Sep 26_17 "María, la Siempre Virgen María", cuando se nombra Mi Nombre ante él, se esfuma, se va.

Rosario vespertino-MENSAJE ÚNICO.

 

 

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Mensaje de Dios Padre a J. V.

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Primer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.

Sobre: Recurrid a Mí, Mis pequeños, venid, a Mí, todos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os llamo a todos, os busco a todos, Yo os defiendo de satanás, él no soporta Mi Presencia, no soporta Mi Nombre ante él. “María, la Siempre Virgen María”, cuando se nombra Mi Nombre ante él, se esfuma, se va, probadlo, Mis pequeños, os lo pido por favor.

 

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y estoy atenta a vuestras necesidades.

 

Has visto Mis Brazos abiertos, como los viste en la mañana, que también, Mi Hijo los tenía así.

 

Mis pequeños, sois muy testarudos, Nuestro Corazón, abierto está de par en par, por vosotros. Vosotros veis Nuestros Brazos abiertos, pero es Nuestro Corazón el que anhela teneros dentro de Nosotros.

 

La maldad de satanás se ha introducido en vuestros corazones, en mayor o en menor grado, pero hay almas que luchan contra esa maldad, mientras que otras, no hacen nada por erradicarla.

 

Imaginaos, por un momento, ser esos padres amorosos que aman a sus hijos y que han luchado toda su vida por ayudarles a crecer, mantenerlos con salud, darles la mejor educación posible y esperar de ellos lo mejor y, de repente, ellos os dan la espalda y se convierten en hijos indeseables; primeramente, faltándoos al respeto, enseguida, no aceptando vuestra autoridad en el hogar y, además, causando problemas, tanto en el hogar como en la sociedad. ¿Cómo os sentiríais vosotros? Meditad esto, Mis pequeños, y contestaos con la verdad.

 

Así Nos sentimos, y mucho más que vosotros. Vuestra sensibilidad humana es mucho menor a Nuestra Sensibilidad Divina. Lo que vosotros Le causáis al Corazón de la Santísima Trinidad y el daño que, también, Me hacéis a Mí, a Mi Corazón de Madre, Nos duele Infinitamente.

 

Dios Padre Le pidió a Su Hijo, Mi Hijo, que bajara a la Tierra, para volveros al buen camino. Se dio por vosotros, os enseñó la Vida del Cielo, os hizo ver todo ese Amor que se vive en el Cielo y Él lo traía a la Tierra, para que os dierais cuenta lo que os espera, si vosotros os portáis bien y, sobre todo, si hacéis lo que se os ha mandado de siempre, cumplir con los Mandamientos, vivir en el Amor, respetar a vuestros hermanos.

 

Pero no lo hacéis, Mis pequeños, vivís golpeándoos los unos a los otros, ya sea, física o moralmente y, muchas veces, espiritualmente, deseando un mal interno, salido de vuestro corazón contra vuestros hermanos y, eso, Mis pequeños, afecta más a vuestros hermanos, porque vuestro corazón, que se os dio para llenarlo de Amor, vosotros lo estáis llenando de odio y de maldad.

 

Mis pequeños, vosotros, estáis hechos para amar, no para odiar, no para hacer el mal, el ángel perverso os ha llevado a actuar en contra de todo lo que se os pidió. Vinisteis a la Tierra a servir a vuestro Dios en el Amor y, satanás os ha desviado y, lo peor de todo, es que le abristeis vuestro corazón a toda esa maldad de satanás.

 

Yo os pregunto, Mis pequeños, ¿acaso, os sentís bien llenando vuestro corazón de tanto odio y maldad? Os repito, no fuisteis creados para ello, vuestro corazón es sensible al Amor; el odio, la maldad, es como un ácido que corroe, que destroza, que destruye. Aquellos que permiten la entrada del mal en su corazón, se sienten mal a ratos, porque no saben cómo salir de ese atolladero, satanás los llevó a un callejón sin salida, se sienten mal.

 

Ciertamente, a algunos, les llega el arrepentimiento por tanto mal que han hecho, pero su corazón está destrozado, y los convence satanás en que no mejorarán, en que ya, así, caídos, como están, no podrán, nunca más, recuperarse y ganarse el Cielo prometido.

 

Os heMos dicho tantas veces, cómo os engaña satanás. Sois Mis hijos, os cuido, Mis pequeños, porque así Me lo pidió Mi Hijo.

 

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, y os voy a cuidar y a proteger de todo mal, pero tiene que salir de vuestro corazón, esa petición. Recordad, Mis pequeños, que para Nuestro Dios, nada es imposible.

 

Satanás, con sus engaños, os hace creer que hay cosas imposibles, que ni Dios os puede mejorar o sanar, y no es verdad, Mis pequeños.

 

Os recuerdo que Dios es Creador y Él puede rehacer todo lo que está mal y volverlo bueno pero vosotros, lo debéis pedir y os debéis dejar curar por vuestro Dios.

 

Sí, Mis pequeños, satanás, con su maldad, os hiere, os destroza, destroza vuestro corazón, destroza vuestros buenos sentimientos, destroza vuestra vida, destroza vuestra familia, destroza vuestro trato interfamiliar y social pero, sobre todo, destroza vuestra relación con vuestro Dios. Os deja aislados, os deja muertos en vida, os sentís solos, sentís y, de hecho, vivís el aislamiento de todos aquellos que os rodean por el mal que les habéis hecho.

 

Ciertamente, os lo merecéis, porque habéis actuado en el mal y, desgraciadamente, el hombre, difícilmente perdona desde lo más profundo de su corazón. Los resentimientos, la venganza, también hacen mella en el corazón de los que os rodean y se apartan de vosotros.

 

Pero tenéis un Dios que todo olvida, que os levanta, que os comprende, que os perdona que, aunque vosotros caéis, Mi Hijo os levanta. Satanás os lleva a la podredumbre espiritual, porque vuestros pecados os llevan a eso, a que vuestra alma, se vuelva de lo peor, un estercolero espiritual.

 

Hay almas que cometen tantos pecados, tanto mal, que hieden pero, aun así, vuestro Dios, Mi Dios y Señor, os levanta, os salva, os perdona, porque Él os creó y os ama.

 

Se os ha hablado, muchas veces sobre esto, Mis pequeños, del Amor de vuestro Dios hacia vosotros, y del Perdón, el Perdón que merecéis, por ser hijos de Dios. No hay alma a la que le dé la Espalda Nuestro Dios, salvo, que el alma, así lo quiera. No es Dios el que se aparta del hombre, es el hombre el que se aparta de su Dios.

 

La maldad está en vosotros, no en Dios. La maldad está en satanás y en vuestro corazón, cuando le abrís vosotros, vuestro corazón a él.

 

Nuestro Dios siempre está esperando vuestro arrepentimiento y vuestro deseo de regresar a la Luz, a la Vida, al Amor, a la Paz, al Perdón. Cuántas veces no habéis, vosotros, vivido esos momentos, en los cuales, por vuestros pecados o por algún pecado grave, os sentisteis llenos de esa mugre, de suciedad, a donde os lleva satanás y os sentís apartados del Bien de Dios; os sentís señalados, vuestro corazón no está tranquilo, no hay paz en vuestro corazón, os sentís sucios y no queréis voltear a ver a vuestro Dios.

 

Pero cuando os habéis levantado, como el Hijo Pródigo y habéis ido a pedir perdón y buscar la Paz a través del Perdón que os da Mi Hijo, por el Sacramento de la Confesión, saliendo de ahí os sentís aliviados, os sentís sin cargas, os sentís libres, porque satanás os llena de cadenas, os llena de impedimentos imaginarios y si no ponéis de vuestra parte, no saldréis adelante, caéis, caéis y caéis y, a veces, se os hace muy difícil levantaros y, así tiene, satanás, a infinidad de almas. Las hace caer y las llena de ideas opresoras, en las cuales os sentís, también, moral y espiritualmente, destrozados y con sentimientos negativos que os impiden voltear a ver a Nuestro Dios.

 

Recordad, Mis pequeños, que un alma, ante los Ojos de Nuestro Dios y Señor, es valiosísima. Vuestra alma es valiosísima ante los Ojos de vuestro Dios y, así, lo reconoce, también, satanás, por eso os daña tanto, para dañar el Corazón de Nuestro Dios. Sois Sus hijos y, así, como vosotros os sentís ofendidos y adoloridos, cuando alguien le hace algo a uno de vuestros hijos, imaginad lo que Nuestro Dios y Señor, vuestro Padre, siente cuando satanás os ataca y os lleva al estercolero espiritual.

 

Vosotros no os dais cuenta de la realidad, pero un alma limpia, se ve bellísima, fulgurante, llena de Amor. A donde os lleva satanás, os destroza, os humilla, os nulifica, vuestro Padre, Nuestro Dios, sufre al veros caídos, a veces, peor que animales. ¿Qué sentirías, vosotros ver a vuestro hijo, entre cerdos, sucios con sus heces, con el lodo?, ¡no soportaríais esa visión de alguno de vuestros hijos en ese estado! Son tantas las almas a las que ha afectado satanás, que las ha llevado a ese estercolero espiritual y Nuestro Dios sufre Infinitamente, al ver cómo éstas se ensucian y se ensucian cada vez más, porque no pueden o no quieren salir de esa maldad, de esa suciedad espiritual, de ese engaño, a donde los ha llevado satanás.

 

Recurrid a Mí, Mis pequeños, venid, a Mí todos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os llamo a todos, os busco a todos. Yo os defiendo de satanás, él no soporta Mi Presencia, no soporta Mi Nombre ante él. “María, la Siempre Virgen María”, cuando se nombra Mi Nombre ante él, se esfuma, se va, probadlo, Mis pequeños, os lo pido por favor.

 

Todos aquellos que estáis caídos en el pecado, en el mal, que os sentís encadenados, que os sentís muertos a la Gracia, que os sentís apartados de la vista de los hombres y de vuestro Dios, nombrad Mi Nombre, Mis pequeños, pedidMe, de corazón, que os levante, que os ayude, que os defienda de las garras de satanás, y ahí estaré inmediatamente, junto a vosotros, defendiéndoos contra esa bestia malvada, destructora y os levantaré, os limpiaré, os daré nuevos ropajes y os llevaré ante Nuestro Dios, para que os perdone y os permita regresar a Él, al Reino de los Cielos.

 

Para vosotros, esto suena un imposible, recordad, Dios es vuestro Padre amorosísimo, que perdona todo, si vosotros se Lo pedís. Él puede reparar todo aquello que vosotros echasteis a perder con vuestro pecado, Él perdona y olvida, Él ama Infinitamente, Él ama a toda Su creación y, especialmente, a Sus Creaturas, que sois todos vosotros, Sus hijos.

 

No tengáis miedo a satanás, él no puede contra Mí, llamadMe, y os defenderé y os arrancaré de las garras de satanás y os llevaré ante vuestro Dios, para ser, nuevamente, hijos del Altísimo.

Gracias, Mis pequeños.