deis todos los gustos que queráis, y Yo os digo solamente una cosa, acaso, ¿durante Mi tiempo en la Tierra, durante el tiempo de Mi Evangelización, Me comporté en forma negativa u os enseñé cosas malas, con las cuales, vosotros, podríais ganar vuestra condenación?

 

Mis Enseñanzas, Mi Vida, toda fue para que vosotros crecierais en Amor y os santificarais en vuestro trabajo diario, en vuestra vida de todos los días, en el trato con vuestros hermanos.

 

Mi Vida es simple, Amar, dejar Amor en el corazón de todos vuestros hermanos, ayudarles a que alcancen su salvación eterna. Vosotros, ni siquiera os imagináis el gran gusto que Me dais, cuando movéis a un alma a su conversión, a su regreso hacia vivir el amor. Premio inmensamente a vuestro regreso a esas almas que movieron a sus hermanos a buscarMe nuevamente.

 

Mover un alma hacia la conversión, hacia el arrepentimiento, hacia buscar la vida del Cielo, eso es, solamente, de almas en las cuales, Yo, ya habito en ellas y, por eso, llegáis a ser corredentores. Las almas corredentoras tienen un lugar muy especial en el Reino de los Cielos, son almas en las cuales, Yo, plenamente, confío en ellas, porque han aprendido a hablar el mismo idioma que Yo hablo. Son almas que buscan que el amor se implante en todos los corazones y, en estas almas, Me derramo Yo en Bendiciones, especialmente, a lo largo de su misión.

 

Vosotros sois libres, os lo he dicho infinidad de veces, no os presiono para que hagáis el bien ni os pongo tentaciones para que vayáis hacia el mal. El Amor anida en aquellas almas que están dispuestas a servirMe, aquellas almas que quieren vivir Conmigo, eternamente, pero antes que nada, dejar, también, una marca en el mundo, la conversión y la salvación de otras almas.

 

Vosotros escogéis, sois libres, el Cielo está abierto para todos, para todas las almas buenas que han vivido en el Amor, para todas las almas que han vivido en el mal, pero que se han arrepentido y han cambiado, para buscar, nuevamente, el Amor; pero está cerrado para todas aquellas que han escogido evitar que el Amor se implante en su alma y en su corazón.

 

Yo os amo a todos, buenos y malos, pero recordad que el mal no puede vivir donde se vive el Amor. El Reino de los Cielos, es para las almas que aman, no para aquellas que rechazan el Amor y, sobre todo, que han traicionado al Amor, porque, ciertamente, lo tuvieron, pero, después decidieron traicionarMe y trabajar para el mal. Ellas ya decidieron su futuro eterno; vosotros, ¿qué camino seguiréis? ¿Estar Conmigo o estar contra Mí?, Yo ya Me di por todos vosotros, las Puertas del Reino de los Cielos están abiertas, tenéis la llave para entrar: Mi Amor, que está con vosotros o ¿Mi Amor lo habéis despreciado? y de tal forma, no entraréis nunca, al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.